martes, 8 de diciembre de 2020

GAME OVER (1ª PARTE)



Aquellos que piensan que todos los problemas tienen solución, que la sangre nunca llega al río y que los que realmente llevan las riendas del sistema sabrán encontrar la forma de que todo siga como hasta ahora, quizá sea mejor que no sigan leyendo si quieren mantener esa ilusión. El futuro no puede ser conocido, pero las leyes de la física no pueden ser violadas. Si alguien se cae por la ventana de un quinto piso, se puede predecir con mucha fiabilidad que habrá un golpe con consecuencias cuando llegue al suelo. En ese sentido sí es posible descartar cualquier futuro que requiera mayores recursos y más energía de los que vamos a poder disponer. Los futuros que quedan no son halagüeños.

El mundo está llegando al final del recorrido del sistema económico basado en la deuda

A principios de los 70 se alcanzó la cima de la Civilización Industrial:

Máxima tasa de crecimiento de la extracción de petróleo (un 8 % anual) y del consumo energético.
Máxima tasa de crecimiento de la población (un 2 % anual).
Máxima tasa de crecimiento del estándar de vida (incremento de energía dividido por incremento de población).
Llegada de la humanidad a la Luna.

Como en todo crecimiento exponencial, el pico se alcanza cuando las condiciones se vuelven menos favorables. La imposibilidad de seguir incrementando esas tasas de crecimiento crea una serie de tensiones que se manifiestan en el colapso del sistema de Bretton Woods en 1972 que da lugar al actual sistema monetario fiduciario. Se inicia entonces el descenso del pico, caracterizado por:

Crecimiento progresivamente basado en deuda, que se dispara a partir de 1982 cuando comienza el largo descenso de los tipos de interés.
Disminución de la tasa de crecimiento del petróleo y la energía.
Envejecimiento progresivo de la población y caída de su tasa de crecimiento.
Cambio en el progreso tecnológico hacia un uso menos intensivo de la energía.

Y no por casualidad en 1971-72 algunos son capaces de ver a donde conduce el nuevo rumbo tomado:

Se publica "Los límites al crecimiento".
Se establece el Foro Económico Mundial (WEF) para determinar la agenda económica global.

El crecimiento basado en deuda conduce inevitablemente al incumplimiento, la quita y/o la quiebra. El incremento de dinero que permite el crecimiento económico, por magro que sea, se crea mediante deuda. Al pagarse o destruirse la deuda, se destruye el dinero que se creó con ella, provocando iliquidez, que requiere de más deuda para evitar el colapso del sistema financiero. Por ello la deuda global debe duplicarse cada diez años y cuando ello deje de ser posible el crecimiento se tornará decrecimiento y el sistema económico dejará de funcionar correctamente causando la mayor crisis de la historia. El actual paradigma monetario requiere del crecimiento exponencial de la deuda y cuando ello no sea posible llegará a su fin.

El crecimiento sin fin de la deuda ha provocado la depresión de los tipos de interés. Con escaso crecimiento, sin inflación, alta incertidumbre y escasez de activos seguros, el dinero encuentra refugio en las letras y bonos de los gobiernos económicamente fuertes, incluso a intereses negativos. Al mismo tiempo los bajos tipos alientan el crecimiento de la deuda. Los niveles de endeudamiento han llegado a un punto en que no se puede permitir que suban los tipos de interés porque no se podría hacer frente a los pagos. Los bajos tipos de interés crean un serio problema en los bancos, que necesitan empezar a cobrar por sus otros servicios y no tienen ningún interés más allá de cumplir con las regulaciones, en tener depósitos de sus clientes. También tienen un incentivo muy pequeño para prestar dinero. Sus clientes tienen también escaso incentivo para endeudarse ante las malas perspectivas económicas y el alto nivel de endeudamiento que arrastra el sector privado desde la Gran Crisis Financiera (GCF).

Crecimiento exponencial de la deuda pública de EEUU (rojo, en millones de dólares),
 y evolución de los tipos de interés de las letras del Tesoro a 10 años (azul, en
porcentaje). Fuente: Reserva Federal de St. Louis.

Los bancos centrales realizan operaciones de facilitación cuantitativa, comprando todo tipo de activos de los bancos para inyectarles liquidez, pero ese dinero no llega a la economía porque los bancos no lo prestan, sino que lo depositan en cuentas, provocando que la velocidad del dinero se hunda, siendo la deflación el gran peligro, y no la inflación. Al comprar activos los bancos centrales inflan su precio y por extensión el de los valores bursátiles, aumentando la desigualdad entre quienes tienen activos y quienes no y provocando una peligrosa sobrevaloración del mercado bursátil con respecto a la realidad económica.

