domingo, 3 de mayo de 2020

“NO EN MI NOMBRE” POR CARLOS GONZÁLEZ



Ahora que se empiezan a aplicar medidas de "desescalada" y se nos asignan horarios de salir recupero una reflexión publicada por el pediatra y escritor Carlos González que retrata la frustración y la amargura del secuestro que no solo hemos padecido, sino que también hemos hecho padecer a los niños, justo el segmento de población menos amenazado por la mortalidad (si lo que nos cuentan es cierto) de esta epidemia y ante el que más difícil es justificar medidas que les han privado de sus derechos.

Yo no pedí que encerraran a mi nieto. Si me lo hubieran propuesto, como una especie de pacto con el diablo; “Si encierras a tu nieto durante mes y medio, alargaré tu vida en unos años”, yo jamás lo habría aceptado.

Pero alguien lo hizo sin preguntarme, y yo no protesté, no me di cuenta siquiera de que aquello era profundamente injusto. Mi nieto, y otros como él, que no corren ningún riesgo con el virus, están encerrados sin juicio, y no pueden salir ni un minuto. Yo, y otros como yo, que sí que corremos un riesgo, podemos salir varias veces al día, al súper, al pan, a la farmacia, a pasear al perro, a tirar la basura, algunos a trabajar. He aceptado la infamia, he tardado más de un mes en darme cuenta de que esto era inmoral. Nos dijeron “todos hemos de estar confinados, por el bien de todos”, pero sólo los niños han estado realmente confinados, y no por su bien, sino por el nuestro. Nos dijeron “sois todos unos héroes”, pero yo he sido un bellaco.

Y ahora, hijo mío, te pido perdón. Era yo quien tenía que haber afrontado cualquier peligro para salvarte, y lo hemos hecho al revés. Sin pensar, acepté renunciar a la libertad a cambio de la seguridad; sólo que la seguridad era la mía, pero la libertad era la tuya. Y ahora los años que me queden por vivir habré de pasarlos con esta vergüenza: acepté encerrar a mi nieto para salvarme.


Y, encima, ni siquiera era cierto. El encierro de los nietos no era ni necesario ni suficiente. Mientras aquí tenemos las residencias devastadas y los niños encerrados, en otros países los niños han podido salir a la calle y la pandemia se ha cobrado menos víctimas. Hemos usado el autoritarismo para esconder la ineficacia.

(Visto en https://blog.lactapp.es/)

2 comentarios:

  1. Llega al alma, soy padre y nuestro miedo, nuestra cobardía la pagaremos muy cara, esto es solo el comienzo y yo no he luchado por la libertad de mi hijo, siempre digo que uno solo no hace fuerza, pero a veces uno solo tiene que tomar decisiones, un día pagaremos cara nuestra cobardía como humanidad, como es posible que una minoría domine a la mayoría, sencillo, porque nadie lucha por sus derechos, preferimos vivir toda la vida como ovejas que un día como lobo, ellos lo saben y por eso hoy nos encierran, mañana? Pido perdón a mi hijo si, buen articulo este, saca las verguenzas a todos.

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  2. Qué bueno que has podido darte cuenta del engaño. Esta experiencia ha sido un abre ojos en muchos temas y creo que lo importante es que hoy hay más gente despierta gracias a esto, a pesar de la censura...Hermanos no perdamos la fe en que el bien va a prevalecer.

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