jueves, 21 de enero de 2021

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL Y EL SOMETIMIENTO DE NUESTRA MENTE



Davos es una ciudad de Suiza, conocida por ser un excelente lugar para esquiar como por ser la sede de la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). La reunión se describe como “la fuerza más creativa para involucrar a los principales líderes del mundo en actividades colaborativas para crear las agendas globales, regionales y de la industria al comienzo de cada año”.

Esta oligarquía de élite está detrás de un plan tecnocrático que busca gobernar la sociedad a través de la tecnología programada por científicos y automatizada por medio de inteligencia artificial, en lugar de políticos y líderes gubernamentales elegidos por medio de la democracia. El video anterior demuestra fragmentos de la reunión del Foro Económico Mundial del 2016, con el discurso de Truthstream Media.

Se compara con las reuniones del Grupo Bilderberg, creado por el príncipe Bernhard de los Países Bajos en 1954 para “fomentar el diálogo entre Europa y América del Norte”, pero a diferencia de las reuniones de Bilderberg, cuyos detalles no se publican, el WEF es un foro abierto que puede ser divulgado al público.

Esta discusión es muy respetuosa, pero eso no hace que su contenido sea menos escalofriante.

Buscan manipular nuestros pensamientos en nuestra contra

¿Qué pasaría su pudieran leer los pensamientos? Los expertos del WEF sugirieron que se podían implementar en el sistema legal diferentes maneras de escanear y mapear el cerebro con fines de prueba judicial.

De acuerdo con uno de los expertos, Jack Gallant, director de The Gallant Lab en UC Berkeley, “es posible descodificar cualquier elemento presente en la conciencia, es solo cuestión de [encontrar las] tecnologías más adecuadas”.

Si esto sucediera, tendría consecuencias jurídicas importantes, de modo que, si una persona elige no confesar, su cerebro podría hacerlo. Esto ya sucedió en la India, cuando se utilizó esta tecnología para condenar a una persona de manera penal al basarse en los datos recibidos de su cerebro, y no a través de sus palabras.

Es posible decodificar señales tan detalladas cómo para poder desarrollar una película, incluyendo no solo los objetos y acciones en la película, sino los sentimientos causados con respecto a la película.

En 2017, investigadores de los Laboratorios de Neurociencia Computacional ATR de Japón y la Universidad de Kyoto crearon un programa para reconstruir imágenes a partir de la actividad cerebral. En un ejemplo, una persona se imaginó a un guepardo, lo que llevó al programa a reconstruir dicha imagen, aunque con un aspecto algo abstracto.

Además, cada emoción deja un rastro en el cerebro que se puede “identificar”. Leer la mente, entonces, ya no es una obra de ciencia ficción. El WEF citó un estudio realizado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon que están utilizando esta tecnología para decodificar pensamientos complejos. De acuerdo con la OMS:

“Esta tecnología es capaz de comprender eventos complejos, expresados como oraciones, y características semánticas, como personas, lugares y acciones, para predecir qué tipo de pensamientos se están contemplando. Después de acceder a los desencadenantes de 239 oraciones, el programa fue capaz de predecir una frase hasta con un 87 % de precisión.

Marcel Just, quien dirige la investigación, explicó lo siguiente: ‘Este avance nos permite decodificar pensamientos que contienen varios conceptos. La mayoría de los pensamientos humanos se encuentran conformados de esta manera'”.


‘El peor dispositivo posible’

En la actualidad no existe una ley que proteja la “libertad de pensamiento” como la que protege la libertad de expresión, tal como sucede con la “privacidad mental”; Sin embargo, la tecnología de decodificación cerebral está programada para utilizarse frente a las personas. Sin embargo, esta tecnología de decodificación está programada para usarse contra las personas.

Gallant declaró: “Ahora existe un programa gubernamental que busca mejorar la tecnología para medir la neurociencia, ya que ayuda a la investigación para que podamos medir mejor el cerebro, y así decodificar el cerebro y la función cerebral que será aplicable a la ley”.

Otro experto, Brian Knutson, profesor de psicología y neurociencia en Stanford, describe pensamientos y sentimientos que quizás no pueda verbalizar, que aún dejan un rastro en el cerebro. “Y seriamos capaces de decodificarlo”, explicó.

