lunes, 2 de septiembre de 2019

CASO DUTROUX: WIKILEAKS REVELA EL ENCUBRIMIENTO GUBERNAMENTAL EN EL ASESINATO DE NIÑOS Y TRATA DE SERES HUMANOS (2ª PARTE)



La investigación del escándalo Dutroux se vio afectada por un número inusualmente alto de muertes de personas relacionadas con el caso, muertes que incluyeron al hijo de un juez, oficiales de policía, e incluso al jefe de la fiscalía.

The Guardián informó: "Desde el arresto [de Dutroux], veinte testigos potenciales relacionados con el caso han muerto en circunstancias misteriosas, alimentando las sospechas de un encubrimiento por parte de altísimas esferas." The Guardián añadió que también habían desaparecido pruebas importantes.

El New York Times informó sobre la muerte de Hubert Massa, quien había desempeñado el cargo de fiscal jefe en Lieja, y al que le correspondería la investigación de los supuestos asesinatos de pedófilos cometidos por Marc Dutroux. Massa también fue el investigador principal del asesinato al estilo pandillero de Andre Cools, el jefe del partido socialista en Valonia, en 1991. La muerte de Massa durante el caso Dutroux fue calificada de suicidio por su superiora Anne Thily. El principal sospechoso del caso Cools también se suicidó.

Willy Claes, ex-secretario general de la OTAN
Las revelaciones de corrupción resultantes de la muerte de Cools llevaron a la caída de Willy Claes, un estadista belga y secretario general de la OTAN. Claes renunció a su puesto de liderazgo después de haber sido declarado culpable de corrupción. El testigo protegido en la investigación de Dutroux conocido como "X3" identificó a Willy Claes como uno de los que estuvieron presentes durante la supuesta tortura, abuso sexual y asesinato de niños. El Washington Post también especuló que podría haber una conexión entre el caso Cools y el de Dutroux.

El New York Times informó sobre la muerte del hijo de un oficial de policía involucrado en la investigación de Dutroux: "El hijo del juez Poncelet, un oficial de policía, estaba involucrado en otro caso en el que el Sr. Dutroux estaba implicado. Estaba investigando el tráfico de coches robados en 1996 cuando le dispararon y murió en un asesinato sin resolver".

El Irish Times y otros medios de comunicación señalaron extrañas muertes entre los testigos relacionados con el caso Dutroux, describiendo cómo Bruno Tagliaferro, un comerciante de chatarra que planeaba testificar contra Dutroux, fue envenenado, y su esposa quemada hasta morir en su cama. El dueño de un club de sexo asociado con Nihoul también fue asesinado a tiros.

Jean Van Peteghem fue otra de las muertes asociadas con la investigación; había hablado con las autoridades sobre su relación con Marc Dutroux. Según informes europeos, murió cuando su motocicleta se estrelló contra un autobús. Dutroux también admitió haber asesinado a un cómplice, Bernard Weinstein. Las numerosas muertes que rodearon el escándalo de Dutroux alimentaron la sospecha de que Dutroux formaba parte de una red de pedófilos más amplia que habría quedado impune.

A pesar de estas acusaciones, algunos destacaron como faros de esperanza en la mente de la población belga. El juez Connerotte, el juez original en la investigación de Dutroux, fue ampliamente percibido como un héroe en Bélgica por haber conseguido la liberación de dos niñas; Sabine Dardenne, de 12 años, y Laetitia Delhez, de 14, del calabozo de Dutroux. El Telegraph informó que Sabine había sido encadenada por el cuello durante 79 días y violada repetidamente. A pesar de haber salvado a Sabine y Laetitia, Connerotte fue retirado del caso por el poder judicial belga por lo que se calificó de conflicto de intereses después de que compartiera una comida en una recaudación de fondos para las familias de la víctima.

Las declaraciones formuladas por el juez tras su destitución proporcionaron indicios adicionales de profunda corrupción relacionada con la trata organizada, la violación y el asesinato de niños. Los medios de comunicación describieron las declaraciones de Connerotte en el tribunal, donde declaró que las "tramas de asesinato de alto nivel" habían detenido su investigación sobre una "mafia sexual infantil".

El juez Connerotte, apartado de la investigación cuando se aproximó demasia-
do a la trama pedo-satánica que dirige Bélgica

Connerotte describió además su idea de que los grupos mafiosos habían tomado el control de las "instituciones clave del país". Connerotte discutió la información que luego fue publicada por WikiLeaks:

"El expediente habla de incautación de niños, tráfico de extranjeros, y quizás incluso de células [...] La suma de 150.000 francos [2.500 libras] se mencionó como precio para las niñas. Me sorprendió la riqueza de estos documentos".

