lunes, 13 de mayo de 2019

EL LAVADO DE CEREBRO DE UNA NACIÓN (1ª parte)



El lavado de cerebro no es un evento secreto que tiene lugar en salas ocultas. No se requieren hipnotizadores o viales llenos de productos químicos. Se lleva a cabo todos los días en una escala masiva en los Estados Unidos.

A diferencia de Raymond Shaw en The Manchurian Candidate, el lavado de cerebro no convierte a las personas en zombies hipnotizados que estarían listos para matar a un candidato presidencial en un comando. En su lugar, los transforma en el tipo de personas que estarían dispuestas a matar a alguien por razones políticas.

La distinción es por qué tan pocas personas entienden las fuentes del radicalismo político y la violencia.

El lavado de cerebro no es magia, pero puede parecer magia. El juego de manos que nos hace pensar eso es nuestra firme creencia en nuestra razón y libre albedrío. Es más fácil creer en los cambios en las mentes a través del hipnotismo y las drogas, que entender lo que hacen los practicantes exitosos de lavado de cerebro, que la mente humana es más maleable de lo que nos gusta pensar y que el subconsciente es más poderoso que el consciente.

El arte y la ciencia del lavado de cerebro son bien conocidos. No lo sabemos porque elegimos no hacerlo.

El lavado de cerebro sucede todos los días. No tiene que significar una transformación completa de la identidad. En el nivel más simple, significa obligar a alguien a creer algo que no es verdad.

Es tan simple como dos policías que hacen que un sospechoso inocente le haga creer que es culpable. Los oficiales y el sospechoso no verán su interacción como un lavado de cerebro. Los oficiales pueden honestamente creer en su culpa. Y, al final del proceso, el sospechoso también creerá que cometió el crimen. Incluso podrá describir con gran detalle cómo lo cometió. Eso es común, el lavado de cerebro todos los días.

Los elementos clave del lavado de cerebro están presentes en esa cámara fría con la pintura desconchada en las paredes. Esos tres elementos son control, crisis y resonancia emocional. Para lavar con éxito el cerebro de alguien, debes controlar su entorno, imponerle una crisis, y luego aprovechar las emociones básicas, el miedo, el amor, la culpa, el odio, la vergüenza, y guiarlos a través de la crisis aceptando e interiorizando una nueva creencia.

La creencia puede ser cualquier cosa, pero el ritual pseudo-religioso aprovecha un núcleo emocional que requiere que crean que son personas malas, y que al aceptar esta nueva creencia, ahora son buenas personas.

Esta conversión falsa es la esencia del lavado de cerebro y de las narrativas del despertar político de izquierda.

La mente humana, como el cuerpo humano, se adapta a una crisis con una respuesta de lucha o huida. El lavado de cerebro obliga a la mente a una respuesta de vuelo. Una vez en modo de vuelo, la mente puede racionalizar una nueva creencia como un comportamiento protector que lo mantendrá a salvo. Incluso cuando, como en el caso del sospechoso, la nueva creencia destruirá realmente su vida. El modo de lucha o huida inhibe el pensamiento a largo plazo. En el modo de pánico, los comportamientos destructivos y suicidas parecen ser soluciones porque ofrecen un escape de tensiones químicas insoportables.


Hay una buena razón biológica para eso. Nuestras mentes nos impiden pensar demasiado en una crisis para que podamos tomar medidas urgentes, como enfrentarnos a un incendio o a un pistolero, que nuestras mentes racionales podrían no permitirnos hacer. Pero esa misma función puede ser “pirateada” poniendo a las personas en modo de lucha o huida para romperlas y atajar sus funciones de razonamiento superiores. Las decisiones tomadas inconscientemente en el modo de lucha o huida se racionalizarán e internalizarán una vez que haya pasado la crisis inicial.

Cuando esa internalización ocurre, entonces el lavado de cerebro es real.

Casi todos pueden ser obligados a decir cualquier cosa con suficiente estrés. Muchos pueden ser obligados a creerlo. La prueba ácida del lavado de cerebro es si mantendrán esa creencia una vez que pase el modo de lucha o huida.

