viernes, 22 de febrero de 2019

11-M, OBJETIVO CUMPLIDO



2004: "¿Quién ha sido?"; 2019: "Otra vez dando la lata con el 11-M"

Tal día como hoy, hace quince años, España vivió la mayor masacre terrorista de su historia, unos crímenes que dejaron 193 muertos y 1.841 heridos y mutilados. Dicho atentado se "firmó" con una macabra rima respecto a los ocurridos en Nueva York: transcurrieron exactamente 911 dìas desde el 9/11 de los atentados que destruyeron las torres gemelas hasta el 11 de marzo del 2004 dìa de los atentados en España. Faltaban sólo tres días para las Elecciones Generales de 2004 ...

Dos días antes de los atentados, Ernesto Ekáizer mostraba desde El País como todas las encuestas daban la victoria al PP, incluso por mayoría absoluta. El atentado forzó un cambio de votos que sirvió a los intereses de quienes necesitaban de un cambio de gobierno que rebajara el perfil de España en los escenarios internacionales y facilitara la balcanización del país a la que ahora estamos asistiendo con el "procés" guerracivilista.

Precisamente ésta es la razón por la que determinados sectores políticos y mediáticos, que reventaron la jornada de reflexión del 13-M al grito de “¿quién ha sido?”, enmudecieron tras la victoria electoral del PSOE. Pero no les bastó con quedarse mudos: algunos han hecho de todo para echar tierra sobre el 11-M, hasta extremos grotescos e indecentes. Veamos algunos ejemplos:

La sentencia no aclaró la autoría intelectual del 11-M

Por autor intelectual de un delito se entiende la persona que lo idea y lo planea, siendo el autor material el que lo ejecuta. En lo relativo a delitos de terrorismo, el Artículo 579 del Código Penal establece: “La provocación, la conspiración y la proposición para cometer los delitos previstos en los artículos 571 a 578 se castigarán con la pena inferior en uno o dos grados a la que corresponda, respectivamente, a los hechos previstos en los artículos anteriores.” La sentencia del juicio sobre el 11-M absolvió al único acusado como autor intelectual del 11-M, Rabei Osman alias “El Egipcio”. La sentencia señaló sobre él lo siguiente (copio textualmente): “las conversaciones de Rabei Osman EL SAYED AHMED en las que, según las acusaciones, se atribuye la autoría intelectual de los atentados al decir que “el hilo de lo de Madrid fue mio…era mi proyecto más querido, etc., , son claramente equívocas – disco compacto unico al folio 14229 y transcrita a los folios 15046, 16747, 24154 y ss.-”


El gobierno decidió negar que exista la figura del autor intelectual

Hay que decir que la absolución del único procesado como autor intelectual del 11-M, una de las cosas más llamativas de la sentencia, debió poner muy nerviosos al gobierno y al PSOE, pues pusieron rápidamente en marcha su maquinaria de consignas, pero de una forma muy torpe… ¡negando una figura que recogía la propia sentencia! El entonces Ministro de Defensa José Antonio Alonso se apresuró a declarar: “La figura jurídica del autor intelectual es un invento”. El entonces secretario de organización del PSOE José Blanco fue más allá y declaró: “¿Qué más da si el autor intelectual fue Bin Laden o su primo?”, como si descubrir y encarcelar al que ideó los atentados no tuviese la menor importancia. Los citados dirigentes socialistas parecían olvidar que el 9 de junio de 2004 el entonces Ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar celebró “la detención en Italia del responsable intelectual de los atentados“, tras al apresamiento de Osman en ese país.

El País llegó a calificar como “bulo” una figura usada por el propio diario

El aparato mediático socialista abundó en la cínica tesis de Alonso y Blanco. Desde El País Ernesto Ekáizer hacía suya la mentira lanzada por Alonso, tachando de “bulo” la figura de la autoría intelectual: “la figura del autor intelectual no existe en el Código Penal. Se puede ser autor material de un delito, cómplice, encubridor, cooperador necesario o inductor. Pero no autor intelectual.” Parece que Ekáizer no tuvo el detalle de consultar el ya citado Artículo 579 del Código Penal, que contiene tres tipos de autoría intelectual en el caso de atentados terroristas, ni la sentencia del juicio del 11-M -que como hemos visto se refería a esa figura-, pero tampoco consultó las páginas del periódico de PRISA:

El 19 de diciembre de 2005 El País dedicó todo un reportaje a la “autoría intelectual” del 11-M.

