martes, 18 de junio de 2019

NARCISO DIRIGE EL ESPECTÁCULO



Hubo un tiempo en que Edipo era el rey. Hoy, sin duda, Narciso le ha destronado.

Lo cierto es que son dos caras de una misma moneda. Una moneda que tiene múltiples imágenes pero siempre la misma representación: el sufrimiento psíquico que padecen muchísimas personas en un entorno socioeconómico tan hostil para la inmensa mayoría de la población.

Por supuesto, si alguien espera una disertación psicoanalítica pude ir cambiando de canal. Por aquí no entrará lo que anda buscando por mucho que la premisa inicial apunte en esa dirección. Me interesa más lo que representan esos conceptos y las asociaciones que se pueden realizar con el modo de vida bajo el sistema capitalista y con la propia evolución de dicha forma de vida.

El mito de Edipo siempre se ha identificado con la represión, el deseo no satisfecho, el miedo… En lo que concierne a lo que pretendo plasmar aquí, podemos relacionarlo con un modelo productivista, con la fábrica. Con ese Capitalismo que se fortalecía de la fabricación de bienes y la explotación de aquellos que los producían. En ese mundo de la omnipresencia de la cadena de montaje, los empleos podían llegar a ser muy estables y no era extraño el que una persona dedicara toda su vida a una sola empresa. Lo normativo, aquello que el sistema establece como el ideal al que todo buen ciudadano debe aspirar a alcanzar, estaba perfectamente delimitado. La vida estaba muy estructurada si se quería estar dentro de la norma y no ser señalado ni tratado como un apestado social. Trabajo y familia (en ese orden), esos eran los pilares sobre lo que todo debía descansar. Así que trabajo y familia era lo que debía ser mantenido a toda costa y en lo que había que volcar toda la energía. Sobre esas dos vigas maestras, sostenía Edipo su imperio.

Era un modelo social rígido y solidificado que no permitía la más mínima desviación del camino marcado, por tanto, cada desliz debía ser reprimido. En la mayoría de los casos, autoreprimido. Para el resto se reservaban los mecanismos represivos del Estado (tal y como sigue sucediendo y seguirá haciéndolo mientras existan entidades con el monopolio de la violencia legal).

Pero los tiempos cambiaron, porque el Capital así lo exigía en su progreso imparable hacia la nada más absoluta. Ahora, el dinero ya no se sustenta en la producción sino que descansa sobre sí mismo. La fábrica ha quedado relegada a la periferia del núcleo financiero. Y se ha llevado consigo la necesidad de una sociedad rígida de asalariados obedientes. No sólo se han deslocalizado los puestos de trabajo, también las formas sociales de vida. Lo normativo ha cambiado.

Emprendedores, dinámicos, dispuestos a sacrificarlo todo por su carrera, imaginativos, resilientes… Y toda esa charlatanería que conocemos de sobra (y que el engendro de la psicología positiva y su hijo bastardo el “coaching” se han encargado de encumbrar). Se utiliza para enmascarar lo de siempre: la esclavitud del salario, la necesidad de ganarse la vida para los desposeídos.

La sociedad del espectáculo se ha impuesto y con ella la imagen, lo superficial, lo externo, se ha convertido en lo fundamental.

Con estos mimbres, Narciso se ha encumbrado en el trono. La egolatría y la falta de empatía campan a sus anchas en una distopía que reniega de las clases sociales y su eterna lucha en pos de un sálvese quien pueda ridículo. Sólo hay que echar un vistazo al mundo digital, a las redes sociales (el mundo real para muchos) para observar a Narciso cabalgando por sus dominios. La rotura de vínculos sociales, el desapego y el desarraigo dan paso a una sociedad reconcentrada en sí misma, donde cada individuo está convencido de que puede ser el siguiente triunfador, aunque para ello deba pasar por encima de quien sea y deba renunciar a lo que sea. El primer paso para ser un triunfador es parecerlo (ya sabemos que la imagen lo es todo). Así la representación de nosotros mismos que ofrecemos al mundo es fundamental. Pero cada uno sabe lo que hay detrás de esa imagen. Cerrar los ojos y obviarlo no lo hace desaparecer. Es justo ahí, en la necesidad que tenemos de no ver nuestro propio reflejo, nuestra propia miseria donde Narciso sustenta su reinado.

(Visto en http://quebrantandoelsilencio.blogspot.com/)

EL 5G LLEGA A 15 CIUDADES ESPAÑOLAS


lunes, 17 de junio de 2019

¿DEMOCRACIA? ¿QUÉ DEMOCRACIA?



Democracia es el régimen cuya doctrina política establece un sistema de gobierno en que el pueblo ejerce la soberanía, o sea, la autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes, mediante la elección libre de sus dirigentes.

