sábado, 4 de mayo de 2013

TERRORISMO MERCENARIO, UN FENÓMENO DE NUESTRO TIEMPO (1ª parte)



Empecemos por lo obvio: el terrorismo es útil. Es útil como acción eficaz al servicio de una estrategia. En otro tiempo, el terrorismo era la modalidad de guerra que el bando más débil en un conflicto emprendía contra el más fuerte, compensando una desventaja que resultaría fatal en el choque franco en campo abierto.

De hecho, el precedente del terrorismo en su acepción actual hay que situarlo en las acciones de los sicarios judíos, eficaces comandos que, camuflados en el entorno urbano, hostigaban al ocupante romano durante la revuelta de los zelotes, ocurrida entre los años 66 a 73 d.C. y que concluyó con la toma de Jerusalén y el suicidio colectivo de los defensores de la fortaleza de Masada (ojo a la raíz judía del terrorismo en su versión moderna).

Durante muchos siglos, detrás del fanatismo terrorista se encuentra algún tipo de ideología justificatoria: nacionalismo, anarquismo, fascismo, anticolonialismo, etc. Sin embargo, en el ámbito musulmán surge un fenómeno imprescindible para entender el moderno terrorismo de masas. Se trata del terrorismo mercenario, cuyo primer exponente es la secta ismailí de "los asesinos" (etimológicamente "comedores de hachís", sustancia que les otorgaba su resistencia y determinación).

"Assasin´s creed", exitosísimo video-juego que recrea
la existencia de la "Secta de los Asesinos"
Dicha cofradía, fundada por Hassan i-Sabbah, el legendario "Viejo de la Montaña", aceptaba asesinatos por dinero, poniendo su formidable y letal red al servicio del mejor postor, siendo éste frecuentemente alguno de los poco avenidos nobles cristianos que pugnaban por obtener la mayor ventaja posible en el revuelto (y fascinante) mundo de las Cruzadas. De su eficacia da fe el hecho de que cuando el Duque de Borgoña supo que los Asesinos andaban tras él volvió inmediatamente a Francia, sabedor de que en Palestina jamás escaparía de la sentencia dictada.

Otro factor a tener presente para obtener una perspectiva iluminadora del panorama actual es que en ocasiones ser objeto de una acción terrorista resulta ventajoso para la víctima -real o fingida-, y no para el agresor, real o, en ocasiones, inexistente, como ya vamos sabiendo.

En el ámbito nacional hemos visto al luego presidente Aznar revestido de súbito " carisma" con el resplandor de una dudosa bomba-lapa de E.T.A., o a un concejal de su partido (que ha pasado a la historia nacional del ridículo y la caspa con el apodo de "Bartolín", ¡toma bochorno!) reivindicar su huída de un secuestro que nunca se produjo. El ser víctima otorga una aureola de justo, de irreprochabilidad moral. Por contra, y como recuerda oportunamente Pascal Quignard, quien quiera oprimir a otro ha de disimular su condición de verdugo y presentarse primero como víctima.

Llevado al ámbito de la política geoestratégica, el ser agredido legitima para responder a la agresión. La historia reciente de E.E.U.U. está llena de ejemplos en que la agresión se permite (Pearl Harbour), se inventa (el hundimiento del "Lusitania", el "incidente" del golfo de Tonkin) o, directamente, se fabrica para culpar a otro y desencadenar contra él una guerra de agresión camuflada de justa venganza (la guerra contra España en 1898 o la invasión de Afganistán tras el 11-S obedecen a este patrón.

(En breve, la continuación de este artículo)

1 comentario:

  1. Otra maniobra de falsa bandera fue la falsa invasión de Kuwait, que nunca se produjo, por parte de los Iraquís.

    Otra forma de hacerlo fue lo se Afganistán con Rusia en 1980, armar y entrenar a pastores afganos y situarlos en la frontera con Rusia.

    Es complicado encontrar una historia que sea cierta, más cuando es bélica.

    Algo de eso también se hizo en 2008, un viernes inaugural de los juegos olímpicos de China, en una población ruso-georgiana (culpando a los rusos y distrayendo a la sociedad con los juegos de verano).
    Un Boicot al gas ruso, bajo orden del Pentágono, que se pudo averiguar por la red gracias a los propios georgianos que no responsabilizaron a Rusia de tal guarrada.

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