Los cultos, las relaciones abusivas y los movimientos totalitarios mantienen la “crisis total”, bloqueando el razonamiento superior, creando un estado permanente de estrés al desencadenar respuestas de lucha o huida de forma impredecible. Esto conduce al síndrome de Estocolmo, donde el cautivo intenta controlar su destino a través de la identificación emocional total con su captor, el comportamiento de la manada, la pérdida de identidad y la voluntad y, eventualmente, el suicidio o la muerte.

La crisis total lleva al agotamiento, el agotamiento emocional, el desapego de los amigos y la familia y la violencia.

Daniel Greenfield
(Fuente: https://www.zerohedge.com/; traducción: Muelas Gaitán)

6 comentarios:

  1. Un ejemplo de lavado de cerebro sería el que están desarrollando algunos nacionalismos en nuestro país. Y lo patético es que los convencidos, de buena fe, no se dan cuenta de que están siendo utilizados por bastardos sin escrúpulos.

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    1. A final de cuentas los nacionalismos vienen siendo sectas... trabajan y pagan.
      Es más facil engañar que convencer que han sido engañados. Sabe mal pero a los creyentes en XXX solo se les puede acompañar en el sentimiento... cuando es posible, pero cansa.

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  2. https://www.youtube.com/watch?v=VhCdSkLCEJ8

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  3. 1 de 2 Parte del lavado de cerebro es no hablar de ciertas cosas comprometidas Asi nadie se entera ahsta que no es demasiado tarde

    Hay un libro de Gunnar Heinsohn“Hijos y Hegemonía: Terror en el ascenso y caída de las naciones”

    Y habla de ¿demografía? Nadie habla de demografia Esto tiene una explicación : porque el tener hijos, cuantos y en qué momento, es una de las cuestiones más íntimas y personales de la vida de cada uno. Y hemos decidido –al menos en Occidente- que sea un asunto totalmente privado, de ahí que apenas un 7% de españoles esté por prohibir totalmente el aborto. De ahi que las autoridades le simporte Sun mierda que la gente pueda tener hijos y no solo no les ayuda sino todo lo contrario
    Que si que si los recuerdos, reales o inventados, de dictadores forzando a las mujeres a tener hijos como conejos por el bien de la nación/etnia/religión han dejado un regusto amargo, un poso de “parir por la patria”, que aún se nota. Por reacción adversa, ahora nos hemos ido un poco al extremo contrario e ignoramos la demografía casi por completo, y ¿está bien que sea un asunto privado?, pero no podemos obviar que la evolución demográfica de la población tiene implicaciones muy profundas y a largo plazo para toda la sociedad.

    Gunnar Heinsohn
    Heinsohn es hijo de un comandante alemán de submarinos de la Segunda Guerra Mundial. Nació en 1943 en Gotenhafen, hoy Gdynia y situado en Polonia. Estudió sociología y economía (no demografía), vivió dos años en Israel , fue muchos años profesor universitario en Bremen, y dirige un instituto para el estudio comparado de genocidios, fundado por él mismo.
    El origen de este libro es un artículo en el semanario Die Zeit, que generó mucha polémica (recuerden que en 2003 Alemania iba tan mal que Aznar tenía que ir a Berlín a enseñarles, dedo didáctico en ristre, como gestionar un estado moderno; en aquella época de derrotismo y pesimismo germano un libro revolcándose en el suicidio demográfico alemán lo tenía que petar) y que desembocó en este libro, ya algo más matizado y con más datos y estudios. La polémica venía de párrafos como este:

