lunes, 21 de junio de 2021

PRIMERO, LA PROPAGANDA, LUEGO LA CRIMINALIZACIÓN DE LA DISIDENCIA



Una de las características de los sistemas totalitarios es la criminalización de la disidencia. No sólo la estigmatización de la disidencia, o la demonización de la misma, sino la criminalización formal de la disidencia y de cualquier otro tipo de oposición a la ideología oficial del sistema totalitario. El capitalismo global ha estado avanzando hacia este objetivo durante bastante tiempo, y ahora, aparentemente, está preparado para dar el paso.

Alemania ha estado liderando el proceso. Durante más de un año, cualquiera que cuestionara o protestara contra las "medidas de emergencia de Covid", o la narrativa oficial de Covid-19, ha sido demonizado por el gobierno y los medios de comunicación y, tristemente, pero no del todo inesperado, por la mayoría del público alemán. Y ahora tal disidencia es oficialmente "extremismo".

Sí, así es, en la Alemania de la "Nueva Normalidad", si discrepas de la ideología oficial del Estado, ahora eres oficialmente un "extremista" peligroso. La agencia de inteligencia alemana (la "BfV") ha inventado incluso una nueva categoría de "extremistas" para poder vigilar legalmente a cualquier persona sospechosa de ser "antidemocrática, y/o de deslegitimar al Estado de forma que ponga en peligro la seguridad", como por ejemplo... ya sabes, protestar de forma no violenta, hablar en contra, criticar, o satirizar la llamada "Nueva Normalidad".

Naturalmente, estoy un poco preocupado, ya que he participado en la mayoría de estas actividades "extremistas". Mis delitos de pensamiento están ahí, en Internet, esperando a ser examinados por la BfV. Probablemente ahora estén traduciendo este artículo en Google, recopilando una lista de todas las personas que lo leen, de sus amigos de Facebook y de sus seguidores de Twitter, de sus socios profesionales y de sus familiares, y de cualquier persona con la que cualquiera de las personas mencionadas se haya reunido potencialmente, o haya mencionado casualmente, que pueda haber participado en ‘delitos de pensamiento’ similares.

Probablemente pienses que estoy bromeando, ¿no? No estoy bromeando. Ni siquiera un poco. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución ("Bundesamt für Verfassungsschutz") está vigilando activamente a cualquiera que cuestione o desafíe la ideología oficial de la "Nueva Normalidad"... los "negadores de Covid," los "teóricos de la conspiración," los "anti-vacunas," los temidos "Querdenkers" (es decir, la gente que "piensa fuera de la caja"), y cualquier otra persona a la que le apetezca vigilar, y que se haya negado a unirse al Culto covidiano. Ahora somos enemigos oficiales del Estado, no diferentes de cualquier otro "terrorista"... o, vale, de acuerdo, técnicamente, un poco diferentes.

Como informaba The New York Times la semana pasada (La inteligencia alemana pone bajo vigilancia a los negacionistas del coronavirus):

"El peligro de los negacionistas del coronavirus y de los teóricos de la conspiración no encaja en el molde planteado por los grupos habituales de orientación política, incluidos los de extrema izquierda y derecha, o por los extremistas islámicos".

Aún así, según el Ministerio del Interior alemán, los diabólicos "negacionistas de Covid", "teóricos de la conspiración" y "antivacunas" hemos "atacado al propio Estado, a sus dirigentes, a las empresas, a la prensa y al globalismo", y hemos "atacado a agentes de policía" y "desafiado a las autoridades civiles".

Además, en agosto de 2020, en un ensayo general para el "Asalto al Capitolio", los insurrectos "negadores de Covid" "escalaron las escaleras del Parlamento" (es decir, el Reichstag). Naturalmente, el Times olvida mencionar que este llamado “Asalto al Reichstag” fue realizado por un pequeño subgrupo de manifestantes a los que las autoridades alemanas habían concedido un permiso para reunirse (aparte de la manifestación principal, que fue masiva y completamente pacífica) en las escaleras del Reichstag, que la policía alemana, por alguna razón, había dejado totalmente desprotegidas.

A la luz de los antecedentes de la persona a la que las autoridades alemanas otorgaron este permiso de protesta "en la escalinata del Reichstag" -un conocido ex-funcionario del NPD, en otras palabras, un neonazi-, bueno, todo el asunto me pareció un poco cuestionable ... pero ¿qué sé yo? Sólo soy un "teórico de la conspiración".

