lunes, 31 de mayo de 2021

LA CENSURA EN REDES ALCANZA A LOS PROPIOS PROMOTORES DE LA PLANDEMIA



Esto sí que es bueno. Twitter acaba de censurar nada más y nada menos que al inventor de las "vacunas" ARNm, el mejunje transgénico que se está intentando inocular a toda la población con resultado de lesiones, efectos indeseables -muertes incluidas- y magnetización del receptor, imantado como en una película de ciencia-ficción mala.

¡Censuran al mismísimo inventor de las "vacunas genéticas!

Te imaginarás que ha dicho algo" gordo", pues sí, ha dicho que estas vacunas pueden traspasar LA FAMOSA PROTEÍNA DE ESPIGA, QUE ES LA RESPONSABLE DE LOS COÁGULOS DE LA SANGRE. O sea, ha reconocido lo que los médicos disidentes tienen razón en sus advertencias, añadiendo la coletilla "Se de lo que estoy hablando". Tenemos el reconocimiento explícito de que son los vacunados quienes contagian e, indirectamente, de que la vacuna genera coágulos, pues la proteína de espiga es la clave.

Los Torquemada de la red del pajarito saben que si se divulga esta noticia las vacunas quedan desacreditadas. La mentira empieza -por fin- a derrumbarse ante nuestro ojos.

(Fuente: t.me/rafapalreal)

TERRORISMO BIOSANITARIO: LA FALSA "VACUNA" PERPETUARÁ LA PLANDEMIA



Retrospectivamente, esto parece obvio: el virus es casi inofensivo, pero la proteína de espiga que transporta es la "carga útil", extremadamente peligrosa.

Para iniciar la plandemia, el estado profundo de la vacuna probablemente liberó partículas de proteína de la espiga en la ciudad de Nueva York. Y para perpetuarla, introdujeron partículas de proteínas de espiga en las vacunas y ahora están inyectando a la gente con estas partículas mortales que causan coágulos de sangre y muertes.

La industria de las vacunas ha convertido el bioterrorismo en su principal modelo de negocio

Las próximas "vacunas de refuerzo", están diseñadas para mantener la proteína de la espiga en circulación, asegurando que la gente siga enfermando para que las empresas de vacunas puedan ganar más dinero con la enfermedad y el miedo. El conjunto de su modelo comercial requiere ahora una inyección repetida con partículas de proteínas que propagan la enfermedad y la muerte. De todos los que mueran se dirá que han muerto "de covid", mientras que de todos los que vivan se dirá que han sido "salvados por la vacuna".

Sin embargo, la vacuna es la pandemia. La vacuna contiene la proteína de la espiga, y este hecho es admitido abiertamente incluso por el gobierno de Connecticut, todos los fabricantes de vacunas y los medios de comunicación oficiales. Todos ellos confirman que las vacunas contienen la proteína de la espiga:


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Ayer presenté una hora de la emisión de War Room, sustituyendo a Owen Shroyer en InfoWars, y expliqué aún más:


Ya sabemos que la Big Pharma fabrica partículas de proteína de la espiga. Tienen que fabricarlas para insertarlas en las vacunas, obviamente, así que tienen un proceso para sintetizar en masa las partículas de proteína de la espiga.

Estas mismas partículas tóxicas podrían cargarse fácilmente en drones y liberarse sobre cualquier ciudad en forma de aerosol. También podrían verterse en el suministro de agua, rociarse sobre los cultivos alimentarios o liberarse en entornos interiores concurridos como el metro, las estaciones de tren o los teatros.

Todas las persona afectadas por la proteína de la espiga serían diagnosticadas como "positivas" de covid, a través los tests PCR, y los medios de comunicación pueden utilizar esto para clamar histéricamente más vacunas, confinamientos y máscaras. Esto significa que cada vez que los controladores quieran bloquear la sociedad y exterminar a más personas con una vacuna, simplemente tienen que liberar más partículas de la proteína de la espiga.

Cuando las personas desatentas se apresuran a ir a las farmacias para vacunarse, se les inyectan aún más proteínas de la espiga, que luego se propagan a otras personas a través de la transmisión.

Y cuando las personas reciben vacunas de ARNm, sus cuerpos se convierten en fábricas de proteínas de la espiga. Todo esto es por diseño, y es admitido abiertamente por los fabricantes de vacunas de ARNm. Se jactan de cómo su tecnología dirige su cuerpo para fabricar proteínas de espiga en su propia sangre. Así es como la vacuna de ARNm "funciona", afirman.

Por lo tanto, la industria de las vacunas ha convertido a las víctimas humanas en fábricas de armas biológicas ambulantes.

Si usted o yo soltáramos un cubo de partículas de proteínas de la espiga en un estadio de fútbol, nos detendrían y nos acusarían de bioterrorismo. Pero cuando la industria de las vacunas se apropia de las células de tu cuerpo y convierte todo tu organismo en una fábrica de armas biológicas de proteínas de la espiga, eso se llama "ciencia", no bioterrorismo.

Vivimos en una época en la que la "ciencia" y la "medicina" operan como organizaciones bioterroristas, construyendo y liberando armas biológicas mortales mientras se las inyectan a la gente con el pretexto de la "salud pública". Esto es más que una locura; es criminalmente malvado. Las personas que están detrás (Gates, Fauci, etc.) deberían ser arrestadas, acusadas de crímenes contra la humanidad y sometidas a juicios criminales al estilo de Nuremberg.


Mike Adams
(Fuente: https://www.vaccinedamage.news/; visto en http://www.verdadypaciencia.com/)

HISTORIA NACIONAL DE LA INFAMIA (IV): EL CASO ALMERÍA




Este mes de mayo se cumplen 40 años de otro "caso aislado" que atestigua la impunidad de los verdugos de un Estado como el español que prefiere mirar hacia otro lado cuando de guerra sucia se trata. La serie que ahora retomo es un doloroso recordatorio de que hay crímenes de estado cuya resolución es un imperativo moral para una sociedad que se desentiende de un pasado cuyos mecanismos de represión siguen amenazando nuestro futuro.