Uno de sus objetivos podría ser decodificar el cerebro de una persona incluso sin su consentimiento. Rana Foroohar, editora de la revista TIME a cargo de economía y negocios, explicó lo siguiente:

“Si pudiéramos llegar al punto, en el que se puede descodificar el cerebro de un sospechoso de alguna manera, los sistemas legales no se basan en ninguna presunción de que podamos lograrlo y, por lo tanto, no hay protección legal que se le otorgue.

Entonces, si nos centráramos en buscar si existen los derechos humanos, existen protecciones constitucionales para la libertad de pensamiento o la privacidad mental, pero no para los derechos humanos”.


Los científicos ya han decodificado varios aspectos del lenguaje, como la fonética, la sintaxis y la semántica. A partir de ahí, es solo cuestión de tiempo antes de que el habla, los pensamientos y la mente, se puedan decodificar.

“Cuando se tiene todo esto es posible decodificar el lenguaje, dijo Gallant. Ahora, por supuesto, con esto se busca decodificar el dialogo interno. Y una vez que se logra, se crea el peor dispositivo de decodificación cerebral posible, o el mejor, según el punto de vista. El dispositivo de decodificación cerebral más controvertido”. Entonces los expertos se ríen.


Los dispositivos portátiles de decodificación podrían estar listos en pocos años


Gallant explicó que cree que es solo cuestión de tiempo antes de que exista una tecnología de decodificación que decodifique el lenguaje muy rápidamente: “Todas las personas lo usarán, porque ha observado que están muy dispuesta a otorgar su privacidad por conveniencia“. Un prototipo podría estar listo en la próxima década.

Aunque plantean todas las preguntas que esto genera, no hay duda de si deberían continuar. Esto ya está sucediendo.

“La tecnología está a punto de traernos una era en la que las autoridades tengan la capacidad de leer la mente de las personas sin su consentimiento, incluso en los tribunales y clasificar a las personas, incluyendo los niños, como posibles delincuentes en función de las ondas cerebrales. y todo esto se discutió de manera informal en Davos”, señaló Truthstream Media.

De hecho, Kent Kiehl, de la Universidad de Nuevo México y MIND Research Network, ha utilizado escáneres cerebrales para descubrir lo que él cree que es un rastro específico de la psicopatía. También señaló: “Mucha evidencia sugiere que las características centrales de la psicopatía son de naturaleza evolutiva, con rasgos persistentes que se hacen evidentes antes de los 10 años”.

Sería maravilloso descifrar que persona puede convertirse en psicópata a través de la decodificación cerebral e identificarlo a la edad de 10 años. Los científicos también están tratando de usar la decodificación para averiguar qué tan probable es que una persona vuelva a cometer un crimen, con el fin de influir en la sentencia penal.

El panel del WEF incluso realizó una encuesta pública para averiguar en quién confiarían las personas para acceder a sus pensamientos y recuerdos: ¿el gobierno, la policía, los médicos, su empleador, su cónyuge o ninguno de los anteriores? El 3 % explicó que cedería el acceso al gobierno, en comparación con el 25 % a su cónyuge.


Podrían implantar recuerdos falsos


Parte de lo que hace que la decodificación y leer la mente sean tan aterradores es que pueden implantar los recuerdos. Elizabeth Loftus, profesora de psicología en UC Irvine, ha realizado una investigación que demuestra que la memoria no solo no es confiable, sino que se manipula fácilmente.

“Podemos distorsionar los recuerdos por los detalles de un evento experimental”, dijo a The Guardian en 2003. “Y también se pueden implantar recuerdos completamente falsos, los cuales son detallados y extensos”. Lo que han demostrado sus décadas de investigación es que la memoria no siempre funciona como un dispositivo de grabación que solo reproduce los escenarios.

“La memoria funciona como una página de internet”, dijo a NPR. “Es posible modificarla, lo cual puede suceder con la ayuda de otras personas”. Entonces, pueden implantar los recuerdos en la mente de las personas, y eso no es todo.

