viernes, 22 de noviembre de 2013

EN ESPAÑA SOLO HAY LIBERTADES DEMOCRÁTICAS SOBRE EL PAPEL


Vivimos un régimen de libertades teóricas: si alguien pretende ejercerlas se encontrará con la más absoluta frustración. En la práctica no existen.

No falla: así se neutraliza a un antidisturbios.
Sólo así se puede entender que el Sindicato Andaluz de Trabajadores esté siendo acosado, perseguido y en la práctica desmantelado por la represión, ya que después de las diferentes acciones de protesta que ha realizado en los últimos meses tiene 650 miembros procesados y se enfrenta a más de 900.000 euros en sanciones económicas y fianzas. ¿Su delito? Anteponer mediante la acción solidaria el derecho a la alimentación y a la dignidad al derecho a la propiedad. Si solo hubieran recurrido al hispánico "bla, bla, bla" que nada soluciona, no se habrían metido en problemas. Es más, podrían hasta disfrutar tan ricamente de los sablazos a los presupuestos que han practicado con desvergonzada fruición sus "mayores" de la UGT andaluza.

En cambio, al paso que vamos va a haber más miembros del SAT encarcelados que etarras. Claro que para nuestros actuales gobernantes no existe ninguna diferencia y todos aquellos que protestan por las actuales injusticias son un híbrido entre etarras y nazis, tal y como aseguran día sí y día también los diferentes ministros y delegados del gobierno, cuyo nivel de ignorancia pronto podrá ser compartido por todos los estudiantes del país merced a la "ley Wert" (y nada de irse a formar fuera, que las becas Erasmus van a pasar a la historia).

Así que ya se sabe, en España solo hay libertades (de expresión, de reunión, de manifestación, etc) mientras éstas se mantenga en el plano teórico del papel mojado de la constitución y no se nos ocurra ejercerlas de ninguna manera. Porque en cuanto se protesta de cualquier forma (15M, desahuciados por la banca, manifestaciones o huelgas) entonces inmediatamente aparece la represión. A la vista de esta pseudodemocracia de mentira en la que vivimos, a lo mejor los españoles deberíamos plantearnos el hacer una verdadera revolución (al estilo de la francesa) para que se enteraran los poderes fácticos de una vez por todas que no se puede desmantelar el estado del bienestar condenando a la miseria a millones de ciudadanos para seguir manteniendo los privilegios de los de siempre: banqueros, grandes empresas, iglesia católica y demás. Se puede quitar mucho a los ciudadanos, pero cuidado si se les quita todo. Las revoluciones no las hacen los más concienciados, sino los más desesperados.

(Fuente: Diario de un ateo

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