Dicen que los capturaron en Roquetas de Mar, a las nueve de la tarde, a la salida de una tienda de recuerdos turísticos. Dicen que los torturaron hasta la muerte en un cuartel abandonado junto a la playa de Retamar. Dicen también que los devolvieron muertos y desmembrados al Ford Fiesta alquilado en que viajaban. Que los arrasaron a balazos, que vaciaron una lata de gasolina sobre los cuerpos tumefactos y les prendieron fuego para que no quedara rastro de las heridas. Era la madrugada del 9 al 10 de mayo de 1981. Los muertos se llamaban Juan Mañas Morales, Luis Montero García y Luis Cobo Mier. Vivían en la vieja provincia de Santander. Al menos once guardias civiles participaron en el crimen. Solo tres de ellos fueron condenados. Lo llamaron "Caso Almería".

Tuvieron que pasar treinta y siete años del asesinato para que el Parlamento de Cantabria rindiera por fin homenaje a las tres víctimas: un acto público para los familiares y una declaración institucional que llegaron demasiado tarde y gracias en buena medida a Desmemoriados, colectivo cántabro por la memoria histórica que consiguió poner de acuerdo a los cinco grupos políticos de la cámara. A día de hoy, en una asimetría injustificable, el Estado sigue sin reconocer a Mañas, Montero y Cobo como víctimas del terrorismo.

Pero vamos a 1981. La UCD de Adolfo Suárez se desmorona y Leopoldo Calvo-Sotelo asume la presidencia del Gobierno en este último año de agonía. Tejero irrumpe a tiros en el Congreso de los Diputados y su excursión golpista se prolonga durante la noche de los transistores. Se dibuja el nuevo diseño autonómico con el café para todos de la LOAPA. El PSOE clama "OTAN de entrada NO". Tres trabajadores en paro secuestran al futbolista Quini. Suena "Las chicas son guerreras" de Coz. Triunfa el cubo de Rubik. Llega Verano Azul.

El tejerazo de febrero abre una fase de repliegue en el joven régimen juancarlista. Cinco días después del golpe fallido, y en un panorama de incertidumbre, ETA político-militar declara un alto el fuego indefinido. La tregua da paso a conversaciones entre Euskadiko Ezkerra y el gobierno en las que se abordan medidas de reinserción para militantes sin delitos de sangre. ETA militar, por otro lado, aminora su actividad pero no la interrumpe. A las diez de la mañana del 7 de mayo de 1981, el teniente general Joaquín Valenzuela, jefe del Cuarto Militar del Rey, sobrevive a una explosión mientras circula con su vehículo por la calle Conde de Peñalver de Madrid. Los tres militares que le acompañan mueren en la detonación. Son el teniente coronel Guillermo Tevar, el soldado conductor Manuel Rodríguez y el suboficial de escolta Antonio Noguera.

A las cuatro de la tarde del mismo día 7, tres jóvenes trabajadores se citan en Santander y emprenden un viaje hacia el sur. Juan Mañas trabaja en FEVE, tiene 24 años y espera reunirse con su familia en su natal Pechina, Almería, para celebrar la primera comunión de su hermano Francisco Javier. Luis Montero es salmantino, trabaja en FYESA, y tiene 33 años y carné del PCE y de CCOO. Luis Cobo es de Santander, trabaja en ACERIASA, y tiene 29 años y un Seat 127 a punto para la carretera. La primera noche de viaje duermen en Madrid. El coche de Cobo, que ya ha flaqueado por el camino, se avería sin enmienda en El Provencio, Cuenca. El contratiempo terminará costándoles la vida. Confían el vehículo a un taller y un mecánico los acerca hasta Villarobledo, Albacete, para que puedan viajar en tren hasta Alcázar de San Juan, Ciudad Real, y alcancen de esta forma una conexión ferroviaria con Andalucía. Pero el próximo tren sale de madrugada, así que resuelven alquilar un coche. En la estación de Alcázar de San Juan, unos taxistas y trabajadores de Renfe les remiten a la localidad vecina de Manzanares. Llegan en tren a Manzanares y en Viajes Dian alquilan a nombre de Luis Cobo un Ford Fiesta verde matrícula CR-1625-D donde varias horas más tarde los encontrarán muertos.

El día 9, después de que los jóvenes ya hayan llegado a Pechina, los periódicos publican los rostros de dos miembros de ETA militar a quienes la policía atribuye el atentado contra el teniente general Valenzuela. Son José María Bereciartúa, Chema, y José León Mazusta, Fresku. En Alcázar de San Juan, los taxistas y operarios de Renfe examinan las fotografías de los hombres reclamados por la ley. Recuerdan a los tres forasteros del vehículo averiado y encajan las piezas. Se convencen de que, por fuerza, deben de ser ellos. Presentan denuncia. A las dos de la tarde, la Guardia Civil llega a Viajes Dian y se apodera de la documentación del Ford Fiesta alquilado. La Dirección General de la Guardia Civil emite una orden de búsqueda y la Comandancia de Almería recibe el aviso. A las ocho y media de la tarde, localizan el automóvil en Roquetas de Mar. A las nueve, la Guardia Civil arresta a los tres jóvenes en la puerta de la tienda de souvenirs Renate. No se vuelve a saber nada de ellos hasta la madrugada siguiente, cuando aparecen muertos dentro del Ford Fiesta calcinado en una cuneta a la altura del kilómetro ocho de la carretera C-326 de Gérgal. De lo que ocurre entre la detención y la aparición de los cadáveres no tenemos más que algunas certezas y demasiadas especulaciones.

