martes, 26 de noviembre de 2013

LA "JUSTICIA IGUAL PARA TODOS" DEL REINO DE ESPAÑA



Aunque se la represente como una dama virtuosa con los ojos vendados, la Justicia en España mira muy bien con quien puede ensañarse (el ciudadano de a pie) y a quien le franquea el paso (a los adinerados y poderosos). Como escribió Galeano, "es una serpiente que solo muerde a quien va descalzo", nunca a quien va en coche oficial. Se ha encargado de dejarlo bien claro la alcaldía de la capital más devaluada de Europa, de cuyo empeño en criminalizar la solidaridad da fe esta indignante noticia, siendo la encargada de ejecutar sus medidas totalitarias una policía cuya cúpula se encuentra imputada por falsedad documental.

"Hipocresía", en Madrid, se escribe con "p", con "p" de "Policía represora", de "Pasividad cómplice" y de un "Partido Popular" cuya política se limita al guante de seda para los corruptos y al puño de hierro para los humildes.


En días atrás comprobamos que barato sale en el Estado español contaminar toda la costa gallega, y parte de la asturiana, cántabra, vasca y el sur de Francia. La sentencia por la tragedia del petrolero ‘Prestige’ se saldó con la absolución de los acusados. Sin embargo, si eres una persona solidaria con el mundo que te rodea y te parece del todo injusto que el Ayuntamiento de Madrid, bajo el mando de la grotesca alcaldesa Ana Botella, y bajo la marca de la Empresa Municipal de la Vivienda, desahucie a una familia sin recursos dejándolos en la calle, pues eso no sale gratis. Le ha pasado a Patricia, vecina del barrio de Hortaleza, en Madrid. Por el hecho de sentarse en el portal junto a decenas de personas para evitar el desahucio fue denunciada y acusada por la policía.

Ahora la fiscalía, la que rozando el ridículo actúa casi de abogada defensora de la infanta Cristina por el caso de corrupción que afecta a la hija del Rey y a su marido, Iñaki Urdangarín, pues sin embargo, la fiscalía en este caso pide para Patricia una pena de 3 años de cárcel y el juez le ha impuesto una fianza de 8.900 euros.


Con hechos como este, se entiende uno de los gritos más escuchados en las manifestaciones: “lo llaman democracia y no lo es”.

El caso de Patricia lo explica muy bien el escritor Isaac Rosa en eldiario.es:

El caso de Patricia es otra prueba más de la dureza con que las autoridades castigan a los desobedientes, buscando una sanción ejemplarizante que sirva como disuasión a quienes participan en esas convocatorias. Podríamos hablar también de Alberto, cuyo activismo en otra lucha vecinal histórica de Madrid, contra los parquímetros, le ha dejado una condena a un año de cárcel y el empeño en que ingrese en prisión, pese a su estado de salud. O de los cinco profesores de Guadalajara que se enfrentan a una petición de cuatro años de cárcel tras una protesta por la educación pública. O del disparate de considerar unos tartazos a una presidenta autonómica como un atentado a la autoridad que puede costar hasta nueve años de cárcel. O de la persecución incesante contra los dirigentes del Sindicato Andaluz de Trabajadores.

La estrategia es evidente, sin disimulo alguno: reprimir la disidencia, por pacífica que sea, y hacerlo con una dureza desproporcionada. Bien sea retorciendo el Código Penal, o mediante la burorrepresión, esa forma de represión blanda que sustituye la porra por el bolígrafo; en vez de abrirte la cabeza, te abre un expediente sancionador. Lo que tampoco significa que desaparezcan los porrazos, así puedes tener premio doble: porrazo y multa.

El castigo a la desobediencia no solo escandaliza por su desproporción. Además hace más evidente la impunidad de que disfrutan otros.

(Fuente: http://www.masvoces.org/)

2 comentarios:

  1. Que podrida la justicia en España, pero por éstas Americas la cosa no es diferente, total de por allá vinieron los genes, que asco.

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  2. tienes razon... soy de españa y esk esto esta muy mal!

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