Otra área de investigación es detectar el dolor, al comprender los circuitos que lo causan. Si eso se puede lograr, es posible que lo puedan usar como una medida coercitiva en el sistema legal, señalaron los expertos del WEF. “Eso es maravilloso”, aseguró uno de ellos.

El gobierno desarrolla experimentos de control mental

Si esto suena muy conspirativo como para ser verdad, considere la CIA’s top-secret MK-Ultra project, que se dedicó a experimentos de control mental, tortura humana y otros estudios médicos, incluyendo grandes cantidades de LSD para “descifrar la mente y destruir la conciencia”.


En décadas pasadas, los tecnócratas, que es la élite mundial que dirige la gestión de las naciones a nivel mundial, solicitaron un “nuevo orden mundial”. En la actualidad, se están utilizando términos como “el gran reinicio”, “la cuarta revolución industrial” y “una mejor reconstrucción”, como miedo y control social, provocados por la Pandemia del COVID-19.

Términos como “la cuarta revolución industrial” y “una mejor reconstrucción” se refieren a la misma agenda a largo plazo para desmantelar la democracia y las fronteras nacionales en favor de un control global y la vigilancia tecnológica para mantener el orden público.


Las señales de advertencia están a nuestro alrededor, si estamos dispuestos a observarlas por lo que realmente son. La única pregunta ahora es si suficientes personas están dispuestas a resistirse para marcar la diferencia.

(Fuente: https://articulos.mercola.com/; visto en https://buscandolaverdad.es/)

LA LECCIÓN OLVIDADA DEL SIDA



Organización de Mata Sanos: 72 años provocando falsas alarmas

Con el SIDA se nos educó en la aceptación afectuosa de los enfermos. Se nos enseñó que esos enfermos no debían de sentirse menospreciados. Desde los gobiernos de todo el mundo se nos dijo que no debíamos temer, a pesar de ser una enfermedad terriblemente letal. Al enfermo de SIDA se lo podía, y hasta se lo debía, abrazar y besar, ya que el afecto humano fortalecía el sistema inmunológico. Al enfermo de SIDA no se lo debía aislar bajo ningún concepto y hacer esto, aislarlo, era considerado un crimen de lesa empatía.

Películas, canciones, documentales, poemas, recitales en beneficio de los enfermos de SIDA ... todo un monstruoso aparato de propaganda afectado a enternecernos y a aniquilar cualquier prejuicio que pudiéramos tener respecto a los portadores de HIV.

Así nos educaba el Sistema en los '80 y '90.

Pero hoy, ese mismo Sistema ha adoptado una posición muy contraria con esta enfermedad del coronavirus. Hoy, el Sistema se ha vuelto hostil y nos educa en el desprecio, acaso en el pánico, no ya hacia los enfermos, sino más bien hacia la sociedad toda en general.

Saludar a un HIV positivo con el codo hubiera sido visto como un asqueroso desprecio a un ser humano que es inocente de haber contraído un virus.

Sin embargo hoy se nos pide encarecidamente que nos acometamos a ejercer el desprecio interpersonal y lo peor es que se nos solicita esto nada más y menos que en nombre de la "salud", de una supuesta "salud" que ha dejado de lado toda humanidad y busca concentrarse ferozmente sólo en el plano de lo físico.

La "pandemia" ha guardado bajo llave el concepto de salud mental. La única salud que admite la "pandemia" es la de tener o no tener este coronavirus.

Y mientras que con el SIDA la persona enferma gozaba de plena intimidad, hoy los fundamentalistas del coronavirus pretenden trazar una especie de árbol genealógico de la persona enferma y por esto es que vemos cómo se le pide colaborar diciendo con quién ha estado y dónde.


Esta falta de pudor, esta desmesura, esta prostitución de la propia intimidad sí que es una verdadera cuestión de "Salud Pública". Ya lo creo que es pública. La ventilación de la vida privada de los afectados, que deben andar rindiendo cuentas a inspectores municipales, es de una bajeza sin precedentes.

El SIDA, que era y sigue siendo una enfermedad mortal, que suele arrastrar antes al enfermo por un verdadero calvario de padecimientos, esta enfermedad terrible y contagiosa no logró nunca que el mundo se detuviera. Jamás se le solicitó a nadie test de HIV negativo para poder transitar o ingresar donde fuere. Jamás una discoteca solicitó test alguno para ingresar, a pesar que un simple contacto de heridas jugando al fútbol ya era suficiente para la tragedia.