El 14 de junio de 1982, trece meses después de los hechos, la Audiencia Provincial de Almería abre el juicio contra tres de los once guardias civiles que participaron en la operación. El proceso se prolonga hasta el 27 de julio. Todos los implicados han pactado hace tiempo una versión única, inconsistente y fantasiosa, que el Ministerio de Interior defiende sin embarazo. Que los tres jóvenes asesinados eran miembros de ETA. Que iban armados (y para demostrar la inculpación, deslizan entre las pruebas dos viejas pistolas Astra de 9 mm cubiertas de óxido). Que los once guardias civiles organizaron un convoy de cuatro vehículos, entre ellos el Ford Fiesta, con el propósito de transportar a Madrid a los detenidos y entregarlos a la Dirección General. Que si se desviaron por aquella carretera fue para recoger las pertenencias de uno de los detenidos. Que los jóvenes esposados aprovecharon un descuido para atacar a los guardias civiles y escapar en el Ford Fiesta. Que fue necesario disparar a las ruedas para evitar la fuga. Que el coche se salió de la carretera y ardió al explotar el depósito.


Pero aparecen algunos testimonios que desbaratan el relato policial. A las seis de la madrugada, seis pescadores del club El Palmeral avistan las llamas del Ford Fiesta y se aproximan con un extintor para ayudar a reducir el fuego. No obstante, el guardia civil Fernández Llamas rehúsa su colaboración y les conmina a abandonar el lugar porque, según les asegura, los heridos ya han sido evacuados a hospitales. Más tarde los trabajadores de la funeraria acudirán al levantamiento de los cadáveres y hallarán dentro del coche los cuerpos abrasados y mutilados. La versión acordada por los implicados termina de resquebrajarse cuando uno de ellos revela por error que los detenidos han sido conducidos a Casas Fuertes, un viejo cuartel abandonado junto a la costa. El abogado de la familia, Darío Fernández, nunca llega a creer el relato de los guardias civiles y mantiene la teoría de que los han asesinado. No en vano, apenas tres meses antes del Caso Almería, la Policía Nacional ha torturado hasta la muerte al miembro de ETA militar Joseba Arregui durante nueve días de interrogatorio incomunicado. De modo que el abogado Fernández, convertido ahora en detective privado, visita de noche el antiguo edificio de la benemérita y descubre salpicaduras de sangre. De inmediato, comunica su hallazgo a la justicia, pero el juez se demora dos semanas en ordenar una investigación. Las paredes del viejo cuartel aparecen entonces encaladas y ha desaparecido de un plumazo toda evidencia.

A falta de pruebas para imputar un delito de asesinato, el juicio concluye con tres condenas por homicidio. El Tribunal Supremo ratifica en 1983 la sentencia. En primer lugar, el teniente coronel Castillo Quero, responsable de la Comandancia de Almería, recibe una condena de veinticuatro años. El teniente Gómez Torres obtiene quince años. Al guardia civil Manuel Fernández Llamas le corresponden doce. Al primero se le aplica atenuante de "cumplimiento del deber"; a los dos últimos, atenuante de "obediencia debida". Todos ellos son apartados de la Guardia Civil y, sin embargo, mucho más tarde se sabe que han recibido varios millones de pesetas a cargo de los fondos reservados del Estado como ayuda del Gobierno para afrontar su condena.

En un último giro de guión, y con el caso ya cerrado, la familia del joven Juan Mañas recibe una misiva con la confesión anónima de un guardia civil. La carta confirma que torturaron a los jóvenes en el cuartel de Casas Fuertes. Los mataron. Les sustrajeron dinero y compraron cinco litros de gasolina en San Silvestre. En la carretera de Gérgal, introdujeron los cadáveres en el Ford Fiesta y vaciaron sobre ellos dos cargadores de treinta cartuchos para simular un tiroteo. Arrojaron el coche a la cuneta y lo hicieron arder. Así es como se avala la hipótesis del abogado Darío Fernández, que ha tropezado siempre contra un hermético pacto de silencio y un proceso colmado de irregularidades, destrucción de pruebas y encubrimientos. Durante la instrucción del caso, Fernández pone todo su empeño en esclarecer los hechos y castigar a todos los culpables. Incluso llega a reclamar un proceso contra el director general de la Guardia Civil, José Luis Aramburu Topete. Su pertinacia le sale cara. Tanto él como la familia de los jóvenes como otros allegados padecen toda clase de intimidaciones y amenazas. Un día, Fernández descubre un explosivo debajo de su vehículo. Decide apartarse de la investigación.


En 1983, el director Pedro Costa reconstruyó los hechos a partir de la sentencia y rodó El caso Almería. Antonio Banderas, Juan Echanove e Iñaki Miramón interpretaban a los tres jóvenes. Tanto Costa como las salas que anunciaron el filme fueron recibiendo advertencias de la extrema derecha hasta que por fin, en la misma semana de su estreno, el Cine Teatro Regio de Granada fue engullido por las llamas. Fue en febrero de 1984. El incendio adquirió tal dimensión que los bomberos tuvieron que desalojar a los vecinos de las inmediaciones. Un simpatizante de Antonio Tejero conocido como Al Capone telefoneó a una emisora de radio en nombre de un supuesto grupo patriótico llamado Hombres de España y reivindicó el ataque, pero la policía quiso restar importancia a la llamada. Al día siguiente, dos jóvenes atacaron un cine de Vigo y días más tarde, en el mismo lugar, un individuo sufrió heridas mientras manipulaba un artefacto explosivo. En Valladolid, los exhibidores retiraron la película después de haber sufrido amenazas de atentado.



