martes, 12 de noviembre de 2019

EL NIVEL DE PORTAVOCES Y "PORTAVOZAS" DEL P.S.O.E.



El ministro de Fomento y secretario de organización del PSOE, José Luís Ábalos, dio ayer todo un recital de lo que no debe ser una comparecencia ante la prensa, a la que pretendió poco menos que dictar lo que deberían preguntar. Como comunicador, su estilo Juan Palomo es bochornoso.

Este es el nivel de una agrupación desconectada de la realidad que pretende aparentar racionalidad a base de reprimir toda crítica. Que llevemos viviendo el Día de la Marmota en términos electorales tantos meses o que Pedro Sánchez sea incapaz de formar gobierno parecen ser motivo de satisfacción para esta tropa.

Solo que las cuentas no les cuadran: si VOX ha ganado 28 diputados, PP ha ganado 22 y Ciudadanos ha perdido 47, en teoría la derecha ha ganado 3 diputados, en cambio entre el PSOE, Podemos y Más País han perdido 7 diputados. ¿Es ese el "freno a la derecha" que tanto cacarea el "ineptócrata" éste?





Aunque para estilo comunicativo, el de la vicepresidenta Carmen Calva (Calva por usar un lenguaje inclusivo y por cómo se ha debido de quedar después de su última salida de pata de banco) con sus dislates superlativos:



Éste amigos, es el nivel del partido más votado por la ciudadanía.

Y, dada la magnitud de la "victoria", en marzo podemos tener nueva cita con las urnas. ¿Apostamos?

LA SEPARACIÓN DE PODERES, AUSENTE DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA



Antes de abordar este delicado tema, hagamos un poco de memoria respecto a la filosofía política de la Ilustración: La separación de poderes o división de poderes es un principio político en algunas formas de gobierno, en el cual los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del Estado son ejercidos por órganos del gobierno distintos, autónomos e independientes entre sí. Montesquieu argumentaba que «todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder». De este modo, se confía la vigilancia de los tres poderes entre ellos mismos ya que cada uno vigila, controla y detiene los excesos de los otros para impedir, por propia ambición, que alguno de ellos predomine sobre los demás.

Lo más probable es que creas que la separación de los tres poderes es una premisa fundamental en la Constitución Española. Yo mismo lo creía hasta hace poco. Podéis hacer la prueba y preguntar a vuestros conocidos y os dirán lo mismo. Esto no es raro teniendo en cuenta que esta misma semana oí a una periodista de una gran cadena de televisión, hablando de la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en España. Tengo la sensación de que he oído esto mismo a lo largo de mi vida muchas veces, pero resulta que no es verdad.

Podéis comprobarlo vosotros mismos entrando en la web del BOE que contiene el texto de la Constitución: www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1978-31229 Si estáis en un PC pulsad Ctrl + F y buscad separación de poderes. Ningún resultado. Podéis buscar separación de. Cero resultados de nuevo.

Y si os da por leer la Constitución y darle una vuelta a como funciona todo, lo realmente extraordinario sería que sí que fuese un precepto fundamental la citada separación de poderes. Porque resulta que el jefe del gobierno, al que aquí llamamos Presidente del Gobierno (poder ejecutivo) es a la vez el secretario general del partido que tiene el mayor número de diputados en el Congreso de los Diputados (poder legislativo).


También es un escollo importante para poder contemplar la separación de poderes en la Constitución, la íntima relación entre el poder legislativo y el poder judicial. Citando ahora a la propia Constitución:

El Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el Presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por el Rey por un período de cinco años. De éstos, doce entre Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados, y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión.

Pero lo realmente tremendo viene ahora. Atención que vienen curvas. Cito ahora a Wikipedia (es.wikipedia.org/wiki/Aforamiento):

El aforamiento no debe confundirse con la inmunidad parlamentaria que existe en todos los países democráticos. Sin embargo en España, donde los diputados y senadores también gozan de inmunidad, cuando estos son acusados de un delito y sus compañeros acuerdan levantar la inmunidad atendiendo el suplicatorio presentado ante la Cámara respectiva, no son juzgados por los tribunales ordinarios, sino por la Sala Segunda del Tribunal Supremo, tal y como dispone el artículo 71 de la Constitución.