El 12 de abril de 2006 El País calificó a Rabei Osman de “organizador” del 11-M, diciendo de él que “reconoció ser el que ideó y organizó los atentados“.

El 29 de septiembre de 2006, El País publicó el siguiente titular: “La autoría intelectual del 11-M corresponde a “líderes de la insurgencia iraquí y de Al Qaeda”“.

El 15 de febrero de 2007, El País se refirió a Osman con estas palabras: “El Egipcio está imputado como principal autor intelectual de la matanza.”

Rabei Osman, el "falso culpable" al que no pudieron imputarle la autoría
intelectual del atentado que, al parecer, nadie ideó.

El 31 de mayo de 2007 El País se refirió a Osman como “supuesto autor intelectual”, afirmando lo siguiente: “La fiscal Olga Sánchez pide para él más de 39.000 años de condena como autor intelectual de la matanza.”

El 10 de octubre de 2007, El País se refirió a Rabei Osman y a Hassan el Haski como “supuestos autores intelectuales de los atentados”. Es más: El País afirmó que el tribunal “consideraría suficientes las pruebas para imputar a los considerados autores intelecutales“, dando por segura una condena que al final no se produjo.

Podría seguir, pues en El País hay más referencias anteriores a la sentencia que citan a Osman como autor intelectual del 11-M, y que también mencionan la figura del autor intelectual en relación con otros atentados terroristas, pero creo que las citas referidas bastan para comprobar hasta qué punto el periódico de PRISA toma a sus lectores por unos imbéciles.

Lo que estalló en los trenes no fue Goma-2 ECO. Con ello la "trama astu-
riana", la imputación a los confidentes de Lavapiés, la validez de la mo-
chila de Vallecas y toda la versión oficial se va a tomar viento.

El País despachó los hallazgos de los peritos con “una higa”

Tres años después de realizarse la pericial de los muy escasos restos de explosivos del 11-M -a causa del insólito “lavado” que se hizo de los trenes, eliminando la mayor parte de las pruebas-, el diario El Mundo publicó los vídeos de la pericial, unos vídeos que el juez Bermúdez, instructor de la causa del 11-M, había negado a las víctimas que los solicitaron. En los vídeos se veía como los peritos detectaron dinitrotolueno, una substancia que no figura en la Goma 2 ECO, que según la sentencia fue el explosivo usado en los atentados. Por si fuera poco, nada más detectarse esa substancia hubo un apagón en el laboratorio, con lo que dejaron de grabar las cámaras colocadas para garantizar que las muestras no fueran manipuladas.

¿Qué dijeron los diarios afines al gobierno sobre esto? Pues para empezar ni El País, ni Público, ni 20 Minutos ni El Plural dieron esa noticia a sus lectores. A lo sumo, el director adjunto del periódico de PRISA, José María Izquierdo, publicó en el blog que tiene en la edición digital de ese diario una entrada con este título: “Una higa para el dinitrotolueno”. En ella, sin comentar nada de lo que aparecía en las grabaciones, Izquierdo se limitó a descalificar sin más la información tachándola de “otra paletada más de basurillas para ensuciar aquella investigación y tratar de reabrir el caso”. Sin comentarios.

El escándalo de la destrucción de pruebas por los Tédax

Otro de los extremos más esperpénticos de la investigación de los atentados, que aún continúa por la vía judicial, ha sido el relativo a la destrucción de pruebas. En septiembre de 2009 Juan Jesús Sánchez Manzano reconoció sin tapujos que se destruyeron casi todos los restos del 11-M. El 11 de marzo de 2004 Sánchez Manzano era el comisario de la unidad de desactivación de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía, los Tédax. El ex-comisario también reconoció que no enviaron las muestras a la Policía Científica, como es preceptivo en caso de atentado terrorista. El resultado fue que la pericial de explosivos se hizo con muy excasas muestras, pues los Tédax se habían encargado de destruir toneladas de restos hallados en los lugares de los atentados. Una vez más, los diarios afines al PSOE silenciaron la noticia.

