domingo, 22 de marzo de 2020

LA VIDA (NO) SIGUE IGUAL



Nuestra vida personal se enfrenta con mucha frecuencia a lo inesperado, y es de agradecer, porque una vida previsible al ciento por ciento acabaría siendo un muermo, así que casi todos preferimos una cierta mezcla soportable de orden y sorpresa. En el plano colectivo, lo inesperado es también un ingrediente que no cabe descontar, y por eso nunca estamos por entero ciertos de lo que pueda suceder mañana. Sin embargo, cuando lo imprevisible se convierte en una regla indomeñable, cuando subvierte el orden y el sentido que hemos depositado en la costumbre y en los ritos, el mundo de la vida parece venirse abajo y la razón puede perecer a manos de la peor de las pasiones, del pánico colectivo. Esto es parte de lo que podría pasarnos en las próximas semanas, a nada que los misterios incomprensibles de la biología den en circular por curvas vertiginosas, y tendremos que esforzarnos en evitarlo.

Como en la guerra, lo mejor y lo peor del ser humano salen a
flote: el egoísmo y la generosidad (que viene a ilustrar con
varios ejemplos esta entrada)
Por eso pienso que la experiencia de la pandemia Cov19 puede traer, tendría que traer, un cierto incremento de la capacidad reflexiva, de esas virtudes intelectuales que nos empeñamos en descuidar confiados de modo bastante irreflexivo en que los mecanismos sociales y culturales propios de una vida civilizada hacen bastante innecesario el espíritu crítico, la capacidad de juzgar con independencia pensando por cuenta propia. Todo funciona, pensamos, y lo propio es relajarse y disfrutar. Una parte de ese condimento pensante demediado suele dedicarse a fortalecer los caprichos, se invierte en pedir la Luna y en cultivar la indignación por los defectos de los demás, la envidia encapsulada en esos ideales que anuncian que otro mundo es posible.

La pandemia nos coloca en una situación enteramente inédita porque nos hace ver que la esperanza en la normalidad es muy precaria y que, recordando una idea de Bastiat, el Estado deja de ser la gran ficción a través de la cual se trata de vivir a costa de los demás, sencillamente porque lo sensato vuelve a ser vivir de tal forma que nos protejamos y ayudemos a nuestros semejantes. Dicho de otro modo, cualquier crisis realmente honda desnuda las pretensiones providenciales de la política y nos coloca ante ese sentido de responsabilidad que muchas políticas pretenden erradicar para que tengamos que depositar cualquier esperanza de dignidad en los derechos que graciosamente se nos otorguen.


No sabemos qué será de nosotros en los próximos meses, y nos tememos que el resultado de esta lucha desigual y un tanto a ciegas contra el virus tenga resultados desastrosos en términos de vidas humanas, pero, sobre todo, en forma de destrucción económica y de crisis prolongada. Si eso acaba por suceder, no estaría mal recordar que el último episodio de nuestra vida alegre colectiva fue una celebración de las demandas feministas hábilmente gestionada por quienes seguramente ya sabían que habrían tenido que arriar la zanahoria y enseñar el palo, lo que se pusieron a hacer con premura en las siguientes veinticuatro horas. Ahora, el buen gobierno nos hace mucha falta porque el pánico puede empeorarlo todo, y los políticos ensayan a toda prisa el tono moral y patriótico, la llamada a la responsabilidad y al respeto que no jugó ningún papel ni en la manifestación de marras ni en los primeros intentos de convencernos de que el Cov19 era un enemigo insignificante.

31 de enero: este era el nivel de previsión de las autoridades sa-
nitarias. Ahora mismo los casos confirmados se cuentan por de-
cenas de miles. Aún no ha dimitido nadie, pero si ha habido
despidos y ceses entre quienes advertían de lo que se nos venía
encima (ver vídeo anterior)

No sabemos cuál va a ser el tamaño efectivo de esta crisis, ni podemos saber cuán desastrosas puedan ser sus consecuencias; tampoco sabemos cómo reaccionará la opinión pública tras un desastre que los políticos tratarán de presentar como inevitable pero que saben con certeza que puede ser el escenario en el que una mayoría sumisa y distraída por los innumerables realitys de la TV, personas que nunca piensan sino creen porque no lo consideran necesario, descubran sin demasiado esfuerzo las patrañas que se estaban tragando.

Mucha gente que tiende a creer en los políticos que excitan su imaginación con promesas absurdas y conquistas quiméricas, de la misma ingenua forma que los niños creen en los Reyes Magos, podría caer en la cuenta de que los milagros no existen y que los festines y las propagandas los estaban pagando ellos mientras la crisis los ha dejado sin nada o casi nada, sin empleo, sin ahorros y con escasas perspectivas de bienestar. Podría suceder que reaccionen visitando los museos de arte contemporáneo o las innumerables melonadas que, por aquí y por allá, se han hecho con el dinero de sus cotizaciones, pero no es probable que se consuelen con tan poco.


