domingo, 27 de noviembre de 2016

SANTOS Y VÍRGENES A LOS QUE EL NUEVO GOBIERNO PODRÍA CONDECORAR



Ahora que de nuevo el inefable Mariano Rajoy ha logrado formar gobierno, y aunque no figure ya en este el pío Jorge Fernández Díaz, promotor, entre otras almodovarianas ocurrencias, de las condecoraciones militares otorgadas a la Virgen del Pilar o a María Santísima del Amor, siendo la devota oficial del nuevo gabinete Fátima Báñez (recordemos que su receta para disminuir el paro se resume en rogar a la Virgen del Rocío), recupero la encuesta hecha por el magazine cultural Jot Down en marzo de 2014 cuando parecía que el subidón condecorador iba a proseguir sin desmayo y no estaba de más sugerir alguna otra muestra de lo "aconfesional" que es el estado español. Ya sabemos de quién son devotos los próceres que nos gobiernan, pero ... conozcamos a los candidatos de la ciudadanía.



San José de Cupertino

Fraile italiano del siglo XVII, tenía la capacidad de volar y es por lo tanto el patrón de los aviadores. También lo es de los estudiantes, debido a las grandes dificultades que tuvo en su juventud con los estudios. No acabamos de entender esa lógica, pero así es. Tras varios fracasos escolares intentó ingresar en el sacerdocio y se presentó al examen en disposición de de explicar únicamente la frase del Evangelio: «Bendito el fruto de tu vientre Jesús». Pues esa es la que entró. De manera que todos aquellos que hemos tenido una experiencia similar en un examen … ya sabemos a quién darle las gracias.

Santa Brígida

Vivió en el siglo V y es muy venerada en Irlanda. Ya podrán disculparnos la falta de ecuanimidad pero esta es, sin duda, nuestra candidata favorita: podía convertir el agua sucia en cerveza. ¿Cabe imaginar mayor superpoder que ese? Ya desde niña era muy piadosa, cuando sus padres pretendieron casarla ella rezó pidiendo alguna deformidad física para que se suspendiera la boda y pudiera seguir siendo virgen. Como Dios es muy generoso y bueno escuchó sus plegarias y le reventó un ojo. Así ella pudo conservar su flor.

San Pedro de Verona

Nacido en la ciudad de Verona a comienzos del siglo XIII, fue un fraile e inquisidor que con su gran elocuencia logró convertir a mucha gente en diversas ciudades italianas. Hasta que un día un grupo de herejes le tendió una emboscada y lo mataron de un machetazo en la cabeza. Y ahí se le quedó desde entonces en todas las representaciones que se han hecho de él, aunque le hagan parecer un zombi. Encima tiene que aguantar el recochineo de ser invocado tradicionalmente contra los dolores de cabeza. Denle una medalla, pobre hombre.

San Isidro Labrador

El santo patrón de Madrid y de los agricultores vivió a finales del siglo XI y su cuerpo se conserva incorrupto en la Colegiata de San Isidro. Se caracterizaba por ser un campesino muy devoto, de hecho dedicaba su tiempo a rezar mientras los ángeles araban el campo por él. No sabía nada …

San Cucufato

Para evitar las acusaciones de centralismo que conllevaría condecorar al anterior, hay otro buen candidato que además serviría como elemento conciliador dadas las circunstancias políticas actuales: San Cugat. También conocido como San Cucufato. Predicó allá por el siglo III. No sin ciertas dificultades, ya que le abrieron el vientre y le sacaron las tripas y tuvo que volvérselas a meter dentro y coser la herida. Luego intentaron quemarlo, pero milagrosamente se apagaron las llamas. Finalmente lograron cortarle la cabeza. Sin embargo, lo peor estaba aún por llegar. Pasaría a ser invocado popularmente cada vez que se pierde un objeto, con el estribillo (que Javier Krahe llegaría a usar en una canción) «San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato, si no me lo devuelves no te los desato». Hacerse santo para esto.

José María Escrivá de Balaguer

El santo más cercano a la era de la información de nuestra lista no parece tener documentado ningún milagro aparatoso, pero destaca en su obra la creación del primer sistema piramidal sustentable. Una numerosa base de personas trabaja sin parar y transmite buenas nuevas mientras sostiene a otras pocas que no se sabe muy bien qué hacen, pero ocupan puestos de poder en todos los estamentos mientras se reproducen en un volumen similar al de los gremlins. Esto y su tesón en revindicar la santidad del trabajo lo convierten en el epítome del emprendedor, figura casi mitológica que tanto necesitamos en España en estos momentos.

Simeón el Loco

Nació a comienzos del siglo VI, vivió hasta los treinta años con su madre y entonces se fue cerca del Mar Muerto para vivir entregado al ascetismo y la meditación los siguientes veintinueve años. Fue en ese momento cuando se sintió llamado para su gran misión: viajar a la ciudad de Homs arrastrando un perro muerto. Una vez allí paseaba desnudo por las calles lanzando flatulencias sin ningún decoro, provocaba a las mujeres en el templo y no se le ocurrió mejor forma de ayudar a un ciego a curarse que echándole mostaza en los ojos. Por algún motivo fue declarado posteriormente santo. No se nos ocurre uno mejor al que encomendarnos y si echamos un vistazo a la prensa sospechamos que en realidad es él y no Santa Teresa quien está intercediendo por España en estos tiempos recios. No debería quedarse entonces sin su medalla.

San Canuto

Hijo del rey Sven II, heredó el trono en el año 1080 y se mostró decidido a otorgar un mayor poder político a la iglesia. Por desgracia entre sus súbditos debía de haber muchos comunistas y perroflautas que no vieron con buenos ojos que se les obligara a pagar un diezmo a la iglesia y acabaron rebelándose contra él y asesinándolo. Pero, por el lado positivo, cabe señalar que hoy en día parece que muchos jóvenes universitarios están dispuestos a honrar su memoria en unas fiestas que, según tenemos entendido, son llamadas precisamente «San Canuto» y tienen lugar en enero. Esa es la clase de juventud sana y con valores que este país necesita.

El gran Cthulhu

Dotado de un aura de obscena santidad para quienes le rinden culto, es una terrible criatura primigenia de otra era y dimensión provisto de una cabeza viscosa y cubierta de tentáculos sobre un ciclópeo cuerpo grotesco y escamoso con unas alas rudimentarias. Para la ceremonia de entrega recomendamos al ministro del Interior que lo invoque con la fórmula «Ph‘nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn» pronunciándola sin saltarse una sola letra, para evitar despertar su ira. Si no podría hacerle enloquecer llevándolo a saltar por la ventana tras proferir un grito espantoso. Y no queremos que eso pase.

(Visto en http://www.jotdown.es/)

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