lunes, 18 de junio de 2012

EL GOBIERNO SECRETO DEL MUNDO (1ª parte)


La humanidad está sometida a un Gobierno Mundial Invisible conformado por banqueros, petroleros, financieros, poseedores de inmensas fortunas y propietarios del Banco Privado de la Reserva Federal de Estados Unidos. Es el Gobierno Todopoderoso que impone y ordena a los demás Estados nacionales. El estadista inglés Benjamín Disraeli, que sabía de lo que hablaba, sostuvo: “El mundo está gobernado por personajes muy diferentes a los que creen los que no ven más allá de sus ojos”.

El senado de los Estados Unidos aprobó en 1913 un proyecto por el que la famosa y poderosa familia de los Rothschild quedaba facultada para unir sus riquezas y objetivos económico-financieros a la familia Morgan dueña de la banca e inmensamente influyente y a los célebres Rockefeller de incalculable fortuna. Hasta ese momento, estaba prohibido que capitales extranjeros se involucrasen en la banca estadounidense, como era el caso de los Rothschild, poseedores de capital alemán.

El 23 de Diciembre de 1913, el Banco Privado de la Reserva Federal adquirido por esas tres familias, se apoderó de los Estados Unidos de Norteamérica. Por voluntad de ellos se declaran guerras, se financian atentados terroristas de funestas consecuencias como los de las Torres Gemelas, los atentados en Londres, Madrid y en Oslo, se asesinan presidentes como el ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera, el panameño Omar Torrijos, J.F. Kennedy, Warren Harding, McKinley, Jonas Garfield, el africano Patricio Lumumba o se perpetran decenas de atentados para acabar con la vida de Fidel Castro.

Esas familias, junto a grupos que ejercen innegable poder, trafican con armas de destrucción masiva o siembran de muerte y destrucción en cualquier parte del mundo. Esos grupos son Carlyle, Bechtel, Lookheed Martin, Raytheon, General Dynamics, McDonnel Douglas, Boeing, Northrop Grumman.

En 1913, el famoso aviador Charles Lindbergh, que en su calidad de senador se opuso al proyecto de los multimillonarios, refiriéndose al proyecto aprobado, declaró: “…con esta ley se constituirá el Consorcio más gigantesco de la Tierra. Cuando el presidente la firme, legalizará el Gobierno Invisible de los amos del mundo”. Algunos analistas sostienen que como consecuencia de estas afirmaciones, su hijo fue secuestrado y asesinado.

Hace algunos años, James Warburg, banquero asociado a los Rothschild y a los Rockefeller, con absoluto convencimiento no exento de cinismo, anunció en el senado norteamericano que “guste o no, tendremos un gobierno mundial. La cuestión es si se logrará mediante consentimiento o por imposición”.

Son nueve familias las que tienen dinero y ejercen un poder absoluto. Han desarrollado la infraestructura necesaria para que la maquinaria de control de la humanidad funcione. Miles de millones de dólares pagan la infraestructura humana y una organización que domine los medios de comunicación y controle la información.

En su libro “Tragedia y Esperanza”, Carrol Quigley escribía: “la red de conspiración que mueve los hilos del mundo, está formada por banqueros y capitalistas internacionales: es decir el alto mundo de las finanzas. Reúnen a su alrededor un ejército de científicos, tecnócratas, políticos y agentes marionetas, para hacer desde las sombras su alta política”.

Y agregando datos muy interesantes, remata con que “los imperios económicos internacionales están interesados en promover el endeudamiento de los Gobiernos. Cuanto más alta sea la deuda, más caros serán los intereses. Pero además pueden exigir al presidente de turno privilegios fiscales, monopolios de servicios o contratos de obras. Si este no acepta, provocarán su caída, promoviendo disturbios y huelgas que, al empobrecer a la nación, les obliga a claudicar ante lo que piden”.

Cuando a George Bush padre le preguntaron luego del derrumbe de la Unión Soviética qué sucedería, respondió “What we says, goes” (“Lo que digamos, eso sucede”). Ese “we” (nosotros) no hacía referencia específica al Gobierno de Estados Unidos, sino -según una teoría del investigador Garry Adler- al CFR, que es una agencia financiada por los Rockefeller conocida en el “establishmen” norteamericano, por “El Gobierno Invisible”. El propio Adler escuchó de boca de unos de sus dirigentes la siguiente afirmación “no importa a quien voten los pueblos, siempre nos votará a nosotros…”. Las principales “delegaciones” de la CFR están en Alemania y en Tokio.