Y ahora, mucha atención a la jugada. De nuevo Wikipedia nos ayuda a seguir el hilo del argumento:(es.wikipedia.org/wiki/Tribunal_Supremo_(España))

El Tribunal Supremo está compuesto por el Presidente del Tribunal Supremo y por un número indeterminado de Magistrados adscritos a las diversas Salas que lo integran, todos ellos nombrados por Su Majestad el Rey a propuesta del Consejo General del Poder Judicial.

Resumiendo: que si hay que juzgar a un diputado, lo hace el Tribunal Supremo, cuyo Presidente ha sido nombrado por el Consejo General del Poder Judicial, del que 8 de sus miembros han sido propuestos por los propios diputados y senadores. Lo mínimo que se podría decir de esos jueces es que supuestamente tienen muchas posibilidades de encontrase con un conflicto de intereses que hiciera peligrar su ecuanimidad.

Si hay algún legislador leyendo esto ... ¿la separación de poderes para cuando?

(Fuente: https://www.meneame.net/)

EL MAYOR ROBO DE LA HISTORIA



1.- La banca privada global crea el dinero de la nada, mediante el sistema de "reserva fraccionaria".

2.- Parte de ese dinero creado de la nada, se presta a casi todos los estados del planeta. Esos estados deben pagar intereses permanentemente, de una deuda cada vez mayor que nunca se puede saldar, ni la banca quiere que se salde.


3.- Los estados pagan esos intereses, cada vez mayores, con el dinero recaudado mediante los impuestos a la población. Es decir, que la banca privada global, mediante su dinero creado de la nada, le 'roba' permanentemente a la población mundial el dinero real, con el que mantienen en el poder político a sus cómplices con grandes sobresueldos y macro pensiones.

Resumiendo: Es una obra maestra de la estafa y el robo, porque además han logrado que sea legal, que no sea delito. Pero, ojo... Si cualquier persona hace algo semejante, como crear dinero de la nada y prestarlo a alguien cobrándole luego intereses, acaba en la cárcel, pues sí es delito para el resto de los mortales.

4.- Cuando algún país se niega a esto, enseguida pasa a formar parte de la lista de países "malvados" que hay que "democratizar" urgentemente.

Bienvenidos a la avanzada civilización humana.

(Nando L López)

lunes, 11 de noviembre de 2019

EL RÉGIMEN DEL 78, ANTE EL PRECIPICIO



Estamos todavía con los últimos votos, y el reparto de escaños, en función del juego de porcentajes y restos mediado por la ley D’Hont, arroja lo que adelantaban las encuestas: Un parlamento sin una clara mayoría. Un parlamento “colgado”, dice la ilustrativa expresión en inglés.

Ahora cabe esperar a que los líderes abran obscenamente sus gabardinas para mostrarnos sus vergüenzas: Sánchez quiere vivir en La Moncloa sin hipotecas, pese a que su cuenta de diputados no se lo permite. Y todo basado en una reinterpretación del derecho divino al poder: un vox populi vox dei (con perdón) que, con un 28 por ciento de apoyo electoral parece que no está justificado. Él esperaba alcanzar cerca de 140 escaños, y en lugar de subir una quincena de diputados, ha perdido tres. Ha utilizado todos los recursos del Estado al servicio de su partido, y con olvido de los intereses generales de los españoles, que desconoce por completo. Su fracaso es inapelable.

Albert Rivera, que ya compareció en pelota picada en unas elecciones, ahora no tiene nada que mostrar bajo esa gabardina. En contra del sentido común, y prestando oídos sólo a sus propias palabras, Rivera ha apostado por sustituir al Partido Popular como alternativa al PSOE. Su ambición personal, que es la de convertirse en presidente del Gobierno, se ha antepuesto a lo que es la función política esencial de Ciudadanos: ser una bisagra entre PP y PSOE que les otorgue una alternativa constitucionalista y españolista a la sempiterna necesidad de contar con el apoyo de los nacionalistas. Rectificó a última hora, pero desde la primera debió someter a Pedro Sánchez a la disyuntiva entre un gobierno constitucionalista, perfectamente viable desde el punto de vista parlamentario, y el suicidio político de un pacto con Podemos y los nacionalistas.

