jueves, 7 de febrero de 2013

¿CREEMOS EN LA PALABRA O CREEMOS EN LOS ESCRITOS DE LUIS BÁRCENAS?


El culebrón político que estamos viviendo en esta España adquiere tintes tragicómicos con la declaración judicial de Luis Bárcenas, tesorero del PP durante 20 años y supuesto autor de una contabilidad "B" que refleja el reparto entre la cúpula del partido de ingresos irregulares que solo pueden corresponder a sobornos, y que acaba de salir a la luz.

Después de permitir que la publicación de dicha contabilidad en el diario "El País" -del que cabe esperar, cuando menos, un exquisito cuidado en no volver a meter la pata tan fastuosamente como con la publicación de las falsas fotos de Chávez sedado- golpee con la contundencia de un "tsunami" a la imagen del gobierno y del Partido Popular, ahora se desdice, poniendo a la opinión pública en el dilema de si creer a sus escritos o a su palabra.

Esta situación nos permite a los mal pensados dar rienda suelta a toda suerte de sospechas, que pueden ir desde la precipitación de un diario "El País" que buscase en el amarillismo y en la temeridad su remontada económica hasta la consumación de un chantaje maquiavélico por parte del señor (por llamarle algo) Bárcenas, quien, tras verse empujado a los pies de los caballos por alguien muy malévolo (¿candidatos? la defenestrada Esperanza Aguirre; el defenestrado juez instructor del caso Gürtel, Baltasar Garzón o vaya Vd. a saber quién) ha optado realizar una demostración palmaria de su capacidad para dañar al partido si  no se le concede algún tipo de blindaje, prerrogativa, garantía de no ir a la cárcel o de ser indultado en caso de condena -tal como está el patio, el Ejecutivo es capaz de tan desvergonzada medida-, o así (ya digo, los malpensados nacimos con una imaginación hipertrofiada). Vamos, la clásica jugada de "si yo caigo, caéis todos conmigo, así que a ver cómo me sacáis de ésta".

El cambio de versión del acusado solo puede significar que su chantaje ha tenido éxito, y que, ahora que el podrido gobierno que padecemos le ha garantizado algún tipo de blindaje, le toca su parte del trato: desmontar ante el juez la trampa para elefantes con la que ha conseguido asustar al equipo de Rajoy. Solo que ahora quizá la amenaza haya ido demasiado lejos, y sea tarde para pretender que aquí no ha pasado nada. Como dice el proverbio oriental, "si quieres montar un tigre no descabalgarás cuando quieras tú, sino cuando quiera el tigre".

En primer lugar está que muchos testimonios apuntalan la más que probable veracidad de una lista que ahora Bárcenas niega que sea de su puño y letra cuando varias pruebas caligráficas (incluida la del presidente de la asociación de calígrafos) así lo atestiguan. En segundo lugar media docena de cargos del PP (Santiago Abascal, Jaime Ignacio del Burgo, Calixto Ayesa y Pío García Escudero entre ellos) han confirmado su recepción de las cantidades de dinero anotadas (y en la fecha que los cuadernos registran). Jorge Trías Sagnier, abogado y ex-diputado del PP, a quien ayer el diario "ABC" señalaba poco menos que como el Judas del partido, ha confirmado también la existencia de una contabilidad "B". Finalmente, la escasa credibilidad de Bárcenas es manifiesta, cuando se encuentra acosado por el caso Gürtel y por evasión fiscal (entre 19 y 22 millones de € en Suiza ocultos por hasta siete testaferros), Hacienda le acusa de engaño continuado y le niega una regularización que al parecer pretendió abonar con cuentas también opacas, atribuyó -al parecer- fondos que posee desde 2006 a una sociedad como Tesedul, constituida en 2008, ... y a saber qué más puede salir a la luz en los próximos días.

Tampoco ayuda a creer en la inocencia de los políticos la actitud adoptada por un PP que ha vetado tanto la constitución de una comisión de investigación en el Congreso como la comparecencia de Rajoy, ... sí, el mismo que declaró que con él España tendría a un presidente que no se escondería y que daría la cara, aunque el sábado lo hizo virtualmente en una pantalla de plasma, imagen perfecta de su ausencia de la realidad. Ese día Mariano lo negó todo, pero luego en Alemania con Merkel a su vera puntualizó "Todo es falso, salvo alguna cosa, que es la que han publicado los medios de comunicación". A mí esa declaración me suena a confirmación nada sutil. Quizá su carácter gallego -en el sentido más tópico del término- le permita decir una cosa y la contraria y quedarse tan ancho. Pero a algunos nuestro carácter de seres racionales nos impide aceptar como exculpación una autoacusación tan evidente.

Decida el lector ¿Esto es "dar la cara" o "echarle mucha cara"?

1 comentario:

  1. La segunda transición http://histericapeninsula.blogspot.com.es/2013/02/la-segunda-transicion.html

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