miércoles, 19 de septiembre de 2012

23-F, UN GOLPE DE ESTADO EN BUSCA DE AUTOR (2ª parte)


Los nuevos aires estratégicos en Washington se complementan en Madrid con la acción psicológica de los oficiales golpistas del CESID sobre el Jefe de Estado, al que convencen de que por la singularidad de su ascensión al Poder, Suárez está vinculado a Juan Carlos y que su estrella en declive puede arrastrar en su caída al monarca e incluso a la Corona. Para evitarlo es necesario distanciarse cuanto antes del Presidente y provocar su caída, operación en la que todo el mundo está de acuerdo, incluso sus ministros.



El Rey al igual que otros políticos, con buenas conexiones en Washington, fueron alertados de por dónde iban a soplar los nuevos vientos y el inicio para el abandono del barco empieza a producirse. No puede pasarse por alto que desde antes de asumir la Jefatura del Estado el Rey de España obtiene todo el apoyo de la Casa Blanca en su entronización a cambio de seguir fielmente los objetivos estratégicos de la misma.

El asunto del Sahara y la marcha verde serán la primera prueba de esta sintonía. Quedaría en evidencia que el deseo de Washington en apoyar al sultán de Marruecos y fortalecerlo en la región, pasaba por encima de los intereses españoles. Juan Carlos, Jefe de Estado interino, actúa en función de las directivas que recibe de Vernon Walters, subdirector de la CIA y amigo de Hassan II desde 1942. El primer Presidente elegido por los ciudadanos en la naciente democracia española pronto se quedaría solo y así los planes de recambio para España podrán activarse fácilmente en el momento que se materialice la victoria electoral de Reagan.

“Carrero se opuso, y voló. Arias plantó cara en Helsinki, y cesó. Suárez no quería, y cayó. Leopoldo Calvo-Sotelo dio su «bando» anunciándolo a toda prisa y no siendo aún presidente, el 18-F de 1981. Y una vez repuesto del «tejerazo», ratificó lo de la OTAN sin perder un minuto” (Pilar Urbano).


El caso de Felipe González es todavía más ilustrativo. Hace campaña electoral en 1982 en contra de la entrada de España en la OTAN, logra con 202 diputados la mayoría absoluta. Dos años después de entrar en la Moncloa, hace borrar del programa del partido la oposición del PSOE a dicha entrada. En 1986 organiza y gana un referéndum apoyando el ingreso. Uno de los más militantes en el rechazo inicial, Javier Solana, ocuparía años después el cargo de Secretario General de la Alianza Atlántica.


“Un Partido Socialista Obrero Español que llamándose así tan rimbombante, ni siquiera es PARTIDO, como no sea por la cantidad de trozos en que está dividido a lo largo y ancho de este país. Que se llama SOCIALISTA y no es ni siquiera socialdemócrata. Que se llama OBRERO, y a pesar de que los obreros en su día lo elevemos cuando las elecciones de 1982 a los altares de la Moncloa, a los altares del poder, sin embargo se ha transformado en repartir trallazo tras trallazo contra los propios trabajadores. Y ESPAÑOL, que no es español porque sus consignas, sus directrices, sus objetivos, los marcan muy fuera de nuestras fronteras.” (Antón Saavedra)



La conducta seguida por estos dos presidentes (Calvo Sotelo y Felipe González), demuestra lo afirmado más arriba. El ingreso de España en la OTAN era un factor determinante para los EEUU, en el diseño de la seguridad estratégica aliada en el sur de Europa. El doble lenguaje de González hacia sus militantes y hacia los ciudadanos pone también de manifiesto el compromiso adquirido y cumplido con el Rey con quien iniciaría, al más puro estilo Bogart, una gran amistad.



“En el 74, en Suresnes, el PSOE es refundado con el apoyo de la CIA y del Servicio de Información de Carrero Blanco. Ellos son los que llevan a Felipe González a Suresnes, le escoltan y le dan el pasaporte.”
(Alfredo Grimaldos)

El cambio que iba a experimentar la política exterior de los EEUU, en caso de vencer Ronald Reagan en las elecciones de noviembre, era perfectamente previsible en el resto del mundo y España no era una excepción.

La opinión de la Santa Sede, en la evolución política de España, va a tener una gran importancia tanto para los políticos cercanos a la ideología de la democracia cristiana como para algunos militares próximos al Opus Dei. Una vez embarcados en el proceso conspirativo, será Roma quien tranquilice sus conciencias sobre la empresa que piensan acometer. El hecho de que sea Juan Pablo II el que ocupe la silla de San Pedro va a facilitar las cosas. La persecución a la que ha sido sometido por el régimen comunista polaco como sacerdote y más tarde como obispo de Cracovia, le hace coincidir totalmente con el planteamiento estratégico de Reagan, sobre la necesidad de obtener una victoria completa sobre la URSS, como paso necesario para la liberación de Europa oriental, y también con la necesidad de controlar el Mediterráneo para asegurar el bastión israelí.

“Los partidos españoles desde la transición van a estar diseñados desde el exterior, desde la Casa Blanca, desde la cancillería alemana.”
 


Los partidos políticos después de la muerte de Franco, se crean con una fuerte dependencia exterior en base a la financiación inicial que obtienen principalmente de la RFA: la fundación Neumann apoya a los liberales (Alianza Popular, luego Partido Popular), la fundación Ebert de la socialdemocracia alemana al PSOE y la fundación Konrad Adenauer a los democristianos (UCD). Esta circunstancia supondrá otra garantía de reaseguro para que la evolución política en España no discurra por caminos contrarios al interés de los países aliados.

Diego Camacho









(Fuente: http://elproyectomatriz.wordpress.com)

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