Ha llevado a su partido a los 10 escaños, 47 menos que en las anteriores elecciones. Es el último de los grandes fracasos políticos del centro, desde el desplome de la UCD, la caída del CDS y la candidatura del Partido Reformista Democrático. Rivera lo tenía todo. Y todo lo ha perdido. No es ya que tenga que dimitir como líder de Ciudadanos, es que se presentó en el lomo de una montaña, y bajaría de una humilde colina. Él solo ha acabado con uno de los proyectos políticos más interesantes y prometedores de nuestra democracia. Ciudadanos tiene algo de esperanza en una nutrida abstención que no ha optado por otros partidos, y que por tanto siguen teniendo esperanzas en la formación naranja.

Pablo Casado ha ganado casi seiscientos mil votos, y 21 escaños. No es, ni de lejos, un éxito del Partido Popular: Ciudadanos pierde unos 2,5 millones de votos y Casado no ha logrado recabar más que la cuarta parte de esa sangría electoral. Es cierto que el joven Casado lleva poco tiempo al frente del partido de referencia en el centro derecha español, pero no ha logrado hacer ver que el suyo es un PP distinto del de Mariano Rajoy.

Lo que no logrará es la reunificación electoral del centro derecha, porque todo lo que Ciudadanos y el PP han hecho mal, Vox lo ha hecho bien. Tiene una marca electoral definida ideológicamente, y que le parece útil a una parte muy importante del electorado nacional. Su éxito es abrumador. Concita un 15 por ciento del voto, y con 52 escaños supera en un par el mínimo que le permite plantear cuestiones de inconstitucionalidad. Tiene la posibilidad de plantear debates que, de otro modo, estarían vedados en los medios de comunicación.

Pablo Casado se plantea como única alternativa a Pedro Sánchez. No ha mencionado al PSOE. De modo que se ha abierto la posibilidad de llegar a un acuerdo con el partido, que no incluya a su actual líder. Este movimiento podría tener sentido hace años, cuando de verdad existían los partidos políticos, o al menos el PSOE. Pero el partido más que centenario ya desapareció con José Luis Rodríguez Zapatero, asomó tímidamente la cabeza cuando echó a Pedro Sánchez, pero despareció por completo con el regreso del hijo descarriado. No existe el PSOE; sólo existe Sánchez.

A partir de aquí, cabe hacer dos reflexiones. La primera de ellas es que la democracia de 1978 se creó expresamente para reforzar a los partidos políticos. Si lo que tenemos no es una democracia sino una partitocracia es porque se diseñó expresamente así en la Constitución. La razón es, en primer lugar, que la crearon los propios partidos políticos, y que tras 36 años de dictadura, se pensó que los españoles no sabrían vehicular el voto si no era por medio de unas estructuras de partidos muy potentes. Éstos han concitado tanto poder, que al final han acabado por desaparecer y convertirse en órganos de transmisión de intereses personales, y plataformas de apoyo de sus líderes.

Por otro lado, como señala José Antonio Zarzalejos, si el fracasado Sánchez no llega a un acuerdo con el fracasado Casado, por un lado o con Pablo Iglesias y otros enemigos de la Constitución, por otro, y vamos a unas nuevas elecciones, puede que hayamos llegado al final del actual régimen. Porque se habrá puesto de manifiesto que sólo se puede ocupar el poder desde una mayoría absoluta, algo que está a varias décadas de poder repetirse, o con el apoyo de los nacionalistas.

En realidad, estamos en un callejón sin salida. La suma de PSOE más Podemos alcanza los 155 escaños. Con ellos puede superar los 153 noes de PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma y Coalición Canaria, pero tendría que contar con la abstención del resto. A largo plazo, si Sánchez no quiere gobernar con los presupuestos de Cristóbal Montoro sine díe, tendrá que pactar con ERC. Y ese partido sólo aceptará un apoyo si el PSOE se decide a acabar con las instituciones españolas. Lo mismo cabe pensar del PNV: no puede apoyar al PSOE con las elecciones vascas a la vista y Bildu muy fuerte. De modo que o Sánchez nos conduce al fin del actual régimen, o le da una salida, que sólo puede venir de la mano del Partido Popular.

