viernes, 20 de agosto de 2021

BLOG EN HIBERNACIÓN



Pese a mi deseo de seguir al pie del cañón combatiendo la dictadura sanitaria que nos quieren imponer sobre la base de criterios anticientíficos, antilógicos y antihumanos, me veo obligado a suspender la actualización de esta bitácora durante unos días que no se en este momento cuántos serán en total.

Esto significa que no habrá nuevas entradas durante un tiempo, y que ni siquiera podré proceder a la moderación de comentarios, labor que retomaré a finales de agosto, agradeciendo anticipadamente la paciencia -dada la espera que habrán de soportar- de quienes tengan a bien hacer uso de este apartado del blog.

Pese a tener que tomar esta medida, que me desagrada, me queda la tranquilidad de haber publicado lo que, a la luz de lo que sabemos en este momento, creo de capital importancia.

Nada me gustaría más que tener noticia durante esos días un cambio de tornas que apunte en la dirección de superar este conflicto médico, civil, moral y político que se abate sobre el mundo, y hay señales de que bien pudiera producirse: el huracán prosigue, pero la marea va a cambiar. Haré lo posible por estar informado para poder informar cuando me sea factible. Entretanto, el lector puede seguir usando las fuentes que facilito en los enlaces.

Gracias a todos los que han hecho de este espacio una referencia.

Posesodegerasa

jueves, 19 de agosto de 2021

¿ES EL OBJETIVO DE LA "VACUNA" REDUCIR LA POBLACIÓN MUNDIAL?



En 1972 la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial y el Fondo de Población de las Naciones Unidas crearon un grupo de trabajo que según uno de sus integrantes, P. D. Griffin, tenía como misión investigar "el desarrollo de vacunas para el control de la natalidad", claro eufemismo para referirse a la vacuna anti-fertilidad en la que la Fundación Rockefeller trabajaba desde 1960 además de financiar numerosos proyectos encaminados a lograr una reducción drástica de la población del planeta. Empeño al que en los últimos años se ha sumado la Fundación Bill y Melinda Gates con la colaboración de la Alianza Mundial para las Vacunas e Inmunización de la que forman parte ambas fundaciones, el propio Banco Mundial y buena parte de la industria farmacéutica.


«Todos los niños que nazcan por encima de los necesarios para mantener la población al nivel deseado deben perecer sin falta a menos que se les haga espacio por la muerte de otras personas. Por tanto debemos facilitar las acciones de la Naturaleza que provocan dicha mortalidad en vez de soñar torpe y vanamente con impedirlas; y si nos asusta la aparición demasiado frecuente de horribles hambrunas debemos facilitar e impulsar diligentemente otras formas de destrucción que proporcione la Naturaleza».
(Thomas Malthus. Ensayo sobre el principio de la población, 1798)

La Fundación Rockefeller financió en la tercera década del pasado siglo XX una investigación de George Washington Corner que permitió a éste estudiar en monos el ciclo reproductivo descubriendo junto a Willard Myron Allen la progesterona y estableciendo su mecanismo de acción en el ciclo menstrual y, por ende, su potencial para controlar la natalidad. Solo unos años después -en el Informe anual de la fundación correspondiente a 1933- se apuntaría ya la posibilidad de aplicar aquellos estudios sobre reproducción animal en los humanos. El entonces presidente de la misma, Max Mason, se había referido en múltiples ocasiones al deseo de «su jefe» de conseguir una «anti-hormona» que permitiera reducir la fertilidad en el mundo. Mason pensaba que «la solución definitiva al problema (del control de la natalidad) podía muy bien estar en los estudios sobre Endocrinología, particularmente en las antihormonas». Y de hecho el informe anual del año siguiente fue mucho más explícito: «La Fundación Rockefeller ha decidido centrar sus actuales esfuerzos en ciencias naturales en el campo de la Biología experimental (…) El trabajo de investigación se centra en la fisiología de la reproducción en monos, trabajo que se inició en la Universidad John Hopkins en 1921 y que a partir de 1923 se continuó en la Universidad de Rochester. Incluye estudios experimentales y observación del ciclo reproductivo en ciertas especies de grandes primates en los que este ciclo es muy semejante al de la especie humana. Se está estudiando el efecto de varias hormonas reproductivas interrelacionadas».

Sépase por cierto que la Universidad de Rochester se ha beneficiado durante mucho tiempo de sustanciosas donaciones de la Fundación Rockefeller y que la Universidad John Hopkins –en la que se halla la Escuela Bloomberg de Salud Pública, considerada la mayor escuela de salud publica del mundo con 530 profesores a tiempo completo y 620 a tiempo parcial- fue creada en 1916 por el patriarca de los Rockefeller y debe su nombre a las millonarias aportaciones del actual alcalde de Nueva York Michael Bloomberg. Pues bien, esos estudios con primates se convertirían en el germen de la investigación dirigida a producir vacunas anti-fertilidad, contragestacionales o abortivas en las que vamos a centrarnos en este artículo.

QUÉ SON Y CÓMO FUNCIONAN

Dentro de la lógica militarista de la Medicina Moderna -que contempla las enfermedades como una batalla entre microbios invasores y anticuerpos defensores- las vacunas anti-fertilidad vendrían a ser “traidores” que convencen a una parte de nuestro “ejército” para que se vuelva contra nosotros; concretamente contra elementos claves de la reproducción. Vacunas- siempre desde esa concepción oficial de la Medicina- que utilizarían el sistema inmunitario para crear anticuerpos contra hormonas u otras moléculas asociadas al ciclo reproductivo, tanto masculino como femenino, aunque en la mayoría de los casos la investigación se ha centrado en las mujeres. ¿Y cómo se consigue que el sistema inmunitario actúe contra el propio cuerpo y ataque hormonas que en realidad son claves para el mantenimiento de la salud y la reproducción de la vida? Pues, simple y llanamente, “engañándolo”. Concretamente asociando la hormona o molécula que se quiere convertir en blanco de los ataques a una molécula extraña de modo que los anticuerpos actúen contra el conjunto por considerarlo extraño.

Las primeras vacunas experimentadas actuaban contra moléculas de la superficie del espermatozoide y el óvulo además de la Gonadotropina Coriónica Humana (GCH), una hormona producida tras la concepción por el embrión en desarrollo y posteriormente por la placenta cuya función consiste en asegurar el mantenimiento del llamado cuerpo lúteo sin el cual no hay posibilidad de embarazo. Si esta hormona se bloquea desciende el nivel de progesterona y el blastocito -el óvulo fertilizado de 5 días- es expulsado interrumpiéndose así el embarazo. La vacuna consiste exactamente en un fragmento de la GCH unido a un vector bacteriano o viral que es el que induce la creación de anticuerpos. Asimismo se han realizado otros ensayos para bloquear la Hormona Liberadora de Gonadotropina (HLG) que se produce en el hipotálamo y que es donde se regula el flujo de esteroides.

La segunda generación de vacunas anti-embarazo tenía como blanco la capa externa del embrión, denominada trofoblasto, cuya función es ayudar al embrión a implantarse en el interior del útero y formar posteriormente la placenta. Esta otra vacuna fuerza al cuerpo a identificar la cubierta del embrión como extraña y por tanto a destruirla; teóricamente sin alterar el ciclo menstrual y por tanto sin que la mujer siquiera note que se había quedado embarazada.