La identificación de los Tédax que recogieron esas muestras la solicitó la juez Coro Cillán al Ministerio del Interior a comienzos de 2010. Casi un año después, y habiendo recibido de Rubalcaba la callada por respuesta -un claro caso de obstrucción a la justicia-, la juez dio un ultimátum de diez días a Interior. El ministerio no tuvo reparos en mentir al negar el ultimátum, una mentira destapada por el propio documento judicial. Finalmente Interior entregó la lista, en respuesta al ultimátum judicial que el Ministerio había negado. Eso sí: el departamento de Rubalcaba ha dicho en su respuesta a la juez que “no se puede determinar de forma clara qué funcionarios de Policía se hicieron cargo del traslado de los restos de las explosiones ocurridas en los atentados del 11 de marzo de 2004”, lo cual supone reconocer de hecho que se rompió la cadena de custodia de los restos recogidos en los lugares de los atentados, con lo que ninguna de las pruebas trasladadas tendría valor judicial alguno, lo cual podría invalidar la sentencia del juicio sobre el 11-M. Como en anteriores ocasiones, El País, Público, El Plural y 20 Minutos no han dicho ni pío a sus lectores sobre el asunto.

Monumento a las víctimas del 11-M erigido en Alcalá de
Henares
La verdad sobre el 11-M: una cuestión de salud democrática

Podrían escribirse varios libros sobre la multitud de irregularidades, hechos extraños y cosas inexplicables que aún rodean aquel día trágico. Libertad Digital publicó en su dia un resumen muy completo de las principales manipulaciones sobre el 11-M, una lista de hechos y datos que pueden dar una idea de hasta qué punto no sólo desconocemos muchas cosas todavía, sino que nos están escondiendo buena parte de ellas. En esa labor de ocultación están empeñados tanto el gobierno como sus apoyos políticos y mediáticos, y para ello recurren a medios cada vez más torpes, patéticos e impúdicos.

Tal vez, algún día conoceremos toda la verdad sobre lo ocurrido, igual que han salido a la luz otros muchos hechos que hasta desvelarse eran tachados de cosas de paranoicos, como la Operación MK Ultra y las diversas operaciones de bandera falsa que ha habido a lo largo de la historia. Luchar por conocer esa verdad no sólo es una cuestión de principios, de respeto a las víctimas, sino también de salud democrática, y es que nuestra democracia tendría los días contados si 193 asesinatos consiguiesen doblegar la voluntad de un pueblo y, además, acabasen en el pozo del olvido antes de saberse toda la verdad sobre lo ocurrido. En el pasado los medios afines al PSOE ya intentaron tapar escándalos como los GAL y no lo consiguieron. Lo único que lograron fue quedar ante el público como encubridores de las maniobras más sucias del poder, es decir, la antítesis de la misión fiscalizadora de la prensa frente al poder. Parecen no haber aprendido nada de aquella experiencia.

(Fuente: http://www.outono.net/)

LA GENERACIÓN "COPITO DE NIEVE"



El fenómeno es global: una generación con la sensibilidad a flor de piel exige que no se cuestione su ideología, sus creencias ni sus prejuicios. Hiperprotegidos en su neurótica niñez, exigen a la sociedad, a las autoridades y al Estado no ser expuestos bajo ningún concepto a nada que lesione su narcisismo. Sin tolerancia a la frustración, entienden que todo lo que les ofende debe serles evitado, lo cual incluye el debate, la discusión racional o cualquier confrontación de ideas. Son la gente que te borra de Facebook si les llevas la contraria, que ha conseguido que Apu sea eliminado de los Simpson y que ha inventado majaradas como la "apropiación cultural", la "corrección política" o que un "espacio seguro" es donde quedas eximido de pensar. Supremacistas emocionales, en definitiva. Y además votan ...


jueves, 21 de febrero de 2019

EL NEO-FEMINISMO, MITAD SECTA, MITAD POPULISMO



El feminismo de consigna y subvención es el robot multiusos de un sistema que necesita su "totem y tabú" para imponer un pensamiento único a una población sumisa, acrítica y acobardada. Todo lo que sea introducir un matiz o una crítica es rechazado porque el feminismo es LA VERDAD absoluta, simple y obligatoria.