El hecho de que el querido juez responsable de la liberación de las únicas víctimas supervivientes de Dutroux hiciera tales declaraciones explosivas sobre el caso, ilustra la gravedad de la corrupción que rodeó el escándalo y explica hasta qué punto el público belga se vio afectado por tan duras revelaciones de los crímenes de Dutroux, así como por los abusos procesales que le permitieron cometerlos con casi total impunidad, admás de no investigar a sus supuestos cómplices.

Michel Nihoul, quien se atrevió a echar un pulso al
gobierno belga ... y lo ganó.
A la frustración pública, se sumó la revelación de que otro juez en el caso, Van Espen, tenía lazos personales con Michel Nihoul. The Guardián informó que como abogado, Van Espen había representado a la esposa de Nihau y que la hermana de Van Espen era la madrina del hijo de Nihoul. A pesar de esto, reportó The Guardian, Van Espen no renunció al caso hasta que su relación con Nihoul fue revelada públicamente en 1998, años después de iniciada la investigación.

El hecho de que Connerotte fuera destituido mientras se permitía que Van Espen permaneciera en el caso fue otra fuente de indignación para la opinión pública belga.

Esta corrupción se puso de manifiesto una vez más cuando Marc Verwilghen, presidente de la investigación parlamentaria sobre el caso Dutroux, informó de intentos por sofocar su investigación sobre el trato que se le había dado al caso. Verwilghen publicó finalmente un libro en el que se afirmaba que los líderes políticos y judiciales habían amordazado las conclusiones de la comisión para impedir que se revelaran detalles que habrían implicado la complicidad de otros autores.

El hecho de que las acusaciones de corrupción y abuso formuladas por el juez inicial en el caso Dutroux fueran corroboradas por el presidente de la investigación parlamentaria sobre el caso fracasado sugiere hasta cierto punto la profundidad de la corrupción que rodea a la investigación. El caso se manejó tan mal que se habló de la total "crisis de confianza pública en el gobierno belga" que dicho caso inspiró.

Se señaló principalmente que René Michaux, un agente de policía, era la personificación de la mala gestión del caso. Michaux no había analizado adecuadamente las cintas de video que le habían sido confiscadas a Dutroux y que habrían revelado su participación en la violación y en la construcción de celdas en las que se mantenía a las niñas secuestradas. Cientos de cintas quedaron sin procesar, e incluso algunas incluso fueron devueltas a Dutroux.

Además, Michaux fue condenado ante los ojos del público por haber ignorado el sonido de los gritos de los niños cuando visitó la casa de Dutroux. La policía belga admitió que esta inacción provocó la muerte de dos de las víctimas de Dutroux. A pesar de su extrema incompetencia, Marchaux recibió un ascenso al cargo de inspector de policía antes de que falleciera en 2009. La promoción de Marchaux fue acogida por muchos como recompensa implícita por su cumplimiento en un sistema legal profundamente corrupto que simultáneamente castigaba a aquellos que actuaban en nombre de las víctimas, como se había hecho con el juez Connerotte.

Las acusaciones de corrupción fueron alimentadas por las palabras de Anne Thilly, la fiscal general de Lieja, quien afirmó que los cuerpos recuperados de la propiedad de Dutroux estaban demasiado descompuestos como para realizar un análisis de su ADN. Sin embargo, la BBC informó que:

"[...] La autopsia indica claramente que los cuerpos no estaban descompuestos. Se tomaron muestras. Sencillamente, nadie parece saber lo que ha pasado con los resultados [...] "¿Por qué [...] los cabellos que los detectives recogieron del calabozo en la bodega de Dutroux nunca fueron enviados para analizar su ADN?"

Este proceso descaradamente corrupto o incompetente aumentó la indignación del público belga.

Numerosas mujeres, cuyo nombre en clave es "Testigos X", hablaron con los investigadores a cargo del caso Dutroux, afirmando que habían sufrido terribles abusos a manos de una red criminal vinculada a Dutroux y Nihoul, que había abusado de niños para chantajear a los miembros del establishment belga. Según la BBC, los testigos X situaron a Nihoul y Dutroux en la escena de tortura, violación y asesinato de múltiples niños junto con otras figuras de la élite. Nihoul también fue acusado de producir películas degradantes. El número de testigos llegó a nueve, según un documental de la BBC sobre el caso.


