martes, 22 de abril de 2014

23-F 1981, LA HISTORIA DE TRES GOLPES DE ESTADO (3ª parte)


Capítulo aparte es el de los Servicios Secretos del Estado, ¿Cómo es posible que sigamos sin saber prácticamente nada del papel que tuvieron en la conspiración?

¿Por qué hasta febrero de 1997 no salió a la luz “el informe Jaudénes”, documento secreto sobre la presunta implicación intelectual del CESID, y más concretamente, de su Agrupación Operativa de Misiones Especiales AOME, unidad de acción a cuyo mando estaba el comandante Cortina?

Un informe que, a efectos jurídicos, “nunca existió”, al no haber sido incorporado a la causa abierta por la jurisdicción militar, y del que nunca hubiéramos sabido nada de no haber sido por las declaraciones de Diego Camacho, ex coronel de los Servicios secretos españoles, quién, por este hecho, junto a otros 28 agentes más, fue destituido el 15 de octubre de 1996 sin haber mediado expediente alguno.

¿Por qué resultó ser “tan peligroso” el Informe Jaúdenes”, y sobre todo, para quién?

¿Cuál fue el papel del Comandante de Infantería José Luis Cortina, jefe de Operaciones Especiales de la Inteligencia Militar del CESID, antes, durante y después del Golpe? ¿Es cierto que fue él quién dio “el visto bueno” operativo para que varios autobuses repletos de guardias civiles se dirigieran hacia el Congreso? ¿Por qué el día anterior al 23 F, el Comandante Cortina, parece que entró y salió hasta una docena de veces del Palacio de la Zarzuela? ¿En qué medida es responsable de la desaparición, prácticamente total, de documentos esclarecedores de lo que pasó durante aquellas horas decisivas?

Juzgado por su presunta y parece que decisiva, aunque nunca probada, participación en el Golpe de Estado, fue absuelto por “falta de pruebas”, aunque fue el único militar que no “ascendió” profesionalmente en el escalafón, presumiblemente porque a alguien no le satisfizo plenamente su actuación, aunque sí sería condecorado, al igual que otros implicados en la imntentona, en el año 1990.

¿Por qué no se han investigado nunca algunos artículos, de claro contenido conspirador, aparecidos en el diario ultraderechista “El Alcázar”, como fue el publicado el 22 de enero de 1981 por el columnista anónimo “Almendros” bajo el título “la Hora de las otras instituciones” (en clara referencia al Rey y a las Fuerzas Armadas), o el publicado el 5 de febrero con el título “Situación límite”, firmado por el teniente general Santiago Díaz de Mendívíl, como reacción al abucheo sufrido por el Rey en la casa de Juntas de Guernica el 4 de febrero de ese mismo año por la izquierda atberzale, en el que los sectores castrenses más involucionistas quisieron ver una provocación contra la esencia misma del Estado español?

¿Por qué no se hizo lo propio con el artículo aparecido el domingo 22 del mismo mes que decía que “todo estaba dispuesto para la sesión del lunes, antes de que suenen las 18.30 horas”? (ese lunes era el 23 de febrero de 1981)

¿Por qué nadie ha exigido responsabilidades por estas “soflamas”? ¿No resulta evidente que los que dirigían el periódico disponían de información “privilegiada”? Al respecto, viene a colación, que a las 5.45 de la madrugada del 24 de febrero de 1981, la sede del periódico fuese materialmente “tomada” por la Policía ante la sospecha de encontrar allí documentos que lo involucrasen en el intento de Golpe de Estado, pruebas que nunca se encontraron y que, posibilitaron que “El Alcázar” publicase su edición ese mismo día 24.

Dentro del seguimiento que la Prensa hizo de la rebelión militar destaca, principalmente, el periódico “El País”, primer diario que se alineó en contra del Golpe y convocó a las masas en contra del levantamiento incluso antes de recibir las primeras fotografías de la toma del Congreso, diario que lanzó cinco ediciones especiales desde las nueve y treinta minutos de la noche en que sacó la primera de ellas, hasta las cinco de la madrugada en que publicó la quinta, pese a las advertencias de Polanco a Cebrián, entonces director, de que: “el periódico estará con el que venza, eh, no tengas la menor duda, con el que venza”.