Un ex presidente del gobierno albano en el exilio también declaró: “…un puñado de personas y la CFR toman las decisiones. Es un poderoso ‘club privado‘ que domina todos los gobiernos del mundo. Están confabulados. Quieras o no, hay que hacer lo que ellos dicen…”.

Los amos del poder mundial; es decir los poderosos entre los poderosos y que actúan –no siempre dentro de la legalidad-, sino como verdaderas familias con prácticas al estilo mafioso y, en calidad de dueñas de la Reserva Federal estadounidense, son:

1.- Familia Rothschild con sede en Estados Unidos y tentáculos en Inglaterra, Alemania e Israel.

2.- Familia Rockefeller desarrollada en Estados Unidos y con fuerte influencia en el imperio y en Israel.

3.- Familia Morgan propietaria, además, de poderosos bancos en Estados Unidos, Inglaterra y otros países del mundo.

4.- Familia Warburg con sede en Estados Unidos y poderosas extensiones en Alemania.

5.- Familia Lazard de Estados Unidos y grandes influencias e inversiones en Francia.

6.- Familia Mosés Israel Seif de origen judío ortodoxo con poderes económicos y políticos en Estados Unidos, Italia e Israel.

7.- Familia Kuhn, Loeb con sede en Estados Unidos y fuertes intereses en Alemania

8.- Familia Lehman Brothers con sede e influencia en Estados Unidos

9.- Familia Goldman de indudable poder en Estados Unidos

A estas familias es necesario agregar al grupo Bildenberg. Todas son miembros de selectos “clubes”, integrados por los quinientos hombres y organizaciones más ricas e influyentes del mundo que se proponen la instauración del un “Nuevo Orden Mundial”, sostenía Martha González, periodista y directora del Círculo Bolivariano de Galicia. El “club Bildenberg” está integrado por titereteros que, por encargo de las nueve familias, mueven los hilos del gobierno mundial invisible.

La misma periodista, refiriéndose a un documento sobre el tema señalaba: “También hay una estrecha vinculación entre estos grupos de los Estados Unidos y el mundo judío. La enigmática secta judía “B’Nai B’Rit” cuenta entre sus miembros de elite a todos los “poderosos” nombrados anteriormente y por supuesto a Henry Kissinger. Fundadores de “La Triateral” o del mismísimo “Lyons Internacional”, extienden su poder por todo el planeta”. Estos son los aliados incondicionales en la lucha para derrotar a los árabes y palestinos. Es más, al actual Estado de Israel se lo conoce con el mote de “el acorazado de arena” en clara alusión a su subordinación estratégica en Medio Oriente con respecto a los intereses del imperio gobernado por las nueve familias y sus tétricas actividades:

Desestabilizar naciones y Estados libres, soberanos e independientes, derrocar gobiernos, planificar y ejecutar asesinatos, encarcelamientos, torturas, desapariciones forzadas de personas y, en especial de líderes políticos, sindicales, sociales, de intelectuales, periodistas y hasta religiosos son sus actividades cotidianas. Esas actividades cuestan mucho dinero, tanto como practicar el terrorismo de Estado en contra de otros Estados, pueblos y sus dirigentes u organizar actos de sabotaje, pagar chantajes y sobornos a civiles, militares y policías. Pero dinero es lo que les sobra y esas inmorales inversiones son recuperadas con intereses de usura, luego de cada acto criminal.

Violar los derechos humanos, provocar genocidios, imponer bloqueos como el violento y genocida bloqueo a Cuba, provocar otros genocidios en cualquier parte de la tierra, burlarse de elementales principios del derecho internacional y aparecer, en tanto imperio, como guardián de las libertades, de las democracias y defensores de los derechos humanos, cuesta mucho dinero y dinero por montones es lo que les sobra a esa familias.

Desatar guerras, cometer toda clase de crímenes por horrendos y execrables que sean, incluso los de lesa humanidad y quedar impunes cuesta mucho dinero tanto como crear, organizar y movilizar fuerzas de intervención en cualquier parte y contra cualquier Estado o mantener más de mil bases militares, aéreas y navales esparcidas por los cinco continentes, en mares e islas cuesta mucho dinero y el imperio y los propietarios del imperio tienen todo el dinero del mundo, precisamente acumulado por el sistema de explotación impuesto a nivel global y por la incesante e inmisericorde depredación de los recursos naturales y humanos.

La impunidad impuesta por Estados Unidos en convenios y tratados con otros países es una garantía para cometer todos los atropellos y crímenes. Recuérdese que Estados Unidos no es miembro de la Corte Penal Internacional porque se negó a suscribir el Tratado de Roma.

(Fuente: ElblogdeTony.com)

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