miércoles, 22 de febrero de 2012

VALENCIA, ENSAYO GENERAL DE LO QUE ESPERA A QUIEN SE ATREVA A PROTESTAR

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Es digno de estudio el por qué las comunidades autónomas más corruptas y endeudadas (Cataluña y Valencia) son las que cuentan con una plantilla policial menos contenida. Al margen de consideraciones sobre si los estudiantes han sido utilizados (dejo la cuestión al sesudo análisis de los tertulianos de Intereconomía) o de si "las izquierdas, bla, bla, bla, quieren recuperar en la calle lo que las urnas les han negado" ("ABC" dixit) -que confirma la idea de la democracia como dictadura de la mayoría sobre las minorías (ni leemos a Rousseau ni nos planteamos repensar este sistema tan perfecto e intocable)-, uno, sea cual sea su ideología (o su saludable carencia de ella, que facilita el desarrollo compensatorio de la sensibilidad o, directamente, de la humanidad), no puede dejar de indignarse por el proceder de unos agentes del orden que, aunque tengan que habérselas con sujetos tan peligrosos como el de la foto que ilustra estas líneas (mi enhorabuena a los aguerridos policías que, en clara inferioridad de condiciones, demuestran su tesón y profesionalidad reduciéndolo), son los que tienen las armas y la fuerza, elementos que utilizan con una preocupante alegría.

Era Charlton Heston, en su papel de teniente Vargas, quien decía en "Sed de Mal" ("Touch of Evil", Orson Welles, 1958) que la labor policial solo puede ser fácil en un sistema totalitario, y que en un régimen de libertades la labor del policía DEBE SER DIFÍCIL. Esa cita debería estar escrita en el frontispicio de todas las comisarías y academias de policía, que en vez de ser "locas", como en la película de J. J. Abrahams, empiezan a parecer, en este país, directamente psicóticas. Tanta queja farisaica de estos represores sobre que si les insultan, les provocan, o les sacan la lengua suenan un poco fuera de lugar cuando "el enemigo" (Antonio Moreno, Jefe Superior de Policía de la Comunidad Valenciana "dixit") tiene esta complexión. No digamos nada de la inveterada tradición que tienen estos guardianes de la ley de actuar sin su placa de identificación bien visible, como es LEGALMENTE OBLIGATORIO, norma que se saltan "estilo Fossbury" sin que nadie (delegada del gobierno, jefe superior de policía, alguien, ...) de explicaciones de ello y sin que sea cesado, dimitido o defenestrado el responsable de esta FLAGRANTE ILEGALIDAD.

Pues bien, querido lector, y dejo de abusar de tu paciencia con citas varias, para ir a lo directamente insufrible: hay policías que han acudido a los ambulatorios y centros de salud donde los muchachos a los que han breado a palos han obtenido los partes de lesiones que podrían acompañar una denuncia para arrebatárselos a la salida, privándoles de un elemento probatorio y garatizándose, como agresores, una impunidad total. Un médico -que da la cara- denunció incluso la entrada de la policía en su hospital y la incautación de los partes del propio médico, un documento que está protegido por el principio de confidencialidad. ¿En qué especie de dictadura fascistoide vivimos? ¿Qué cabezas van a rodar como consecuencia de esta aberración?



(Fuente: http://proyectgoliath.wordpress.com/2012/02/21/espana-la-policia-quita-los-partes-de-lesiones-en-el-hospital-de-valencia/)

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