Por su parte, el diario “Ya” congeló su edición hasta “aclarar” las cosas, mientras “Diario 16”, en su edición de las 11 de la noche, anunció “anticipadamente” el fracaso del golpe con el fin de desmoralizar a los golpistas, a la vez que “ABC” se decantaba a favor del orden constitucional.

¿Por qué a partir del momento en el que se supo que el golpe había fracasado, la Prensa del Sistema “contemporizó” con cuánto había sucedido, renunciando a ir más allá? ¿A qué clase de pacto se había avenido?

¿Es que acaso no había espacio más que para “alabar” el papel “salvador” del Rey en un complot, presuntamente por él inspirado, para salvaguardar “su” Corona y que a punto estuvo de estallarle en sus propias manos?

Prueba concluyente de que la Democracia se “arrodilló” ante los conspiradores, es que únicamente fueron 33 los encausados en el juicio seguido contra ellos por la Jurisdicción Militar, y sólo 21 los condenados, cuando de todos fue conocida la implicación, en mayor o menor medida, de todas las Capitanías Generales, así como del CESID (del que únicamente fue condenado su “número tres” Vicente Gómez Iglesias) y de una amplia infraestructura ultraderechista de la que, para sonrojo y provocación, únicamente se encausó y condenó a un civil, García Carrés.

El Sistema, tras un “pacto” con el Ejército en el que la Corona era la principal implicada (según declaraciones de la mayor parte de los encausados en el juicio militar de “Campamento”), se aseguró de que las responsabilidades de los mandos militares no fueran más allá de lo “tolerable” y de que no se les “tocase ni un solo pelo”,

Sólo el ya ex general Armada, “respetó” siempre un presunto pacto de silencio a un “precio” que nadie conoce, pese a haber sido calificado públicamente por el Rey “como el mayor de los traidores”, palabras pronunciadas en la recepción a los diferentes líderes políticos la tarde del 24 de febrero de 1981.

Bastó con presentar “las cabezas de turco” de los tres malos de la película: Milans, Armada y Tejero, para dar “carpetazo” oficial y cerrar en falso, un expediente sobre el que existen múltiples sospechas de la implicación de la Corona.

¿Hasta cuándo tendremos que esperar para conocer el nombre del “portavoz parlamentario” que iba a servir de interlocutor entre los golpistas y los diputados?

Quizá nunca lo sepamos, no vaya a ser que la sorpresa fuese de tal envergadura, que la sociedad perdiera su fe en esta Democracia que no lo es, de la misma manera, que continuamos sin conocer el contenido de las conversaciones grabadas desde la centralita del Congreso, las cuales podrían poner en entredicho esta “partitocracia” controlada por los poderes fácticos, los “mass media” y por la Banca y escenificada por todos los partidos políticos.

No olvidemos que los tan democráticos partidos del arco parlamentario, conocieron y aceptaron, como mal menor, el "Golpe blando" que había sido diseñado como "Operación De Gaulle", con lo que engañaron al pueblo y participaron en la farsa, como fue el caso de Josep Tarradellas, Presidente de la Generalitat de Catalunya, quién en el momento de traspasar el poder a en 1981 afirmó: "estoy convencido que es inevitable una intervención militar".

Y si, como ya hemos visto, el Golpe tuvo como telón de fondo desestabilizar el Sistema para conseguir el ingreso de nuestro país en la Alianza Atlántica, cabe preguntarse, ¿cuál fue el papel de los Estados Unidos durante aquellas horas cruciales?

Tampoco sabremos, como mínimo hasta el año 2031 en el que se desclasificarán los archivos del Departamento de Estado norteamericano correspondientes a 1981, por qué la VI Flota se dirigió hacia Valencia los días que precedieron al Golpe, ni por qué sus Bases en la Península estuvieron en máxima alerta” horas antes del Asalto del Congreso, ni tampoco por qué un avión Awaks, con base en la localidad alemana de Ramsteim, y perteneciente al 86 Escuadrón de Comunicaciones Especiales, sobrevoló la península, la madrugada del 24 F, con el fin de interceptar cualquier comunicación sensible, pero sensible ¿para quién?