Jamás se cerraron las fronteras del mundo ni se quebró la economía por el virus del SIDA. Jamás se pensó que los hospitales podían colapsar. Jamás un gobierno intervino la vida de la ciudadanía o declaró Estado de sitio. Los gobiernos sólo se limitaron a aconsejarnos. La responsabilidad total quedaba en nuestras manos.

Y todo esto sucedió hace relativamente poco. Sin embargo parece que hemos olvidado la gran lección del SIDA, aquella de tratar a los enfermos con humanidad.

Hoy sólo ofrecemos al otro, incluso a los pobres niños que nada entienden, el desprecio. Un desprecio que se materializa en bozales, en distancias, en manos que friegan alcohol y saludos con el codo. Un espantoso desprecio en esas puertas cerradas, en esas casas donde ya no se reciben ni a los familiares. Y todo esto por una enfermedad con un nivel de recuperación del 99,9 %, una enfermedad cuyos muertos y desastres sólo viven en la fantasía mentirosa de los televisores.

Debemos recuperar cuanto antes nuestra vida en sociedad, volver a ejercitar el trato humano antes de que termine de atrofiarse y sea demasiado tarde. Los niños están creciendo llenos de temor y serán en el mañana seres humanos mucho más crueles que nosotros, dispuestos a provocar grandes sufrimientos con sus almas ya endurecidas por el miedo al contacto interpersonal.

Nereo Raúl Ortiz Roston

EL USO DE MASCARILLA ES UN INSULTO A LA INTELIGENCIA


miércoles, 20 de enero de 2021

EL GRAN NEGOCIO DE LAS CATÁSTROFES



1970-1977: Los medios y gobiernos anuncian que los científicos calcularon que se acaba el petróleo. ¿recuerdan a partir de ese momento las larguísimas colas en las gasolineras, las guerras en Medio Oriente, los expertos hablando en la tele? Pobreza y regulaciones estatales. 50 años después hay tanto petróleo que se debe limitar la extracción para que no caiga demasiado el precio.

1977-1980: Los científicos anuncian la nueva glaciación, el enfriamiento global. Sube la electricidad y el gas, más pobreza y nuevas regulaciones.

1980-1988: Los científicos afirman que la lluvia ácida acabará con toda forma de vida. Más regulaciones e impuestos. Nunca más se habló.

1988-2000: Científicos y medios agitan el "Agujero en la Capa de Ozono", regulaciones e impuestos.

2000-2020: El "Calentamiento Global". Más regulaciones e impuestos, creación del mercado de venta de cuotas de CO2, miles de millones de dólares de ganancia para los grandes jugadores, más impuestos para la clase media y baja, se vuelve más caro viajar y hacer turismo.

2020-2030: El "pindongavirus asesino". Científicos afirman que morirán 100 millones en tres meses. Se confina a la población, se eliminan las libertades que existían desde la antigüedad clásica, se le coloca bozal a la gente, se prohíbe viajar, se cierran las escuelas y universidades, se inyecta masivamente productos experimentales para cambiar el @DN. Todo disidente es perseguido, médicos por la verdad encarcelados en Reino Unido y Alemania. La fase tres incluye el exterminio de los animales domésticos, imposición de La Nueva Normalidad. El Foro Económico Mundial afirma: "en el 2030 no tendrás nada, pero serás feliz". Bueno saberlo.

¿Y las muertes? Murió levemente menos gente que el 2019 y 2018.

Te engañaron, no es vergüenza admitirlo, vergüenza es hacer un esfuerzo para seguir engañado.

¿Te van a liberar? No. Dicen que el Muro de Berlín se cayó. Es mentira, no se cayó, la gente (no los gobiernos, la población) tuvo que subirse con enormes mazos y derribarlo. Eso o sentarse a esperar el mundo feliz que te diseñaron.

(Visto en https://www.facebook.com/)

PSICOPATOLOGÍA DEL COVI-CREYENTE



¿Te has preguntado por qué la gente defiende con uñas y dientes este asunto del virus?

