jueves, 21 de octubre de 2021

SI EL VIRUS REALMENTE EXISTIERA



… que no es el caso …

no habría forma de detenerlo.

Se habría extendido tanto y tan profundamente … que lo único que cabría es convivir con él.

Eche un vistazo a las fronteras abiertas de EE. UU. Eche un vistazo a las gradas de fútbol abarrotadas todos los fines de semana en los EE. UU. Eche un vistazo a Israel, donde los bloqueos y las altas tasas de vacunación no han logrado detener la progresión de los casos. Por supuesto, esos casos no son más que pruebas positivas falsas. Sin embargo, se entiende la idea.

El mismo concepto de virus y su propagación implica "IMPARABLE".

La guerra contra el virus siempre fue imposible de ganar. Y, de todos modos, nunca existió esa guerra. Siempre fue una guerra contra el pueblo y contra la libertad.

Los planificadores calcularon que la libertad se había reducido tanto que nada impediría anular lo poco que quedaba.

La guerra contra el virus es muy parecida a la guerra contra la libertad de expresión, también conocida como censura. Los gobiernos nunca podrán detener el flujo de ideas independientes. El sello nunca es hermético.

Por supuesto, como he estado demostrando durante el año pasado, el virus no existe. Es una fantasía. Es el fantasma en el armario oscuro por la noche, cuando el niño está acostado en la cama pensando que los ruidos aleatorios son una amenaza para su seguridad.

Un científico muy conocido con impresionantes credenciales convencionales me confió recientemente que cree que el virus (que acepta como real) eventualmente infectará a todos. TODO EL MUNDO. Por lo tanto …

No hay nada que hacer. VIVE CON ELLO. CONVIVIE CON ÉL.

Incluso la falsa premisa de que el virus existe implica la continuación de la libertad.

La noción de que se puede ganar una guerra contra un virus está al nivel de la noción de que se puede ganar una guerra contra el flujo natural del aire en el planeta.

Las naciones que han librado una batalla relativamente benévola contra el virus (Suecia, Dinamarca y Noruega) han declarado oficialmente que van a poner fin a esa batalla. ¿Por qué? Porque solo un pequeño número de personas se enferma. Esos números reflejan los últimos años antes de que se declarara la pandemia.

En esos países la pesadilla del fantasma en el armario ha terminado, por ahora.


Entretanto, el principal promotor del miedo en Estados Unidos, Anthony Fauci, todavía está produciendo sus pequeñas películas. Cada semana, "ajusta los datos" para reforzar sus afirmaciones. Y todas las semanas, el personal de ventas de los media lo ponen en televisión para difundir el mensaje:

"LA OBEDIENCIA ES LA VICTORIA".

Fauci es la envidia de los sádicos de todo el mundo.

Durante el último año y medio ha sido el presidente de facto de los Estados Unidos.

Su estilo refleja las maquinaciones de la CIA durante décadas: inventar enemigos infinitos y luego atacarlos. Todo con el propósito de implementar control.

Algunas noches, mientras duermo, una parte de mi mente que opera en premisas completamente convencionales calcula las probabilidades en la guerra contra el virus. Calcula, por sí sola, escenarios fragmentados: la tasa de infección, el grado y el alcance de los bloqueos, las barreras contra el virus creado por las máscaras, los vacunados frente a los no vacunados, etc. Esa ridícula parte de mi mente es un reflejo del Pentágono.

Al despertar, me doy cuenta de la naturaleza fantástica de estos cálculos durante la guerra. Los veo claramente por lo que significan. Un interés arraigado, no más significativo que sentarse al margen viendo un concurso de canicas, con una apuesta de unos pocos centavos dependiendo del resultado.

Es instructivo tener estos sueños. Transmiten un mensaje bien simple:

Si el virus existiera, no habría forma de detenerlo. Dado que no existe, no hay nada que detener.

Sin embargo, la guerra contra la libertad es un asunto completamente diferente. Siempre ha existido y siempre existirá.


Hay ciertos hombres que han perdido su propia vivificante libertad creativa, y han elegido, como único sustituto, el camino de la destrucción de la libertad de los otros dondequiera que la encuentren.

Ellos son el virus.

Jon Rappoport
(Fuente: https://blog.nomorefakenews.com/)

1 comentario:

  1. Los medios comprados ya van soltando, leído hoy, que viene una variante Inglesa más contagiosa que la variante Delta... empieza el sesto espectáculo sin fin que se han montado con la inestimable colaboración del país más vacunado del mundo, Españistán, cuyos borregos habitantes se sienten salvados milagrosamente del virus y sus variantes múltiples, creyentes y donde la iglesia no ha abusado de niños como en el resto del mundo, pero es normal, un país donde ponen el culo para todo, ¿Cómo se van a quejar de eso desde niños?, lo malo de todo esto es que lo pagamos todos y cuando nos quieren poner mirando a Cuenca, algunos nos rebotamos, negacionistas, fachas, cavernícolas, incultos... todo por no haber sido monaguillos y poner el culo siempre... veremos la nueva variante, haber que nombre "griego" le ponen... ¿Casualidad? Hasta que no la llamen "lluvia dorada" no os vais a enterar, borregos.

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