El New York Times también informó sobre el libro The X-Files: Lo que Bélgica no debía saber sobre el caso Dutroux, un amplio documento sobre el testimonio de los testigos X:

El libro se nutre copiosamente de los archivos de la policía, transcripciones de las pruebas de "los testigos X", los hallazgos de una comisión parlamentaria y otras fuentes. Incluso si la forma en que los testigos X testificaron pareciera irracional, los autores dicen que muchos de los hechos que describieron resisten el escrutinio".

La primera y más conocida de las víctimas que se presentó fue "X1", su verdadera identidad, revelada más tarde en la prensa como Regina Louf. La BBC describió el testimonio de Louf:

Regina Louf, superviviente del monstruo
"Era un gran negocio - chantaje - había mucho dinero involucrado [...] las sesiones fueron filmadas en secreto sin el conocimiento del cliente."

The Guardian reportó las acusaciones inquietantes de Louf:

"Este entretenimiento no era sólo sexo [...] Se trataba de sadismo, tortura e incluso asesinato, y una vez más describió los lugares, las víctimas y las formas en que fueron asesinadas. Uno de los organizadores habituales de estas fiestas, según ella, era el hombre que conocía como 'Mich', Jean Michel Nihoul, un hombre muy cruel. Abusó de las niñas de manera muy sádica", dijo. También estaba allí, dijo, el joven Dutroux".

El New York Times también señaló:

"Louf habló de haber sido vendida a la prostitución por su abuela y luego introducida en un círculo de orgías en las que [...] había visto a niños pequeños torturados y asesinados. Los otros testigos X, uno de los cuales trabajaba para la policía, contaron historias similares de abuso infantil y describieron cacerías en las que los niños eran perseguidos por los bosques con perros dóberman. El Sr. De Baets [...] hizo revisar cada una de las declaraciones de [Louf] y descubrió que tenía un conocimiento inexplicablemente detallado de los asesinatos sin resolver de dos mujeres jóvenes en la década de 1980 que apoyaban la tesis de una conspiración".


Como señaló The New York Times, el testimonio de Louf fue considerado notablemente exacto, hasta el punto de que pudo describir correctamente la escena de un asesinato sin resolver. La BBC informó que el testimonio detallado de Louf había incluido detalles de nombres y lugares donde los miembros del establishment habían participado en orgías violentas con niños; Louf alegó que Michel Nihoul participaba regularmente en los eventos. Louf también afirmó que los niños habían sido violados, torturados y asesinados durante las fétidas reuniones, y que los crímenes a menudo se filmaban con fines de chantaje.

The Guardián describió la precisión de Louf:

"Al menos uno de los asesinatos que describió coincide con un caso sin resolver [...] Lo que Louf había descrito era una tortura macabra que finalmente había matado a una niña de 15 años que conocía como Chrissie. Era una especie de esclavitud -me dijo-, así que sus piernas, sus manos y su garganta estaban conectadas con la misma cuerda, y cuando se movía se estrangulaba". "

Además de verificar la veracidad de la descripción de Louf, The Guardian escribió que la escena del asesinato que ella dijo haber presenciado ocurrió en una granja subterránea de hongos. El informe afirma que el hijo del antiguo propietario del lugar había declarado: "Nunca he conocido a Regina Louf. Todo lo que sé es que ella no podría haber descrito la casa tan bien como lo hizo si no hubiera estado allí ... Sería imposible inventarlo".

La lucha de Louf por hablar de los horribles abusos que dijo haber experimentado y presenciado fracasó en última instancia. Los investigadores que pensaban que su testimonio era creíble fueron retirados de la investigación, y su verdadera identidad fue filtrada a la prensa.

Después de que la identidad de Louf se hiciera pública, su reputación fue sistemáticamente destruida. La BBC escribió que después de que se conociera su identidad, una emisora de televisión del gobierno, RTBF, inició una campaña "diseñada para probar que Dutroux era un 'pervertido aislado' que secuestraba niñas para sí mismo, que no existía ninguna red, que Jean Michel Nihoul era inocente y que Regina Louf era una mentirosa". Después de este punto, el público dejó de luchar para se hiciera justicia por las víctimas de Dutroux. Protestar contra la corrupción sistémica se asociaba con la locura, por lo que la indignación se transformó en vergüenza en un pesado silencio. Durante años, la única respuesta a las víctimas conocidas y desconocidas de Dutroux fue la misma: un silencio ensordecedor.

Elizabeth Vos
(Fuente: https://es.sott.net/)

No hay comentarios:

Publicar un comentario