José Carlos Rodríguez
(Fuente: Disidentia.com)

TRAS EL VOTO, LA POLÍTICA SE REDUCE A ESTO


Voluntades, adhesiones y simpatías como cromos en las manos de políticos que, ajenos al mandato imperativo de una verdadera democracia, jugarán con ellos y con las esperanzas de un electorado al que los demagogos ya han dado el pistoletazo de salida para la queja y la impotencia. Lo llaman "gobierno del pueblo". Mas bien parece silencio de los corderos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

ELLOS ESTÁN VIVOS, NOSOTROS ESTAMOS DORMIDOS



"Los ves en la calle. Los ves en la tele. Incluso podrías votar por uno este otoño. Crees que son gente como tú. Estás equivocado. Totalmente equivocado".
("Están vivos", 1988)

Vivimos en dos mundos, usted y yo.

Existe el mundo que vemos (o el que estamos hechos para ver) y luego el que sentimos (y al que ocasionalmente echamos un vistazo), el cual está muy lejos de la realidad propagandística fabricada por el gobierno y sus patrocinadores corporativos, incluyendo los medios de comunicación.

De hecho, lo que la mayoría de los ciudadanos perciben como la vida en occidente -privilegiada, progresista y libre- está muy lejos de la realidad, donde la desigualdad económica está creciendo, las agendas reales y el poder real están enterrados bajo capas de un doble discurso orwelliano y de la ofuscación corporativa, y la "libertad", tal como es, se distribuye en pequeñas dosis legalistas por policías militarizados armados hasta los dientes.

No todo es lo que parece.

Esta es la premisa de la película de John Carpenter, Están vivos ["They Live"], que se estrenó hace más de 30 años y que sigue siendo inquietante y escalofriantemente apropiada para nuestra era moderna.

Más conocido por su película de terror Halloween, que asume que hay una forma de maldad tan oscura que no se puede matar, el grueso del trabajo de Carpenter está impregnado de una fuerte inclinación antiautoritaria, anti clase política, lacónica, que habla de las preocupaciones del cineasta sobre el desentrañamiento de nuestra sociedad, particularmente de nuestro gobierno.

La trama de "Están vivos" presenta cómo dos trabajadores migrantes descubren que el mundo no es lo que parece, ya que la población está siendo controlada y explotada por extraterrestres que trabajan en colaboración con una élite oligárquica. Mientras tanto, la población, felizmente inconsciente de la verdadera agenda en sus vidas, ha sido adormecida por la complacencia, adoctrinada en el cumplimiento, bombardeada con distracciones por los medios de comunicación, e hipnotizada con mensajes subliminales transmitidos por la televisión y varios dispositivos electrónicos, anuncios espectaculares y similares.

Sólo cuando el vagabundo sin techo John Nada (interpretado a lo grande por el difunto Roddy Piper) descubre un par de gafas de sol modificadas (lentes Hoffman), Nada ve lo que hay debajo de la realidad fabricada por la élite: el control y la esclavitud.

Cuando se mira a través de la lente de la verdad, los de la élite, que parece humana hasta que se le quita el disfraz, se muestran como monstruos que han esclavizado a la ciudadanía para aprovecharse de ellos.

Del mismo modo, los anuncios espectaculares hacen sonar mensajes ocultos y autorizados: una mujer en bikini en un anuncio está ordenando a los espectadores que "se casen y se reproduzcan". Los estantes de revistas gritan "CONSUMIR" y "OBEDECER". Un fajo de billetes en la mano de un vendedor proclama: "Este es tu Dios".


Cuando se ve a través de las lentes Hoffman de Nada, algunos de los otros mensajes ocultos que se transmiten al subconsciente de la gente incluyen: NINGÚN PENSAMIENTO INDEPENDIENTE, CONFORMATE, SOMÉTETE, PERMANECE DORMIDO, COMPRA, MIRA TV, NINGUNA IMAGINACIÓN, y NO CUESTIONES A LA AUTORIDAD.



Esta campaña de adoctrinamiento diseñada por la élite de "Están vivos" es dolorosamente familiar para cualquiera que haya estudiado el declive de la cultura occidental.