El teniente Gómez Torres cumplió siete de los quince años de condena. Fernández Llamas cumplió apenas cinco de los doce que le impusieron. El teniente coronel Castillo Quero, jefe del operativo, pasó once años en prisión. Murió en Córdoba en 1994, cuando llevaba dos años de libertad condicional. Tal vez Castillo Quero intuyó en la operación una oportunidad para arrogarse méritos y cubrirse de medallas. Sea como sea, sobre él recayeron la mayor parte de las responsabilidades de un crimen institucional que ningún alto mando se atrevió a asumir. Habían transcurrido poco más de dos meses desde el golpe de Tejero y el atentado contra una autoridad de las fuerzas armadas tan próximo al rey Juan Carlos exigía una respuesta implacable que apaciguara las aguas revueltas del entorno castrense. Se les fue de las manos.


Dice la madre de Juan Mañas, María Morales, que a su hijo lo mataron tres veces: "a palos, a tiros y quemado". En la cuneta de la carretera de Gérgal donde encontraron los cuerpos hay un monolito. A veces tiene flores. Son casi cuarenta años de amnesia oficial, pero las familias siguen reclamando verdad, justicia y memoria para las tres víctimas del Caso Almería. Porque recordarlos es un imperativo democrático. Y porque olvidarlos es una forma de matarlos cuatro veces.

(Fuente: https://www.kamchatka.es/)

EL NIVEL DE LA PROPAGANDA DE LA "VACUNA" AVERGONZARÍA AL MISMÍSIMO GOEBBELS



Los laboratorios de ingeniería social movilizan sus arsenales para desarmar anímicamente a los potenciales disidentes. Para ello, cuentan con el apoyo de sus "expertos" y sus universidades.

Así, la Universidad de Yale llevó a cabo en 2020 un estudio en 4.000 personas sobre la efectividad de los mensajes para lograr que las personas se vacunen contra el Covid.

He aquí algunos ejemplos de los mensajes -tramposos e infantiles- que se han testado con el ánimo de influir sobre personas sugestionables:

- “Imagine la culpa que sentirá si no se vacuna y propaga la enfermedad” (cuando quienes la están propagando son los vacunados).

- “Quien rechaza la vacunación no comprende cómo se propagan las infecciones o ignora la ciencia" (una "ciencia" tan concluyente que se impone por decreto y evita todo debate que pueda desenmascarar su dogmatismo).

- "Aquellos que optan por no vacunarse contra el COVID-19 no son valientes" (algo tan razonable como "quien no juega a la ruleta rusa no es valiente" o "quien no es capaz de golpearse la cabeza contra un muro no es valiente").

Los mensajes apelan a la "libertad económica", "interés propio", "interés comunitario", "beneficio económico", "culpa", "vergüenza", "ira","confianza en la ciencia" y "valentía".

Mercadotecnia de la culpabilización, en definitiva, que esconde el hecho de que las mal llamadas "vacunas Covid" no son ni eficaces, ni necesarias ni seguras.

(Fuente: https://www.lifesitenews.com/)

Y aquí el resultado de "ser valiente" tal como los programadores sociales quieren que lo entiendas: una mujer que experimenta efectos magnéticos en su organismo acude al vacunódromo donde la inocularon a pedir explicaciones y se encuentra con la siguiente respuesta del enfermero: «Ud. decidió ponersela, es su responsabilidad. Nosotros solo estamos trabajando, pídale explicaciones a los laboratorios. Yo no me la hubiera puesto».


Hala, a seguir creyéndose el cuento.

domingo, 30 de mayo de 2021

UNA AVALANCHA DE MENTIRAS



No hay duda de que entre las razones por las que voces y opiniones como las mías nunca se escuchan en los principales medios de comunicación está una censura extrema más adecuada para China que para una democracia liberal.

Permítanme ilustrar con un ejemplo cercano por qué ya es hora de que cambiemos nuestra respuesta.

Una de las grandes mentiras oficiales: la ivermectina, que figura entre los medicamentos esenciales de la OMS tiene propiedades antivirales y antinflamatorias muy potentes contra el Covid, pero fue desprestigiada y su uso se retrasó durante meses. Si se usara más, no habría necesidad de vacunas.

Es muy barata, ya que su patente ha expirado hace mucho tiempo; es uno de los medicamentos más utilizados en la historia mundial; es extraordinariamente seguro; a menudo salva vidas contra las infecciones parasitarias.

También es uno de los tratamientos farmacéuticos mejor establecidos para Covid-19, que muestra beneficios en todas las etapas de la enfermedad, como han demostrado múltiples ensayos clínicos independientes.

El 3 de enero de 2021, la Dra. Tess Lawrie intentó informar al Primer Ministro del Reino Unido sobre el potencial de la ivermectina.

Su video aquí fue retirado de YouTube pocas horas después de la publicación, aunque sobrevive en Vimeo.



El documento del grupo de intensivistas estadounidenses de la FLCCC (cuyas tasas de supervivencia para el Covid-19 grave son las más altas) que sirvió de inspiración para el trabajo del Dr. Lawrie fue aceptado después de una extensa revisión abierta por pares (incluidos dos empleados de carrera de la FDA) y ‘provisionalmente aceptado ‘por la revista de ‘ciencia abierta’ Frontiers in Pharmacology.

La captura de pantalla del resumen tuiteado por Clare Craig que se muestra aquí atrajo más de 100.000 visitas. Luego, misteriosamente, fue rechazado y retirado por el editor en jefe de Frontiers.


Todavía está aquí en forma de caché, aunque el Ministerio de la Verdad ha estado trabajando y lo colocó en un agujero de la memoria, por lo que no queda rastro en el sitio web de Frontiers.

Destinado a un número especial sobre ‘medicamentos reutilizados’ para Covid-19, varios editores invitados estaban tan indignados por este comportamiento que renunciaron como protesta. Puedes leer su carta aquí.