RIESGOS Y PELIGROS

Bueno, pues la evaluación realizada sobre ello en 1978 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzaba diciendo: «No existen directrices para evaluar la seguridad de las vacunas reguladoras de la fertilidad». En los años siguientes se hicieron esfuerzos para consensuar criterios pero, con directrices o sin ellas, el hecho es que numerosos informes y estudios publicados antes y después de ese documento identificarían una serie de efectos colaterales y riesgos. Para empezar nadie sabe cómo esas vacunas que vuelven “loca” la inmunidad pueden afectar al feto si finalmente la “vacuna” falla y el embarazo continúa. Por otra parte, y debido a su mecanismo de acción -que fuerza la inmunidad para que actúe contra el propio organismo-, es lógico que existan muchas probabilidades de que se produzcan reacciones cruzadas y desórdenes autoinmunes; es decir, que los anticuerpos creados por la vacuna se vuelvan contra otras hormonas o moléculas semejantes. En el caso de la GCH, por ejemplo, hay al menos tres hormonas -la lutropina, la folitropina y la tiropina- que tienen elementos comunes de modo que los anticuerpos formados para la primera muy bien podrían atacar a las otras.

También se descubrió que la glándula pituitaria, ciertos tipos de cáncer de pulmón y otras partes del cuerpo aún desconocidas producen la GCH lo que podría provocar reacciones imprevisibles no investigadas. Otros efectos a corto y medio plazo son reacciones de hipersensibilidad a los vectores bacterianos utilizados: toxina diftérica y tetanoespasmina, menopausia prematura con riesgo de osteoporosis, incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, fiebre, formación de abscesos estériles y dolor en el lugar de la inyección. Pero lo más grave es su efecto a largo plazo debido a que no se sabe con seguridad si su acción es reversible o puede provocar esterilización. De ahí que sea lícito preguntarse si la esterilización no es en realidad un efecto colateral sino ¡el objetivo principal de estas vacunas! ¿Podría ser ello posible? Analicémoslo retrocediendo en el tiempo -hasta finales del siglo XIX- a fin de conocer las claves del denominado “movimiento eugenista” y sus conexiones con los personajes, instituciones, fundaciones y organizaciones relacionadas con las vacunas que estamos analizando. El lector entenderá así que tal hipótesis está más que justificada.

¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO EUGENISTA?

La Eugenesia pretende básicamente “la mejora de la especie humana” pero en realidad ha servido de justificación para proceder a todo tipo de discriminaciones, violaciones de derechos humanos, asesinatos y genocidios. Ciertamente a lo largo de la historia ha habido propuestas para “mejorar” la raza humana; las hicieron los atenienses, los espartanos y los romanos -que llegaron a sacrificar a los niños más débiles- siendo una de las más antiguas esta conocida declaración de Platón efectuada en su obra La República: “Que los mejores cohabiten con las mejores tantas veces como sea posible y los peores con las peores”. El movimiento eugenista moderno se debe en cualquier caso a las ideas que Francis Galton apuntó en un artículo que publicó en 1865 con el título Talento y personalidad hereditarios y desarrollaría posteriormente en su obra -publicada cuatro años después- El genio hereditario. Ideas que conectarían con los planteamientos de Thomas Malthus quien casi un siglo antes -en 1798- había publicado de forma anónima su famoso Ensayo sobre el principio de la población en el que incluyó frases como la plasmada al inicio de este artículo o esta otra: «En lugar de recomendarles higiene a los pobres debemos estimular los hábitos opuestos. En nuestras poblaciones debemos hacer más estrechas las calles, hacinar más gente en las casas y cortejar el retorno de la peste. En el campo debemos levantar las aldeas cerca de charcas estancadas y, sobre todo, alentar la colonización de toda suerte de terrenos pantanosos e insalubres. Pero, por encima de todo, debemos reprobar los remedios específicos para enfermedades devastadoras y refrenar a esos hombres bienintencionados pero equivocados que creen hacerle un bien a la humanidad abrigando planes para extirpar por completo determinadas enfermedades».

En 1871, con la publicación de El origen del hombre de Charles Darwin, los eugenistas se sentirían arropados por lo que consideraban una “argumentación científica”; solo que sobre su “rigor” puede cualquiera hacerse una idea leyendo estos párrafos extraídos del capítulo V: “Existe en las sociedades civilizadas un obstáculo importante para el incremento numérico de los hombres de cualidades superiores sobre cuya gravedad insisten Grey y Galton; a saber: que los pobres y holgazanes, degradados también a veces por los vicios, se casan de ordinario a edad temprana mientras que los jóvenes prudentes y económicos, adornados casi siempre de otras virtudes, lo hacen tarde a fin de reunir recursos con que sostenerse y sostener a sus hijos (…) Resulta así que los holgazanes, los degradados y, con frecuencia, los viciosos tienden a multiplicarse en una proporción más rápida que los próvidos y en general virtuosos (…) En la lucha perpetua por la existencia habría prevalecido así la raza inferior sobre la superior y no en virtud de sus buenas cualidades sino por sus graves defectos”.

Agregaremos que varios hijos de Darwin -sobrinos asimismo de Galton- fueron líderes del movimiento eugenista. Leonard Darwin fue por ejemplo presidente de la Eugenics Education Society -la sociedad eugenista londinense- y sus hermanos Horace, Francis y George formaron parte de otro grupo creado en Cambridge. De hecho fue precisamente el libro de Leonard Darwin ¿Qué es la Eugenesia? -traducido a numerosos idiomas- el que contribuyó a la popularización y difusión internacional del eugenismo.

EUGENISMO USA: LOS ROCKEFELLER

Como es fácil suponer los planteamientos eugenistas fueron inmediatamente adoptados por las poderosas familias que se estaban enriqueciendo con el petróleo, el acero y los bancos -especialmente en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania- ya que suponían un refrendo “científico” para justificar que ellos, como “seres superiores”, poseyeran grandes fortunas mientras decenas de millones de seres humanos se hallaban “merecidamente” en la miseria.

Las ideas eugenistas desembarcarían en Estados Unidos a finales del siglo XIX siendo uno de sus pioneros el inventor del teléfono, Alexander Graham Bell. Y ya en 1896 se aprobaría en Connecticut una ley matrimonial con criterios eugenistas: la prohibición de casarse a los «epilépticos, imbéciles y débiles mentales» siguiendo rápidamente el ejemplo muchos otros estados. En 1898 el biólogo Charles Davenport -a quien se considera el «padre» del Eugenismo estadounidense- comenzaría a trabajar en el centro de investigación de Cold Spring Harbor gracias a los fondos aportados por la familia Carnegie a la que posteriormente se unirían los Rockefeller para financiar la Oficina de Registro de Eugenesia en la que se almacenaron genealogías y otros datos que sirvieron como base a diversas instituciones eugenistas que estaban proliferando por todo el país.