Una ciudadanía que no piensa por sí misma, que obedece sin cuestionamientos, que es sumisa, que no desafía a la autoridad, que no piensa fuera del cuadro y que se contenta con sentarse y entretenerse, es una ciudadanía que puede ser fácilmente controlada.

De esta manera, el sutil mensaje de "Ellos viven" proporciona una analogía adecuada de nuestra propia visión distorsionada de la vida en el Estado policial, a la que el filósofo Slavoj Žižek se refiere como la dictadura en la democracia, "el orden invisible que sostiene su aparente libertad".

Nos alimentan con una serie de ficciones cuidadosamente inventadas que no se parecen en nada a la realidad.

Los poderosos quieren que nos sintamos amenazados por fuerzas que escapan a nuestro control (terroristas, tiradores, bombarderos).

Quieren que tengamos miedo y dependamos del gobierno y de sus ejércitos militarizados para nuestra seguridad y bienestar.

Quieren que desconfiemos los unos de los otros, divididos por nuestros prejuicios, y que nos lancemos los unos contra los otros.

Sobre todo, quieren que sigamos marchando al compás de sus dictados.

Si desintoniza los intentos del gobierno por distraernos, desviarnos y confundirnos y sintoniza con lo que realmente está sucediendo en cada país, se encontrará de frente con una verdad inconfundible y desagradable: la élite adinerada que nos gobierna nos ve como recursos prescindibles para ser usados, abusados y desechados.

De hecho, un estudio realizado por Princeton y la Universidad Northwestern concluyó que el gobierno de Estados Unidos no representa a la mayoría de los ciudadanos de ese país (cuya cultura acaba imponiéndose en todo el Occidente que funciona como satélite suyo, nota del "blogger"). En cambio, el estudio encontró que el gobierno está gobernado por los ricos y poderosos, o la llamada "élite económica". Además, los investigadores concluyeron que las políticas promulgadas por esta élite gubernamental casi siempre favorecen los intereses especiales y los grupos de presión.

En otras palabras, estamos siendo gobernados por una oligarquía disfrazada de democracia, y posiblemente en camino hacia el fascismo; una forma de gobierno donde los intereses corporativos privados gobiernan, el dinero manda, y la gente es vista como meros sujetos a ser controlados.

No sólo hay que ser rico -o estar en deuda con los ricos- para ser elegido en estos días, sino que ser elegido es también una forma segura de hacerse rico. Como informa CBS News, "Una vez en el cargo, los miembros del Congreso disfrutan de acceso a conexiones e información que pueden utilizar para aumentar su riqueza, de una manera que no tiene paralelo en el sector privado. Y una vez que los políticos dejan el cargo, sus conexiones les permiten beneficiarse aún más".

Al denunciar esta flagrante corrupción del sistema político de Estados Unidos, el expresidente Jimmy Carter criticó el proceso de ser elegido -para la Casa Blanca, la mansión del gobernador, el Congreso o las legislaturas estatales- como "soborno político ilimitado ... una subversión de nuestro sistema político como pago a los principales contribuyentes, que quieren y esperan, y a veces consiguen, favores para sí mismos después de que terminen las elecciones".

Tenga la seguridad de que cuando el fascismo arraigue y se imponga, las formas básicas de gobierno permanecerán: El fascismo parecerá ser amistoso. Los legisladores estarán en sesión. Habrá elecciones y los medios de comunicación seguirán cubriendo las trivialidades políticas y de entretenimiento. El consentimiento de los gobernados, sin embargo, ya no se aplicará. El control real habrá pasado finalmente a la élite oligárquica que controla al gobierno entre bastidores.

¿Le suena familiar? (piense el lector en las "puertas giratorias" que hacen que en España tantos políticos pasen directamente a las juntas directivas de empresas a las que han favorecido previamente con sus decisiones, en un tráfico de favores que cada vez es más obvio)

Claramente, estamos siendo gobernados por una élite oligárquica de intereses gubernamentales y corporativos.

Hemos entrado en el "corporativismo", que es un punto intermedio en el camino hacia el fascismo en toda regla.

