martes, 9 de junio de 2020

LA SATURACIÓN CONDUCE A LA DESINFORMACIÓN



Estamos en el punto de mayor desinformación que ha vivido la humanidad en toda su historia.

No existe herramienta más poderosa para desinformar que multiplicar y hacer proliferar todo tipo de información sin ninguna posibilidad de ser verificada y en cantidad suficiente para hacer inviable integrarla.

Así somos empujados a sacar conclusiones falsas, respaldadas por falsedades muy bien argumentadas y permeables a una conciencia dudosa y dependiente.

En este contexto, cualquier información que llega a través de las redes sociales es inmediatamente contradicha por otra, tan elocuente y "verdadera" como la anterior.

Así se logra que este juego humano tan extendido: defender razones e ideologías, dogmas, creencias ..., se transforme en un boomerang que hace, incluso, que quienes desean darle sentido a sus argumentos, caigan en la trampa del anti argumento que muchas veces es igual de válido.

Así usando las redes sociales nos sumergimos en un mundo de información contradictoria, elaboramos teorías de conspiración, algunas muy infantiles, se demoniza a determinadas personas y se endiosa a otra para más tarde hacer que se modifiquen y crear más confusión.

Aseveramos que cierta información es válida y otra todo lo contrario y no lograrámos ver que ambas han sido enmarañada por los mismos interés.

Recuerdo hace años estando en Argentina y frente a un caso político de gran repercusión, un periodista uruguayo dijo algo así:

"Cuanto más publicidad se le da a las noticias más se logra que la población se canse y deje de darle interés".

Esto es justo lo que ocurre hoy en día, multiplicado por mil. Así, lo que es vital pierde su sentido.

Toda la información termina siendo invasiva, molesta, incluso la que la hace sentido a nuestra forma de pensar. Es tal la cantidad de información que no logramos integrarla lo cual se transforma en una gran distracción.

Así, se logra que la confrontación sea parte especial de las redes sociales, muchos grupos peleando por razones inventadas, sin ninguna importancia y sin duda facilitando que se oculte lo que en verdad ocurre.

Estamos llegando a un final de ciclo del cual sólo saldremos a partir de una profunda transformación de la consciencia que nos libere de este monstruo que hemos creado: la conciencia social. Un programa al que todos estamos adheridos, la fuente donde se almacena todo los pensamientos y emociones que le dan vida a nuestra realidad.


Hemos quedado atrapados en nuestra propia red de limitaciones y miedo, al punto tal de aceptar que es normal y esto es el peor de los mundos, creer que somos libres es una cárcel muy poderosa y rígida.

Daniel Paglialunga

3 comentarios:

  1. Mejor no generalices y habla sólo por tí. Lo que estamos viviendo es tremendo pero está sirviendo para que muchos empiecen a buscar información, contrastar y sacar sus propias conclusiones. Lo que se supone que es para lo que está dotado el cerebro humano: pensamiento crítico. El bombardeo de información siempre será preferible a la propaganda que es lo único que nos dan los masmedia.

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  2. Por ambos lados en lo oficial y lo alternativo, no creernos nada ni a nadie, las informaciones si nos interesa son para ser investigadas y sobre todo el don de discernir, no creer lo primero que nos intereses por nuestro modo de ver la realidad, en un mundo de mentiras nadie tiene la verdad absoluta... ni la mentira absoluta, lo que si está claro es que todos los que nos pasa es solo y exclusivamente culpa nuestra, por borregos.

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