Según Al Jazeera, el Ministerio del Interior alemán explicó que estos "extremistas negacionistas animan a sus seguidores a ignorar las órdenes oficiales, y a desafiar el monopolio estatal del uso de la fuerza". En serio, ¿se puede imaginar algo más peligroso? O sea que seguir órdenes sin sentido, acatar el monopolio del Estado sobre el uso de la fuerza, son las piedras angulares de la democracia moderna ... o tal vez de algún otro tipo de sistema político.

Pero, mira, ahí voy, otra vez "siendo antidemocrático" y "deslegitimando al Estado", por no hablar de "relativizar el Holocausto" (también un delito penal en Alemania), al comparar un sistema totalitario con otro, como he hecho repetidamente en las redes sociales, y en un artículo que publiqué en noviembre de 2020, cuando el parlamento aprobó la "Ley de Protección de la Infección", que no tiene comparación alguna con la "Ley de Habilitación” de 1933.

Por supuesto, esto no es sólo una trama alemana. Como informé en una columna en febrero, The "New Normal" War on Domestic Terror” (La guerra de terror doméstico de la “Nueva Normalidad”) es una guerra global, y apenas está comenzando. Según un "Boletín del Sistema Nacional de Asesoramiento sobre Terrorismo", del Departamento de Seguridad Nacional (y la maquinaria de propaganda de los medios de comunicación corporativos "liberales"), la "democracia" sigue estando bajo la amenaza inminente de estos "extremistas violentos, motivados ideológicamente, con objeciones al ejercicio de la autoridad gubernamental" y otros "agravios de este tipo alimentados por falsas narrativas", incluida la "ira por las restricciones de Covid-19".


Estos "extremistas violentos" negadores de Covid se han unido, al parecer, a los "supremacistas blancos, apoyados por Rusia y amantes de Trump, "Putin-Nazis" que aterrorizaron a la "democracia" durante los últimos cuatro años, y casi derrocaron al gobierno de EE.UU. paseándose por el interior del edificio del Capitolio de EE.UU. sin permiso, forcejeando con la policía, atacando el mobiliario y, en general, actuando de forma grosera y revoltosa. No, en realidad no mataron a nadie, como los medios de comunicación corporativos informaron que habían hecho, pero entrar en un edificio gubernamental, y poner los pies en los escritorios de los políticos es exactamente lo mismo que "terrorismo".

O lo que sea. No es que importe realmente la verdad, no cuando se está fomentando la histeria masiva sobre imaginarios "activistas rusos", "milicias supremacistas blancas", "extremistas que niegan el Covid," "terroristas antivacunas" y "plagas apocalípticas". Cuando se despliega una nueva ideología oficial -una ideología patológico-totalitaria- y se criminaliza toda disidencia, el objetivo no es aparentar hechos. El objetivo es aterrorizar a la gente.

Tal como Hermann Goering señaló en su día acerca de cómo llevar a un país a la guerra (y el principio es válido para cualquier gran transición, como la que estamos viviendo actualmente):

“Siempre se puede plegar al pueblo a la voluntad de los dirigentes. Es fácil. Basta con decirles que están siendo atacados, y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por exponer al país al peligro”.

Vuelva a leer despacio esas citas del Ministerio del Interior alemán y del DHS. El mensaje que envían es inequívocamente claro. Puede que no parezca tan nuevo, pero lo es. Claro que llevan veinte años diciéndonos que "nos están atacando", y denunciando a los críticos, a los manifestantes y a los disidentes (es decir, desde que se inició la Guerra contra el Terror en 2001, y en su Guerra contra el Populismo de estos últimos cuatro años). Pero éste es un nivel totalmente nuevo... una fusión de las narrativas oficiales y de sus respectivos enemigos oficiales, formando una narrativa oficial singular y combinada en la que ya no se permitirá la disidencia. Por el contrario, se criminalizará o se patologizará.

En serio, vuelve a leer esas citas. Los gobiernos capitalistas globales, y sus voceros de los medios de comunicación corporativos, nos están diciendo, en términos inequívocos, que:

ya no se tolerará la "objeción a su autoridad", ni la disidencia de sus narrativas oficiales. Tal disidencia se considerará "peligrosa" y, sobre todo, "falsa". No se abordará ni se debatirá racionalmente. Se borrará de la vista del público. Habrá una "realidad" oficial inviolable. Cualquier desviación de la "realidad" oficial, así como cualquier desafío a las "autoridades civiles", se calificará de "extremismo" y se tratará en consecuencia.