La Democracia requiere un régimen que establezca la independencia estricta de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial; separados por el pueblo soberano para evitar que la concurrencia de tales poderes en las mismas personas corrompa el régimen y devenga éste en una oligocracia encubierta. La independencia estricta de los poderes del Estado sólo se logra mediante la elección libre por el pueblo, en procedimientos electorales distintos (lo que se expresa frecuentemente como "en urnas separadas"), de los representantes de cada uno de esos poderes; y se mantiene mediante la celosa vigilancia de cada poder sobre los otros en defensa de su propio ámbito competencial; y mediante el establecimiento de los procedimientos de control, por parte del pueblo, sobre el comportamiento de sus representantes: Desde el punto de vista de la legalidad, es el Poder Judicial, cuerpo funcionarial, el que impondrá el imperio de la Ley emanada del Parlamento al cuerpo político; y desde el punto de vista de la eficiencia, es el propio pueblo representado el que decide mediante el mandato imperativo de cada representante y un ágil procedimiento de destitución (o impeachment) en caso de corrupción manifiesta. Es precisamente ese control el que obliga al régimen a permitir al ciudadano identificar a un diputado concreto como propio representante en el Poder Legislativo.

Una vez comprendido lo anterior, llamar democracia a lo que organiza políticamente la España actual es malintencionado; y sería sin duda delictivo, si hubiera una verdadera Ley promulgada por el pueblo, en vez de por los partidos políticos.

Nadie pone en duda la legitimidad de la existencia de los partidos políticos, sino su pertinaz y avaricioso acaparamiento del ámbito de la política toda; de manera que, en España, ningún ciudadano puede ejercer sus derechos políticos si no es a través del filtro ideológico de un partido político. A veces, los partidarios llegan a mofarse del español que desea opinar políticamente diciéndole que si no le gusta lo que hay, constituya un partido político propio, a sabiendas, no sólo de la dificultad económica que ello conlleva, sino de la perversión que supone que la forma de pensar de un individuo deba homologarse con la de miles de otros individuos para constituir un cuerpo común partidario. La misma Constitución de 1978 bendice la exclusiva, el acaparamiento del ámbito de lo político, de los partidos y lo expresa taxativamente al pontificar que la libertad política de los españoles se manifiesta a través de estos. Y ello con todas sus consecuencias.

La consecuencia es que un ciudadano que desee expresar su opinión política, y no comulgue con las supuestas ideologías de los partidos que existen, no tiene posibilidad de ser representado. Es decir, que el régimen margina a sabiendas a todos los españoles que no se homologuen gregarios alrededor de un partido político concreto. Así, quien piense que en España, por ejemplo, deben construirse nuevas centrales nucleares, pero que debe prohibirse el despido libre, no tiene nadie que lo represente. Y, en general, suele ir a votar como mal menor (o sea, para evitar lo peor); o simplemente no va a votar, y se desentiende de la política.

El español medio se desentiende de la política porque sabe que no tiene voz (y que su voto está corrompido, pues da carta blanca al partido votado para que haga con él lo que le venga en gana, aún traicionando las opiniones de los votantes y hasta los propios programas electorales). El español medio se desentiende (como cualquier humano inteligente) de todo aquello que no puede controlar y resulta socialmente perjudicial: de los terremotos, de los tsunamis, de las epidemias y de los partidos políticos. Y se limita a lamentar las consecuencias de tales desgracias incontrolables: e igual que lamenta que Dios no controle las catástrofes de la Naturaleza, lamenta también no controlar su destino social por no tener verdaderos representantes políticos.

El español no tiene representantes políticos en los diputados electos, ni aunque sean del partido de sus preferencias dentro del arco parlamentario, porque los diputados a quien representan exclusivamente es a su partido, que les ordena (a mano alzada, con los dedos, el jefe de filas, lo que deben votar en cada ley o propuesta en el Congreso y el Senado). Y es el partido el que (supuestamente) representa a sus votantes, porque la plebe no puede votar personas, sino siglas partidarias; y es la cúpula de la ejecutiva del partido la que interpreta lo que sus votantes desean (es decir, hace encuestas para conocer la caída en la intención de voto cada cierto período de desmanes en la gestión política, económica y social) mediante las herramientas del márquetin de masas. Porque la representación política, como la de cualquier otro tipo, requiere la garantía del control permanente del representado a su representante. Si no, es otra cosa, aunque se intente engañar al ciudadano con palabrería formal. Nadie puede representar a otro en ninguna gestión concreta (como la del voto en una ley) si la opinión de ese otro no es primero escuchada por el representante. Eso, que es obvio cuando pagamos la minuta a un representante en algún negocio o gestión (un abogado, un arquitecto, un intermediario, etc), no se verifica en el sistema político español.