Pero la facilitación cuantitativa tiene un efecto contrario sobre los tipos de interés. En el ambiente generalizado de bajos tipos de interés los flujos de dinero se dirigen hacia los países que están haciendo facilitación cuantitativa, porque sus activos se están apreciando, y ello hace que suban los tipos de interés y se revalorice la moneda. Y Nadie quiere una moneda fuerte frente al dólar en estos momentos de crisis. Pero con tipos de interés a cero no hay mucho que se pueda hacer para evitar la revalorización de la moneda, excepto no hacer facilitación cuantitativa y ver como los activos y la economía entran en deflación.

Sin embargo un dólar fuerte es un problema aún mayor. Muchos países necesitan dólares para pagar sus deudas, y casi todos los países los necesitan para comprar petróleo. Si se fortalece el dólar y sube el precio del petróleo vamos a ver a los países más débiles quedándose sin dólares para atender su deuda al tiempo que se ven despetrolizados y su economía colapsa. Los países fuertes seguirán obteniendo así el petróleo que necesitan mientras la economía global se encoge. De momento, desde que comenzó la CdC el dólar está cayendo, cerca de mínimos de los últimos 5 años. Una fuerte revalorización del dólar, o una subida importante del precio del petróleo (y no digamos ambas) serían una pésima señal. Y tarde o temprano el petróleo va a subir, porque la producción está muy dañada y es muy probable que la oferta caiga por debajo de la demanda si ésta muestra recuperación.

El segundo problema que tienen los bancos centrales es que empieza a haber escasez de activos que comprar. La facilitación cuantitativa no resuelve el problema de una deuda que crece inexorablemente hasta la insolvencia generalizada. No deja de ser un esquema Ponzi en el que cuanta más liquidez se inyecta al sistema y más activos se compran, más necesidad hay de seguir haciendolo para evitar la deflación. El crecimiento de la deuda se ha ido acelerando a lo largo de 50 años. El crecimiento de las intervenciones de los bancos centrales ha sido desaforado en solo 10, y no ha conseguido resolver nada, lo que indica que el final está cerca. Los bancos centrales que emiten deuda en su propia moneda no pueden quebrar. La propia Christine Lagarde lo ha dicho el 19 de noviembre: "El Banco Central Europeo no podría ni ir a la quiebra ni quedarse sin dinero incluso si sufriera pérdidas en la pila de bonos de miles de billones de euros que ha comprado en virtud de sus programas de estímulo". Y tiene razón. Lo que no ha dicho es que tampoco puede resolver el problema en que nos encontramos, pero sí puede hacerlo empeorar, y mucho.

El último paso que les queda por dar a los bancos centrales es la financiación monetaria directa de los déficits fiscales. El tabú de la economía neoclásica que la teoría monetaria moderna pretende echar por tierra. Hasta ahora los bancos centrales se han abstenido de financiar directamente la deuda de los estados, comprándola indirectamente de los distribuidores principales en el mercado secundario. El Banco de Japón tiene un balance en cuenta mayor que toda la economía japonesa y es dueño del 43 % de la deuda japonesa. Pronto veremos a los demás bancos centrales siguiendo esa ruta y comprando directamente la deuda de sus gobiernos. Los tiempos de la prima de riesgo serán cosa del pasado. El mayor peligro de la financiación monetaria es el gasto desbocado que dañe la economía y dispare la inflación, pero en el actual panorama de la Crisis del Coronavirus el riesgo es la deflación.

Sabemos ya que nada de esto va a funcionar, o no sería necesario hacerlo cada vez en mayor escala. Todas las políticas económicas que se han seguido durante décadas y se van a seguir ahora lo único que hacen es garantizar que el estallido final sea mucho mayor. Como analizaba en el artículo de hace un año "¿De dónde viene el peligro esta vez?", con una crisis de consumo que arrastramos desde la Gran Crisis Financiera la deuda corporativa se ha disparado, mientras que los beneficios empresariales solo han crecido para las cinco grandes tecnológicas. La economía mundial está llena de empresas zombie, que se arrastran incapaces de ganar lo suficiente para librarse de sus obligaciones, pero aún con suficiente acceso al crédito para renovar sus deudas.


