martes, 24 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD ES, EN REALIDAD, UNA FIESTA PAGANA



La palabra “Navidad” quiere decir nacimiento, y la cultura cristiana viene enseñando desde hace siglos que el nacimiento del Jesús fue un 25 de Diciembre. No obstante los exegetas y eruditos mas aplicados concuerdan en que los testimonios acerca de su nacimiento sitúan éste entre los meses de Septiembre y Octubre. La pregunta que cabe hacernos es: ¿Por qué entonces, se celebra el nacimiento de Jesús un 25 de Diciembre?

Los orígenes de la Navidad se ubican en el amanecer de la Humanidad; los días que seguían al solsticio del invierno desde el 21 de diciembre, los cuales han tenido siempre una significación particular en la adoración de los dioses del sol. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.


En la mitología céltica, el dios del sol era crucificado tres días después del solsticio de invierno (21 + 3 = 24 de diciembre), para después resucitar de entre los muertos. Se dice que éste era el origen de la cruz céltica (simboliza el dios del sol en la cruz), mil años antes del cristianismo.

Los romanos honraban a Saturno, el antiguo dios de la agricultura, en un festival llamado Saturnalia, que se iniciaba el 17 de septiembre. Este festival duraba cerca de siete días, e incluía el solsticio de invierno. Por la celebración de Saturnalia los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos.

La primera inserción de una religión oriental en esa fecha no fue la cristiana, sino la del culto persa de Mitra, cuya influencia llegó a Roma a través de las legiones de Pompeyo, colonizador del Asia Menor. Mitra, divinidad solar, habría nacido de una virgen un 25 de diciembre, siendo adorado por pastores y magos.

Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha”. La "cristianización" de dicha celebración no debió ser fácil, pues conservamos escritos de San Agustín en que este obispo llama a sus fieles a adorar a Cristo, y no al Sol, el día 25 de diciembre. No obstante, es evidente que muchos de los episodios asociados al nacimiento de Mitra fueron copiados por la nueva creencia.

Como vemos, la fecha del 25 de diciembre era un momento de celebración en el mundo pagano, asociado al hecho de que, tras tres días en que el sol "moría", comenzaba a recobrar su vigor, alargándose progresivamente la duración de los días como si "resucitara". Pero la tradición más antigua que conocemos acerca de esta celebración hay que buscarla en el culto babilónico a Nimrod.

Nimrod el cazador, nieto de Cam (y, por tanto, bisnieto de Noé), habría sido el gran fundador del sistema babilónico que ha atrapado el mundo desde entonces, un sistema basado en la competitividad, que ha convertido la economía en un continuo amasamiento de riqueza. Nimrod sería el constructor de la Torre de Babel (un desafío a Dios), de la Babilonia original, de la antigua Nínive, y de muchas otras ciudades.

Muerto Nimrod, su esposa Semiramis concibió virginalmente a Tammuz. Este hijo era la encarnación del dios Sol (Ra para los egipcios y Baal para los cananeos), y su alumbramiento se celebraba con fiestas, orgías y en particular se adornaban árboles con cerezas rojas y bolas brillantes en representación del Sol. La costumbre del árbol surgió de una creencia babilónica que decía que Semiramis, la madre de Tamuz, afirmaba que durante una noche, un árbol verde se desarrolló de un tronco muerto. El tronco supuestamente representaba a su esposo muerto, Nimrod ¡y el árbol de pino llegó a ser el símbolo de que Nimrod había revivido en la persona de Tamuz!. En cada aniversario de su nacimiento Nimrod visitaría el árbol y dejaría regalos en él para sus fieles.


No obstante, lo último que cabe pensar de Nimrod es que actuase como padre, cuidador o protector de los niños. Su función de padre de los dioses le lleva a anteponer los intereses de éstos a los de los humanos, ante quienes exige sacrificios cruentos. Es asimilado al Saturno de los romanos, devorador de sus propios hijos. El patriarca Eusebio cuenta que los fenicios arrojaban niños al fuego de Cronos o Saturno para honrarle.

El Antiguo Testamento refiere que este culto impío al Dios del fuego (Cronos-Saturno-Tamuz-Moloc-Baal) cundió entre el pueblo de Israel: “Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. Por tanto, he aquí vienen días, dice el Eterno, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza” (Jer. 19:5).

Como resulta de este viaje por el pasado, el sincretismo de la primitiva Iglesia asimiló un festival pagano, común a todo el mundo antiguo, para dar origen a las celebraciones navideñas, una "tradición" absolutamente ajena a las primeras comunidades cristianas y que encierra siniestras resonancias: superstición, infanticidio, libertinaje, ...

Espero no haberle amargado el turrón a nadie. En cualquier caso, Feliz Saturnalia, digo ... Feliz Navidad.

(Fuentes: taringa.net/, quitarvelo.wordpress.com/, spgchile.org/, rcg.org)

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