miércoles, 1 de abril de 2020

CUANDO NO SE DOMINA EL "STREAMING"


"Epic fail", nivel eclesiástico

El desconocimiento de algunas de las posibilidades que entrañan las nuevas tecnologías puede jugarle una mala pasada a quien se incorpora a ellas. Es el caso de un sacerdote italiano que, preparado para celebrar misa "online", activó descuidadamente los filtros humorísticos aleatorios de Instagram y se encontró con que su imagen en la pantalla mutaba sucesivamente en un gato, un astronauta, un mago, un mafioso, un "cartoon", etc., algo por lo que se disculpa ante los seguidores para luego dirigirse a quien él creía que estaba causando la nada respetuosa interferencia: "A la persona que sigue 'dibujando' en mi cara obviamente le gusta hacer bromas. Pero creo que este no es el momento adecuado para reír, gracias".


Al final, optó por cancelar una Eucaristía que, las cosas como son, hubiera podido llegar a tener mucha audiencia, como demuestran los más de siete millones de reproducciones que acumula la misa retransmitida a través de Facebook por Paolo Longo, párroco de una iglesia de Salerno (también en Italia), que cayó en el mismo autosabotaje inconsciente.


Y es que el teletrabajo no está exento de riesgos, como comprobó en sus propias carnes su propia vestimenta Stephen Beach, un sacerdote norteamericano al que la ambientación, cirios mediante, del sermón que emitía desde su casa pudo costarle un serio disgusto cuando la llama de una vela comenzó a prender la manga de su jersey. El reverendo reaccionó flemáticamente, admitiendo en directo ante sus fieles: “Queridos, creo que estoy ardiendo”. Aunque se vio forzado a interrumpir la homilía, la cosa no pasó a mayores:



Y, ya que estamos en ello, despido la entrada con algunos divertidos percances ocurridos en la Casa de Dios:

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