La Crisis del Coronavirus constituye un evento deflacionario masivo. En un espacio de tiempo breve cientos de miles de empresas y millones de personas se van a ver incapaces de afrontar sus obligaciones financieras. Esto va a causar inevitablemente una tremenda crisis de insolvencia que ningún estímulo puede solucionar. ¿Acaso incrementar su deuda va a hacer que las empresas mejoren su capacidad de hacerla frente? ¿Acaso los ciudadanos se van a endeudar en medio de una crisis para incrementar su consumo? Cuando la crisis se vaya certificando, y la esperanza de la recuperación se desvanezca, los mercados lo venderán todo. Los bancos centrales se pondrán a comprar como locos, pero no hay liquidez que pueda resolver un problema de insolvencia. Aunque los bancos centrales compren los créditos no habrá dinero en el sistema para que las empresas y las personas los devuelvan. Esos créditos tendrán que ser cancelados, y con cada cancelación la cantidad de dinero en el mundo se reducirá haciendo que la economía se contraiga.

La forma exacta que tomará el final o el momento en que llegaremos a él no se puede saber. Mucho depende de las decisiones que se tomen a lo largo del camino, pero aunque se retrase, el camino hasta llegar a ese final no será un camino de rosas. Lo que está garantizado es que termina con la desaparición del actual sistema monetario y de todo o casi todo su dinero, porque no se puede aceptar un sistema que ahora ya se sabe que ineludiblemente conduce a la catástrofe, aunque ésta tarde mucho en llegar. Claro que hubo quien como Friedrich Hayek lo tuvo claro desde el principio y advirtió que algo así podría pasar en 1976, cuatro años después de su implantación.

(Fuente: https://www.rankia.com/)

4 comentarios:

  1. Gracias, llevo tiempo diciéndolo este sistema ECONÓMICO se acaba, agotado, finito... ¿y como se puede imponer otro y ser aceptado? Ya lo estamos viendo, el siguiente paso después de la vacuna es quitar el dinero físico... lo demás como dice este magistral artículo, vendrá rodado. La agenda de los dueños de todo sigue su curso y nunca falla.

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  2. No se estará refiriendo a esta llegada del hombre a la Luna...
    https://creacionesimaginales.files.wordpress.com/2019/02/moon-landing-world-fake-1969.png

    Tres grandes Test-Psyop TV de escala planetaria:

    1) La falsa llegada del hombre a la Luna filmada por Stanley Kubrick.
    2) El 11S.
    3) Ya sabeis cual es.

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    1. Si no a un hecho histórico, al menos a un constructo simbólico que ensalzaba la tecnología y la ambición de occidente. Aunque, a diferencia de las otras Psy-op que señalas, hay materia para debatir.

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    2. Sin duda un constructo simbólico poderosísimo a muchos niveles.
      El planeta entero pendiente de la TV, la radio y la prensa.
      Un gran experimento a escala planetaria con unos actores masones de risa y unas latas de aluminio voladoras con capacidad computacional inferior a una calculadora casio moderna de 10 euros y todo a la primera preciosamente filmado para que nadie se lo pierda y hasta con puesta de banderitas y todo.
      Claro, claro! ... Ja, ja, ja,...
      (Que conste que yo de más joven me lo creí como cualquiera)
      Lo interesante es todo lo que vino después y los ingentes presupuestos de la NASA que serán desviados para lo que más interese mientras caen migajas de ciencia y tecnología.

      Dicen que estar en la Luna es estar despistado.
      ¿Porqué será?

      Para los que no lo sepan la NASA ha borrado las grabaciones originales para reutilizar las cintas y ahorrar presupuesto.Pobrecitos.

      https://es.reuters.com/article/idESMAE56F0VG20090716

      Pero ahora están mucho mejor ... ja, ja, ja,...
      A prueba de escepticos.Lo que supuestamente han recompuesto son grabaciones de TV no las cintas de rodaje en el plató del aterrizaje "en la Luna" ya que con los métodos modernos se veían los fallos a leguas.

      “Los teóricos de la conspiración creerán lo que quieran creer”, añadió el director ejecutivo de operaciones de Lowry Digital, Mike Inchalik.

      Con el poco presupuesto de la NASA deberíamos entenderlo.

      La "perdida" de las cintas huele a psyop desde la cara oculta de la Luna.

      :-)

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