Quiero llamar la atención sobre el vigor que la gente aplica en esta defensa. Un vigor ya patológico, que nos estaría revelando retorcidos móviles ocultos.

Y en verdad que sólo un tonto podría creer que lo que la gente defiende es la existencia de este virus, porque esto no es así. Lo que la gente defiende en realidad es su propia existencia porque defendiendo la existencia y mortandad del virus creen estar defendiendo sus propias vidas.

Verás, el virus ha dado una inmejorable razón de ser a la vida de millones de personas en todo el mundo. Una excusa épica para seguir viviendo.

Pensemos que la gente mira películas, series o telenovelas buscando aferrarse de algo extraordinario que logre conmoverle, aunque más no sea un instante. El televisor es en realidad ese miserable proveedor de asombro que alimenta la ensoñación del mundo día tras día. Pero en tanto el proveedor sea miserable la ensoñación también lo será.

De pronto aparece este virus "letal". De pronto la realidad supera la ficción. De pronto la gente descubre que no hay película, ni serie, ni telenovela que pueda sacudirles la existencia como este virus lo está haciendo.

Hay algo ocurriendo en el mundo y es algo "terrible" y cuánto más apagada, monótona y solitaria sea la vida del televidente tanto más satisfacción experimentará de saberse "parte activa" de este momento histórico donde la Humanidad está "al borde de la extinción".


Hay algo ocurriendo en el mundo y es algo que ha venido a rescatar del tedio de una existencia mediocre a millones de seres humanos.

Hay un vivo deseo de que esto no deje de suceder, un deseo de prolongar esto, de ver en los televisores que los muertos son cada vez más y de que el mundo jamás ha enfrentado un problema semejante.

El coronavirus entonces DEBE ser real.

Es esto lo que la gente defiende cuando defiende al relato oficial del coronavirus y es esta la razón que explica el injustificable pánico que se ha creado a partir de una cifra relativamente baja de muertes.

Que surjan voces atenuando el evento es prácticamente un atentado contra este entusiasmo novísimo y vigorizante que ha sacudido al planeta. Y si el pánico está dando sentido a todas esas vidas vacías, entonces defender este estado de pánico es un mecanismo de supervivencia.

Y esto es así al punto que en este momento pareciera no haber peor noticia que lo poco significativo de este virus respecto a otras enfermedades que mataron y matan por millones. Hablar de la inexistencia del virus es simplemente crimen de lesa humanidad.

Este es el Armageddon tan ansiado ¿a qué echarlo a perder con noticias de conspiraciones?

Nosotros, los disidentes, somos en esta hora absurda, los que estamos demostrando que nuestras vidas estaban bien sin este virus. Demostramos que nosotros no necesitamos de este virus para ser felices, para llenar nuestras existencias ...

Nosotros queremos regresar a nuestras vidas de siempre porque en nuestras vidas de siempre hallábamos paz y sentido.

Un flagelo así, lejos de rescatarnos, vendría a hundirnos en la desesperación.

Nosotros no necesitamos de ningún virus extraordinario para tener las cosas que siempre tuvimos.

Pero tendrás que entender que las gentes no son como nosotros. Las gentes viven sus vidas zambullidas en las tristes luces de un televisor al que le exigen, desde 150 canales, emociones que la propia vida no les da. ¿Es necesario que aclare que televisor y coronavirus son sinónimos?

Si las gentes buscan desesperadamente algo en el televisor, el coronavirus es lo que, hace mucho ya, estaban buscando. Creada la demanda (desde hace tanto tiempo y en tantas películas) llegó al fin la esperada oferta.

Y algo curioso va a pasar dentro de poco si es que no está pasando ya. Y es que el clima de tensión y miedo irá disminuyendo. Los medios no podrán sostener este ambiente terrorífico por mucho tiempo más. El estímulo del coronavirus es de poca monta y, en tanto la espectacularidad mediática que le da difusión no se corresponda con más y más cercanas muertes, es muy poco el tiempo que le queda a este circo.