Pruebe el lector osado no ya a objetar cualquiera de sus muchas contradicciones, sino incluso a reconocerle algún mérito (que no se si hoy tiene, pero en su origen tuvo) introduciendo ante el auditorio "sensibilizado"-"empoderado" su alocución con la fórmula "Yo no soy feminista, pero ...".

Da igual lo que venga a continuación, se habrá señalado Vd. como hereje en grado máximo, y condenado su mensaje a la irrelevancia. No será escuchado. No se le dará la posibilidad de juzgar su enunciación desde su propia coherencia interna. Será el mensaje de un autodeclarado apestado que, por definición, está desasistido de razón alguna. El no-feminista es lo que en el contexto arbitrario del totalitarismo ideológico impuesto por la horda de comisarios políticos equivaldrá al judío de la Alemania nazi, al negro en la Sudáfrica del "apartheid", al tutsi de la Ruanda hutu, ... el ENEMIGO al que anular del modo más rotundo posible.

Solo que el crítico del feminismo puede ser en ocasiones mucho más brillante dialécticamente que quienes repiten como loros lemas resultones, pero huecos, y que ante el más leve análisis se desmoronan como un castillo de naipes: una "igualdad" que nadie define, una mentira estadística como la supuesta disparidad salarial que la ley prohíbe (y persigue), un "patriarcado" fantasmal cuya versión occidental no llega ni a pálido reflejo del machismo institucionalizado en las petro-monarquías del golfo o en ciertos países del tercer mundo, etc.

De hecho, el feminismo al uso conjuga su pretensión de superioridad moral con una total falta de soporte intelectual que le lleva a rehuir el debate racional y equilibrado en favor de un "subidón" emocional constante, que necesita de unas escenificaciones periódicas (8-M, el apoyo selectivo a según qué víctimas, el irreflexivo "yo te creo, hermana" ... aunque te contradigas, etc.) que recuerdan el clima de histeria colectiva que desatan ciertos histriónicos predicadores evangelistas. Cuando esta moda pase y su resaca de lugar a un estudio científico y desapasionado de sus mecanismos veremos claro como con la manipulación de la cultura, la simplificación de los mensajes y la explotación clientelar de un victimismo que es el disfraz previo de los opresores, los ingenieros sociales consiguieron que la gente creyera estar pensando cuando en realidad solo estaba sintiendo.

Estudiosos no contaminados por el irrespirable clima actual comprobarán con pasmo que una masa acrítica y mal informada aceptó a comienzos del siglo XXI que se le diera todo pensado y le liberasen de toda autonomía intelectual para que, por contra, diesen rienda suelta a sus emociones de un modo en nada distinto a la rabieta de un niño. Y no deja de ser lógico: las emociones son manipulables y siguen el principio de la inercia; las ideas, en cambio, están sujetas a una lógica rigurosa y pueden ser contrastadas con la realidad, pero exigen un esfuerzo, y en esta era de gratificación inmediata y de hipertrofia de la comodidad nadie está por hacer mucho esfuerzo.

El feminismo "de tercera ola" (o de "tsunami", que tanto da), ejemplo paradigmático de pseudo-ideología, funciona como una suerte de religión degenerada que conserva todo su fanatismo pero nada de su origen emancipador. Representa una forma de pensamiento mágico, irracional, absurdo, arbitrario, incoherente, llenos de dogmas de fe ciega, ajeno a cualquier forma de autocrítica, victimista e irrresponsable, soportado por ocurrencias irreales en vez de verdades científicas (como la ideología de género que dice que eres lo que crees ser). Solo en constante huida hacia adelante puede evitar la confrontación con su patética naturaleza, y la disonancia cognitiva que le acecha en cada parón.

Otro día hablaré del proyecto disgregador que están promoviendo los ingenieros en la sombra a cuya malsana agenda obedece toda esta locura colectiva con la que nos ha tocado lidiar.

(posesodegerasa)

H.A.A.R.P., EL CONTROL DEL CLIMA


miércoles, 20 de febrero de 2019

VERDAD IDEOLÓGICA, MENTIRA PERIODÍSTICA



Es el 3 de diciembre de 2018, el reloj marca las 15:05 de la tarde, y Claas Relotius sube al estrado para agradecer el premio de Reportero Alemán del Año 2018, cuarto de su carrera. La CNN le nombró “periodista del año” y “periodista de prensa del año”, y en su palmarés cuenta con premios como los Peter Scholl-Latour, Konrad-Duden, European Press Prize o Reemtsma Liberty Award. Es la estrella del periodismo alemán, y una de las grandes promesas del periodismo anti Trump, un género nuevo pero muy prometedor.