John Harvey Kellogg -el famoso inventor de los Corn Flakes– también crearía en esa época la Fundación para la mejora de la raza en su centro de operaciones de Battle Creek (Michigan, EEUU).Y entre sus propuestas estaban la segregación, el abandono de retrasados y minusválidos e, incluso, el exterminio de criminales, pervertidos y otros. De hecho a partir de 1907 comenzarían a aprobarse en distintos estados norteamericanos leyes que permitían ya esterilizar a «idiotas, madres solteras, enfermos mentales, criminales y chicos con problemas de conducta» que en 1927 recibieron el visto bueno de la Corte Suprema. Llegando a escribir uno de los magistrados estadounidenses de mayor prestigio internacional, el juez Oliver Wendell Holmes, lo siguiente: «Es mejor para todo el mundo que en vez de esperar a que se ejecute a sus descendientes por los crímenes que puedan cometer o que mueran por su imbecilidad innata la sociedad impida que los manifiestamente inadecuados tengan descendencia». Unas declaraciones que serían citadas por los nazis en su defensa durante los juicios de Nüremberg al igual que un informe sobre los resultados de las esterilizaciones en California publicado en 1929. El propio Adolf Hitler escribió una carta al abogado estadounidense Madison Grant para decirle que su libro El paso de la gran raza -en el que éste proponía eliminar a niños defectuosos y esterilizar a los adultos sin valor para la comunidad- era “su biblia”.

El impacto de las ideas eugenistas fue de hecho tal que en 1928 había 375 cursos universitarios a los que asistían más de 20.000 estudiantes -algunos en escuelas líderes estadounidenses- que incluían como asignatura la Eugenesia. Calculándose que desde la aprobación de la ley en 1927 hasta 1963 –año en que fue abolida- al menos 64.000 norteamericanos fueron esterilizados a la fuerza. Y las esterilizaciones continuaron después porque entre 1972 y 1976 se esterilizó mediante engaños, manipulación y presiones a 3.400 mujeres de tribus indias.

EUGENISMO NAZI Y MUCHO MÁS

Como antes adelantamos algunos dirigentes nazis juzgados en Nüremberg tras la II Guerra Mundial justificaron las esterilizaciones masivas practicadas en Alemania aduciendo que se habían inspirado en los eugenistas estadounidenses. Solo que los alemanes multiplicaron los «esfuerzos» estadounidenses para “mejorar la especie”. Hasta el punto de que en un artículo publicado en Monash Bioethics Review se cita esta queja expresada por representantes del movimiento eugenista norteamericano: «¡Los alemanes nos están ganando en nuestro propio juego!» Y al menos en lo que se refiere a cifras así era: en julio de 1933 se aprobaría la Ley para la prevención de descendencia con enfermedades hereditarias que comenzarían a aplicar más de doscientos tribunales eugenésicos creados especialmente con ese propósito. Para lo cual se obligó legalmente a los médicos a denunciar a todo paciente que a su juicio sufriera un trastorno mental, epilepsia, ceguera, sordera o deformidades a fin de que fueran esterilizados mediante la aplicación de rayos X y la ablación de sus testículos u ovarios; lo que en la mayoría de los casos provocó la muerte de los infortunados. En apenas tres años las esterilizaciones ascendieron a unas 400.000.

Pero la devastación eugenésica no acabaría ahí porque pronto muchos otros países aprobarían leyes similares. Canadá esterilizaría a miles de personas -hasta los años setenta-, Suecia lo hizo con 62.000 “enfermos mentales” y minorías étnicas y raciales durante cuarenta años y Japón forzó abortos y esterilizaciones apoyándose en una Ley de prevención de la lepra. A esos países se sumarían luego Suiza, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Estonia, Checoslovaquia, China, la India –solo en este país se esterilizó a más de ocho millones de personas entre 1976 y 1977- y Perú ayudados económicamente para ello por la Agencia de Cooperación Internacional (USAID) estadounidense y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Hasta Winston Churchill aprobó en 1913 en Reino Unido una ley que posibilitaba la esterilización forzosa que sería abolida gracias a la campaña montada por el escritor G. K. Chesterton. Otros famosos escritores británicos, sin embargo, se declararían eugenistas; como George Bernard Shaw o Herbert George Wells.

¿EL OBJETIVO? REDUCIR LA POBLACIÓN

Tras la II Guerra Mundial y los juicios de Nüremberg la Eugenesia quedó de tal forma unida a los horrores nazis que se produjo una retirada estratégica en los discursos científicos y políticos; las sociedades eugenésicas cambiarían sus nombres y lo mismo hicieron las publicaciones que contenían ese término en sus títulos. Y los eugenistas se “reciclarían” como antropólogos, biólogos, genetistas…

La verdad, sin embargo, es que las ideas eugenésicas continuaron inspirando investigaciones y políticas; de hecho los programas de esterilización se mantuvieron activos hasta bien entrados los años setenta. Sin duda por el problema de la superpoblación que se convertiría en una de las preocupaciones claves de los estados del mundo desarrollado, muy en particular de Estados Unidos que en 1965 crearía la Comisión sobre la Crisis de Población, rebautizada posteriormente como Acción Internacional sobre Población (PAI), supuesta organización no gubernamental que impulsaría la creación de otras organizaciones destinadas a jugar papeles claves en las políticas internacionales relacionadas con la población hasta el día de hoy: el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) y la Oficina de Asuntos de Población (OPA), integrada en la Agencia estadounidense para el desarrollo (USAID).

Dejemos pues que uno de sus propios dirigentes, Thomas Ferguson -de la OPA-, explique el sentido y los objetivos de las políticas que las mismas desarrollan: «Hay un único objetivo tras nuestro trabajo: reducir los niveles de población. Así que o los gobiernos lo hacen a su manera usando métodos limpios o se encontrarán con algo similar a lo ocurrido en El Salvador, Irán o Beirut. La población es un problema político que una vez fuera de control requiere gobiernos autoritarios -incluso el fascismo- para reducirla (…) Y para hacerlo rápidamente tienes que empujar a los machos a la guerra y matar a un número suficiente de hembras fértiles». Sin comentarios.

Entre tanto los autodenominados «filántropos» intentaron poner en práctica esos «métodos limpios». El informe anual de la Fundación Rockefeller correspondiente a 1968 decía: «Afrontamos el peligro de que en pocos años estos dos métodos modernos (se refería a la píldora y al DIU) sean inviables para su uso a gran escala (…) Podremos tener métodos mucho mejores gracias a la investigación de alta calidad llevada a cabo desde aproximaciones diferentes (…) La fundación se esforzará en ayudar a llenar este importante vacío de varias formas: proporcionando apoyo a universidades y centros de investigación en Estados Unidos y el extranjero en busca de métodos de control de la fertilidad (…),desarrollando métodos anticonceptivos en biología reproductiva con implicaciones para la fertilidad humana y su control (…) y apoyando programas de investigación y docencia en departamentos de Zoología, Biología y Bioquímica». Añadiendo: «Se estima en cinco millones la cantidad de mujeres pobres o cercanas a la pobreza que necesitan servicios de control de la natalidad. La fertilidad incontrolada de los indigentes contribuye a perpetuar la pobreza, la infraeducación y el subempleo».

Como puede verse los objetivos del clan Rockefeller no habían variado a finales del siglo XX. Y en las décadas siguientes se materializarían con la ayuda de numerosos gobiernos y organizaciones internacionales. Al menos cuatro informes gubernamentales -que verían la luz entre 1972 y 1981- ofrecieron el caldo de cultivo para la puesta en marcha de operaciones de esterilización a gran escala. Entre ellas las vacunas anti-fertilidad que estamos analizando (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El modelo médico viola los derechos de las mujeres publicamos en el nº 143.