La misma exigencia de vivir la vida a través de los televisores es la que hará que todo esto termine en una completa desilusión. Las mentes pobres todo lo agotan rápido y dentro de muy poco EXIGIRÁN otra cosa...algo nuevo, algo más grave, algo peor. Necesitan su película de terror en 3-D para experimentar emociones gratificantes, para sacudir su letargo, para sentirse vivos. Necesitan que una intensa ilusión niegue su condición de zombies.

Antes de los televisores todas las vidas se asemejaban. Pero con la irrupción del televisor ha podido advertirse la abismal diferencia que existía entre algunos pocos privilegiados seres y el resto de la Humanidad.

La vida es demasiado misteriosa y visto está que vivir no es nacer, respirar y envejecer. Vivir es una realidad a la que no todo ser viviente puede acceder. De hecho la mayoría de los vivos ya están muertos. El misterio de por qué algunos no necesitamos encender un televisor para sentir que estamos vivos es ya el misterio mismo de la vida.

Nereo Raul Ortiz Roston

LA CONSPIRACIÓN CHEMTRAIL, EXPUESTA EN UN VIDEO MUSICAL



... Y por fin, el Poder Oculto reconoció la conspiración de los chemtrails. Lo ha hecho a través de un vídeoclip de la artista Lana del Rey, recién estrenado, titulado «Chemtrails sobre el Country Club», plagado de referencias MK Ultra (el pajarito encerrado en una jaula, el pececito en una bolsa, Marilyn Monroe), así como el propio «Country Club», que es uno de los lugares donde se celebran las fiestas «Eyes Wide Shut». A la mitad del vídeo, tras un tornado que deja entrever su capacidad para manipular el clima, el vídeo se torna claramente satánico, mostrando posesiones demoníacas, por lo que es poco recomendable para las personas sensibles. Está claro que con este vídeo el Poder se muestra abiertamente como es, satánico, y reconoce una de las conspiraciones más negadas: la de la manipulación climática, en unos momentos de sospechosos temporales por el mundo.



(Fuente: Rafapal)

martes, 19 de enero de 2021

ANTES DE VACUNARNOS DEL COVID ¿NO DEBERÍAMOS COMPROBAR SI EXISTE?


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Los "negacionistas" cuentan entre sus filas con muchos médicos e investigadores (entre los que figuran auténticas eminencias) que aseguran estar esgrimiendo argumentos científicos rigurosos. Pero lejos de ser escuchados, son desacreditados por las Instituciones públicas y los medios de comunicación oficiales que los presentan como asesinos en serie que intentan provocar una propagación masiva del virus, con intenciones genocidas.

Llama poderosamente la atención que la sociedad democrática que creemos tener los censure con ese fanatismo totalitarista. También resulta muy sorprendente que haya tantos profesionales dispuestos a arriesgar su prestigio y sus puestos de trabajo para defender algo tan “políticamente incorrecto”.

Vamos a intentar adentrarnos en los motivos que les impulsan a tan arriesgada aventura:

Antes de entrar en la polémica de si procede de la mutación espontánea de un virus de murciélago o si de un laboratorio militar, lo primero que tendríamos que hacer sería plantearnos la primera “Gran Pregunta”: ¿Existe el SARS COV-2? La respuesta es tan desconcertante como contundente: A día de hoy, podemos afirmar que, INCREÍBLEMENTE, EL VIRUS DEL COVID-19 AÚN SIGUE SIN HABER SIDO CORRECTAMENTE AISLADO E IDENTIFICADO, no es más que una simulación informática de una cadena de ARN viral.

Aunque esa no es la respuesta que parece desprenderse de la página web del Ministerio de Sanidad Español, si llegamos hasta el final de su lectura comprobaremos que ella misma nos confiesa que los estudios en los que se basa no están contrastados científicamente.

Si profundizamos en el tema, no podemos evitar que se despierte nuestra suspicacia hasta el alarmismo al comprobar que NINGUNO de los estudios que afirman haber obtenido cultivos de COVID-19 a partir de muestras de pacientes afectados SON VÁLIDABLES, pues utilizan métodos de identificación incapaces de diferenciarlo de entre una gran familia de virus patógenos.

Y en eso consiste el “negacionismo”, no en negar que existe el virus, sino en afirmar que no está demostrada su existencia.