El premio en su tierra natal de este año era por un reportaje que escribió sobre un niño sirio que estaba convencido de que uno de sus graffitis había jugado un papel en el inicio de la guerra en su ciudad natal, Daraa. El jurado encontró sobrados motivos para reconocerle una vez más su labor periodística, pues posee “una ligereza, intimidad y relevancia sin paralelo que nunca guarda silencio respecto de las fuentes en que se basa”.

Debió de ser un momento agridulce para Relotius, porque su trabajo había caído ya bajo la sospecha de más de uno. Hoy se sabe que ha construido su fama inventándose sus aclamadas historias en al menos catorce de los 55 artículos que escribió para Der Spiegel. Puede que el niño sirio sea también fruto de su imaginación. Relotius ha tenido la cintura de devolver todos los premios que ha recibido antes de que se los quiten. 

La noche anterior a la ceremonia de entrega del último premio periodístico de Relotius, llegó un e-mail a la redacción de Der Spiegel escrito por Jen. Esta mujer preguntaba al medio cómo pudo escribir sobre un grupo vigilante en la frontera de Arizona con Méjico si no había hablado con ella o con ningún miembro de ese grupo.

Esta alarma sonaba sobre otras que había lanzado su compañero Juan Moreno, vinculado a Der Spiegel desde 2007. Moreno, según ha contado la revista alemana en el artículo que ha desvelado el fraude periodístico, estuvo durante meses trabajando a su costa para comprobar las fuentes de las fantásticas historias de su colega. “Moreno pasó por tres o cuatro semanas de infierno porque sus colegas y editores en Hamburgo inicialmente no se creían que Relotius pudiera ser nada más que un mentiroso”: lo dice la propia revista incrédula.

Juan Moreno, quien desenmascaró al impostor
Moreno empezó a torcer el gesto con la historia escrita por su colega sobre la caravana de emigrantes que recorría Centroamérica camino de la frontera de los Estados Unidos; una historia de la que él sería coautor. Normalmente, lo que acaece es demasiado cierto para ser bello, y un periodista como Moreno, que ha viajado por todo el mundo recabando historias verdaderas, lo sabe. Y el relato de Claas regalaba las expectativas de los lectores, expectativas de una justísima búsqueda de progresar que se topaba con la iniquidad sin medida del presidente Trump y su frontera siempre por construir. Se lo dijo a sus jefes, y no le creyeron. Viajó hasta la caravana y le dijeron que nadie, allí, había hablado con nadie de Der Spiegel. Se lo volvió a decir a sus jefes y no le creyeron. “A finales de noviembre y comienzos de diciembre, incluso varios en Der Spiegel pensaban que Moreno era el farsante, y Relotius la víctima de una calumnia”, reconoce el semanario. Les mostró, además, cómo había manipulado e-mails para hacerlos pasar por sus fuentes, siempre ficticias. Y finalmente tuvieron que reconocer la evidencia. Relotius mentía.

Según la Columbia Journalism Review, Der Spiegel tiene nada menos que el departamento de comprobación de datos más grande del mundo. El semanario señala que el hecho de que su departamento fracasase de ese modo “es particularmente doloroso” y promete las “medidas inmediatas” de rigor. ¿Qué pudo pasar? ¿Qué es más poderoso que un batallón de periodistas dedicados a desmentir a sus compañeros? Si con un compañero debieron ser especialmente escrupulosos es con el protagonista de esta historia. ¿Por qué no lo fueron? ¿Por qué tuvo que ser un periodista que no se dedicaba a eso pero que temía firmar una historia falsa quien acabase por desvelarlo todo?

En definitiva, ¿cómo una publicación con 70 años de historia y un reconocido prestigio, cuyo lema es “cuéntalo como es”, pudo dejarse engañar por un mentiroso y rechazar la verdadera labor periodística de otro colaborador es la pregunta que todos se hacen? Lo más interesante de esa pregunta es que su respuesta no tiene ningún misterio.