Ésta es la esencia del totalitarismo: el establecimiento de una ideología oficial incuestionable, y la criminalización de la disidencia.

Y eso es lo que está ocurriendo, ahora mismo. Se está estableciendo una nueva ideología oficial. No una ideología estatal, una ideología global. La "Nueva Normalidad" es esa ideología oficial. Técnicamente, es una post-ideología oficial, una "realidad" oficial, un "hecho" axiomático, que sólo los "criminales" y los "psicópatas" negarían.

Profundizaré en la ideología de la "Nueva Normalidad" y el "totalitarismo patológico" en mis próximos artículos, y... lo siento, probablemente no serán muy divertidos. Por ahora os dejo con dos citas más. El énfasis es mío, como siempre. Aquí está el senador del estado de California, Richard Pan, autor de un artículo de opinión en el Washington Post: “Anti-vax extremism is akin to domestic terrorism” (El extremismo antivacunas es similar al terrorismo doméstico), citado en Los Angeles Times:

“A estos extremistas aún no se les ha exigido responsabilidades, por lo que siguen intensificando la violencia contra el organismo público... Ahora debemos articular la voluntad política para exigir que los terroristas domésticos se enfrenten a las consecuencias de sus palabras y acciones. Nuestra democracia y nuestras vidas dependen de ello... Han estado creando alianzas con supremacistas blancos, teóricos de la conspiración y [otros] de la extrema derecha...”

Y aquí está Peter Hotez en la revista Nature:

“Las Naciones Unidas y los niveles más altos de los gobiernos deben adoptar enfoques directos, incluso de confrontación, con Rusia, y actuar para desmantelar los grupos antivacunas en Estados Unidos. Los esfuerzos deben ampliarse al ámbito de la ciberseguridad, la aplicación de la ley, la educación pública y las relaciones internacionales. Un grupo de trabajo interinstitucional de alto nivel, dependiente del secretario general de la ONU, podría evaluar el impacto total de las agresiones antivacunas, y proponer medidas duras y equilibradas. El grupo de trabajo debería incluir a expertos que han abordado complejas amenazas globales, como el terrorismo, los ciberataques y el armamento nuclear, porque la anticiencia se está acercando ahora a niveles similares de peligro. Cada vez está más claro que para avanzar en la inmunización se requiere una contraofensiva”.

Escucharemos mucha más retórica como ésta a medida que esta nueva estructura más totalitaria del capitalismo global se desarrolle gradualmente... probablemente sea una buena idea escuchar con atención, y asumir que los ‘Nuevos Normales’ quieren decir exactamente lo que dicen.

C.J. Hopkins
(Fuente: https://consentfactory.org/; traducción: https://seryactuar.org/)

4 comentarios:

  1. Fundamental este artículo.

    Alemania, totalitaria, delirante, nauseabunda.

    Tienen estado de alarma hasta el 30 de septiembre, coincidiendo ese día con las elecciones presidenciales.

    Hacen PCR sin parar a todo el mundo, niños incluidos.

    Desde luego, son líderes en martirizar a la gente con esta sinrazón.

    ResponderEliminar
  2. Los seguidores del relato se atrincheran y la multitud les envalentona de tal manera que incluso los que dudan se unen a la causa, la fuerza de la tribu, la fuerza de la multitud, estos son los que apoyaron con su miedo las dictaduras, los genocidios, los que se quedaron debajo de la cama mientras el dictador moría encima de ella, cuando tengamos que luchar en serio por nuestra salud y por ende de nuestras vidas, no te creas que seremos muchos, y eso de contar con las fuerzas armadas, ¿estáis de broma? Eso es jerarquía pura y dura y luego dentro ellos son lo mas creyentes a la armada porque algunos matan y muere por esos ideales, cuando las cosas se compliquen, más si cabe que así será, los "negacionistas, terroristas y gentes de mal vivir", lo tenemos jodido, eso si, yo sigo opinando lo mismo porque la vida no tiene sentido si no eres capaz de defender tu manera de ser y pensar hasta el final con todas sus consecuencias, hombre o cucarachas, que cada cual coja su bando.

    ResponderEliminar
  3. Partidario de la extinción21 de junio de 2021, 18:34

    Lo verdaderamente duro no ha sido descubrir que hay una superélite oscura que quiere esclavizar o quizás exterminar el resto de la población...
    Lo verdaderamente duro ha sido descibrir que se lo merecen.

    ResponderEliminar
  4. Si el personal sanitario, la policía y el ejército se plantasen, todo esto podría revertirse.

    ResponderEliminar