viernes, 2 de mayo de 2014

EL ESTADO DE MICHIGAN PODRÍA FORZAR UNA REFORMA CONSTITUCIONAL EN LOS E.E.U.U.



Si hay un país que ha sacralizado su Constitución hasta el extremo, se trata de los Estados Unidos de América. Lo que en España es una mezcla de inercia y desinterés en reformar nuestra Carta Magna allí es poco menos que un temor reverencial a hacerlo. Y, no obstante, el artículo V del documento fundacional de aquel país preve que en caso de solicitarlo las dos terceras partes de los estados representados en el Congreso habría de convocarse una "convención constitucional" a la que se le reconoce el derecho a reescribir el texto de la Constitución. Dado que Michigan es el estado número 34 en solicitar la aplicación de dicha medida, un mecanismo previsto pero no ejercido en más de 200 años podría materializarse

La solicitud que los legisladores de Michigan propusieron la semana pasada apuntaba a incorporar al texto de la Constitución el establecimiento de un equilibrio presupuestario que ponga fin a los sobresaltos que la administración Obama ha experimentado al sobrepasar el techo del gasto en varias ocasiones durante sus dos mandatos. Pero la cosa podría no quedarse ahí.

Para entender la oportunidad que esta situación crea hay que tener presente que las 26 enmiendas aprobadas hasta ahora son meros "añadidos" que no modifican la sustancia del texto constitucional. Fueron aprobadas por una mayoría de dos tercios del Congreso, siendo la última la concesión del derecho al voto a los 18 años, hace ya nada menos que 43 años. Pero si la mayoría prevista de los estados de la Unión exige la convocatoria de la asamblea constituyente que preve el artículo V de la Constitución TODO puede ser cambiado. Esto permitiría incluso desmantelar el gobierno federal sin su consentimiento y repudiar la deuda que ese gobierno ha incurrido, retirar a la Reserva Federal el poder de imprimir el dinero de la nación, bloquear las iniciativas bélicas de Washington, etc.

Estamos, sencillamente, ante una ocasión de oro para cambiar las reglas del juego político en el país que desde el fin de la Guerra Fría ha ejercido de superpotencia mundial única, con los estados integrantes (y no el Congreso) como propulsores de los cambios.

(Fuente: http://www.washingtontimes.com/)

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