    “En 1948 los árabes fracasan en la extinción del recién creado estado de Israel. Al contrario, son los palestinos los que – al igual que los alemanes [tres años antes] – se ven afectados por la derrota, la división y el desplazamiento. Pero, ¿han renunciado por ello a sus sueños de victoria y aniquilación? Si los alemanes se hubiesen multiplicado desde 1945 igual que los palestinos o incluso desde el año 1900 como el Islam en general, la humanidad se enfrentaría a una nación alemana de 600 millones -con 75 millones de jóvenes de 15 a 29. La mayor fuerza de invasión en la historia del mundo -el ejército de Hitler para la destrucción de la Unión Soviética en junio de 1941– contaba con 3,2 millones de hombres. ¿Exportarían 75 millones de jóvenes alemanes diez veces más pacifismo de Alemania al mundo que los 7,5 millones actuales? ¿O habría atentados a diario en Königsberg, Danzig y Praga, ya que la juventud alemana no debe ser castigada por los crímenes de los nazis? ¿El uranio seguiría en las minas de los Montes Metálicos o los países vecinos tendrían que considerar un ataque preventivo contra los reactores alemanes? ¿Se vende como noble virtud lo que es mera impotencia en la Alemania moderna?”
    Matiza que lo que le espera a Occidente es lo mismito que Occidente lleva ya bastante tiempo haciendo a los demás:

    “Hasta la Primera Guerra Mundial, Europa produce continuamente “youth bulges”, protuberancias de la pirámide de población entre los 15 y los 29 años de edad. Entre 30 y 45 de cada 100 hombres pueden ser llamados a filas. Durante cuatro siglos, las tasas de natalidad son las de la Franja de Gaza o Uganda. Como una invasión de mongoles que nunca acaba, el Viejo Mundo obtiene con este excedente poblacional hasta 1918 nueve décimas partes de la Tierra. Y menos de 500 000 hombres se emplean para el sometimiento directo y matar, el número total de colonos entre 1500 y 1900 sólo alcanza cuarenta millones.”.....

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  4. 2 de 2 Tesis principal
    En el libro, Heinsohn cambia la optica de toda la historia de los últimos 500 años : que el principal motor de la historia y causador de casi todos los conflictos es el aumento explosivo y excesivo de población dentro de una sociedad, que crea grandes masas de hombres jóvenes (15 a 29 años, “la mejor edad para combatir”,) que no encuentran trabajo decente ni pueden fundar una familia (¿les suena aquí en España los treintaañeros sin posibilidad de una vida estable?) , viendo frustradas sus expectativas vitales. A partir de ahí, hay tres salidas: emigración, conquista de nuevas tierras con genocidio de los nativos, o guerra civil.
    ¿La conquista de América por los españoles? Necesidad de deshacerse de los Segundones.
    ¿El ascenso de Francia a primera potencia europea? Gracias a su demografía pujante.
    ¿El sorpasso de Alemania a Francia en el siglo XIX? Sorpasso demográfico, lo demás vino solo.
    ¿La colonización? Excedentes poblacionales europeos inundando el mundo.
    ¿La descolonización? Una huida del hombre blanco ante la explosión de la población nativa.
    ¿Mayo del 68? El baby-boom de la posguerra. Etc etc
    El origen de todo estaría en la epidemia de Peste Negra de 1348, que redujo en un 30% la población europea y creó un miedo atroz a la despoblación en las clases dirigentes. A partir de ahí, se aplican a saco políticas natalistas –Heinsohn señala a la quema de brujas, que según él eran quienes facilitaban abortos y anticonceptivos- que crean burbujas demográficas cada pocas generaciones.
    Contrariamente a lo que pensaríamos, el problema no está en las sociedades con pirámides de población “clásicas”, es decir, en forma de cono. Estas, por cierto, no son tan frecuentes como creemos. Las dichosas pirámides solo son fiables a partir de 1850 más o menos, que es cuando empieza a haber censos sistemáticos en todos los países europeos. Justo en esa época, pues si, tenían la forma del cono, de modo que al ver series históricas es fácil pensar.
    “antes estaba todo bien, ahora tenemos una pirámide amorfa e inestable, señal de que nuestra sociedad también lo es”.

    A Gunnar Heinsohn, en 2003, no le hacia caso ni el tato pero a raiz de los sucesos en Alemania le pasean por todos lados dando conferencias.
    Por todos lados, menos por España claro
    Adivinen porqué

    Por supuesto como estas ideas son peligrosas ya hay desactivadores profesionales de la opensociety "desmontando" los argumentos es decir lijandonos los cerebros para que solo pensemos la version oficial

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  5. Lo que yo conoco se está quedando totalmente despoblado.

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