EL INFORME ROCKEFELLER


Ya en julio de 1969 el expresidente Richard Nixon dirigió al Congreso estadounidense un Mensaje especial sobre los problemas de crecimiento de la población en el que expuso los «peligros» a los que se enfrentaba Estados Unidos debido a ello proponiendo crear una Comisión sobre el crecimiento de la población y el futuro de América. Comisión que presidiría John D. Rockefeller y que en su informe final incluiría entre sus recomendaciones desarrollar programas educativos para mentalizar a las nuevas generaciones del problema de la superpoblación, eliminar obstáculos legales para poder acceder a los anticonceptivos, facilitar esterilizaciones voluntarias y abortos, dar prioridad total a la investigación sobre el control de la fertilidad buscando si fuera preciso capital privado, impulsar programas de planificación familiar, endurecer las restricciones a los inmigrantes, crear o implementar numerosas instituciones relacionadas con la población y diseñar un plan de «estabilización de la población».

Ese mismo año se crearía en el seno de la OMS el Programa de Reproducción Humana (HRP) -entre cuyos socios se encuentra el Banco Mundial y las ya mencionadas UNFPA y IPPF- desde el que se coordinan las acciones internacionales relacionadas con el control de la población con la conveniente apariencia de organización global bondadosa aunque en realidad se halla al servicio de las élites que operan tras las fundaciones que controlan la OMS y las Naciones Unidas desde su misma creación. Veamos más detalles de esta conexión.

EL INFORME KISSINGER


Apenas transcurridos dos años desde el Informe Rockefeller Nixon recibiría -unos meses antes de su renuncia por el caso Watergate– el llamado Memorándum de estudio para la seguridad nacional nº 200 (NSSM 200). Implicaciones del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses en ultramar desclasificado por el Consejo de Seguridad Nacional el 3 de julio de 1989 y conocido desde entonces como Informe Kissinger en el que el que el Secretario de Estado y Consejero para la Seguridad Nacional Henry Kissinger -que dirigió el panel sobre seguridad nacional del Proyecto de Estudios Especiales de la Fundación Rockefeller– firmó cosas como ésta: «Creemos que se necesitarán algo más que servicios de planificación familiar para motivar a las parejas a querer familias pequeñas… Este factor lleva a la necesidad de desarrollar programas de información, educación y persuasión a gran escala dirigidos a disminuir la fertilidad». Y mencionaba claramente la estrategia a seguir vía instituciones internacionales: «Los programas de asistencia poblacional del Gobierno deben ser coordinados con los de las principales instituciones multilaterales, organizaciones de voluntarios (ONGs) y otros donantes bilaterales”.

El informe -que el presidente Gerald Ford oficializó como política gubernamental en 1975- también dejaba muy claro por dónde debía ir la investigación:“El esfuerzo para reducir el crecimiento poblacional requiere una variedad de métodos de control de natalidad que sean seguros, efectivos, baratos y atractivos tanto para los varones como para las mujeres. Los países en desarrollo en particular necesitan métodos que no requieran de médicos y que se puedan utilizar en áreas rurales remotas y primitivas o villas míseras urbanas por personas que tienen una motivación relativamente baja”.

LOS INFORMES GLOBAL 2000


Aún aparecerían otros dos informes aunque ya con Jimmy Carter en la presidencia cuyos borradores se elaboraron en la OPA: el Global 2000 en 1980 y el Global Future: Time to Act (Futuro global: hora de actuar) un año después. La idea fundamental que animaban esos informes -realizados con la colaboración del Consejo sobre calidad medioambiental integrado en la Oficina ejecutiva de la Presidencia y con fuertes lazos con la industria del petróleo- era reducir la población al precio que fuera. ¿Hasta dónde estarían dispuestos a llegar? Para valorarlo basta conocer la opinión de Robert McNamara quien fue presidente de la Ford, Secretario de Defensa durante ocho años y presidente del Banco Mundial además de miembro del consejo directivo del Washington Post, diario del clan Rockefeller: «Para decirlo con sencillez: el crecimiento excesivo de la población es el mayor obstáculo para el avance económico y social de las sociedades del mundo desarrollado. Sólo hay dos formas posibles de evitar un mundo con diez mil millones de personas: o bajan rápidamente las tasas de natalidad o deberán subir las de mortalidad«.

UNA COALICIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA POBLACIÓN

Bueno, pues para conocer lo que finalmente se coció no es preciso rebuscar en documentos secretos, prohibidos o censurados ni hacer arriesgadas suposiciones. Hay hoy en Internet suficientes documentos accesibles que permiten establecer la secuencia que demuestra la implicación de las principales instituciones internacionales en el empeño de los Rockefeller y otros por reducir la población mundial. Veámoslo.

La propia Fundación Rockefeller reconoce en sus informes anuales -algunos ya citados- que durante la década de los sesenta dedicó ingentes cantidades de dinero a financiar la investigación de vacunas anti-fertilidad como continuación de las investigaciones que inició a principios del siglo XX con primates.

A comienzos de los años setenta el propio John D. Rockefeller dirigió un informe gubernamental en el que se recomendaba la “estabilización de la población”. Pues bien, dos años después su hermano Nelson Rockefeller se convertiría en Vicepresidente de Estados Unidos y poco después se crearía en la OMS el Programa sobre Reproducción Humana cuyos socios son el Banco Mundial, UNICEF, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otros dos organismos cuya creación fue impulsada por la antigua Comisión sobre crisis de población que financiaba o auspiciaba el clan Rockefeller: el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), buque insignia del eugenismo, el racismo y la esterilización forzada.


En 1972 se crearía asimismo el Programa Especial de la OMS de Investigación, Desarrollo y Capacitación en Reproducción Humana cuyo objetivo era -según un informe publicado por la OMS en 1992- «coordinar, promover, dirigir y evaluar la investigación internacional sobre reproducción humana» y que consideró como una de sus prioridades «investigar nuevos métodos de regulación de la fertilidad»; añadiendo que «la investigación sobre vacunas reguladoras de la fertilidad es un área importante en la que trabaja el programa» que en agosto de 1992 se reunió en Génova con el Comité de Dirección del Grupo sobre vacunas para la regulación de la fertilidad de la HRP y científicos de Australia, Europa, India y Estados Unidos. ¿Le extrañará al lector a estas alturas saber que entre los financiadores del Programa se cita en varias ocasiones a la Fundación Rockefeller? De hecho las principales investigaciones coordinadas por ese Programa -véase el recuadro número 1- reciben fondos bien de instituciones ligadas al HRP, bien directamente de la Fundación Rockefeller y el Banco Mundial.

En las décadas de los setenta y ochenta hubo más de 650 científicos trabajando en 60 países en el campo de la regulación de la fertilidad -vacunas y esterilización incluidas-; y aparecen informes con los avances de la investigación valorando las ventajas e inconvenientes que ofrecen, empleando como criterio fundamental para esas valoraciones la adecuación de los hallazgos a propósitos de distribución a gran escala: producción a bajo costo, facilidad de almacenamiento, posibilidad de administración por parte de personal no médico… Y junto a eso, por supuesto, los efectos colaterales en algunos casos alarmantes; como la impotencia en hombres y la dudosa irreversibilidad en mujeres.

