jueves, 17 de diciembre de 2020

RELACIONES INTERPERSONALES




Desde que el ser humano existe las relaciones interpersonales son una realidad imprescindible para el desarrollo de la vida en el planeta. Estas relaciones no son fruto de la tradición o la ingeniería social, son una necesidad natural y biológica, sin la cual directamente no existiríamos.

Las autoridades sanitarias y políticas están intentando prohibirnos algo absolutamente esencial para nuestra supervivencia, amparándose una vez más en la existencia de ese famoso agente patógeno “supercontagiador” que circula por el aire, se agazapa en las superficies y podría atacarnos en cualquier momento y lugar al mínimo descuido, según dicen.

Nos obligan a llevar un bozal, tratando de mermar nuestra capacidad de comunicación verbal, nos obligan a mantener una distancia de ¿seguridad? dificultando la cercanía con el resto de individuos, limitan y controlan los aforos de eventos y actos públicos, nos prohiben bailar en conciertos y discotecas, parcelan las playas y piscinas, y promueven la “separación” como algo saludable y preventivo.

Pretender que tratemos a nuestros semejantes como “apestados” es sin duda una de las mayores aberraciones perpetradas jamas por la clase dirigente en contra de la ciudadanía, porque viene a significar nada menos que la petición de un suicidio colectivo, lento pero efectivo, que una parte de la población (despierta) nunca aceptará, y lo saben.

El ser humano lleva interrelacionándose durante milenios sin extinguirse, más bien todo lo contrario, pero parece que ahora un puñado de supuestos “expertos” y “cientificistas” iluminados nos dicen que estrechar la mano de un amigo, abrazar a un ser querido o practicar sexo con tu pareja puede resultar perjudicial para la salud colectiva.

Llegados a este punto, las propias circunstancias nos obligan a tener que elegir entre malvivir aterrorizados eludiendo el contacto con nuestros semejantes y renunciando prácticamente a todo lo que nos conforma y define como seres humanos, o vivir asumiendo los posibles riesgos y eventualidades que entraña el propio desarrollo enriquecedor, impredecible y excitante de la existencia misma.

Sabemos a ciencia cierta que la primera opción a medio-largo plazo será letal, sin ninguna duda, mientras que la segunda opción siempre ha sido fuente de vida y de salud. Nuestra naturaleza y nuestra biología así lo atestiguan. Por tanto, desafiar a los “cientificistas” y a los “expertos” se ha convertido en un acto de rebeldía absolutamente necesario para nuestra supervivencia y nuestro desarrollo como seres humanos.

Cada uno que escoja su opción, yo elegí la mía en el mismo momento en que vine a este planeta, y ningún experto ni cientificista me hará renunciar a ella. Mi recomendación de la semana: abrazaros, besaros, acariciaros, restregaros, practicad sexo, bailad agarrados, saltad, reíros …, y sobre todo sentid que no estáis solos, y que somos cada vez más, los que elegimos “VIDA” en lugar de “PARANOIA” y los que elegimos “LIBERTAD” en lugar de “MIEDO”.


¡Energía y Rock and roll para todos!!!!

Martin Sánchez.

3 comentarios:

  1. Es cierto...Nunca he entendido el empeño de los medios en llamarlo " distancia social" cuando debería ser "distancia física" ,que ya se sabe hace tiempo que las manos van al pan. ..

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    1. La nueva terminología no es nada caprichosa. Las palabras usadas hasta la saciedad actúan influyendo la percepción y la conducta. Son herramientas lingüísticas que atacan directamente la precisión conceptual.

      El resultado: adoctrinamiento y aborregamiento.

      Nada o poco es casual. De ahí que haya gente que no pueda ni pronunciar semejantes vocablos o sintagmas. Se rebelan a su manera. Y hacen muy bien.

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  2. Es de una impotencia insoportable. Que manera de evitar reuniones y manifestaciones en contra del NWO, que bien les está saliendo el virus.

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