lunes, 19 de octubre de 2020

PCR: LA PRUEBA DEFINITIVA DEL GRAN ENGAÑO




La Doctora y Catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos María José Martínez Albarracín ha demostrado con hechos científicos que las pruebas PCR utilizadas para encerrar a medio planeta con la excusa del Covid-19 son una auténtica estafa científica.

La doctora Albarracín ha descubierto que la secuencia genética a la que los vasallos de esta plandemia denominan “secuencia genética de detección del Sars Cov-2” utilizada para dictaminar el positivo de una persona a la enfermedad del Covid-19, es en realidad una secuencia genética idéntica encontrada en bacterias y en el propio genoma humano.

Esto significa que los PCR detectan secuencias de bacterias y del genoma humano, ... y a eso la élite le llama “positivo al coronavirus del Sars Cov-2”.

Según este estudio la conclusión es clara: lisa y llanamente nos están tomando el pelo. Están utilizando las cifras de “positivos” para hundir nuestra economía, nuestros derechos y libertades y nuestras vidas sobre la interpretación intencionadamente torticera de positivos a bacterias y a secuencias de nuestro propio genoma.

¿Te cuadra ahora entender porque hay tanta gente asintómatica? ¿Por qué hay una supuesta pandemia sin enfermos?. Simple y llanamente porque estos PCR detectan en realidad otras cosas muy diferentes a lo que te dicen desde los gobiernos y la televisión.

El estudio de la doctora Albarracín es claro y contundente.

Observa la página 17:


Los PCR son un auténtico fraude a la ciencia, a la verdad y a la libertad de la humanidad.

Esa es la verdad, le pese a quién le pese.

Es hora ya que la difundas para empezar a liberarnos de esta “plandemia”.

(Fuente: https://dondelaverdadnoslleva.blogspot.com/)

8 comentarios:

  1. Como siempre clara y directa la doctora María José Martínez Albarracín desde una visión científica irrefutable. Y para hacer algo más claro el por qué los PCR no detectan absolutamente nada útil, aquí un aporte (espero no sea muy largo): A fines del siglo XIX Louis Pasteur hizo popular la teoría del contagio. Luego Martinus Beijerinck usó el filtro de Chamberland para detectar las toxinas INORGÁNICAS que provocan la enfermedad vegetal conocida como mosaico del tabaco. Por lo que lo llamó “virus” como entonces era común denominar a ciertas sustancias consideradas venenos. En 1949 un miembro del Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos llamado John Franklin Enders supuestamente descubrió el virus de la poliomielitis tomando una muestra de tejido de un enfermo y colocando sus “venenos filtrables” en un cultivo de células enfermas de cáncer y además inundadas con infinidad de químicos falsamente destinados a limpiar el cultivo de otros patógenos. Al final las células cancerosas y completamente intoxicadas por las drogas terminaron muertas. Y sin buscar otras causas Enders afirmó que la causa era el virus de la poliomielitis. Y las farmacéuticas se sintieron felices porque inmediatamente desarrollaron sus vacunas contra esta nueva enfermedad, asesinaron a miles de niños con sus inyecciones que nada prevenían y, para aparentar que habían derrotado al virus, renombraron las dolencias de la polio como esclerosis múltiple, parálisis flácida o meningitis aséptica. Alrededor de la década de 1930 se inventaron los microscopios electrónicos, pero solo luego de acabada la segunda guerra mundial comenzaron a ser utilizados masivamente. Es entonces que una señora llamada June Almeida decide encontrar los virus que nadie encontraba, tiñe entonces con oro unas partículas conocidas como anticuerpos que siempre aparecen en nuestro organismo ante atacantes externos como bacterias, drogas o antibióticos, y las coloca en cultivo similar al de Enders (un caldo repleto de células enfermas e intoxicadas a las que se les añaden infinidad de drogas y el “virus filtrable”). Y listo, los anticuerpos se acumulan alrededor de unas hasta entonces desconocidas micro-vesículas, y los doctores adoctrinados con la teoría de Pasteur asumen que esas micro vesículas son virus. Se aplicó posteriormente la electroforesis de ácidos nucleicos en gel para descubrir las cadenas de ARN y ADN que se hallaban en estos cultivos intoxicados donde los anticuerpos se agrupaban alrededor de estos aparentes virus y se descubrió una cadena que se repetía con bastante frecuencia. Al no saber a qué correspondía la susodicha cadena se coligió sin prueba alguna que correspondían a las pequeñas protuberancias que aparecían alrededor de las vesículas falsamente víricas y que llamaron espícula viral. Esta famosa espícula viral es la que da nombre a los coronavirus, ya que al estar alrededor de las vejigas halladas en el microscopio electrónico dan la impresión de ser una especie de corona.

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  2. E igual que el código de las espículas virales muchos otros códigos virales han sido hallados, y en los últimos años han sido colocados en bases de datos electrónicas a las que acceden varios programas informáticos destinados a secuenciar cadenas genéticas simuladas. Lo que sucedió en Wuhan no es diferente a lo que se viene haciendo hace años. Se colocó un tejido proveniente de un paciente con gripe en un cultivo enfermo y cuando las células del cultivo murieron se asumió (o se les ordenó a los investigadores que así lo asumieran) que la causa era un nuevo virus. Tomaron distintas muestras de ARN que calzaban con lo que tenían en sus bases de datos y lo ensamblaron con sus programas informáticos. Luego tomaron unas cuantas fotos de un momento congelado en el microscopio electrónico, ya que para ver algo en el microscopio electrónico primero tienes que matarlo bañándolo con metales nocivos que lo congelan, y nos las muestran junto al código genético inventado como muestras del inexistente nuevo virus asesino. Un dato curioso es que Anthony Fauci, el mismo individuo que estuvo a la cabeza de la promoción del miedo ante el inexistente nuevo coronavirus de 2020, es presidente desde 1984 del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, el cual ha publicado una serie de fotos de microscopía electrónica que más parecen creadas por ordenador, y que extrañamente no muestran la cabalística corona que identifica al nuevo virus. Luego, tenemos que, como bien indica la doctora Martínez Albarracín, lo cebadores o iniciadores (que son secuencias generadas sintéticamente para encajar con un pequeño pedazo específico del virus para luego multiplicarlo) en realidad detectan códigos de bacterias, arqueas, pescados y hasta de seres humanos y NO de algún falso virus. Pero a los imbéciles en el poder no les importa la verdad. Ellos saben que estos datos reales son demasiado técnicos para que el idiota común que camina por la calle usando su bozal quiera entender. Los borregos solo entienden de tapabocas obligatorios, cuarentenas forzadas y demás mierdas diseñadas para controlarlos con la excusa de protegerlos.

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    1. Impresionante comentario, muy técnico, se te olvida citar las fuentes para que otros sigamos investigando, gracias.

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    2. Bueno, eso es complicado, no recuerdo todas las fuentes. Pero puedo recomendar la sección de referencias en esta página: https://www.drrobertyoung.com/post/dismantling-the-viral-theory

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  3. Buen aporte y buen trabajo de esta loable Doctora...

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  4. Muy técnico y a la vez aclaratorio.Mas luz a esta gran mentira,que pretende recortar nuestros derechos de forma camuflada y sibilina.Muchas gracias doctora.

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  5. Doctora porque se muere la gente?
    Porque en mi ciudad la uvi esta llena?

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