Llegaron a la conclusión de que «estos desafortunados hechos constituyen una grave mala conducta editorial por parte de Frontiers».

Afortunadamente, este importante artículo ahora es publicado por el American Journal of Therapeutics y se puede leer en su forma final aquí.

Sin embargo, esto consiguió retrasar casi seis meses su distribución a los principales organismos de salud pública a partir de mediados de noviembre.

Se envió una copia a Sir Jeremy Farrar, jefe de Wellcome Trust y miembro de Sage (Grupo Asesor Científico para Emergencias), quien se la pasó al profesor Peter Horby (también en Sage), entre otros, el 18 de noviembre de 2020.

Así que la eficacia de la ivermectina debe ser bien conocida por los asesores del Gobierno, pero no han hecho nada al respecto.

Asimismo, el metaanálisis formal y riguroso realizado por el equipo de la Dra. Tess Lawrie en Evidence-Based Medicine Consultancy Ltd ha sido comunicado a Matt Hancock, pero sin respuesta.

Les cuento esto porque todo lo que le dirán los gobiernos, sus asesores científicos, las grandes farmacéuticas (aquí está Merck, que originalmente la desarrolló y comercializó) y las agencias reguladoras es que la ivermectina no funciona para el Covid-19.

Están mintiendo.

Invito a cualquiera de ellos a que me demande, pero no lo harán, pues ganaría fácilmente.

Nos están mintiendo a la cara: los gobiernos, sus asesores y expertos, las multinacionales farmacéuticas, las agencias reguladoras y los medios de comunicación, mienten.

Hasta la fecha, a pesar del conocimiento, la experiencia y el prestigio de los científicos que cuestionan la narrativa oficial de Covid-19, como grupo, evidentemente, han sido ineficaces.

Y es poco probable que esto cambie mientras, como educados profesionales, no digan: ‘Esto es corrupción y están mintiendo deliberadamente para asustar a la gente’.

Además, sin saberlo, han estado desempeñando los papeles previstos por aquellos, incluido nuestro propio Gobierno y sus asesores, que controlan la narrativa global de Covid.


Ellos juzgaron correctamente que nosotros los educados británicos no los acusaríamos de mentir abiertamente, aunque a menudo hacen exactamente eso.

La reciente declaración de Boris Johnson, que nos dice que fue el encierro y no la vacunación lo que redujo los casos y las muertes, es un buen ejemplo.

Sin embargo, está exponiendo una falacia, y tanto él como sus asesores saben que lo declarado no es cierto.


Los asesores del gobierno no son tontos. Algunos pueden serlo, pero los escalones superiores son muy inteligentes. Creen que la gente educada no dirá ‘no solo está mintiendo, sino que lo está haciendo en concierto con otros actores no democráticos’, porque eso es cosa de conspiranoicos, ¿verdad? y las personas poderosas nunca usan su influencia para beneficiar sus intereses.

Lo único diferente es la escala y el poder que les otorgan sus cargos públicos.

Aparte de eso, no son más que otra panda de delincuentes mugrientos que estafan a gente desprevenida.

La verdad es nuestra herramienta más poderosa. Y esa verdad es que nos están mintiendo.

La verdad también, por difícil que sea de creer, es que hay pruebas inequívocas y claras de planificación y coordinación.

No afrontar este hecho es tener la cabeza enterrada bajo la arena. A dónde nos lleva esto es fácil de discernir, una vez que las personas están dispuestas a levantar su censura interna y mirar objetivamente la evidencia.

Ahora está muy claro que casi todo lo que se le ha dicho al público y se sigue contando oscila entre falsedades y mentiras descaradas.

Ofrezco una corta lista de tales mentiras:

- Las pruebas masivas de PCR distinguen de forma razonablemente fiable a las personas infectadas e infecciosas;


- las máscaras reducen la transmisión de los virus respiratorios;

- la transmisión de la infección en ausencia de síntomas contribuye de forma importante a la propagación de la epidemia;

- los cierres, tal y como se ejecutan, reducen la hospitalización y las muertes;

- por muy pequeña que sea la población susceptible restante y por mucho que no haya personas que, si se infectan, puedan morir, la situación es peligrosa;

- no hay tratamientos farmacéuticos disponibles;

- las variantes son lo suficientemente diferentes como para justificar el cierre de fronteras y requerir nuevas vacunas;

- las vacunas basadas en genes son seguras y eficaces;

- los «pasaportes de vacunas» aumentarán la seguridad y no tendrán ningún impacto material en la libertad de elección en una democracia liberal.

Es imposible creer que los asesores superiores de los gobiernos inteligentes, bien relacionados y bien informados no sepan que casi todos, si no todos, los puntos anteriores simplemente no son ciertos.

En casi todos los casos no es una cuestión de mera opinión.

Estas declaraciones, que se han expresado y utilizado explícitamente para justificar las extraordinarias interferencias en la vida de los ciudadanos en los países democráticos, son en su mayoría demostrablemente erróneas, según lo definido por la existencia de múltiples estudios bien realizados y revisados por pares que muestran lo contrario.

Continuar con la pretensión de que existe incertidumbre científica y, por lo tanto, es comprensible que un asesor pueda ofrecer consejos matizados es incorrecto y engañoso.

Quizás es aquí donde los principales medios de comunicación han sido más culpables.

No es razonable esperar que los espectadores y lectores típicos de discursos, artículos y editoriales, ya sea de científicos escépticos o de comentaristas críticos, comprendan que, cuando señalamos que lo que está sucediendo no tiene sentido, queremos decir que «el ejecutivo es consciente de ello y daña deliberadamente al país y a sus ciudadanos”.


Si los «amos del mundo» consiguen implantar el pasaporte de vacunas, el instrumento de control más imponente de la historia estará en manos del nuevo orden mundial totalitario.

La mayoría de las veces no decimos esto, dejamos que la audiencia lo asuma por sí misma.

