domingo, 11 de octubre de 2015

ELPIDIO SILVA RETRATA EL NIVEL DE CORRUPCIÓN A QUE SE LLEGÓ EN LAS CAJAS DE AHORROS


El “libro-bomba” del juez Elpidio Silva "La justicia desahuciada" (Editorial Planeta) salía a la venta el año pasado, pero sus sorpendentes revelaciones aún no han acabado de provocar ondas en la mortecina superficie de la vida política del país: entre las numerosas novedades que aflora la cuidada y precisa prosa del magistrado se registra una sorpresa: Aznar ordenó a Rato que colocase a Blesa en Caja Madrid, éste se lo exigió a su vez a Gallardón y todos ellos compraron la voluntad de CC.OO y de una parte de Izquierda Unida (IU) de Madrid (la que detenta ahora el poder frente a sus bases) para que votara su nombramiento. Y lo consiguieron. La persecución que ha sufrido como juez por encarcelar unas horas al banquero Blesa tiene además un origen: la mafia cubana de Mas Canosa que se arracimó en torno al Banco de Miami. Los lazos con Aznar, la conexión con el “caso Gurtel”, la empresa “Caja Madrid Cibeles” que por nada del mundo debía salir a la luz y aún menos investigarse judicialmente … Y más al fondo, siete cúpulas de siete cajas de ahorro saqueadas que se agruparon en Bankia tratan de impedir que se conozcan sus tropelías, mientras ahora se ha sabido que el FROB investiga 90 operaciones fraudulentas de sus ex-banqueros. ¡Y la gente de a pie que se escandalizaba solo por las tarjetas Black!

El juez represaliado relata el siguiente episodio: el ex-presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, “acusaba a los políticos de «meter la mano donde no tenían que meterla». Declaraba que «la Ley de Cajas, que se hizo en la etapa de Felipe González, decía que los políticos tenían obligación de vigilar, no de decidir». Sin embargo, añadía: «Se metieron todos en los consejos de administración y nombraron presidentes ejecutivos que lo más gordo que habían visto era un billete de 500 pesetas, y así nos fue». Refiriéndose en concreto a Caja Madrid, comentaba que «metieron a Blesa, que no sabía nada y sólo tenía experiencia de inspector de Hacienda, porque era amigo de José María Aznar, que llegó con autoritarismo. Y le dijo a Rodrigo Rato (entonces ministro de Economía) –y me lo conozco bien porque acababa de salir de la Comunidad–: “Pónmelo de presidente”. Según su versión, Rato le dijo a Aznar: «No depende de nosotros, sino de la Comunidad y del Ayuntamiento de la capital», pero el presidente del Gobierno de España en ese momento (gran conseguidor para sus amigos, nota del "blogger") le contestó: «Tú te encargas, yo lo quiero ver ahí».

Leguina explicó que Rato acudió a Alberto Ruiz-Gallardón, entonces presidente de la Comunidad de Madrid, “y tras darse cuenta de que las cuentas no salían y de que no tenían votos suficientes” para que Blesa fuera designado presidente de Caja Madrid, PP y CC.OO «firmaron un documento ilegal» que posibilitó el apoyo de este sindicato y de IU a este nombramiento. «Imponen ilegalmente a Blesa, que ha dado créditos de miles de millones de euros a empresas constructoras que no tenían recalificado el suelo para construir», decía Leguina, quien señalaba que el nuevo presidente de Caja Madrid «lo primero que hizo fue multiplicar por 18 su sueldo y el de los que trajo con él». A su juicio, los miembros de los distintos consejos de administración de Caja Madrid también «son responsables» de lo sucedido, «pero no en la misma medida» que los directivos ejecutivos”

En ese “intercambio de favores”, Silva señala a “uno de sus principales dirigentes, el secretario general de la federación de banca de CCOO, José María Martínez”, que “incluso se permitió criticar el encarcelamiento de Blesa, una decisión que calificó como «drástica». Y este líder sindical hasta llegó a cuestionar que el sobreprecio abonado para la compra del Banco de Miami fuese indicio de criminalidad. Viniendo de un sindicalista del sector financiero, la afirmación es sobrecogedora. No sólo por su condición sindical, sino porque algún conocimiento de gestión bancaria cabría atribuirle.

Y la aventura de Miami no deja de deparar sorpresas: “La filial en Miami de Bancaja, posteriormente integrada en Bankia, centró pesquisas judiciales sobre la red de corrupción Gürtel, que se investiga en la Audiencia Nacional. El ex-juez Baltasar Garzón -que inició este caso- imputó al director de la sucursal de Bancaja en Miami, Guillermo Martínez Lluch, por su presunta relación con operaciones del líder de la trama, Francisco Correa, en los Estados Unidos”.

“España es un acertijo escondido en el fondo de unas cuantas madrigueras. Algunos han dedicado su vida a camuflar este acertijo, lo silencian en sus ratoneras, y no dejarán que las grandes causas judiciales salgan adelante. y menos aún que avancen con celeridad. Los movimientos relámpago sólo los temen los adversarios con escaso terreno para replegarse. Nuestra clase política y los empresarios castizos aliados con ella no han ganado tanto terreno. Han mentido mucho, han ocultado los grandes problemas del país, pero les ha faltado tiempo para consolidarse. Y la crisis les ha pillado de improviso. Entre otros motivos porque no han creado riqueza con mayúscula. El español hoy en día ve aterrorizado que acabará más empobrecido que en el tardofranquismo. ¿Pretenderán que los instructores nos pasemos años mareando la perdiz sin dar nunca en la diana? ¿No será consigna tácita que los jueces nos entretengamos botando la pelota casi fuera de la cancha para que la casta política tenga tiempo de reaccionar judicialmente?”

(Artículo completo en http://espiaenelcongreso.com/)

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