viernes, 16 de julio de 2021

CARTA ABIERTA A LUIS MARCELO MARTÍNEZ, MÉDICO GENETISTA Y SER HUMANO DECENTE Y VALIENTE



Y empiezo por pedir perdón por la redundancia: ser decente, ser bueno, es ser valiente. Vd. doctor, lo ha sido más allá del deber moral, cumpliendo con creces el juramento que hizo en su día, y que para otros ha sido más hipócrita que hipocrático, si me permite el chiste fácil.

¡Lo que son las cosas! Ayer dirigía una carta abierta a un miserable, un peón de la estrategia globalista de los que necesitan que mueran muchedumbres para mantener sus privilegios, y hoy quiero hacer llegar mi homenaje y mi reconocimiento a una voz contracorriente que debería ser ensalzada si este fuera un mundo justo, aunque de sobra sabemos que no lo es.

Los vendidos, los arribistas, los lameculos ... son quienes medran, y los que se preocupan de sus semejantes no pueden esperar otra paga que el desprecio, la burla o el ostracismo. Lo admirable es que aún así haya quien cumpla con su parte y ponga su conciencia por encima del reconocimiento de los mediocres, los cínicos y los malvados.

Usted, doctor, ha hecho su parte, y nadie puede exigirle que siga en una trinchera tan desabrida e ingrata como la que, honrosamente, ha defendido con la verdad. Los que sabemos de su lucha solo podemos tener un más que merecido reconocimiento por su labor y el más profundo de los agradecimientos.

Respeto su decisión, a la que solo puedo objetar lo desolador que resulta ver "quemarse" a otro referente para el que no hay reemplazo posible. Porque, doctor, convendrá conmigo en que cada miserables siempre puede dar por hecho que existe otro aún peor presto a sustituirle, pero los buenos son siempre únicos. Nadie ha ocupado el lugar del Buda, de Sócrates, de Cristo, ... de los modelos ante los cuales nuestro tesón y nuestra integridad siempre queda por debajo. Y, pese al rubor que se que le causará el verse comparado con personajes tan abrumadores, nadie va a ocupar el lugar que ha ejercido usted como portavoz de la verdadera ciencia, de la verdadera medicina y del sentido común. Nuestros coetáneos no le merecen, doctor, como tampoco merecieron los suyos el magisterio de los benefactores de la humanidad que he nombrado, aunque pese a ello tuvieron la fortuna de escuchar su mensaje, y, a veces, incluso de acogerlo.

Solo espero que su decisión no sea definitiva, porque no se puede prescindir de un solo soldado en esta guerra, y usted es más que un mero peón. Entiendo su cansancio y su frustración, y por nada del mundo me permitiré juzgar lo que decida hacer o dejar de hacer. Ser dueño de su vida y de sus acciones es el grado supremo de libertad a que puede aspirarse en esta desolada existencia. Y usted se ha expuesto con la audacia de un Ícaro que no ha medido la distancia que le podría salvaguardar de un peligro aniquilador.

No voy a disfrazar mis intenciones, doctor. Quisiera que fuera usted de los que Bertolt Brecht calificó de "los imprescindibles", aunque no me siento legitimado para pedirle tanto. Quisiera verle de nuevo cerrando filas con los críticos, los irreductibles, los que hemos sido motejados de "negacionistas" cuando todo nuestro discurso se articula en torno a una afirmación: que el ser humano merece la verdad, la salud y la dignidad, valores por los que merece la pena arriesgarse. Si, después de todo, se sobrepone usted al desaliento, le juro que mientras yo viva no estará solo en la defensa de esa causa. Pero si prefiere abandonar la lucha, no recibirá, ni por mi parte ni por la de nadie que intuya lo que está pasando, el menor reproche.

Con la esperanza de que llegue a leer estas apresuradas líneas, le envío el más afectuoso de los abrazos. Gracias por hacer de este mundo un lugar más habitable, doctor. Es mucho lo que le debemos, y esa es una deuda que nunca podremos saldar.

(posesodegerasa)

3 comentarios:

  1. Este señor me ha ayudado mucho a entender las circunstancias.

    Espero que algún dia reciba el reconocimiento y gratitud que se merece.

    Muerte a los protocolos de Sión

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  2. Querido Doctor somos miles ya lo veras, gracias por lo que nos distes, tanta sabiduría, Arriba los que luchan

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  3. Ya el doctor dijo todo lo que tenía que decir. Todo esta documentado en cientos de videos y entrevistas. Ahora el trabajo corresponde a jueces y abogados y a todos los demás.

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