El sistema político español está a caballo entre la dictadura de la que proviene sin ruptura (fue acuerdo, transición, pacto, consenso, conceptos todos no democráticos, sino oligárquicos) y la verdadera democracia. De manera que llamar al Régimen monárquico-parlamentario español DEMOCRACIA es tan inexacto y tan injusto como calificarlo de DICTADURA. Cualquiera que haya leído esto, y se sienta sorprendido o incluso insultado, y desee comprobar la veracidad de nuestro aserto, limítese a asomarse al otro lado de lo Pirineos (esos montes que siempre nos han separado de Europa) y eche un vistazo en Francia a lo que es una ciudadanía organizada, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus conquistas.

Cualquier país que vive más de 70 años seguidos en el oprobio de la dictadura franquista y del apaño postfranquista transicional cocotero NO TIENE CIUDADANÍA, sino habitantes: pueblo y casta dirigente; explotados y mangantes; corderos y perros pastores; votantes y mafias organizadas de corruptos. La ausencia de toda reacción popular ante la crisis actual, que está destruyendo todo progreso acumulado en los últimos 30 años, demuestra lo que escribo, lo que todos aquí sabemos.

(Visto en http://acratasnew.blogspot.com/)

CIENTÍFICOS ASEGURAN QUE NUESTRA REALIDAD ES UNA ILUSIÓN



En 2003, el filósofo sueco Nick Bostrom publicó un artículo donde proponía tres escenarios sobre nuestra realidad.

Una de esas posibilidades es que vivimos en una simulación por ordenador, una teoría que está ganando cada vez más adeptos en nuestra era de fascinación por la tecnología.

Hemos escuchado a varios científicos y magnates de la tecnología, incluido Elon Musk, asegurando que estemos viviendo en una realidad simulada por ordenador. Musk dijo que cree que existe la posibilidad de que vivamos en una “realidad base” o en una existencia no simulada y completamente orgánica.

También es cada vez más evidente que las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza, una dialéctica universal que se puede usar para describir todo, desde lo inconcebiblemente grande a lo infinitamente pequeño.

A medida que continuamos adquiriendo más información sobre esta realidad, parece que podemos estar viviendo en lo que parece ser una construcción física que podría generarse a partir de códigos.

En un intento por comprender las leyes fundamentales de la naturaleza, el físico teórico James Gates, descubrió un conjunto de ecuaciones que, según dice, no se podían distinguir.

En su estudio de la teoría de cuerdas, también descubrió un código de corrección de errores en las ecuaciones de supersimetría que se utiliza para describir cómo funciona el universo. Esto lo obligó a preguntarse: “¿Estamos viviendo en la Matrix?”

Esto nos lleva a lo siguiente: La realidad física ha sido aceptada como real.

Los científicos lo han investigado y han decidido que, en su núcleo, son solo los quarks, los campos y los fenómenos cuánticos, toda esa “materia” científica con átomos y protones, electrones, etc.

Esto se conoce desde hace mucho tiempo y nadie lo ha cuestionado, hasta ahora.

¿Y si todo esto fuera incorrecto? ¿Qué pasa si el mundo no es lo que parece y es algo completamente distinto?

Una nueva teoría sugiere precisamente eso.

Una columna en Scientific American ha ofrecido la controvertida ida de que nada es lo que parece. Según el científico y filósofo Bernardo Kastrup, cada vez son más los físicos que creen que la realidad es simplemente una ilusión y que lo único que existe es la información.

Esta nueva idea básicamente dice que el universo físico que todos ven, toda la materia, todos los objetos físicos solo existen porque los humanos lo perciben así. Sería algo así a una especie de alucinación masiva que se utiliza para dar sentido a las relaciones matemáticas de los objetos. Si bien esto parece bastante inverosímil, según Kastrup, está teorías está ganando adeptos.

Para algunos físicos, esto indica que toda la materia, con su solidez y concreción, es una ilusión de que solo el aparato matemático que diseñan en sus teorías es verdaderamente real, no el mundo percibido para el cual se creó.

Lo que esto dice es que nada es real, es solo una ilusión creada por la raza humana para permitir a los científicos e investigadores visualizar lo que están hablando en sus teorías. Nada es real, es solo una alucinación.

Entonces, si damos por buena la posibilidad de que estemos viviendo en una simulación o que todo se trate de una especie de alucinación, ¿quién nos controla?

Para responder a esta pregunta tenemos que retroceder hasta 2015, cuando Rich Terrile, astrónomo y director del Centro de Computación Evolutiva y Diseño Automatizado del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, aseguró que dentro de una década los ordenadores tendrán el potencial de computar toda una vida humana, por lo que podrá ser utilizada por seres avanzados tecnológicamente para crear una simulación de nuestro mundo.

Muchas personas no quieren pensar ni analizar que nuestro mundo está dirigido por alguna especie de tecnología avanzada, y que a su vez esté controlada por seres más evolucionados que nosotros, ya seamos nosotros mismos en el futuro o por civilizaciones extraterrestres.

