miércoles, 14 de agosto de 2019

LAS ONG´s Y EL RESCATE MARÍTIMO



Se ha hablado mucho sobre los rescates de inmigrantes ilegales en el mar frente a las costas de Libia, pero no siempre se ofrece toda la información necesaria sobre el tema.

El General de Brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety Fernández de Castro, hoy retirado y en la actualidad diputado por Cádiz, ha escrito un interesante hilo de Twitter sobre este tema. Transcribo a continuación el texto, que echa por tierra muchas falsedades que se dicen sobre esta cuestión:

Lo del Open Arms es un lucrativo negocio y un medio de vi-
da para mucha gente, eso sí, disfrazado de altruísmo y que
se beneficia de la mala conciencia de quienes disfrutan de
prosperidad
La protección de la vida humana en el mar está garantizada por los convenios internacionales. El más importante de ellos es el Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar (SOLAS), que establece la obligación que el capitán de cualquier buque tiene de rescatar a personas en peligro, modificando incluso la ruta de su embarcación en aplicación de la -inexcusable- prioridad absoluta de salvar vidas.

Por lo tanto existe una obligación no sólo moral, sino también legal, de rescatar a las personas que están en peligro en el mar

Además, el convenio de protección de los refugiados exige que, en caso de refugiados o solicitantes de asilo, las personas recogidas sean puestas a salvo en un puerto seguro, donde no vayan a ser perseguidas

Hasta ahí, todo en orden. ¿Por que surge entonces todo este problema de los barcos de las ONG?

Pues porque los buques de las ONGs no son barcos que se encuentran navegando y, por azar, encuentran a unos náufragos Las ONGs de salvamento marítimo tienen como finalidad exclusiva el rescate de refugiados, para lo cual patrullan las costas de Libia a la espera de que aparezcan embarcaciones con personas a las que rescatar

"Es una emergencia humanitaria", proclama Open Arms. Y
es verdad. Pero falta aclarar que ellos mismos la han provo-
cado.
Esta forma de proceder genera perniciosos incentivos para las mafias que trafican con personas, ya que saben que no tienen que esforzarse por llegar a Europa. Simplemente tienen que poner a las personas en un bote, ponerlas fuera del mar territorial de Libia y avisar a la ONG como quien llama al servicio de Cabify.

Las ONG se convierten, de esta forma, en un servicio regular de transporte de personas que actúan de forma concertada con la mafia. Si esa concertación es explícita, no lo podemos asegurar, pero implícita si que los es.

¿Por qué hablamos de concertación?

Porque las ONGs, lejos de ser entidades sin ánimo de lucro, son organizaciones con trabajadores y directivos que viven de su actividad.

El “negocio” de Open Arms es transportar inmigrantes. Gracias a ello consiguen subvenciones y donaciones privadas.  Si estas organizaciones fueran ONG de Salvamento marítimo devolverían a los refugiados a un puerto seguro cercano al lugar de rescate. Pero curiosamente, el destino siempre es Europa. Porque si no llevasen a las personas a Europa, esos inmigrantes no pagarían a la mafia

El problema, pues, viene de una confluencia de intereses privados (mafias y ONGs) que, como toda organización, trabajan por su propia supervivencia y retuercen la legislación internacional para realizar una actividad de inmigración ilegal en Europa. Esto no hace otra cosa que generar un permanente efecto llamada que fomenta el tráfico de personas y el negocio de las mafias.

(...)

Agustín Rosety Fernández
(Fuente: http://www.outono.net/)

El artículo concluye con la propuesta de prohibir a las ONGs que realicen operaciones de salvamento marítimo, actividad que el articulista opina que debe ser competencia, por medio de sus respectivas armadas, de los estados europeos, cuyos gestores han de rendir cuentas al electorado.

El lector interesado puede acudir al enlace para ampliar este último apartado, que resumo no tanto por no compartir sus conclusiones -a corto plazo, la mortandad en el Mediterráneo se dispararía con esta medida- sino para centrarme en lo que considero sustancial del problema, algo hurtado al debate legal, social y moral.


En primer lugar, las ONG están -con la mejor intención o como fruto del más interesado cálculo, decida el lector- haciendo el juego a unas mafias que consagran el valor supremo del dinero, no de la vida humana: quienes pagan son llevados a la tierra prometida de Europa, los desesperados que quedan en tierra por no poder sufragar su pasaje no son atendidos por nadie.

Por otra parte, si los negreros que trafican con personas arribasen a Europa con sus barcos serian arrestados, pero si usan las ONG como intermedarios evitan el problema y se lucran sin riesgo alguno.

Las ONG invocan la legislación internacional para ejercer, bajo la noble y samaritana figura del "rescate", un tráfico de personas incontrolado y falaz: un rescate es la solución coyuntural a un problema puntual, como un naufragio, pero aquí no se trata de salvar la vida a personas sino de facilitarles un billete solo de ida a determinados países, como Italia o España, que son el destino por el que han pagado a las mafias. Así, cuando Malta ofreció al "Open Arms" hacerse cargo de 34 rescatados la organización rehusó el ofrecimiento (requiriendo además al consulado español, y no al gobierno de Malta, que efectuasen la acogida). Al parecer la carta de servicios concertada con sus pasajeros no preveía esa eventualidad.

Las leyes marítimas invocadas fueron promulgadas bajo la premisa de que una emergencia en alta mar es una situación excepcional, y por tanto se pensó en su momento en que su aplicación sería puntual, y no continua y masiva, como está siendo bajo la situación creada con el efecto llamada a la que las ONG han contribuido de modo determinante.

Esas mismas leyes preven que las personas salvadas en alta mar sean llevadas al puerto cercano más seguro. La última recogida de refugiados realizada por el "Open Arms" tuvo lugar a apenas unas millas de la costa de Túnez, un país próspero y seguro se mire como se mire. Sin embargo, la ONG no quiso en este caso cumplir lo previsto por la legislación internacional y se internó en mar abierto, proclamando ahora hallarse en una emergencia que ella misma ha provocado. ¿Desde cuándo el rescatado elige su destino?

"Open Arms" viene incurriendo desde que inició sus actividades en un fraude de ley punible frente al cual la UE debería haber tomado medidas si no fuera porque hay instrucciones de muy arriba -y no de la ciudadanía, cuyos intereses se supone que representa- para fomentar esta situación. El demagógico coqueteo de políticos como el veleta Pedro Sánchez haciéndose la foto con los acogidos por el "Aquarius" y poniéndose luego de perfil frente al problema de la inmigración descontrolada no ayudan tampoco a enfocar racionalmente este embolado.

Frente a la seguridad con que se pronuncia el señor Rosety Fernández de Castro -dicho sea sin ningún cinismo, en la medida en que su certero análisis me ha movido a escribir esta entrada- no se bien cuál es la solución al "embolado". Entiendo que salvar vidas sigue siendo una prioridad si no es que abdicamos de la ética y los valores que han inspirado la civilización occidental, pero invitar a una masa humana desesperada -y desvalijada por la misma Europa que ahora se lava las manos cuando ha consumado el expolio de recursos de un Africa malamente chuleada- a jugar a la ruleta rusa con la esperanza de que la ex-metrópoli colonialista se ocupará de los supervivientes de estos infames "juegos del hambre" es peor que cínico.

Es criminal.

Solo que lo que unos criminales han creado no debería ser resuelto por otros, sino por el raciocinio que, bien que mal, puede llevarnos a ponderar todos los intereses en juego y aceptar que no hay soluciones mágicas, sino males menores frente a los males absolutos.

Y que además no admiten demora.

(posesodegerasa)


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