martes, 17 de septiembre de 2013

LA TENSIÓN EN LA CÚPULA DEL PODER MILITAR U.S.A. ESTALLA


Aunque la información al respecto es extremadamente confusa, "algo" inesperado ha ocurrido en Washington cuando un tiroteo en un la sede de la Armada ha causado al menos 13 muertos, además de más de un centenar de heridos. Los disparos fueron de rifle AR-15, un arma militar, y se habla de un tirador abatido por la policía, además de dos sospechosos más que estarían siendo buscados.

Aunque, como es de esperar, los medios de comunicación difundirán la versión del incidente que dictaminen las autoridades, no deja de resultar significativo que los hechos hayan sucedido a continuación de la severa advertencia, formulada por cinco generales de alta graduación al presidente Obama, de que si ordenaba un ataque contra el legítimo gobierno de Siria sería depuesto y acusado de traición, en la medida en que su política respecto a ese país supone un apoyo directo a Al Qaeda.

Sabiendo lo que sabemos, es patente que el presidente Obama, plegado a las exigencias del "lobby" industrial-militar que dicta la política exterior norteamericana, ha quedado expuesto ante la facción constitucionalista del alto mando militar como un aprendiz de brujo, atrapado por esa extraña franquicia creada por la CIA, una organización terrorista totalmente artificial pero cuyo control se le ha ido de las manos, y a la que combate denodadamente el presidente Assad, a quien, pese a ello, se presenta ante la opinión pública como enemigo de Norteamérica. ¡Sencillamente, la política exterior de Obama es de locos!.

El continuismo del presidente respecto a la agresiva política exterior de la era Bush ha supuesto una decepción para sus simpatizantes, a la vez que ha provocado, a la larga, el estallido de las contradicciones creadas por la política suicida de fabricar a los propios enemigos, algo que los E.E.U.U. hicieron creando y financiando Al Qaeda, a la que luego se culparía de numerosas acciones contra los intereses norteamericanos, en particular los flagrantes auto-atentados del 11-S. Después de doce años de propaganda anti-Al Qaeda, quienes creyeron la versión oficial de los hechos se han rebelado contra el apoyo de Obama a Al-Nusra, la principal organización rebelde en Siria, filial del grupo asociado a Bin-Laden. Apoyar al enemigo oficial es algo que muchos altos mandos no pueden tragar, lo que se une a la tensión generada por el elevadísimo número de suicidios dentro del Ejército (6.500 veteranos el año pasado, más que los caídos en combate).

El sanguinario "fascista liberal" Obama, primer Premio Nobel de la Paz preventivo de la historia, es, tal como ha dicho el historiador Norman Pollack  “un reformador fracasado y resentido, que planifica alegremente el asesinato con una sonrisa en la boca": todos los martes preside la reunión en que se deciden los asesinatos selectivos de supuestos enemigos del país mediante "drones" (aviones no tripulados).

Diversos medios, incluido "The Guardian", hablan textualmente de un conato de golpe de Estado, algo a lo que habrá que estar atentos en las próximas horas.

No está de más recordar el extraño incidente, nunca aclarado, que se produjo en noviembre de 2011 cuando la Casa Blanca fue objeto de varios disparos de rifle por parte de un supuesto demente, versión oficial que ocultó el hecho de que el arma utilizada fue parte del arsenal que Obama facilitó a un cartel mejicano de la droga, como si alguien quisiera advertirle "sabemos a quien estás apoyando". Esta vez, además de armar a grupos genocidas, el sanguinario presidente habría incurrido en delito de alta traición al apoyar a un -supuesto- enemigo exterior de los E.E.U.U., algo que, con la ley en la mano, justificaría sobradamente su arresto y procesamiento.

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