La teoría expuesta por Bernardo Kastrup nos demuestra que así es y que nuestra realidad va más allá de lo que podemos entender. Es cierto, puede ser realmente inquietante, tal vez aterrador, pero esto no evitará que nos encontremos dentro de un “juguete” controlado por unos pocos.

(Visto en http://despiertaalfuturo.blogspot.com/)

domingo, 16 de junio de 2019

EL 95 % DE LOS NIÑOS ESPAÑOLES ESTÁ EXPUESTO A ALTERACIONES HORMONALES



Más del 95 por ciento de los niños españoles muestra dosis bajas de sustancias hormonalmente activas en la orina debido a la exposición a los contaminantes conocidos como 'disruptores endocrinos', sustancias químicas que pueden cortocircuitar el normal desarrollo hormonal de niños y adolescentes. Así lo han señalado durante el 67º Congreso Anual de la Asociación Española de Pediatría (AEP), durante el que los expertos han reclamado visibilizar el grave problema social que representa la exposición a estas sustancias.

Una dieta inadecuada, los productos de limpieza y los pesticidas son los responsables identificados de esta situación, entre cuyos efectos tenemos obesidad, diabetes, reducción del coeficiente intelectual - que presentan mayor incidencia en la etapa infantil-, una pubertad adelantada -que aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades o alteraciones mentales-, malformaciones urogenitales, cáncer testicular, problemas cardiovasculares, o baja calidad seminal, entre otros.

Leonardo Trasande, experto en esta materia de la NYU Langone (uno de los principales centros de Medicina de EEUU), ha facilitado a los padres una serie de recomendaciones para disminuir la exposición de sus hijos a los mencionados contaminantes: "Pequeñas acciones pueden dar sus frutos, buscar alternativas al uso de plásticos innecesarios, calentar y/o almacenar comida en recipientes de vidrio o cerámica evitando el plástico, disminuir el uso de productos químicos en el hogar buscando alternativas en los productos de limpieza y de cuidado diario libres de estas sustancias, e incrementar el consumo de frutas y verduras frescas

Aunque como siempre que se trata de niños la voz de alarma llegará con sordina -si llega- a los grandes medios, estamos ante un caso de envenenamiento masivo del sector más vulnerable de la población. Un envenenamiento que no solo causan los plásticos y la contaminación, sino los metales pesados que fumigan a diario sobre nosotros, y que todavía nadie ha tenido el valor de conectar -en voz alta, porque muchos médicos lo admiten en el tú a tú- con la actual ola de disforia de género y homosexualidad inducida.

(Fuente: https://www.redaccionmedica.com/)

EL CASO ORLANDI, CHANTAJE CONTRA ITALIA Y EL VATICANO


Cerrado su canal por la  totalitaria censura de YouTube, Michael Boor continúa revelando las verdades incómodas del sistema acogido a otros canales que le dan tiempo y voz. Es el caso de Apellido Obligatorio, junto al cual revela uno de los escándalos más sonados de la historia reciente del país de la bota.

NOS ESPÍAN CON LAS APLICACIONES DE LOS TELÉFONOS



¿Sabíais que la Liga de Fútbol Profesional Española acaba de ser multada con 250.000 euros por la Agencia de Protección de Datos por vulnerar el derecho a la intimidad de los ciudadanos? La aplicación "La Liga", cuyo fin era (teóricamente) combatir con la piratería en los bares y establecimientos que no tuvieran un decodificador legal, se acompañaba de micrófonos que espiaban al usuario

La noticia ha disparado las alertas al respecto de las alegaciones de la Liga y sobre todo al respecto de la posibilidad de que se estén utilizando los teléfonos con el fin de triangular y espiar a la ciudadanía usando las conversaciones privadas en todo momento.

La tecnología en un principio no debería poder tener un uso que permitiera capturar y reconvertir lo captado de nuevo, pero no son pocas las voces que exponen que las publicidades que reciben en sus teléfonos son excesivamente personales y es imposible que sean tan afinadas de no ser que una empresa tuviera un acceso directo a sus gustos y a su manera de vivir y este asunto está poniendo en duda la posibilidad de que sea excesiva la cantidad de información que las aplicaciones estén captando de los usuarios con el fin de hacer un uso comercial de los mismos.


En este programa de Ufópolis Vicente Fuentes estudia las alegaciones a esta sentencia y la posibilidad de que efectivamente se esté utilizando nuestra dependencia de los teléfonos como vía para mantenernos controlados en todo momento tanto a nivel de geolocalización como a nivel comercial, más allá de nuestros gustos vistos en los recorridos que hacemos en nuestros historiales de visitas de páginas de internet. ¿Quién y para qué se usan nuestros datos?