Pero en mi opinión, la audiencia es reacia a hacer esto.

Quieren creer en el gobierno y quizás sobre todo quieren una vida tranquila. Descreer es mucho más difícil que creer.

Así que en las últimas semanas he tomado una decisión clara, ya no sólo para señalar lo que los gobiernos y sus asesores y portavoces de todo el mundo están haciendo –que es incorrecto, científicamente injustificado y dañino–, sino para unir los puntos en un intento de proporcionar posibles explicaciones de por qué están haciendo estas cosas.

Es hora de que todos los Tomás dubitativos tomen la iniciativa y declaren sin ambigüedades que «el gobierno y sus asesores nos están diciendo cosas que son manifiestamente falsas y mantienen medidas restrictivas y dañinas para las que no hay justificación».

Al no hacerlo, están haciendo el juego a quienes creo firmemente que están involucrados en una determinada serie de crímenes de lesa humanidad.

¿Por qué digo esto? Sencillamente porque no hay ninguna interpretación benigna de los actos de comisión y omisión que se nos imponen sistemáticamente ni ninguna explicación de las declaraciones que son rotundamente erróneas, salvo la intención de engañar a la población.

Mirando ahora a nuestro alrededor, vemos que la prevalencia del virus en la comunidad es efectivamente cero.

Nótese que las autoridades nunca han admitido y determinado la tasa operativa de falsos positivos (FPR) de las pruebas masivas de PCR.

Restamos cualquier estimación razonable de 0FPR y observamos que no hay ningún caso. Esto fue así durante meses, como indica la tasa de positivos en las pruebas de flujo lateral.Ninguna variante del virus difiere en más de un 0,3% de la secuencia original, y numerosos inmunólogos académicos han afirmado con rotundidad que no existe ninguna posibilidad de que se necesiten vacunas de refuerzo/de complemento/variantes.

Sin embargo, recibimos a diario «pedagogía del miedo» sobre este tema.

El Parlamento Europeo acaba de votar las líneas básicas de un sistema de pasaporte de vacunas.

Es una certeza que el Reino Unido pronto lo secundará.

La normativa sobre mascarillas sigue vigente y muchos psicólogos creen que algunas personas están tan traumatizadas que seguirán llevándolas indefinidamente, aunque no sirvan para nada.

La economía y la moneda pueden estar ya dañadas sin remedio. Sin embargo, quedan otras seis semanas como mínimo hasta que se levanten las últimas restricciones.

Casi nadie está muriendo ‘con’ Covid-19 ahora, y de todos modos la metodología de atribución sobreestima la mortalidad.

Sin embargo, los hospitales y la atención primaria de salud siguen siendo mucho menos accesibles de lo que debieran ser, lo que inevitablemente provoca o acumula muertes evitables no relacionadas con Covid-19, por no hablar del sufrimiento y la miseria de los millones que esperan tratamientos para enfermedades dolorosas y preocupantes.

Lo más aterrador es que pronto se nos pedirá que poseamos aplicaciones de Pasaporte de Vacunas, si deseamos continuar con nuestras vidas.

Este sistema puede funcionar de manera eficaz sólo si todos están vacunados.

Este es un concepto monstruoso, porque se sabe que las cuatro vacunas que se utilizan en Europa contienen un defecto de diseño fatal: hacen que la proteína fusogénica, pro-coagulación, se exprese dondequiera que se administre la vacuna.

En algunas personas, especialmente aquellas tan jóvenes que no tienen un riesgo mensurable de muerte si se infectan con el virus, la vacunación provoca la muerte por eventos tromboembólicos.

Permitir que la población inexperta entre en esta trampa es inconcebible: habrá miles de muertes más de jóvenes inducidas por vacunas.

La conspiración de las élites contra la humanidad no es una teoría, sino un hecho. No volveremos a la vida normal nunca, inocularán a nuestros jóvenes y niños aunque no corran peligro alguno por covid-19, los tribunales no nos harán justicia, ninguna institución del sistema nos ayudará.

Invito a personas reflexivas a hacer esa pregunta difícil: ‘¿Por qué están haciendo esto?’

Mi deducción y conclusión es que la única motivación que se ajusta a todas las observaciones es la intención de «agrupar» a todos los ciudadanos en un sistema Pasaporte de Vacunas.

Este es un sistema completamente nuevo.

Nunca antes todos los individuos han estado registrados en una base de datos única e interoperable como una identificación digital (ID) única, acompañada de un campo editable relacionado con la salud.

Quien controla esa base de datos, y los algoritmos que rigen lo que permite y deniega, tiene literalmente el control total de toda la población.

No hay cruce de umbral personal o transacción que no recaiga en quienes operan ese sistema.

Como mínimo, el público merece ser advertido de que esto se avecina.

No espero que los procesos judiciales convencionales nos protejan de ninguna manera.

Todas las instituciones ya han fallado al pueblo del Reino Unido.

Dado que numerosas decisiones del gobierno (según las instrucciones de Sage) han provocado ya muchas muertes evitables, creo que es razonable considerar cuál es el premio que lleva a la gente inteligente a hacer las cosas que ha hecho y sigue haciendo.

Las posibles respuestas a esta pregunta son todas malas.

No puedo concebir una situación en la que en breve se nos permita reanudar nuestra vida normal. No hay el menor indicio de ello en ningún caso.

Me ha resultado imposible llegar a una interpretación benigna de los hechos.

Nadie trabaja tan cuidadosamente y durante tanto tiempo como evidentemente se ha hecho, en todo el mundo, solo para detenerse repentinamente.

Le he preguntado a cientos de personas y ni una sola (a) ha señalado dónde falla mi lógica o (b) ha encontrado una interpretación benigna.