La ciencia siempre ha funcionado al contrario: En primer lugar hay que demostrar las premisas y después actuar en consecuencia. Por eso hay que reconocer que es natural que surjan “Teorías Conspiranoicas” cuando las Instituciones Sanitarias y Gubernamentales responsables del control de epidemias a nivel mundial han puesto en marcha las medidas de aislamiento más drásticas de toda la Historia de la Humanidad, antes de haber comprobado la causa de enfermedad. Sobre todo cuando las consecuencias de esas medidas preventivas se prevén mucho más destructivas que la enfermedad que se pretende controlar.

Resulta llamativa la naturalidad con la que todos hemos asumido que todas esas Instituciones nos mientan. Hemos comprobado que nos mintieron los chinos, nos mienten nuestros gobiernos, miente la Prensa, miente la OMS, miente el “Comité de Expertos” y, sin embargo, nos seguimos creyendo todo lo que nos dicen. Cuanto más grande se va haciendo la mentira, más gente se la va creyendo y cuanto más nos la repiten, más fanáticamente la defendemos. Además, añadiendo la suficiente cantidad de pánico, se nos bloquea el intelecto y se nos pasan desapercibidas las contradicciones de las versiones que nos cuentan.


Hace unos años, los mismos responsables que hoy en día de la OMS se inventaron una pandemia con la Gripe Aviar y estafaron al mundo entero con su vacuna, pero los hemos seguido creyendo. China manipula toda la información que transmite porque carece de Libertad de Prensa, pero nos quisimos creer su pandemia. Por fin, nuestro Gobierno, su Comité y su Prensa, martilleándonos a diario el cerebro, ha conseguido hacernos creer que estamos sufriendo una atroz epidemia. La diagnostican con una prueba (PCR) en cuyo prospecto dice que no vale para eso y nos dicen que es muy peligrosa enseñándonos imágenes de muertos en pistas de hielo. Pero si ojeamos los datos del Registro Nacional de Defunciones, dejando en evidencia que este ha muerto menos gente que en los 5 años pasados, la segunda “Gran Pregunta” que tendríamos que hacernos es la de si existe o no alguna epidemia.


Los datos oficiales del Ministerio de Sanidad demuestran que si hay una epidemia, debe ser de supervi-
vientes: la cifra de defunciones del 2020 es la más baja de los últimos años (a no ser que en las dos últimas
semanas de diciembre hayan muerto de golpe 50.000 personas, cosa que no parece que haya ocurrido).

Pero el tema ha ido más más allá de lo de las “medidas de confinamiento y ruina” que nos han estado imponiendo: Nos han preparado vacunas en tiempo récord para protegernos de un virus que ni siquiera conocemos. Para los que no somos expertos en la materia, se nos hace muy difícil entender cómo han conseguido semejante proeza.

Para completar nuestro desconcierto, las que están distribuyendo en Occidente son “TRANSGÉNICAS”. Resulta bastante impactante que se permita su comercialización, cuando la legislación internacional vigente aún califica como “delito contra la humanidad” la manipulación genética del Ser Humano. Estas en concreto no han tenido su preceptiva experimentación animal, pero ya se habían ensayado otras vacunas transgénicas en sanidad veterinaria, siempre con pésimos resultados.


Ahora, lo primero que se nos debería venir a la mente como tercera “Gran Pregunta” es ¿Por qué? ¿Qué interés pueden tener en perjudicarnos esos grandes poderes que mueven los hilos del mundo y de las naciones? Me temo que la búsqueda de esa respuesta sobrepasa los objetivos de esta humilde reflexión, pero no puedo desaprovechar la oportunidad para recordar que, hace menos de dos años, algunos de los magnates financieros que patrocinan estas vacunas (v.g. Bill Gates) andaban por el mundo dando conferencias sobre superpoblación y calentamiento global, diciendo que sobramos el 90 % de la Humanidad.

¡Pero no! La tercera y más grande de las preguntas, la que todos deberíamos hacernos con urgencia es: ¿De verdad piensas ponerte una vacuna experimental contra un virus que aún no ha sido aislado por una epidemia que no ha incrementado la mortalidad general de nuestro país?


Juan Mariano Pérez Abad, doctor en medicina y cirugía
(Visto en https://surestepress.wordpress.com/)