Sin embargo a partir de 1995 no se volvieron a tener noticias de esas “vacunas anti-fertilidad”. Siendo muy posible que fuera el fracaso de un estudio clínico de fase II en Suiza que tuvo que ser suspendido ante las graves reacciones adversas que sufrieron seis mujeres lo que marcara el principio del fin de esas “vacunas”. En cualquier caso los objetivos de sus impulsores permanecen intactos. De hecho existen indicios que apuntan que se optó por utilizar las hormonas desarrolladas en el marco de esa investigación ¡en vacunas convencionales! Una tesis que se apoya en algunos hechos constatados. En 1995, por ejemplo, el Gobierno peruano se vio obligado a suspender una campaña de vacunación antitetánica al descubrir que las vacunas eran abortivas; y lo mismo sucedió en México, Filipinas y Argentina descubriéndose luego que vacunas contra el tétanos y la rubeola también contenían GCH.

Desgraciadamente hoy la Eugenesia ha traspasado aún más la línea y ha decidido valerse de la ingeniería genética para lo cual los Rockefeller se han encargado de hacer creer al mundo que se trata de una ciencia exacta. Ciencia en cuya expansión juega hoy papel protagonista otro “filántropo” de nuevo cuño: William Henry Gates III, más conocido como Bill Gates.

BILL GATES ENTRA EN ESCENA

Y es que el fundador de Microsoft pediría en 1994 ayuda a su padre a fin de «utilizar sus recursos para promocionar la salud reproductiva e infantil en los países en vías de desarrollo». Claro que su progenitor, William Henry Gates II, tenía experiencia en ese campo ya que había sido uno de los impulsores de la Federación Americana para la Planificación Familiar creada por la segregacionista y partidaria de la esterilización Margaret Sanger, miembro destacado de la Sociedad Americana de Eugenesia junto con el abuelo de Bill: William Henry Gates I.

Sería así pues como padre e hijo crearían la Fundación William Henry Gates, germen de la actual Fundación Bill y Melinda Gates en la que el padre de Bill «conduce la visión y la dirección estratégica» y comparte presidencia con su hijo y la esposa de éste. Como cabía esperar la autopresentación de la fundación en su web tiene el habitual tono eufemístico y grandilocuente de este tipo de organizaciones creadas por los “amos del mundo” que se presentan como benefactoras de la humanidad: «Guiada por la creencia de que todas las vidas tienen el mismo valor la fundación trabaja para ayudar a todas las personas a conseguir una vida productiva y saludable». Palabras que cobran su significado real si recordamos que Bill se declaró admirador de Thomas Malthus y que durante su intervención en el TED Talks de 2010 dijo lo siguiente tras convertir en una ecuación matemática el problema del crecimiento de la población: «Si hacemos un buen trabajo con nuevas vacunas, atención sanitaria y servicios de control de la reproducción -un eufemismo para no decir abortos- quizás podamos reducirla en un 10 o 15%«.

Claro que a nadie debería extrañarle cómo materializa Bill Gates sus impulsos malthusianos porque durante años ha dedicado cientos de millones de dólares a financiar proyectos para promocionar cultivos transgénicos, agroquímicos y pesticidas, ha aportado fondos al programa del Gobierno estadounidense Feed the Future para introducir maíz transgénico en África y ha colaborado con la Fundación Rockefeller para impulsar la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). Es decir, para implantar en ese continente -como ya hicieron en Iberoamérica e India- el modelo industrial capitalista de agricultura que lleva a la pobreza y a la ruina a decenas de miles de agricultores poniendo la producción agrícola en manos de unas pocas multinacionales; como Monsanto, empresa de la que Bill Gates es dueño desde 2010 de medio millón de acciones. Es más, según La Vía Campesina el 80% de las inversiones de Gates están hoy relacionadas con la biotecnología, nuevo medio tecnológico para desarrollar el Eugenismo siguiendo un camino que en realidad iniciaron los Rockefeller en 1943 con los primeros experimentos de modificación genética en el llamado «arroz de oro» (que, por cierto, fue un fracaso).

En cualquier caso el proyecto estrella de Bill Gates es la Alianza GAVI (Alianza Global para Vacunas e Inmunización), proyecto que puso en marcha en el 2000 y en el que junto a la Fundación Rockefeller, el Banco Mundial, la UNICEF y la OMS también participan gobiernos y centros de investigación así como la Federación Internacional de la Industria del Medicamento (IFPMA) que agrupa a 55 asociaciones nacionales en países desarrollados y en vías de desarrollo. Todos unidos con el objetivo de vacunar a cada ser vivo del planeta de buen grado, por la fuerza… o mediante tecnologías de última generación como las nanopartículas. Lo que hace inferir que su proyecto de vacunas anti-fertilidad a gran escala acabó fracasando y de ahí su nuevo “proyecto humanitario”.

Jesús García Blanca
(Fuente: https://www.dsalud.com/)

UN MÉDICO VALIENTE PONE EN SU SITIO A SUS COLEGAS VENDIDOS A LA DICTADURA SANITARIA



Hay mucha gente a la que no le interesa que todo esto del virus se acabe. Una buena parte de los médicos y sanitarios, medios, periodistas y políticos en general se están haciendo de oro con una farsa que cada vez se sostiene peor, y asumiendo unos roles de poder inimaginables para ellos hace tan solo año y medio.

En una sociedad en la que desde hace mucho tiempo se ha impuesto lo material, el dinero y el ascenso laboral por encima de cualquier otra cosa, es hasta normal encontrarnos con comportamientos con los que se llega incluso a poner en riesgo la vida y la salud de los demás.

Viendo lo que estamos viendo hasta el momento nuestra principal esperanza es que llegue el día en el que toda esta gente pague delante de un juez por todo lo que están haciendo. Si ese día llega nos cansaremos de escuchar aquello de “no se podía saber” o “yo solo cumplía órdenes”.

Mientras ese día llega, cada vez es mayor el número de médicos y profesionales valientes que se salen del guión establecido y dan una auténtica lección a sus compañeros. Gente que no se vende y que tiene principios. Todavía no son muchos los que dan un paso al frente para desmontar esta farsa, pero cada vez son más. ¡Bravo por ellos!






(Visto en https://www.eldiestro.es/)

MENSAJE DE UN VACUNADO A LOS NO VACUNADOS


miércoles, 18 de agosto de 2021

LA FALSA VACUNA ES LA ENFERMEDAD



Esta excelente intervención del médico forense Ryan Cole es el vídeo definitivo sobre los dañinos efectos de la mal llamada "vacuna del Covid". Es imprescindible verlo porque reúne datos empíricos procedentes de autopsias que prueban que los efectos producidos por la famosa proteína de espiga contenida en las "vacunas" son idénticos a los del Covid. También menciona una interesante jurisprudencia del sistema francés: "cuando se aprueba un medicamento de urgencia, se modifica la carga de la prueba; mientras no se demuestre lo contrario, el culpable de las muertes ocasionadas en los meses cercanos a la inyección es la propia vacuna".

UN MUNDO SEPARADO POR OLAS Y CONTRAMEDIDAS MÉDICAS MILITARES



El Covid19 ha separado al mundo en olas, de las cuales se nos cuenta que delta y epsilon son las nuevas.