Mi propia convicción es que el propósito es, como mínimo, establecer un sistema de control totalitario que significará la extinción de la democracia liberal.

Casi no importa cuáles sean los siguientes pasos, pero podrían, por ejemplo, haber sido vendidos a numerosas personas como la única solución al «calentamiento global antropogénico» (AGW): la cantidad de recursos que se nos permitirá producir y consumir será fijada por algunos controladores invisibles.

Es posible que vayan un paso más allá y vean la reducción de la población o la despoblación como otra vía para resolver el problema percibido del Calentamiento Global Antropogénico (AGW).


Considere la eliminación de la clase del periodista inquisidor, la censura de todos los medios de comunicación.

El implacable desprestigio y la exclusión de aquellos que hacen demasiadas preguntas incómodas.

El asombroso despilfarro de dinero público, del que aparentemente los mercados de divisas no se inmutan.

La destrucción de las PYMES, que proporcionan un tercio de los puestos de trabajo y una parte importante de los ingresos fiscales.

La mentira implacable.

La desinformación.

El uso de operaciones psicológicas para asustar y someter.

El desprecio absoluto por los vacunados con «vacunas» que son demasiado inseguras para su función.

La doblez de la ilegalidad del uso de información incorrecta para persuadir a las mujeres embarazadas de que se vacunen.

Las numerosas violaciones del Código de Nuremberg, ya que a nadie se le dice explícitamente que estas vacunas son experimentales y, por lo tanto, los receptores están siendo inscritos involuntariamente en un ensayo clínico de fase 3 sin precedentes y sin control.

El anuncio de que, en breve, se vacunará a nuestros hijos menores de edad.


A la luz de los datos (oficiales) que nos presenta esta gráfica, ¿qué necesidad hay de
poner en riesgo a niños y adolescentes inoculándoles una vacuna experimental?

Añadamos que las «vacunas de complemento» no son vacunas. Quien ha sido vacunado no necesita más vacunas. La inmunología es mi fuerte, así que estoy seguro de esto.

¿Es imposible que en esos mil millones de frascos que las farmacéuticas ya nos han dicho que fabrican, haya alguna secuencia genética que instigue una de las pocas docenas de patologías, con tiempos de aparición que van desde lo casi inmediato hasta un corto número de años?

Le aseguro que la biotecnología tiene un poder impresionante, y puede utilizarse para bien o para mal.

Creo que he argumentado de forma concluyente que lo que han hecho los gobiernos y sus asesores -supuestamente- "científicos" implica inequívocamente una conspiración.

Se han cometido los mismos «errores» en todas partes.

Los mismos trucos y manipulaciones.

Los que afirman que todo esto es una coincidencia son teóricos de la coincidencia.

Yo sostengo que, a menos que esto se señale al público antes de que se establezca cualquier posible sistema de «pasaportes de vacunas», todos hemos fallado colectivamente en el cumplimiento de nuestros deberes de ser valientes, de arriesgarnos, de parecer tontos:

Me comprometo absolutamente a seguir denunciándolo mientras tenga aliento en mi cuerpo.

Mike Yeadon,
ex director científico y ex vicepresidente de Pfizer Global.
(Fuente: https://www.conservativewoman.co.uk/; visto en https://www.clinica-aeromedica.net/

LOS NIÑOS, OBJETIVO INMEDIATO DE PFIZER CON LA COMPLACENCIA DE LAS AGENCIAS REGULADORAS



Tanto la FDA como la Agencia Europea del Medicamento han autorizado
la inoculación de menores con el veneno transgénico de Pfizer. La sensatez
de los padres es ahora la única defensa que puede amparar a los niños 

Un documento de la FDA revela que el 86% de los niños que participaron en el ensayo de la vacuna Pfizer Covid experimentaron reacciones adversas que iban de "leves" a "graves".


Como parte de los experimentos de la vacuna, a los niños de 12 a 15 años se les inyectan secuencias de ARNm que toman el control de sus células, lo que hace que las proteínas de pico se dispersen en la sangre. Las proteínas de pico provocan enfermedades vasculares y coágulos sanguíneos.

Todo esto es admitido abiertamente por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU.), que ha publicado informes extremadamente inquietantes de reacciones adversas experimentadas por niños en una “hoja informativa” de la vacuna Pfizer covid etiquetada como 144413, pese a lo cual califica la "vacuna" de "segura".

Esa hoja de datos contiene la siguiente tabla que detalla la alarmante tasa de efectos secundarios y daños experimentados por niños de 12 a 15 años que recibieron inyecciones de ARNm:


Frecuencia y y porcentajes de adolescentes con reacciones locales solicitadas,
por gravedad máxima, dentro de los 7 días posteriores a cada dosis

Como puede ver en la tabla, 1127 niños recibieron la primera dosis de la vacuna y 1097 niños recibieron la segunda. ¿Qué pasó con los 30 niños que no se presentaron para la segunda dosis?

Entre los niños inyectados con el experimento médico de la vacuna de ARNm:

Un impactante 86% experimentó efectos secundarios.

Casi el 44% sufrió efectos secundarios "moderados" definidos como "interferir con la actividad".

El 66% de los niños experimentó fiebre.

El 65% sufrió dolores de cabeza.

Otros efectos secundarios experimentados por estos niños como parte de estos experimentos médicos incluyen escalofríos, vómitos, diarrea, fiebre, dolor muscular e incluso dolor en las articulaciones.

Incluso después de que el 86% de los niños experimentaron tales efectos secundarios después de haber sido inyectados con la primera dosis, los investigadores continuaron inyectando a los niños con una segunda dosis.