Sus historias pasaban todos los filtros porque encajaban con la ideología "correcta": si la ideología es verdadera, el periodismo no miente aunque no refleje la realidad. Una mujer que lleva siempre consigo una biblia en un recorrido por todo el país para contemplar las ejecuciones de los criminales en los Estados Unidos, y que sólo existió en la mente del literato, pero mostraba lo que sabemos o debemos saber, que lo que unos llaman justicia es en realidad una venganza impulsada por la religión. Un yemení erróneamente condenado, sometido a torturas y confinamiento en Guantánamo, acabó tan desarmado moralmente que luego no quería salir. Un médico que nunca existió hablando sobre el caso de un hombre que desea morir matando por Alá. Todo mentiras. Todo fruto de la imaginación del periodista. Y todo al servicio de lo que querían leer los lectores y publicar su medio de comunicación: un retrato desabrido y antipático de unos Estados Unidos que permitiese encajar el duro golpe de tener a Donald Trump como sustituto de Barack Obama.

El ejemplo más ilustrativo es el de la historia titulada Donde rezan los domingos por Trump en la que relataba el paisanaje de Fergus Falls, Minnesota. Fue un encargo de Der Spiegel, y la idea era contar cómo es la vida en un pueblo que había votado mayoritariamente por Donald Trump. Según cuenta el semanario, Relotius escribió a la publicación haciendo ver que no tenía historia; que no había nada que reseñar. Buscó un mundo propio de los hermanos Cohen, pero se encontró con gente cuya única excentricidad era no votar como (casi) todo periodista sabe que tiene que votar. Desesperado, pasó del periodismo a la ficción, y coló.

Fergun Falls, Minnesota
Coló, porque de nuevo alimentaba los prejuicios ideológicos de su medio y sus lectores. Fergun Falls era un pueblo “obsesionado por las armas” y “temeroso de los inmigrantes”, pues de otro modo ¿cómo explicarse que votasen tan mal? Y su alcalde, Andrew Bremseth, seguramente sería un paleto que nunca ha visto el mar y va al trabajo pistola en cinto; él lo escribió porque hasta podría ser cierto.

Contó la historia que nunca fue de un niño mejicano, Pablo Rodríguez, que sufría el acoso de sus compañeros por su origen foráneo. Y describió un cartel que decía “Mejicanos fuera”. Lo único verdadero de esa historia era la foto del niño que acompañaba al reportaje, porque Relotius no se molestó en entrevistarle.

Relotius, por supuesto, no es más que el último caso de una saga de periodistas que hicieron su carrera gracias a la ficción, hasta que la realidad les obligó a cambiar de oficio. La carrera de Relotius ha sido tan fabulosa que no le ha dado tiempo a recibir el premio Pullitzer, para el que estaba destinado. Ya lo recibieron otros mentirosos, como Jack Kelley. Él relataba en la Alemania posterior a la reunificación cómo emergía una ultraderecha violenta en la tierra asolada por el socialismo, y cómo “los refugiados se mueven con piedras, palos, mazas incluso, para protegerse. Andan en grupos de día y rara vez abandonan el hogar de noche”. Todo mentira, pero coló porque el relato servía a la pretensión de un mundo inseguro, amenazado desde la derecha como penitencia por haber permitido el fin del socialismo. Walter Duranty, otro periodista merecedor del Pullitzer, escribía en el New York Times historias sobre cómo las noticias sobre la hambruna en Ucrania en los años 1931-1932 habían sido exageradas por la propaganda capitalista. A aquel fenómeno histórico se le llamó holodomor, “muerte por inanición”, y en él murieron unos diez millones de personas.


Son casos extremos, pero mentiras en los periódicos las vemos a diario, movidas por el puro prejuicio ideológico. Y escritas por profesionales que carecen de la humildad suficiente para entender que su trabajo consiste, como dice Der Spiegel, en “contar como es” lo que acaece.

José Carlos Rodríguez
(Visto en Disidentia.com)

INGENIERÍA SOCIAL, EL CONTROL DE LA HUMANIDAD


martes, 19 de febrero de 2019

SUECIA REGISTRÓ EN 2017 UNA MEDIA DE 20 VIOLACIONES CADA DÍA Y EL GOBIERNO FEMINISTA ORDENA A LA POLICÍA QUE NO LAS INVESTIGUE


Toda una nación bajo el síndrome de Estocolmo (¿De dónde, sino?)