Sin embargo lo más preocupante es comprobar las ganas que tienen las autoridades correspondientes en lograr que la población al completo se vacune, incluso mediante mandato obligatorio, si hiciera falta,nos están diciendo.

¿Pincharnos con una NO vacuna desarrollada por el Departamento de Defensa de los EEUU?

Una NO vacuna que además será inoculada como experimento y cuyas contraindicaciones aún no son conocidas, luego desconocemos que consecuencias reales podrían tener en nuestros cuerpos en un futuro cercano.

El afán de los gobiernos de vacunar a jóvenes y niñ@s es una aberración. Niñ@s y jóvenes tienen toda la vida por delante para sufrir los posibles efectos secundarios, que les condicionarían para siempre y que a día de hoy son desconocidos.

¿Es moralmente aceptable pedir ese sacrificio a niñ@s y jóvenes? ¿y por el bien de quiénes? ¿de los accionistas de la industria farmacéutica? ¿por el bien de los más ricos inversores del planeta y la banca internacional?

Obligar a poner una NO vacuna experimental, desarrollada como tecnología militar, a niñ@ algun@, que como mucho se expondría a tener un resfriado, es un acto criminal.


Ejercer nuestro criterio propio, pensar por nosotros mismos en momentos históricos como el que estamos viviendo, se nos antoja IMPRESCINDIBLE, de lo contrario estaríamos aceptando una sofisticada esclavitud a las órdenes de unas autoridades, que haciendo memoria, no dudaron en MENTIR al pueblo para salirse con la suya en ocasiones anteriores, como por ejemplo para que consintieramos guerras como las de Iraq y Libia.



(Fuente: Desmontando a Babylon; visto en https://buscandolaverdad.es/)

LA INOCULACIÓN CONTRA EL COVID VIOLA LAS LEYES DE LA BIOÉTICA




Como inventor de la plataforma de la vacuna de ARN mensajero (ARNm), el Dr. Robert Malone es una de las personas más cualificadas para opinar sobre las ventajas y los posibles riesgos de esta tecnología.

Su formación incluye una licenciatura en medicina de la Universidad de Northwestern, un máster del Instituto Salk, una licenciatura en bioquímica de la UC Davis, una beca Giannini en patología y una beca de postgrado en investigación clínica global en Harvard.

Las "vacunas" antiCOVID-19 son una terapia genética


Se me acusa de afirmar sin fundamento que estas vacunas antiCOVID no son vacunas, sino intervenciones que modifican los genes. Sin embargo, incluso Malone está de acuerdo con esta afirmación, y como inventor de la tecnología, debería saberlo. Señala que en Alemania, por ley, no se puede hablar de esta tecnología como vacuna genética o vacuna de terapia génica. "El gobierno alemán prohibió de manera expresa el uso del término de la vacuna basada en la terapia génica", afirma.

Con sus antecedentes, y tras recibir él mismo la vacuna antiCOVID, es difícil que se le pueda calificar como "antivacunas" o como alguien que no cree en las terapias genéticas. Sin embargo, hace poco hizo pública su preocupación por la seguridad de este tipo de tecnología a escala masiva y por la falta de ética en su promoción.

Y como es habitual, fue censurado de inmediato. Incluso, Wikileaks llegó a borrarlo de la sección histórica de la página de la vacuna del ARNm y Wikipedia eliminó su página personal. Todas las referencias a Malone como inventor de la tecnología del ARNm se eliminaron y se atribuyeron a diversas instituciones.

El silbato de alarma


La participación pública de Malone en el tema de la vacuna antiCOVID comenzó con un breve ensayo, en el que reflexionaba sobre la bioética de la actual campaña de vacunación para todas las personas. Este ensayo surgió de una conversación que mantuvo con un médico canadiense. El ensayo de Malone propició una entrevista con Bret Weinstein, en junio de 2021, en el podcast DarkHorse.

No es la primera vez que Malone se pronuncia contra el comportamiento poco ético en la ciencia. También fue denunciante en el caso de la muerte de Jesse Gelsinger, en 1999. Gelsinger era un joven que padecía un raro trastorno metabólico llamado Síndrome de deficiencia de ornitina transcarbamilasa (OTCD), en el que se acumulan peligrosas cantidades de amoníaco en la sangre.

Le diagnosticaron la enfermedad a los 2 años y la controlaba con un régimen de casi 50 medicamentos al día. A los 17 años, Gelsinger se apuntó a una investigación de terapia génica. Al igual que las vacunas antiCOVID, la terapia consistía en inyectar un gen unido a un adenovirus, que se integraría en su ADN para producir de forma permanente una enzima que impide la acumulación de amoníaco.

Gelsinger fue la decimoctava persona en recibir la terapia génica. Mientras que los demás sólo habían experimentado efectos secundarios leves, Gelsinger tuvo una respuesta grave. Empezó a presentar síntomas de desorientación y desarrolló ictericia e inflamación aguda, seguidas de un raro trastorno de coagulación sanguínea y falla multiorgánica. Murió a los pocos días. Incluso una década después, la muerte de Gelsinger seguía considerándose el mayor revés para la terapia génica.

"Cuando ocurrieron los sucesos de Jesse Gelsinger, yo también llevaba mucho tiempo dentro del ámbito de la terapia génica, por lo que ya conocía bien lo que había ocurrido en Pensilvania, las transgresiones éticas que se cometieron, y era consciente, al igual que ahora, de la tecnología", afirma Malone. "Así que pude entender aspectos que, de otro modo, serían desconocidos para los periodistas e incluso para otros científicos".

Después de hablar sobre las transgresiones éticas que contribuyeron a la muerte de Gelsinger, Malone se convirtió en una "persona non grata" en la comunidad de la terapia génica. En otras palabras, fue incluido en la lista negra de sus compañeros y se le impidió participar en la investigación sobre terapia génica.

La respuesta pública a la censura marca la diferencia


Como explicó Malone, fue muy censurado desde su entrevista de tres horas con Brett Weinstein. Incluso, LinkedIn eliminó su cuenta. Sin embargo, usuarios de LinkedIn de todo el mundo cancelaron sus cuentas en señal de protesta y escribieron a la empresa argumentando que sus cancelaciones eran en protesta por la censura a Malone.

El revuelo en las redes sociales culminó con un importante artículo en un periódico italiano de gran prestigio, lo que al parecer llevó a LinkedIn al límite. Al final, LinkedIn restableció la cuenta de Malone e incluso le envió una carta de disculpa.

"Creo que nunca he sabido que una empresa escriba una carta de disculpa después de eliminar a alguien de la lista", dice. "Mis pecados fueron profundos. Es decir, que denuncié al presidente del consejo de administración de Reuters, quien también forma parte del consejo de Pfizer, por publicar un artículo del periódico The Wall Street Journal sobre los riesgos de toxicidad de las vacunas y, entre otras cosas, por quejarse de la censura.

Así que me enviaron mi lista de pecados con seis publicaciones diferentes que eran a simple vista inocuas, las cuales luego aproveché y publiqué de forma simultánea en Twitter. Entonces, eso reveló lo absurdo que era eso, ya que la nota [de disculpa] que recibí decía: 'no tenemos experiencia para censurarte, pero si te excedes, tenemos derecho a borrarte de nuevo, así que no hagas tonterías'".

