lunes, 6 de julio de 2020

EL PELIGRO DE LAS VACUNAS "EXPRÉS"


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“Me duermo en todas partes. Seis o siete veces al día. Desde 2015 no puedo coger un autobús. Porque me tienen que despertar. Me he quedado dormido en la línea 6 de metro, la circular, dos horas. No puedo cocinar solo, porque me dejo todo encendido. Eres inútil prácticamente para todo. A veces camino dormido por la calle, y no sé qué he hecho".

"He perdido gran parte de mis amigos. Saben que no pueden contar ni un chiste delante de ti. Cuando ellos han dejado de reírse, tú estás ya fuera de control, y te acabas derrumbando sobre la mesa en un ataque de cataplejia. Las amistades con otros las he roto deliberadamente: se ríen de lo que te pasa. Se hacen selfis contigo cuando te duermes en los sitios más absurdos".

"Me he borrado del gimnasio por quedarme dormido. Y luego están las alucinaciones, las pesadillas, porque el cerebro activa todos los mecanismos del miedo. A la gente le hace gracia la narcolepsia, piensan que duermes un poco y hala. No: es un infierno. Te anula, te mata vivo".

Cuando su vida empezaba a despegar, J.P. se hundió. Se derrumbó, de hecho. Encargado de tiendas de una conocida multinacional de moda en Gran Vía y Preciados, en el centro de Madrid, de pronto empezó a caerse redondo al suelo, dormido, ante la reclamación de cualquier cliente. Sus subordinados tenían que sacarle del baño, donde se escondía para dormir.

En los cursos de formación de la multinacional gallega, que él llegó a impartir en Reino Unido, Bélgica, Polonia, un día le echaron: "Vete a dormir a casa". J., ahora 37 años, que había abandonado su Valladolid natal para comerse Madrid, tiene hoy una incapacidad absoluta reconocida y un 65% de minusvalía. "Me despiertan desconocidos en bancos por la calle. No puedo hacer casi nada. Hay días que me levanto enérgico y me desplomo en el desayuno".

En 2015 le diagnosticaron narcolepsia -en sus peores manifestaciones: alucinaciones pesadillas, bulimia, depresión- y poco después su hermana, médico, halló coincidencias entre su caso y centenares más en el norte de Europa.

Todos habían sido vacunados de la Gripe A con Pandermix, una inmunización creada por Glaxo en 2009, cuando el mundo se vio de pronto acechado por una inminente pandemia ... Que al final resultó un ensayo general de este Covid-19 que ha reventado nuestras vidas.

En 2010, con el planeta vacunándose a la carrera, comenzaron a estudiarse en Suecia y Finlandia casos de narcolepsia aparentemente vinculados a Pandermix. La Agencia Europea del Medicamento admitió que se estudiaba el caso, pero que los efectos positivos de la vacuna estaban por encima de los negativos. La terminó restringiendo en menores, e incluyendo el efecto adverso en el prospecto. Glaxo mantiene hoy igual posición: los beneficios son más que los perjuicios, asegura.

Se hicieron estudios. En Suecia emergió que las posibilidades de sufrir narcolepsia se doblaban en vacunados con Pandermix. En Finlandia, otro de los países más afectados, la tasa de narcolépticos era 12,7 veces mayor en vacunados que en no vacunados. En Inglaterra, un vacunado tenía 14,4 veces más posibilidades de sufrir la enfermedad. En Irlanda las posibilidades eran de 13,9 veces más, y en Francia de 4,7 veces más en mayores de 18 años.


Son todos datos que arguye el informe pericial, firmado por el doctor en Farmacia José María Olivas, de Peritos Expertia, en la demanda que ha interpuesto J. contra Glaxo, asesorado por la firma Lex Abogacía.

Pero hay más: los tribunales de Reino Unido han obligado ya a la firma a indemnizar a varias víctimas, asumiendo indicios suficientes de causalidad entre la vacuna y decenas de casos de narcolepsia. En 2015, la publicación Science Traslacional Medicine daba una clave del vínculo en la genética de quienes enfermaron. En 2018, el British Medical Journal publicaba un estudio que multiplicaba por nada menos que siete la posibilidad de sufrir narcolepsia a los vacunados con Pandermix que al resto.

El origen del nexo es una sustancia que Glaxo incluyó en la vacuna, el adyuvante AS03, que incrementaba la respuesta inmune del cuerpo desde el 20% hasta el 70% (una vacuna es en realidad una presentación de un patógeno al organismo en cantidad baja para que luego, si llega el hermano mayor, sepa defenderse solo, con anticuerpos propios). Pero, a la vez, destruía la hipocretina, reguladora del sueño.

El expediente permanece en todo caso durmiente porque, tras remitir la pandemia, Glaxo nunca renovó los permisos para comercializar Pandermix, hoy ya fuera de la circulación. El caso de J., que se sepa el único que ha planteado demanda en España, es ilustrativo: le pusieron la vacuna en 2010 por hallarse en uno de los denominados grupos de riesgo de la gripe A, comenzó a sufrir los primeros síntomas de la enfermedad en 2011, no quedó completamente KO hasta 2015 y ha tardado cinco años en decidirse a denunciar los hechos: «Estás tan hundido, en mi caso incluso con depresión clínica, que tardas mucho en reaccionar».

Pandermix, en definitiva, fue una vacuna proyectada para otra epidemia planetaria que no llegó, por así decirlo, a romper como lo ha hecho el Covid-19. Y aquí viene el aviso para navegantes: ¿qué tuvo que ver la prisa en su presunto vínculo con la narcolepsia? Contesta Oliva, el perito de J. en su demanda a Glaxo: "Parte del proceso de ensayos clínicos se aprobó por similitud con otros productos, con cierta premura".

Tal vez lo más insoportable en el caso de la narcolepsia de J. son las alucinaciones: «Se llaman sueños vívidos. Ves lenguas de fuego yendo hacia ti, o ratas, oyes voces... Es muy duro. A veces he tenido que preguntar a otros si era verdad», termina. Los tribunales determinarán, por primera vez en España, si le corresponde una indemnización.

(Visto en http://elsacodelogro.blogspot.com/)

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