¿Y el papel de la embajada de los Estados Unidos en Madrid, especialmente el de Terence Todman, su embajador en España desde abril de 1978? ¿Por qué y para qué se presentó, a media noche en el Palacio de la Zarzuela, fuertemente escoltado, sin que jamás se haya sabido qué habló con el Rey ni hacia dónde se dirigió después de la entrevista?

Al respecto, recordaré que, los Estados Unidos fueron el último de los países occidentales en condenar el Golpe y que sólo lo hicieron cuando ya había fracasado, así como por la “coincidencia” de que Terence Todman, había sido un diplomático de alto nivel cuando tuvieron lugar Golpes de Estado en Brasil, Bolivia, Uruguay y Chile en 1973. ¿Fue una “casualidad” la presencia de este personaje en España durante aquellos convulsos años?

CONCLUSIONES Y PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Aquella fue la “tarde – noche” de los transistores, donde la Radio se convirtió en la conexión del pueblo con la Historia; también fue la moche en la que nadie durmió; las 18 horas en las que muchos temieron por su seguridad, otros creyeron haber llegado “su” momento para la venganza; y en las que los más mayores “resucitaron” el fantasma de la guerra civil.

Un pequeño transistor, el mío, que fue el único protagonista de las “clases” impartidas en el instituto durante aquella mañana del 24 de febrero de1.981, con todos mis compañeros agolpados en torno a la radio, escuchando la “rendición” de Tejero.

El día 27, fueron convocadas manifestaciones de “repulsa” contra el Golpe en todas las ciudades del país, curiosamente “silenciosas”, quizá el primer tributo que la clase política del sistema tuvo que “pagar” a los militares por no haber seguido adelante, un silencio que, naturalmente, no respetamos un importante sector de los allí congregados, entre quiénes, a sus 19 años, se encontraba quién suscribe.

¿Fue el “intento” de Golpe de Estado un éxito o un fracaso?

Aunque oficialmente se presenta como un estrepitoso fracaso rayando la “chapuza”, nadie serio puede creerse que todo aquello fuera orquestado por un puñado de “iluminados” sin el conocimiento del CESID, la aquiescencia de la Corona y el beneplácito de los Estados Unidos.

¿Se hubiera escrito la Historia de otra manera, si Tejero hubiera permitido el acceso al hemiciclo del general Armada para presentar su programa de “gobierno de salvación nacional”, y al Rey no se le hubiera “complicado” su plan hasta el punto de ponerlo seriamente en peligro, obligándole a “dar marcha atrás” en la trama que, más que presumiblemente, él mismo había orquestado y consentido? ¿Cómo hubieran sido las cosas entonces?

Lejos de un fracaso, supuso un gran éxito para el Sistema pues dejó muy claros cuáles eran los límites que, en adelante, no se podrían sobrepasar.

La principal consecuencia de todo esto, y el objetivo fundamental que lo impulsó, fue el crédito ganado por el Rey ante la opinión pública tras haberse erigido como “salvador” de la Democracia, un Rey que, siendo Príncipe y en presencia de Franco, juró los Principios del Movimiento Nacional, mientras que jamás ha hecho lo propio con la Constitución de 1978.

Una realidad sobre la que “los medios” han guardado silencio, lo mismo que la mal llamada “clase política”, que tuvo a Julio Anguita, entonces coordinador general de Izquierda Unida, como única honrosa excepción, exigiendo explicaciones, lo que le valió una nada disimulada “persecución” por la prensa del Sistema hasta hacer insostenible su posición en la coalición.