El corporativismo es donde los pocos intereses adinerados -no elegidos por la ciudadanía- gobiernan sobre la mayoría. De esta manera, no es una democracia o una forma republicana de gobierno, que es lo que los gobiernos constitucionales se supone que deben ser. Se trata de una forma de gobierno de arriba hacia abajo y que tiene una historia aterradora caracterizada por los acontecimientos ocurridos en los regímenes totalitarios del pasado: Estados policiales en los que todo el mundo es vigilado y espiado, arrestado por infracciones menores por agentes del gobierno, puesto bajo control policial y encerrado en campos de detención (también conocidos como campos de concentración).

Para que el martillo final del fascismo caiga, se requerirá el ingrediente más crucial: la mayoría de la gente tendrá que estar de acuerdo en que no sólo es conveniente sino necesario.

Pero, ¿por qué un pueblo aceptaría un régimen tan opresivo?

La respuesta es la misma en todas las épocas: el miedo.

El miedo hace a la gente estúpida.

El miedo es el método más utilizado por los políticos para aumentar el poder del gobierno. Y, como la mayoría de los comentaristas sociales reconocen, una atmósfera de miedo impregna a los estados modernos: miedo al terrorismo, miedo a la policía, miedo a los inmigrantes, miedo a nuestros vecinos, etc.

La propaganda del miedo ha sido utilizada con bastante eficacia por aquellos que quieren obtener el control, y está trabajando sobre la población.

A pesar de que tenemos 17.600 veces más probabilidades de morir de enfermedades cardíacas que de un ataque terrorista; 11.000 veces más probabilidades de morir de un accidente de avión que de un complot terrorista que involucre a un avión; 1.048 veces más probabilidades de morir de un accidente automovilístico que de un ataque terrorista, y 8 veces más probabilidades de ser asesinados por un oficial de policía que por un terrorista, hemos entregado el control de nuestras vidas a funcionarios del gobierno que nos tratan como si fuéramos un medio para lograr un fin, la fuente de dinero y poder (datos estadísticos referidos a EE.UU., pero hacia los que los países integrados en la OTAN nos vamos aproximando fatalmente).

Como advierte el barbudo en "Están vivos": "Están desmantelando a la clase media dormida. Más y más gente se está volviendo pobre. Somos su ganado. Estamos siendo criados para la esclavitud."

En este sentido, no somos tan diferentes de los ciudadanos oprimidos en "Están vivos".

Desde el momento en que nacemos hasta que morimos, somos adoctrinados para creer que los que nos gobiernan lo hacen por nuestro propio bien.

La verdad es muy diferente.

A pesar de la verdad que nos mira a la cara, nos hemos permitido convertirnos en zombis temerosos, controlados y aplacados.

Vivimos en un estado perpetuo de negación, aislados de la dolorosa realidad del Estado policial por las noticias de entretenimiento de pared a pared y los dispositivos de pantalla.

La mayoría de las personas mantienen la cabeza baja en estos días mientras miran como zombis a una pantalla electrónica, incluso cuando están cruzando la calle. Las familias se sientan en restaurantes con la cabeza agachada, separadas por sus dispositivos de pantalla y sin saber lo que sucede a su alrededor. Los jóvenes parecen especialmente dominados por los dispositivos que tienen en sus manos, ignorando el hecho de que simplemente pueden apretar un botón, apagar la cosa y levantar la mirada.

De hecho, no hay actividad de grupo más grande que la relacionada con los que ven las pantallas, es decir, la televisión, los ordenadores personales, los teléfonos móviles, etc. De hecho, un reciente estudio informa que la visualización de la pantalla en España está en su punto más alto de todos los tiempos. Por ejemplo, el ciudadano promedio ve aproximadamente 240 minutos de televisión al día.

La pregunta, por supuesto, es: ¿qué efecto tiene este consumo de pantalla en la mente?

Psicológicamente es similar a la adicción a las drogas. Los investigadores encontraron que "casi inmediatamente después de encender el televisor, los sujetos reportaron sentirse más relajados, y debido a que esto ocurre tan rápidamente y la tensión retorna tan rápidamente después de apagar el televisor, la gente está condicionada a asociar el ver televisión con una falta de tensión". La investigación también muestra que, independientemente de la programación, las ondas cerebrales de los espectadores se ralentizan, transformándolos así en un estado más pasivo y no resistente.