“Suecia –afirmó su gobierno en noviembre de 2015– tiene un gobierno feminista. Situamos la igualdad de género en el corazón del trabajo nacional e internacional. […] El objetivo general de la política de igualdad de género del Gobierno es la igualdad de poder para las mujeres y los hombres para moldear la sociedad y sus propias vidas. Esto es definitivamente una cuestión de democracia y justicia social”.

Un momento. ¿No deberían las mujeres que viven bajo un “gobierno feminista” ser capaces –como mínimo indispensable– salir de su casa sin miedo a convertirse en víctimas de una agresión sexual?

Suecia, un país autodenominado "feminista", tiene la mayor
tasa de violaciones de toda Europa. ¿Alguien cree que es
casualidad?
Se denunciaron 22.000 delitos sexuales en 2017 a la policía sueca, 7.370 de ellos violaciones, según el Consejo Nacional Sueco para la Prevención de la Delincuencia (Brottsförebyggande rådet o Brå). Esa cifra se corresponde con una media de 20 violaciones denunciadas al día, el doble que en 2005. Ésas son sólo las violaciones denunciadas, cuando en 2012, por ejemplo, sólo el 20% de todas las violaciones fueron denunciadas a la policía, según el Brå.

A diferencia de lo que los medios suecos han estado predicando durante años –que la mayoría de las violaciones se producen en ámbitos privados y se cometen contra víctimas que ya conocen a su agresor–, la gran mayoría de las violaciones son, en realidad, cometidas en el ámbito público por hombres que jamás se habían visto antes con su víctima, según el Brå. De los 842 hombres sentenciados por violación o intento de violación en los últimos cinco años, como señaló un reportaje de Svt Nyheter (la televisión sueca), el 58% era de origen extranjero: de Oriente Medio y el norte de África, de algunas partes del sur de África y otros lugares fuera de Europa. En lo que respectaba a los hombres sentenciados por intento de violación, así como por violación con violencia, donde la víctima y el agresor no se conocían de antemano, el 80% de los hombres era de origen extranjero y el 40% sólo llevaba en Suecia un año o menos.

Empatía con el agresor: sensibilidad, progresía, igualitarismo, acogi-
miento, respeto, ... feminismo. Empatía con la víctima: xenofobia,
islamofobia, ... ¡MACHISMO !!!

Conseguir que la policía tramite incluso una denuncia de intento de violación contra una mujer es, cuando menos, difícil, lo que es en sí mismo una señal de que algo está podrido en el reino “feminista” de Suecia. En la pequeña localidad de Deje, en el centro de Suecia, por ejemplo, un inmigrante afgano, que vive en el centro de inmigrantes de la ciudad, hace poco agredió con un cuchillo e intentó violar a una mujer, Mikaela Blixt, cuando ésta paseaba con su perro en pleno día.

El agresor primero le dio una patada al perrito , y después obligó a Blixt a tumbarse y le rajó la cadera con un cuchillo. Ella logró escapar de su agresor, y consiguió llegar a casa con su perro. Conmocionada y sangrando, intentó denunciar la agresión a la policía.

Ese intento resultó casi imposible. Cuando Blixt llamó por teléfono a los servicios de emergencia, la policía se negó incluso a hablar con ella. Le dijeron que la agresión ya no estaba teniendo lugar, y que tenía que llamar a otra línea que no fuese la de emergencias. “Si quiere denunciar la agresión tendrá que esperar un poco más en línea”, le advirtió una policía, según Blixt. Tras pasar casi todo el día intentando en vano conseguir hablar con la policía por teléfono, condujo al día siguiente a la comisaría más cercana de la localidad vecina, donde, 24 horas después de la agresión, la policía recogió finalmente la denuncia.