Se violan los principios bioéticos fundamentales

Malone y su esposa Jill tienen formación en bioética, así que decidió que podía ayudar a escribir un artículo de opinión en la prensa no especializada sobre la bioética de las vacunas experimentales con autorización de uso de emergencia.

"Tengo un profundo conocimiento no sólo en la legislación de autorización de uso de emergencia, sino en las políticas de la FDA que la respaldan, incluso conozco a las personas que la redactaron", dice Malone.

"Así que nos sumergimos en el tema y refrescamos la memoria sobre toda la historia de la construcción de la bioética moderna que, de forma breve, va desde los Juicios de Nuremberg hasta el Acuerdo de Nuremberg, pasando por el Acuerdo de Helsinki, el Informe Belmont en Estados Unidos y la norma común que existe en el código de la normativa federal".



En resumen, dado que las vacunas antiCOVID sólo tienen estatus de autorización de uso de emergencia, son productos experimentales; por lo tanto, no tienen autorización para ser comercializados. Los principios bioéticos fundamentales que se aplican incluyen tres componentes clave:

1. La bioética está escrita en la ley federal: en calidad de participante en un ensayo experimental, como lo son todos los que aceptan una vacuna antiCOVID, tiene derecho a recibir información completa sobre los riesgos de los eventos adversos. Con base en esa divulgación, tendrá derecho a decidir si quiere participar. Los riesgos de los eventos adversos se indican en el prospecto del medicamento.

Sin embargo, las vacunas antiCOVID no tienen este prospecto e incluso se ocultan y censuran los informes de eventos adversos ante el público. Como explica la FDA, dado que las vacunas antiCOVID aún no están autorizadas, en lugar de proporcionar un prospecto, la FDA indica a los proveedores de servicios de salud que consulten una extensa "hoja informativa" en línea que incluye tanto los eventos adversos de los ensayos clínicos como las actualizaciones continuas de los eventos adversos notificados tras la administración de la EUA al público.


Los pacientes disponen de una hoja informativa en línea más breve y separada, con mucha menos información, pero, tanto el proveedor como el paciente, tienen que saber dónde buscar cada una de las tres vacunas EUA por separado para acceder a esas hojas informativas.

2. Los riesgos de eventos adversos deben ser comunicados de manera que pueda comprender cuáles son los riesgos, esto significa que la divulgación debe estar escrita en lenguaje sencillo. En los ensayos clínicos, los investigadores deben verificar si los participantes comprenden los riesgos.

3. Los productos experimentales deben aceptarse de forma totalmente voluntaria y sin coacción. "Considero que todos estos mensajes públicos con los que nos bombardean, constituyen un acto de coerción", afirma Malone.

"El ejemplo más atroz de lo que he observado es que el gobierno federal identifique a 12 personas y que las etiquete como la "docena sucia", [diciendo] que son responsables de causar la muerte porque difunden lo que el gobierno ha determinado como información engañosa sobre las vacunas. Esto es alucinante para mí y para la mayoría de mis colegas".


Las falsedades adquieren máxima importancia

Como probablemente ya sabe, aparezco en la lista de las "doce empresas que supuestamente publican información errónea". La ironía de esta situación es que los funcionarios del gobierno son los que contribuyen a las muertes al no respetar los principios bioéticos plasmados en la ley.

Esta lista es una creación del Centro para Contrarrestar el Odio Digital (CCDH, por sus siglas en inglés), una organización turbia que es financiada por dinero ilícito y que surgió hace menos de dos años.

"Sí, ni siquiera tiene que recurrir al dinero ilícito. Está a la vista de todos. Hay una iniciativa de noticias de confianza liderada por la BBC. Anunciaron que, el otoño pasado, integraron a las grandes empresas de tecnología, los grandes medios de comunicación y los nuevos medios, Facebook, Google, Microsoft, etc., en una organización que pretendía controlar los falsos discursos relacionados con las elecciones, pero decidieron convertirla en lo que percibían como falsos discursos para las vacunas", afirma Malone.

"Por si fuera poco, the Wellcome Trust y la Fundación Bill y Melinda Gates, anunciaron iniciativas en las que otorgan subvenciones a Facebook para censurar cuentas, que a su vez financia estas nuevas organizaciones emergentes dedicadas a verificar hechos y que emplean métodos para desprestigiar y prohibir la información.

Lo que sucede es que estas organizaciones dedicadas a verificar los hechos, harán su pseudocomprobación de hechos y luego los medios de comunicación reciclarán esta verificación de hechos. Tal como lo que experimenté con Reuters, que fue evidente que su comprobación de hechos era falsa. De esta manera, avanza en la clasificación de Google y se citan a sí mismos. Eso es lo que ocurre. Y está patrocinado por entidades como Wellcome Trust y la Fundación Bill y Melinda Gates, que están muy orgullosas de esto".


¿Por qué enfocarse en los niños y mujeres embarazadas?

Si consideramos los riesgos desconocidos que conlleva, ¿por qué los gobiernos y fabricantes de vacunas presionan tanto para que los niños y mujeres embarazadas participen en este experimento? Ambos tienen un riesgo muy bajo de sufrir complicaciones a causa del COVID-19, lo que hace que los efectos adversos de la vacuna sean aún más inaceptables, sino hasta del todo intolerables.

Para empeorar las cosas, no existe un proceso para captar todos los efectos secundarios. De alguna manera, esto se omitió, y hay pruebas que sugieren que se hizo de forma intencionada.

"Creo que es importante que el público reconozca que nuestra comprensión de los eventos adversos aún es emergente", dice Malone. "Podría contar la historia de cómo se reconoció el evento adverso de cardiotoxicidad, y no fue a través de los canales oficiales. Al parecer los CDC subestiman de forma deliberada los efectos adversos en la población.

Y parece que hubo una manipulación del análisis de los datos de seguridad y de los informes en los ensayos clínicos de fase 1, 2 y 3 de algunos de estos productos, al centrarse en los pacientes que completaron el estudio según el protocolo, en contraposición a los que entraron en el estudio como intención de tratar.


Es una distinción sutil, pero significa que, si sólo aceptó una dosis de la vacuna bajo esos protocolos de ensayos clínicos y presenta un evento adverso, y decide rechazarla o le sugieren de forma gentil que no debe tomar la segunda dosis, entonces se pierde esa información sobre los eventos adversos que experimentó y que le habrían hecho correr un riesgo aún mayor para la segunda dosis. No se incluye en el análisis de seguridad.

Esta es una típica forma de manipular los datos de seguridad en la investigación clínica, y está estrictamente prohibida. Así que la FDA está al tanto de ese truco. En condiciones normales, si hiciera eso, me castigarían de inmediato. No entiendo por qué se lo permiten a estas grandes empresas farmacéuticas, además, no pueden afirmar que Pfizer no sabía lo que hacía.


Ahora que sabemos sobre los efectos adversos asociados con la cardiotoxicidad en los adolescentes, el daño cardíaco y las muertes relacionadas, las personas pueden empezar a hacer cálculos basados en los datos oficiales de los CDC, pero esos datos son defectuosos.

Es probable que infravaloren la verdadera tasa de eventos adversos en unas 100 veces, si se basan en los distintos datos que son información histórica. Pero puede consultar esos datos. Y si es un científico de datos, puede hacer los cálculos que el CDC no hace y que no nos revela sobre el riesgo-beneficio.