Históricamente, la televisión ha sido utilizada por las autoridades para calmar el descontento y pacificar a las personas perturbadoras. "Ante el grave hacinamiento y los limitados presupuestos para la rehabilitación y el asesoramiento, cada vez son más los funcionarios de prisiones que utilizan la televisión para mantener a los reclusos callados", según Newsweek.

Dado que la mayoría de lo que los ciudadanos ven en la televisión es proporcionado a través de canales controlados por unas pocas megacorporaciones, lo que vemos ahora está controlado por una élite corporativa y, si esa élite necesita fomentar un punto de vista particular o pacificar a sus espectadores, puede hacerlo a gran escala.

Si estamos mirando, no estamos haciendo nada.

Los poderosos entienden esto. Como advirtió el periodista de televisión Edward R. Murrow en un discurso de 1958: Actualmente somos ricos, gordos, cómodos y complacientes. Actualmente tenemos una alergia incorporada a la información desagradable o perturbadora. Nuestros medios de comunicación lo reflejan. Pero a menos que nos levantemos de nuestros excedentes de grasa y reconozcamos que la televisión en general se usa para distraernos, engañarnos, divertirnos y aislarnos, entonces probablemente la televisión y los que la financian, los que la miran y los que trabajan en ella, pueden ver una imagen totalmente diferente demasiado tarde.

Esto me lleva de vuelta a "Están vivos", en el que los verdaderos zombis no son los extraterrestres que toman las decisiones, sino la población que se contenta con permanecer controlada.

Al fin y al cabo, el mundo de "Están vivos" no es tan diferente del nuestro. Como señala uno de los personajes, "los pobres y la clase baja están creciendo. La justicia racial y los derechos humanos son inexistentes. Han creado una sociedad represiva y nosotros somos sus cómplices involuntarios. Su intención de gobernar descansa en la aniquilación de la conciencia. Hemos sido adormecidos por un trance. Nos han hecho indiferentes a nosotros mismos, a los demás. Estamos enfocados sólo en nuestro propio beneficio."

Nosotros también estamos centrados sólo en nuestros propios placeres, prejuicios y ganancias. Nuestros pobres y subclases también están creciendo. La injusticia social está creciendo. Los derechos humanos son casi inexistentes. Nosotros también hemos sido adormecidos por un trance de indiferencia hacia los demás.

Ignorando lo que nos espera, hemos sido manipulados para que creamos que si seguimos consumiendo, obedeciendo y teniendo fe, las cosas saldrán bien. Pero eso nunca ha sido cierto en el caso de los regímenes emergentes. Y para cuando sintamos el martillo cayendo sobre nosotros, será demasiado tarde.

Entonces, ¿dónde nos deja eso?

Los personajes de las películas de Carpenter nos dan una idea.

Bajo su machismo, siguen creyendo en los ideales de libertad e igualdad de oportunidades. Sus creencias los colocan en constante oposición con la ley y la clase política, pero sin embargo son luchadores por la libertad.


Cuando, por ejemplo, John Nada destruye el hipnotransmisor alienígena en "Están vivos", devuelve la esperanza al entregar a Estados Unidos una llamada de atención para la libertad.

Esa es la clave: tenemos que despertar.

Deje de dejarse distraer fácilmente por espectáculos políticos inútiles y preste atención a lo que realmente está sucediendo en cada país.

La verdadera batalla por el control de esta nación no se está librando entre izquierdas y derechas en las urnas.

La verdadera batalla por el control de cada nación está teniendo lugar en las cunetas de las carreteras, en los coches de policía, en el banquillo de los testigos, en las líneas telefónicas, en las oficinas gubernamentales, en las oficinas corporativas, en los pasillos de las escuelas públicas y en las aulas, en los parques y en los ayuntamientos, y en los pueblos y ciudades de cada país.

La verdadera batalla entre la libertad y la tiranía está teniendo lugar justo delante de nuestros ojos, si tan solo los abriéramos.

Todos los símbolos del Estado policial están ahora a la vista.

Despierta, humanidad.

Si ellos están vivos (los tiranos, los opresores, los invasores, los señores), es sólo porque "nosotros el pueblo" dormimos.

(Fuente: https://es.sott.net/)

SUECIA: LAS LOCURAS DEL GÉNERO