Pero hubo otras muchas consecuencias “exitosas”, (aparte del crédito ganado por el Rey ante su pueblo), para un Sistema que se empeñó en hacernos creer que el Golpe había sido una “chapuza”, como fueron los casos, por ejemplo, de los límites que la LOAPA marcó en el contexto autonómico, la “consagración” del bipartidismo o la “domesticación” de los partidos con la práctica desaparición del PCE de la escena política, sin olvidar la presión del Estado contra el terrorismo, con la aparición, en 1983 de los GAL en la denominada “guerra sucia” contra ETA, así como la “tranquilidad” ganada por un Ejército, satisfecho con los cambios y que se había visto “recompensado” con ascensos a todos los que, cuando menos, estuvieron implicados en la trama, a difereencia de quiénes se habían mostrado, desntro de los servicios secretos del Estado, contrarios al complot.

Finalmente, y como producto de ese clima de “moderación” impuesto, lo que fue todavía mucho más grave, fue la “pérdida” de la calle por parte de la juventud y la clase trabajadora, un espacio todavía por recuperar y del que el “Movimiento 15 M” podría habert tomado el relevo, aunque es muy pronto para saberlo.

Pese a esa oscuridad, muchos de nuestros representantes políticos actuales, algunos de los cuales siguen siendo los mismos que entonces, continúan “celebrando”, a modo de conmemoración, unos hechos lamentables cuyo final nos pintaron de color rosa, cuando deberían haberlo hecho de color gris rayando el negro.

Las preguntas que jamás encontraron respuesta, los interrogantes que siguen sin ver luz, los documentos “desaparecidos” que podrían haber esclarecido muchas cosas y la progresiva desaparición, por razones de edad, de no pocos protagonistas -está presente en la memoria de todos el reciente fallecimiento de Adolfo Suárez-, hacen temer que, difícilmente, podamos conocer, alguna vez, toda la verdad de lo que sucedió realmente aquella jornada para la Historia.

Quizá para calmar un más que probable “remordimiento de conciencia” por el “abandono” a su suerte del hombre que él mismo había elegido para conducir la Reforma Política en 1976, Su Majestad el Rey se acercó a visitar, el 16 de julio de 2008, a un Adolfo Suárez que ya ni siquiera podía recordar quién había sido ninguno de los dos, visita inmortalizada en una de las imágenes más emotivas de los últimos tiempos, mostrando al Monarca abrazando al primer presidente de la Democracia, único al que muchos todavía recordamos con cierto respeto.

33 años después, muchas de las claves secretas del Golpe de Estado del 23 F siguen siendo desconocidas, aunque “oficialmente” siga pretendiéndose hacernos creer que, lo que en realidad fue un auténtico montaje, aparezca como la “salvación” de la Democracia por parte de su Rey, cuando en realidad se trató de una colosal farsa, en la que lo único verdaderamente decisivo, fue salvaguardar la estabilidad de la Corona, cualquiera que fuera la facción militar encargada de velar por su seguridad.

(Fuente: http://laventanaesmeralda.blogspot.com.es/)

1 comentario:

  1. Pues si, pero es que Reagan habia dado via libre para dar un golpe de estado y los chicos del CESID ( faccion Gladio) brindaron por le Golpe durante unas maniobras que estaban ocurriendo ....

    De eso no se habla

    Y si nso remontamos al asesinato de carrero ..el juez instructor tiro de un hilo. Un hilo que era un Sr llamado Aya Zulaica ese hilo le llevo a..la Embajada americana y autopaticamente el juez fue depeusto de sus funciones y jubilado

    Hasta hace poco ( lo han retirado ya) en la hemeroteca del diario Cubano Granma aparecia la noticia que tres dias antes del aesinato de carrero salio desde la base de guantanamo una mina anticarro cond estino a Torrejon en Madrid" aqui ..se le perdio la pista, los cubanos daban "pistas", de esas que nadie mira

    ¿porque querrian matarlo? Porque Carrero llevaba el programa de fabricacion de bombas atomicas y Carter ordeno desmantelarlo como fuera y para eso utilizaron a la pantalla llamada ETA

    De hecho el responsable de la seguridad de Carrero despues de esta cagada fue..ascendido a la presidencia de gobierno Si me refiero a Arias Navarro ¿?

    Casi lo mismo lo mismo qu e paso con el responsable de la seguridad cuando el 11M que fue premiado por el PSOE con la embajada en Roma

    Saludos

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