Literalmente, los que he visto realizados por especialistas muy capacitados y con gran experiencia, personas que trabajan para el sector de los seguros y que se ganan la vida con esto, salen al revés".


Si los ensayos clínicos no incluyeron en el análisis de seguridad a los pacientes que abandonaron los estudios después de la primera dosis, esto indicaría que se realizó un análisis de seguridad "por protocolo" y, por lo tanto, los análisis de datos de seguridad que llevaron a las autorizaciones de uso de emergencia no se basaron en evaluaciones de seguridad rigurosas.

Varios pacientes que afirman haber sido incluidos en los ensayos clínicos de COVID-19 también han informado en las redes sociales que sus informes fueron excluidos de los análisis de seguridad finales, aunque esto no se puede verificar.

Los riesgos superan con creces los beneficios


Un estudio publicado el 7 de julio de 2021, que analizó las muertes ocurridas en niños en el Reino Unido, durante los primeros 12 meses de la pandemia, encontró que sobrevivió el 99.995 % de los niños diagnosticados con COVID-19.

Hasta el 19 de julio de 2021, en los Estados Unidos, un total de 335 niños menores de 18 años habían muerto con un diagnóstico de COVID-19 en su certificado de defunción. Un análisis realizado por Marty Makary y sus colegas en Johns Hopkins, junto con FAIR Health, demostró que todos los niños menores de 18 años que murieron y que fueron diagnosticados con COVID-19, entre abril y agosto de 2020, tenían condiciones médicas preexistentes, como el cáncer.

Ahora bien, aunque el niño sano promedio tiene una mínima probabilidad de morir a causa del COVID-19, y mientras su riesgo de desarrollar una inflamación cardíaca por la vacuna antiCOVID también es bastante bajo, el riesgo relacionado con la vacuna sigue siendo mucho mayor que cualquier riesgo relacionado con la infección natural. Como lo explicó Malone:

"Esa proporción sale a relucir al sugerir que habrá más vidas perdidas por recibir la 'vacuna' en una campaña de vacunación universal, que las que habría si todos esos niños estuvieran infectados por el SARS-CoV-2. Esta relación inversa parece extenderse o estar muy cerca de ser equivalente al menos hasta los 30 años.

Así que estamos en una posición en la que los datos que tenemos son defectuosos. ¿Será por la intención u otra cosa? Desde mi punto de vista, los datos son los datos, así que no puedo negar lo que alguien de los servicios de salud pretendía hacer, pero puedo examinar los datos, y otros pueden hacerlo.


Y los datos no apoyan en lo absoluto una relación de riesgo-beneficio positiva para la vacunación de los bebés hasta los adultos jóvenes, con base en cualquier criterio normal. Entonces, ¿por qué hacen estas barbaridades? Parece que todo gira en torno a la necesidad de justificar la vacunación universal.

En realidad, se trata de una política de mediados de siglo que se remonta a los años 50 y a la campaña de la vacunación contra la poliomielitis de los años 60, cuando el gobierno y las autoridades de salud mundiales establecieron la idea de que estaba bien mentir, ocultar información sobre el riesgo de las vacunas, porque tener todo el espectro de información sobre los riesgos de las vacunas haría que las personas no las aceptaran.


Por lo tanto, 'silencio, sabemos que es lo mejor para usted y no debe cuestionarlo', es una postura muy autoritaria. Es intrínsecamente autoritaria y paternalista. Es exactamente el tipo de cosas que George Orwell escribió en su libro '1984'. Era una advertencia sobre cómo se comportan y comportarán los gobiernos y estructuras autoritarias".


La negación de los peligros de las vacunas es una política federal desde 1984

Resulta irónico que Malone señale que en el Registro Federal de 1984 se establece que se ocultará la publicación de información en el Registro Federal sobre los riesgos de las vacunas, específicamente información que ponga en peligro su aceptación.

"Por tanto, es una política federal clara que se remonta a 1984", afirma Malone. "Esta es la forma en que van a manejar las cosas. Y lo manejarán con la mentira piadosa de decir: 'no, no hay riesgos y lo que hacemos está del todo justificado'.


No creo que tengamos que llegar al extremo de imaginar una gran conspiración en Davos (Suiza) entre ciertos individuos. Creo que se trata de un fenómeno emergente de la intersección entre el pensamiento de la vieja escuela, sobre la gestión de la información, capacidades y tecnologías de la nueva escuela.

Creo que los CDC, HHS, OMS y el Wellcome Trust o la fundación Bill y Melinda Gates, etc., malinterpretaron burdamente a la población, sobre todo en los Estados Unidos. Así que, ahora estamos en una posición en la que antes, según Del Bigtree, había entre un 1 % y 2 % de personas que se autoidentificaban como antivacunas, y ahora somos un 40 %. Está claro que entre el 40 y 50 % de la población está atrincherada. No aceptarán estas vacunas.

Ahora, la Casa Blanca considera necesario que un grupo especial identifique y señale a las 12 empresas en Estados Unidos con algo que consideran como desinformación sobre las vacunas, y que haga un gran anuncio público en la prensa al respecto. ¿No tienen nada más que hacer? Parece que el mundo tiene problemas más grandes que el Dr. Mercola, pero ¿qué sé yo?


Todo esto es alucinante. Y muchas personas, incluyendo muchos europeos, realmente están muy molestos por esto. Ellos recuerdan. Los intelectuales europeos son muy conscientes de la dinámica que se dio en Alemania en los años 30. Creo que esto puede ser un punto de inflexión en muchas cosas".

Los poderes fácticos tienen vía libre

Aunque Malone no está interesado en especular sobre las intenciones que se esconden detrás de toda esta farsa, está muy familiarizado con el poder de las grandes farmacéuticas para manipular a los gobiernos. Como se detalló en otros artículos, diversos fabricantes de vacunas antiCOVID tienen un amplio historial de actividades ilegales y de comportamientos poco éticos, y ahora se les ha dado rienda suelta para que hagan lo que quieran.

Se les exime por completo de responsabilidad en caso de que algo salga mal con estas vacunas, y los gobiernos incitan e intimidan a los habitantes para que participen en el experimento de las grandes farmacéuticas.

"Si se da ese tipo de libertad y poder a una multinacional global y se le exime de cualquier responsabilidad, les servirá a sus accionistas", afirma Malone. "No se dedican a servir a los demás, a pesar de lo que digan en sus comunicados de prensa.

Así es como se comportan las grandes farmacéuticas, y hemos elegido este modelo. Los mensajes que tienen que ver con los tratamientos alternativos y la importancia del bienestar, no son coherentes con el modelo de negocio del tipo "tome esta píldora, páguela y guarde silencio".


En lo personal, creo que el Sr. Gates y su fundación han causado un enorme daño irreparable a la comunidad de la salud mundial, con sus acciones y sus propios prejuicios personales. En realidad, ha distorsionado la salud pública mundial. En algún momento, se escribirán libros sobre esto, y estoy seguro de que se concederán enormes cantidades de tesis doctorales. Pero mientras tanto, tendremos que vivirlo".

Dr. Joseph Mercola
(Fuente: https://articulos.mercola.com/; visto en https://es.sott.net/)