Ahora estamos ya en la fase de la crisis en que los políticos renuncian a ocultar el mal y tratan de disimular con poco pudor el tiempo perdido por miedo a tener que explicar al público que pintan bastos, que la sanidad pública no puede garantizarlo todo, que seguramente no dispondremos del crédito necesario para superar el desastre, pero seguirán tratando de disimular su responsabilidad y tratando, impúdicamente, de arrimar el ascua a su sardina partidista y electoral, sin olvidar a los miserables que estarán tratando de sacar alguna comisión o ventaja. Pero las virtudes que ahora no tienen otro remedio que predicar, la responsabilidad individual, el respeto, la prudencia, la previsión, el cuidado propio, la generosidad y la solidaridad, pueden volverse en contra de esas políticas que tan bien funcionan sobre el esquema contrario, que prometen que darán lo que no se merece, que titulan al que no sabe, que pretenden la igualdad universal para que todos puedan estar arriba, pero solo sirven para empujar hacia abajo.

Ya veremos; lo que toca ahora es reconocer que la vida de cada cual depende mucho más de lo deseable de azares, y que, tanto de modo individual como colectivamente, necesitamos esforzarnos para mantener la libertad, la dignidad y la civilización porque, como escribió José Jiménez Lozano, una de las glorias literarias de anteayer mismo, muy recientemente fallecido, la capa que nos separa del desastre y la barbarie es muy delgada.

Tal vez no veamos cambios espectaculares, pero la masa oculta sobre la que se soporta nuestro modo de vida va a ser sometida a prueba y muchos comprenderán, al fin, cosas que otros, más aviesos y aprovechados, siempre han tratado que nadie advierta.

J.L. González Quirós
(Visto en https://disidentia.com/)

2 comentarios:

  1. Una d e las cosas que la gente va aprendr es que tiene que ahorrar que ni la familia ni Papa Estado les va adar de comer, ni ahora ni cuando nos vuelvan a montar otra como esta

    Digo "montar otra como esta" porque esto ni es accidente ni es desastre natural ni es casual

    El estado tenia todos lso informes y recomendaciones de la oMS tenia toda la informacion ( y los ruegos) de medicos espaloles epidemiologos y prueba de ello es que Pedro Duque debe de estar tan hasta los huevos que lo ha dicho en publico

    Eso no es ni olvido ni inutilidad ni negligencia es un crmen contra a hunmanidad

    Ayer despues de la burla de Sanchez en TV, twitter ardia y le ponian de hijo de puta para arriba Ante la debacle el Pais dio orden a sus periodistas salir en sus redes personales en defensa de su Señor y Amo y asi podemos leer perlas vomitivas escritas en el "modo pelota" que impone la casa ("El Pais")

    Para justificarlo no hay que ser "muy del psoe" hay que eser muy gilipollas Por muy del psoe que seas no puedes lamerle el culo a un tipo que ha pasado ( y pasa, ayer otra vez) de las recomendaciones de la OMS con resultado de multiplicación de muertes

    Es cierto que muchos del psoe se preguentan ¿Quien coño le ha dcho al inutil de Sanchez que nos lea semejante discurso? Y aqui las sospechas de los socialsitas les llevan a mirar hacia el "recien llegado" Sr REdondo .

    Redondo ¿Es tan inutil como para hacer un discurso habando del Keroseno de lso aviones, de la fibra optica del descenso de crimenes y decir que la policia y al ejercito antes los veia como un "gasto inutil"...etc

    ¿?

    Ivan redondo ¿puede ser tan inutil?(Sanchez si, pero ¿Ivan?) y las sopechas del psoe va mas allá y s e preguntan ¿No sera que ivan esta con Iglesias rompiendo a Sanchez? pues tiene toda la pinta porque el discurso de ayer se lo podia haber ahorrado el muy imbecil


    En fin estamso en tiempo de traiciones traiciones a españa, traiciones a los españoles, traiciones al psoe traiciones a Sanchez ....

    y claro los indultos a los traidores golpistas del fascio catalanista no se paran por la pandemia Ya ha salido en el BOE

    pero la smedidas economicas para evitar el hundimiento dlea sempresas se retrasan ahora hasta el proximo martes Asi se maximiza en numero de empresas quebradas y el numero de parados junto con el numero de muertos

    Muy bien pensado todo Doktor Sanchez



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    1. " ¿No sera que ivan esta con Iglesias rompiendo a Sanchez? pues tiene toda la pinta porque el discurso de ayer se lo podia haber ahorrado el muy imbecil"

      pues a los mejor esta vd en lo cierto

      Ayer en TVE justo despues del discurso pusieron imagenes de la cacerolada ¿? ¿Se les colo? Lo dudo Como TVE1 está en manos de Iglesias, cuadra con la hipotesis de liquidar a Sanchez

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