La FDA afirma en su comunicado de prensa que expandir la vacuna experimental de Pfizer a niños de 12 a 15 años es una especie de gran avance, en vez de un crimen contra la infancia:

"La expansión de la FDA de la autorización de uso de emergencia para la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 para incluir a adolescentes de 12 a 15 años de edad es un paso significativo en la lucha contra la pandemia de COVID-19", dijo la comisionada interina de la FDA, Janet Woodcock, MD “La acción de hoy permite proteger a una población más joven del COVID-19, acercándonos a volver a la normalidad y poner fin a la pandemia. Los padres y tutores pueden estar seguros de que la agencia llevó a cabo una revisión rigurosa y exhaustiva de todos los datos disponibles, como lo hemos hecho con todas nuestras autorizaciones de uso de emergencia de la vacuna COVID-19".


En otras palabras, la FDA admite que es asumible una tasa de efectos secundarios del 86% cuando se trata de inyectar a los niños “vacunas” de ARNm experimentales.

Los experimentos médicos con vacunas están dañando a los niños en nombre de las ganancias de las grandes farmacéuticas

Cuando se identifican reacciones graves como la parálisis facial en el grupo vacunado, la FDA (y presumiblemente los investigadores) las descartan como una coincidencia:

La parálisis de Bell (parálisis facial) fue informada por cuatro participantes en el grupo de vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19. El inicio de la parálisis facial fue el día 37 después de la dosis 1 (el participante no recibió la dosis 2) y los días 3, 9 y 48 después de la dosis 2. No se informaron casos de parálisis de Bell en el grupo de placebo. La información actualmente disponible es insuficiente para determinar una relación causal con la vacuna.

Por lo tanto, no importa qué efectos secundarios horribles sean causados por el experimento de la vacuna, se descartan e ignoran. Después de todo, se pueden ganar miles de millones de dólares autorizando vacunas para un uso generalizado en los niños (un mercado demográfico completamente nuevo al que dirigirse).

Este documento de la FDA incluso admite que la vacuna no está aprobada y puede causar lesiones graves o incluso la muerte:

La FDA ha autorizado el uso de emergencia de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19, que no es una vacuna aprobada por la FDA.

Reacciones adversas en ensayos clínicos


Las reacciones adversas después de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 que se han informado en ensayos clínicos incluyen dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, dolor en las articulaciones, fiebre, hinchazón en el lugar de la inyección, enrojecimiento en el lugar de la inyección, náuseas, malestar y linfadenopatía (consulte la información de prescripción completa de EUA).

Reacciones adversas en la experiencia posterior a la autorización


Se han notificado reacciones alérgicas graves, incluida la anafilaxia, y otras reacciones de hipersensibilidad (p. Ej., Erupción cutánea, prurito, urticaria, angioedema), diarrea, vómitos y dolor en las extremidades (brazo) después de la administración de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 fuera de ensayos clínicos. Las reacciones adversas adicionales, algunas de las cuales pueden ser graves, pueden hacerse evidentes con el uso más generalizado de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19.

La FDA también admite que puede ocurrir un shock anafiláctico potencialmente mortal después de la vacuna, o que los receptores de la vacuna pueden perder el conocimiento:

El tratamiento médico adecuado que se utiliza para controlar las reacciones alérgicas inmediatas debe estar disponible de inmediato en caso de que se produzca una reacción anafiláctica aguda después de la administración de la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19.

Cualquier persona racional, después de leer esta “hoja informativa” de la FDA, expresaría seria preocupación por el continuo reclutamiento y explotación de niños como conejillos de indias humanos en experimentos médicos de vacunas.

Es por eso que damos la voz de alarma sobre tales prácticas.

Mike Adams
(Fuente: https://www.naturalnews.com/; traducción: Astillas de Realidad)

DÉJEME EN PAZ, BORREGO



Me importa un carajo su miedo irracional a ese virus fantástico que anuncian por televisión. Sus fobias y conflictos personales no me conciernen, tendrá que resolverlos sin contar conmigo, así que … déjeme en paz, borrego.

No comparto su pánico extremo a la vida, es un síntoma evidente de neurosis aguda, podría sugerirle que busque un enfoque más constructivo, pero probablemente se lo tomaría como una ofensa, por lo que únicamente le diré … déjeme en paz, borrego.

No soy responsable de su disonancia cognitiva, podría recomendarle que investigue, y que busque información fiable, pero se que no lo hará, y seguirá tragándose los telediarios y toda la porquería oficialista de los mass media, así que solo le diré … déjeme en paz, borrego.

Personalmente, creo que su decisión de inyectarse una vacuna experimental de ARNm transgénico es un disparate, además de una temeridad, pero respetaré su decisión sin pestañear, siempre y cuando usted no intente coaccionarme para que yo también me inocule, así que … déjeme en paz, borrego.

No quiero saber cuantos de sus familiares y amigos imaginarios han tenido Covid y han estado entubados en la UCI, porque el “Covid” es una entelequia que solo existe en las mentes enfermas de tarados telecreyentes como usted, así que … déjeme en paz, borrego.

No me interesa la opinión de esos doctores a los que asegura conocer y que le proporcionan información “verídica” según usted, porque todo médico o científico que defienda las versiones oficiales en estos momentos es como mínimo sospechoso de colaboración con organización criminal, por lo tanto … déjeme en paz, borrego.

Póngase cinco bozales, inyéctese los experimentos que considere oportunos, rechace a sus amigos, aléjese de sus seres queridos, confínese o inmólese directamente, es usted libre de hacer con su existencia lo que considere oportuno, y yo jamás moveré un músculo para impedirlo, pero nunca, bajo ningún concepto o circunstancia intente coaccionarme, chantajearme o manipularme, porque en ese caso usted y yo tendremos un serio problema, así que hágame caso por favor, y … déjeme en paz de una puta vez … borrego.

Feliz semana a todos los desobedientes respiracionistas, (y a los que comparten los textos sin censurar nada), la cabeza alta y la cara descubierta siempre, energía y Rock and Roll!!!

Mártin Sánchez