martes, 16 de febrero de 2021

LAS MASCARILLAS NO SIRVEN PARA NADA (SALUDABLE, AL MENOS)



¿Por qué las mascarillas no sirven de nada?

La inutilidad de las mascarillas está razonada científicamente por muchas razones.

En primer lugar, el tamaño nanométrico de agentes víricos (entre 20 y 100 nm) es infinitamente menor que los poros de cualquier tipo de mascarilla existente en el mercado y con independencia de ello, fácilmente podrían traspasar las aperturas laterales del cubrebocas como un insecto una ventana.

Mientras usted pueda respirar, podría inhalar con facilidad a través del tracto respiratorio, esos agentes patógenos, puesto que igualmente la molécula de oxígeno es unas decenas de veces mayor que cualquier agente vírico.

Igualmente, no existe evidencia científica de que el virus pueda transmitirse en el aire suspendido en gotículas o aerosoles y pueda ser transportado así con capacidad de infección ni tampoco a través de superficies.

Finalmente, debería tener en cuenta que más del 50% de las infecciones víricas ocurren a través de la mucosa del ojo, por lo que deberíamos estar herméticos totalmente al ambiente exterior cubriendo también nuestras retinas oculares.

¿Cómo te perjudican gravemente las mascarillas?

Limitando la entrada de oxígeno en el organismo y en sangre como consecuencia de la obstrucción no natural mediante la artificial mascarilla.

El oxígeno es el responsable de todas las reacciones bioquímicas que se dan en su organismo y participa activamente en ellas. Junto a la ingesta calórica de alimentos proporciona energía en forma de moléculas de ATP. El razonamiento es sencillo, a menor oxígeno, menos ATP. Es por ello, que se están dando iniciales problemas como cefaleas, aturdimiento mental, cansancio , fatiga y desmayos.


Cuando la célula recibe menos oxígeno, se fabrica a nivel mitocondrial menos energía con las consecuencias anteriormente mencionadas. Este fenómeno se conoce científicamente como hipoxia celular.

Al reducir la entrada de oxígeno se reduce igualmente el nivel de hemoglobina en sangre con el consecuente descenso de nuestro sistema inmunológico.

También crean un aumento del dióxido de carbono en el organismo como consecuencia del erróneo intercambio gaseoso. Pasamos a limitar la entrada de oxígeno y en cambio, a reinhalar nuestro propio dióxido de carbono además de los tóxicos resultantes de las reacciones metabólicas. Este fenómeno es conocido científicamente con el nombre de hipercapnia.

Una de las consecuencias directas de reinhalar por tiempos prolongados nuestro propio CO2 es aumentar la acidez de nuestro cuerpo que es el caldo de cultivo de toda enfermedad, especialmente todo tipo de tumores y cánceres.

Infección bacteriana. El prolongado uso de mascarillas hace imposible expulsar con normalidad la ingente cantidad de bacterias y otros agentes patógenos que proliferan en nuestra boca en lo que podríamos denominar una retroalimentación tanto vírica como bacteriana.

Esta situación está provocando ingresos hospitalarios con cuadros clínicos tan graves y letales como pleuresía pulmonar y principios de neumonía, incluso en población joven como consecuencia de la reintroducción de esos macrófagos hacia sus pulmones. Casos que usted no verá en los habituales y ahora comprados medios de “comunicación” oficial.

Declive del sistema inmunológico.

Estrictas medidas como el propio confinamiento anterior y el uso de las mascarillas desciende considerablemente los niveles del sistema inmunólogico.

La razón principal estriba en que “éste ya no se mantiene alerta” puesto que no está sometido al intercambio natural y deseable con los habituales gérmenes y bacterias que propician la cercanía de otras personas y las interrelaciones sociales.


En ese sentido, la mascarilla proporciona un confinamiento en sí mismo entre la tela y la boca.

Las personas que, desgraciada e incomprensiblemente, están ahora obligadas a usar mascarillas por largos períodos de tiempo verán menoscabado su sistema inmunológico y pasarán a ser inmunodeprimidos, con lo que las consecuencias de un resfriado común serán mucho más graves y las de una gripe estacionaria aumentarán su letalidad de forma considerable.

Otras patologías graves.

Se han multiplicado los casos de dermatitis bucal y proliferación fúngica (hongos), cansancio, fatiga, náuseas o vómitos y narcolepsia (especialmente al volante con accidentes fatales)


Finalmente no debemos obviar los aspectos psicológicos del uso de la mascarilla: coacción de la libertad de acción, ansiedad, sensación de asfixia, dificultad para expresarse, sensación de pánico injustificado …

(Fuente: La quinta columna)

1 comentario:

  1. El perro va más cómodo si el bozal lo lleva el perrero

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