viernes, 1 de julio de 2011

AÑÓ 26, ERA "ORWELL".

Supongo que todo se empezó a torcer en los 80. Muchos de los que padecen la actual crisis no habían ni siquiera nacido, pero el mediocre cine de aquellos años era un buen indicador de hacia dónde iban las cosas: películas como “Pretty woman” nos enseñaron que conquistar a una mujer era, básicamente, comprarla, y “Risky Business”, que triunfar era solo saber acumular dinero.

Antes la codicia era un pecado capital, un defecto moral. De repente, la codicia pasó a ser la virtud suprema para el sistema, la cualidad más respetada. “Enriqueceos”, propuso cierto ministro de un partido que vende una falsa imagen de izquierda obrera cuando representa lo más voraz del capitalismo salvaje.

La política se convirtió en un apéndice más de la industria del espectáculo: ser un actor mediocre ya no era un obstáculo, sino el mejor espaldarazo para llegar a ser presidente de los E.E.U.U. o Papa (de ambas cosas hubo). El sistema entró en una espiral irreal, fantasiosa, de falsa prosperidad. Luego todo estalló.
A una crisis como ésta en otros tiempos le seguía la catástrofe absoluta; la última fue una Guerra Mundial. Hoy vivimos, sin que nadie la haya declarado, la guerra de los ricos contra los pobres. Casi nadie puede dar por seguro en qué bando está, porque los primeros empujan a cada vez más innecesarios súbditos al bando de los derrotados de antemano.

Pero sabemos quienes son "ellos": pertenecen a sociedades secretas (masonería, "Illuminati", "Skull and bones",...) a las que son leales y en las que conciertan sus negocios; descienden de antiguas familias centroeuropeas que constituyen la élite del poder; participan de enfermizos rituales que el ciudadano medio ni sospecha; se pretenden por encima de la ley y de la moral, obedeciendo sólo a su codicia;...

Sabemos también que se reúnen cada año con discreción en un gran hotel (el mes pasado en St. Moritz, Suiza) y allí concretan la explotación del planeta y la esclavitud de la humanidad. Los conocemos como "club Bilderberg". Hablaremos de ellos más adelante ...


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