sábado, 24 de marzo de 2012

"LA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO ES UNA FARSA"

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No es una opinión de este blog, sino el titular con el que "The Guardian" presenta la confesión de Craig Monteih, ex-agente del FBI que estuvo reclutando en una mezquita del sur de California a jóvenes como los que las agencias secretas utilizan como carne de cañón para poder presentarlos como culpables de los atentados que sirven a la Agenda de la Élite (11-S, 11-M, 7-J, los recientes atentados de Toulouse, etc.). Para entendernos, un caso de incitación al delito de manual de Derecho. Monteih incitaba a los jóvenes a adiestrarse como posibles terroristas, grababa sus declaraciones y se las pasaba al FBI para el nutrido fichero de "cabezas de turco" a los que luego culpar cada vez que un ataque a "intereses occidentales" moviliza a la opinión púbica de acuerdo en la dirección prevista por expertos en ingeniería social: presentar al mundo islámico como el enemigo, cambiar la intención de voto prevista en unas elecciones, etc.


"No hay caza real de terroristas. Todo está preparado", declara Monteih. Se trata de una afirmación asombrosa directa al corazón de la vigilancia de inteligencia de las comunidades musulmanas en Estados Unidos en los años posteriores a 9/11 (11 de Septiembre). Mientras líderes de la policía y del FBI han insistido en que actuaban para defender a Estados Unidos de un ataque terrorista, grupos de derechos civiles han insistido en han ido demasiado lejos en repetidas ocasiones y han catalogado a todo un grupo religioso como sospechoso.

Monteilh estuvo involucrado en una de las tácticas más controvertidas: el uso de "informantes confidenciales" en los casos llamados incitación al delito. Esto ocurre cuando los sospechosos realizan o planean falsos "ataques" terroristas a la orden o bajo la estrecha supervisión de una operación encubierta del FBI con informantes secretos. A menudo, los informantes tienen graves antecedentes penales o se les provee con una motivación financiera para pescar sospechosos.

En el caso de los Cuatro de Newburgh - donde cuatro hombres fueron condenados por un falso ataque terrorista contra objetivos judíos en el Bronx - un informante confidencial ofreció 250.000 dólares, vacaciones gratis y un coche de lujo a uno de los sospechosos en busca de ayuda para realizar el ataque.

En el caso de Fort Dix Five, el cual involucró un falso plan para atacar una base militar de New Jersey, el pasado criminal de uno de los informantes incluía intento de asesinato, mientras que otro admitió ante el tribunal que al menos dos de los sospechosos, más tarde condenados a cadena perpetua, no tenían conocimiento alguno del montaje.

La historia de Monteilh suena como algo salido de una novela barata de suspense. Bajo la supervisión de dos agentes del FBI, el musculoso instructor de forma física creó un alter ego ficticio franco-sirio, llamado Farouk Aziz. Disfrazado así, Monteilh comenzó a deambular alrededor de las mezquitas en el Condado de Orange en 2006 - una larga extensión suburbana al sur de Los Ángeles - y fingió convertirse al Islam.

Estaba encargado de hacerse amigo de los musulmanes y grabar sus conversaciones. Toda esta información era remitida luego al FBI, que le dijo a Monteilh que actuara él mismo como un radical para atraer a simpatizantes islamistas.

Sin embargo, lejos de tener éxito, Monteilh puso finalmente tan nerviosa a la comunidad musulmana del Condado de Orange que obtuvieron una orden de alejamiento contra él. En un giro irónico, también denunciaron a Monteilh al FBI: sin saber que, de hecho, trabajaba en secreto para la agencia.

También terminó en la cárcel después de que la policía de Irvine lo procesara por estafar a dos mujeres, incluyendo a una ex novia, como parte del comercio ilegal de la hormona de crecimiento humana en gimnasios. (Monteilh reclama que esas acciones se llevaron a cabo como parte de otra operación secreta que el que se vio obligado a llevar a cabo.)

Lo que no está en duda es que la identidad Monteilh se hizo pública más tarde. En 2009, el FBI presentó una demanda en contra de Ahmad Niazi, un inmigrante afgano en el Condado de Orange.

La evidencia incluyó grabaciones secretas e incluso llamar a Osama bin Laden "un ángel". Ese era el trabajo de Monteilh y él mismo se marginó de la prensa ante el asombro de los mismos musulmanes que había estado espiando al darse cuenta de que Farouk Aziz - el radical del que habían informado al FBI hacía dos años - había sido en realidad un agente encubierto del FBI .

Ahora Monteilh dice que le montó una trampa a Niazi y que el FBIestaba tratando de chantajear al afgano para convertirlo en informante. "Construí toda la relación con Niazi. A través de mi coacción hablábamos de la yihad mucho", dijo. Los cargos del FBI en contra de Niazi fueron de hecho abandonados más tarde.

Agentes del FBI con perfiles similares al de Monteilh - con un largo historial criminal, deseo por dinero en efectivo y flexibles con la verdad, han dado lugar a casos de alto perfil en presunta incitación al crimen que han conmocionado a grupos de derechos civiles en todo Estados Unidos.

En la mayoría de los casos, los informantes han ganado sus juicios y simplemente desaparecen. Monteilh ha sido, por ahora, el único en hablar.


Monteih, con su atuendo de yihadista infiltrado (arriba) y en una imagen reciente:



Fuente: http://www.guardian.co.uk; Traducción: Tartessos {Menéame.net}

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