viernes, 5 de agosto de 2011

¿JUSTICIA O VENGANZA?

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La sucesión de mamarrachos encorbatados aureolados de un inmerecido prestigio y cuyas peregrinas opiniones delatan una carencia más que absoluta tanto de lógica como de responsabilidad -¿qué decir respecto a la ética?- que puebla el documental "Inside Job" (enlazado varias entradas más abajo) tiene una honrosa excepción en la persona de dos políticos franceses, Strauss Kahn y Christine Lagarde, el penúltimo director gerente del FMI y la que en el momento de rodarse el documental era ministra de economía del país vecino, y hoy es sucesora del anterior. Con ironía el primero, y dramatismo la segunda, ambos exponen sus aceradas críticas a un sistema económico insostenible en el que quienes deben velar por garantizar que se cumplan las reglas del juego han incurrido en una absoluta dejación de sus funciones (además, afirman fuentes rusas que Strauss Kahn habría averiguado a través de agentes de la CIA que el oro que supuestamente se guarda en Fort Knox y asegura el dólar, no existe, conocimiento que le habría puesto en la diana de los servicios secretos del Imperio).

Pues bien, tal y como deja constancia la prensa escrita en estos días, ambos son objeto de acusaciones ante los tribunales: sobre la hoy directora del FMI pesan los cargos de abuso de poder y malversación de fondos, y a Strauss Kahn se le atribuye un más que dudoso abuso sexual a una camarera (con idénticos argumentos se ha querido hacer pasar a Julian Assange por un depredador sexual, con el fin de lograr extraditarlo a los E.E.U.U., y -no hay dos sin tres- también se acusa al colaborador de Strauss Kahn, el egipcio Mahmoud Abdel Salam Omar, de haber intentado violar ... a otra camarera de hotel, ¡a los guionistas de este culebrón les empieza a fallar la imaginación!).

Si bien cabe que esta cadena de acusaciones responda a la verdad, no deja de resultar curioso que son justamente quienes han señalado las trampas del sistema económico mundial quienes se ven acusados ante los medios y los tribunales, cuando los responsables probados de la crisis mundial siguen en sus puestos o los han dejado discretamente, cobrando, eso sí, indemnizaciones millonarias.

Amigo lector, responde tú al dilema que plantea el título de esta entrada.

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