La actitud hipócrita de las feministas cuando el violador es
un musulmán tiene un nombre: encubrimiento
Tras la visita de Blixt a la comisaría, vio que una prueba de su agresión sexual estaba colgada fuera del centro de inmigrantes: los pantalones que llevaba su agresor habían sido lavados y tendidos, pero quizá tuviera restos de su sangre. Avisó a la policía, pero ésta no tuvo tiempo para ir ese día a asegurar la integridad de la prueba. De hecho, según Blixt, la policía no hizo nada, aunque ella sabía dónde vivía su agresor y podía haberlo identificado fácilmente.

Blixt escribió sobre su experiencia en una página de una comunidad local en Facebook, intentando al parecer ponerse en contacto con otra mujer, que había sido violada en la zona dos semanas antes. La nota de Blixt fue compartida miles de veces, lo que llevó a la policía a ponerse en contacto con Blixt para advertirle de que estaba perjudicando la investigación en curso, que, según todas las apariencias, no estaba ni mínimamente en proceso. La policía también se negó a hacer pública la descripción del agresor, afirmando que, incomprensiblemente, el agresor podría poner “más difícil” la investigación.

Aunque la policía no tuviese supuestamente ni el tiempo ni los recursos para atender ese intento de violación, sí demostró su fuerza cuando 80 ciudadanos de Deje se reunieron en una manifestación para mostrar su solidaridad con Blixt y “contra la violencia”. Dos patrullas de policía y un policía de paisano fueron a vigilar el acto pacífico y, una vez que hubo terminado, acusó a su organización de quebrantar el orden público. Al parecer, no había solicitado el permiso para manifestarse. La policía sueca no tiene problemas con los violadores inmigrantes, pero no quiere sufrir manifestaciones pacíficas no anunciadas.

Mikaela Blixit
El medio sueco Expressen, uno de los principales de Suecia, quiso entrevistar a Blixt, pero, según ella, sólo con la condición de que no mencionara que el agresor era un inmigrante afgano.

Lo que es inquietante es que la policía mostrase un meticuloso desinterés por encontrar y detener al violador, al menos hasta que su caso se hizo viral en Facebook. Sólo una semana después de que Blixt fuese agredida, tres mujeres en la localidad vecina de Karlstad fueron violadas en la misma noche. Al día siguiente, una cuarta mujer fue víctima de un intento de violación allí.

Que la policía no dé prioridad a esos casos de violación no es al parecer una novedad. En septiembre de 2017, la policía sueca admitió que no tienen suficiente personal para resolver los casos de violaciones, aun en los casos en que saben quién es el violador.

Es curioso, pues, que la policía no sólo tenga los suficientes recursos para acusar a la gente que asiste a manifestaciones pacíficas, sino también a las personas que han cometido presuntamente delitos de pensamiento. En octubre, Christopher Larsson, político de los Demócratas Suecos (SD) en el municipio de Karlskrona, fue acusado de “incitar al odio” (“hets mot folkgrupp”) después de escribir en la página de Facebook del SD: “Este es un día de tristeza, un viernes, cuando el minarete sonará por primera vez en Karlskrona: “Alá es grande”, las mismas palabras, “Alá Akbar”, que los islamistas gritan cuando se inmolan”.

El 82 % de las violaciones grupales en Suecia son realizadas
por extranjeros, pero la prensa solo informa del otro 18 %
Un diputado de los Socialdemócratas ­–el partido que sigue gobernando el país, ya que Suecia no ha sido capaz de formar un nuevo gobierno desde las elecciones en septiembre– incluso hizo público un comunicado donde decía que la publicación de Larsson en la página de Facebook “vincula el nuevo minarete con el terrorismo”. Según el fiscal, la publicación de Larsson “identifica a los musulmanes como culpables al describirlos como terroristas y opresores de las mujeres y cuando afirma que sus puntos de vista son medievales”.

Da la casualidad de que no sólo las mujeres, sino uno de cada tres suecos suecos no se sienten seguros en Suecia, según una nueva encuesta que entrevistó a 6.300 suecos sobre lo seguros que se sienten en sus casas y comunidades. Asombrosamente, cuando el periódico que publicó la encuesta le pidió a una psicóloga, Siri Helle, que explicara la estadística, dijo que simplemente a la gente “le asusta la oscuridad”: “Vivimos en uno de los países más seguros del mundo y jamás hemos estado tan seguros como ahora”.

Lo que podría ser importante preguntar es: ¿Qué le está pasando a Suecia?

(Fuente: http://katehon.com/)