miércoles, 27 de febrero de 2013

¿ALGUIEN ENTIENDE ALGO?


La realidad que estamos viviendo le deja a uno estupefacto. Las figuras públicas que se supone que saben por dónde discurre la realidad parecen haberse vuelto zombies descerebrados, ultracuerpos de la peli de Don Siegel cuyos pronunciamientos públicos les delatan como meros simulacros de humanos, sin entendimiento ni lógica, repitiendo consignas autistas que nadie en su sano juicio puede interpretar. Ahí van dos ejemplos, pero me temo que son muchos los que les acompañan:

Caso nº 1 - Mª Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, afirma, en un inconsciente homenaje a Groucho Marx, lo siguiente acerca de la relación laboral de su partido con el inefable Bárcenas, cuya vida laboral refleja que, pese a los malabarismos verbales de los portavoces del PP, estuvo a sueldo del partido justo hasta el 31 de enero de este año, el dia en que "El País" publicó su revelador listado de sobresueldos más bien opacos, y cuya condición de empleado del PP durante todo este tiempo, con un generosísimo sueldo -200.000 € anuales-, pretende camuflar bajo la figura de una indemnización más extendida en el tiempo que un culebrón venezolano: "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución ..." Más claro, agua. Desde lo de "La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte" de "Una noche en la ópera" uno no escuchaba una pseudo-explicación más surrealista.

Eso, tomándonos las cosas con humor. Porque lo de "simulación" de relación laboral está explícitamente recogido en la Ley de Infracciones y sanciones en el Orden Social como delito. Y está tan claro éste, que, después de nada menos que tres semanas con la dirección del PP amagando con querellarse contra su ex-tesorero -que dicen haber despedido en abril de 2010 pese a haberle seguido pagando y haber mantenido su alta en la Seguridad Social-, ayer por fin se producía la querella, ... interpuesta por el propio Bárcenas por despido improcedente.

¿Pero qué estudios tiene la "Cospe"? Esta tía admite un delito ante los periodistas insistiendo en su mantra de "Es que controversia no hay ninguna" y uno no sabe si se la llevará antes la policía judicial o los celadores del manicomio.

Si la supuesta indemnización cotizaba a la Seguridad Social no era indemnización, era un sueldo. Y si el PP le pagaba un sueldo a Bárcenas, es que era su empleado. Al final, este tipo hasta acaba por resultar simpático. Veo al juez obligando al PP a readmitirle y a él entrando dedo cordial en ristre en lo que se ha convertido en su sempiterno saludo.

Por cierto, que la "Cospe" -¡pero qué zotes aupan últimamente los Bilderberg!- anda también promoviendo la prohibición de la palabra "deshaucio" en las informaciones remitidas por la Consejería de la Vivienda de su feudo (Castilla-La Mancha) a las familias a las que este organismo hace reos de desalojo. ¡Como si se pudiera cambiar la realidad con el fácil recurso a eufemismos! Al igual que Ruíz Gallardón, al que dedico su propio espacio más arriba, esta individua cree que las palabras significan lo que a ella le conviene, como si fuera el "Humpty Dumpty" del carrolliano País de las Maravillas.

¡Pues en este Atlas no encuentro el Infierno! Tessoro, es nuestro y lo queremos.

Caso nº 2- El Papa, para el católico, goza de infalibilidad al pronunciarse solemnemente acerca de cuestiones de fe (el por qué es un poco complicado de explicar si uno es creyente en la lógica, dado que es infalible porque él dice que es infalible, y punto pelota). Así, hay que aceptar lo que Juan Pablo II dijo en 1999 acerca del infierno "Es un estado de ánimo". El caso es que Benedicto XVI lo corrigió en abril de 2007 al recalcar que el infierno existe, y es eterno. Si ambos tienen razón, el infierno es un estado de ánimo eterno, algo realmente curioso, y todo un reto para psicólogos, traficantes de estupefacientes, sectas, periodistas deportivos y otros variados manipuladores de estados de ánimo: la salvación es la bipolaridad.

Pero es que además el mañana cardenal Ratzinger -de nuevo, dado que ha decidido auto-degradarse de su puesto de vicario de Cristo en este planeta de locos- sostuvo en 2011 que el purgatorio "no es un lugar del espacio, sino un fuego interior que purifica el alma del pecado", algo así como el comienzo de un proceso de auto-combustión espontánea, pero purificadora. Antes había clausurado el limbo. Tal vez se retire simplemente para poner en orden sus ideas, que bastante confusión le ha creado al creyente de toda la vida, ahora empujado a la condición de dudante.

¡Esto no es el fin de los tiempos. Es el fin del sentido común!.

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