jueves, 12 de marzo de 2020

EL CORONAVIRUS, EL ESTADO Y NOSOTROS


La ministra portavoz, María Jesús Montero, y el titular de Sanidad, Salvador Illa


Dos meses llevaba el nuevo virus coronado causando estragos en China, dejando tras su paso miles de muertes y decenas de miles de personas infectadas, lo que no impidió que nuestras autoridades y políticos sostuvieran hasta hace apenas tres días que el virus se comportaría —por acción de alguna magia oculta y misteriosa— de manera diferente aquí, en Europa, respecto a Asia. Que se trataba apenas de una especie de gripe. Bastaba con que mantuviésemos un brazo de distancia con nuestro interlocutor para evitar el contagio y nos amonestaban diciendo que conservásemos la calma, que lo tenían todo perfectamente controlado. De repente, con la caída del sol el pasado día 9 de marzo, próxima la hora de las brujas, un golpe de magia politológica convertía al virus en una amenaza real de la que, entonces sí, debíamos preocuparnos.

La línea 10 del metro de Madrid en hora punta
¿Se trataba de magia o algo peor? Si traemos a la memoria la información y el material gráfico que nos llegaba desde China durante los últimos dos meses, los informes procedentes de todo el mundo en las últimas 6 semanas, el comportamiento de países como Corea del Sur, Japón o Singapur primero, Italia después, y a ello le sumamos el conocimiento científico y epidemiológico sobre el virus COVID_19 (SARS-CoV-2), el enfoque que nuestras autoridades nacionales y autonómicas le han dado al asunto sólo nos permite llegar a dos conclusiones: su actuación es una negligencia grave o mala voluntad.

Ningún político en España consideró necesario hacer nada (n-a-d-a) hasta que se dieron cuenta de que, llegada la hora mágica, había más de 900 personas contagiadas y más de 20 fallecidas por causa del virus. De repente, la pregonada “magnífica preparación del gobierno para enfrentar la crisis” ya no era ni magnífica ni, y esto es peor, efectiva. ¡La gente se estaba muriendo! La amenaza del Coronavirus, que era calificada poco menos que de teoría conspirativa hace solo tres semanas (a saber, que el alcance y el impacto de la epidemia, basados ​​en la experiencia en China y en otros países, podía ser un serio problema no ya para los ciudadanos —esto parecía evidente— sino para el mismísimo sacrosanto sistema público de salud), inesperadamente se convertía en prioridad gubernamental en plena resaca tras los festejos del 8-M.

El "mundo real" de Echenique debe ser el de los Tele-Tubbies
A partir de ese instante mágico, con el virus atizan las hogueras del aquelarre terapéutico y paternalista de nuestra postdemocracia. Todo lo demás ya no es ni urgente ni importante. Los medios afines al régimen proclaman sin recato —ahora ya pueden— que serán necesarios duros recortes en las libertades civiles para combatir el peligro. Al fin y al cabo, así ha detenido China su propagación. Podemos aprender de ellos. Muchos se quejan de que se hizo con medidas relativamente draconianas y totalitarias. Y algunos argumentan que no podemos hacer lo mismo en España … pero no son muchos, ¿no les parece?

Arrojados por el abismo de nuestros pánicos recurrentes volvemos a renunciar al ejercicio de nuestra voluntad, responsable e informada (aunque también es cierto que la desinformación del gobierno no ha ayudado mucho), para ponernos en brazos del salvífico Estado y sus directrices. Los políticos toman el mando (felices), adoptando “decisiones” que no hubieran podido tomar hace apenas un mes sin desencadenar agrios debates sobre “la democracia” y alguna que otra protesta. Limitación, bajo amenaza, de la libertad de reunión, de movimiento… el miedo siempre funciona para la política. Aquí cabe preguntarse, y de hecho me pregunto, si estas medidas son necesarias —y parece que lo son—: ¿acaso no estamos demostrando que mayoritariamente somos incapaces de adoptar medidas de autocontención?, ¿no estamos poniendo en evidencia que somos incapaces de entender que este virus no es sólo un peligro para nosotros, también lo es para aquellos con los que entramos en contacto?

El karma empieza a hacer de las suyas
Entretanto los medios de comunicación nos hacen mirar en una única dirección, algunas menudencias pasan inadvertidas en medio de la crisis viral —nunca mejor dicho—. Así, el Pacto Verde de la Unión Europea, según el cual se deben invertir 1.000.000.000.000 de euros de los contribuyentes para salvar el “clima”, se ha convertido en legalmente vinculante sin que nos hayamos enterado.

En Alemania y Francia se prohíbe la exportación de equipos de protección sanitaria, interfiriendo gravemente con los derechos de propiedad de las empresas. A partir de ahora no importa quién es el propietario de los medios de producción, lo que importa es quién los controla, quién los regula, quién tiene su jurisdicción. El poder de los estados se ha vuelto absoluto sin oposición alguna.

Asistimos al colapso de la economía, los mercados bursátiles se derrumban y tenemos el culpable perfecto: no es la política monetaria de los últimos años lo que ha convertido este colapso en una profecía que se cumple a sí misma. Es el virus. Sólo el virus. Se están proyectando, anunciando o implementando nuevas medidas no convencionales por parte de los bancos centrales: intereses más bajos o intereses negativos, compra de bonos, provisión de préstamos de emergencia y, en consecuencia, la devaluación de la moneda, lo cual es una expropiación encubierta a los ahorradores. A usted, querido lector.

Confirmado: la irresponsabilidad no sabe de ideologías
Siguiendo el ejemplo de China, las Naciones Unidas recomiendan que la población se abstenga de usar monedas y billetes, es decir, dinero contante y sonante. ¡Qué oportuno! El hecho de que el FMI, los bancos centrales y las ONG lleven años empeñados en eliminar el dinero en metálico para poder implementar tasas de interés negativo más consistentes y “proteger a los ciudadanos contra el terrorismo y el crimen organizado” no tiene nada que ver. ¡Es el virus! ¡Todo es el virus!

Luego nos sorprende que el “cambio de comportamiento” del coronavirus fuera repentino, tan repentino como sincronizado con los deseos de quienes no estaban dispuestos a ver “su” 8M desconvocado. ¡Seremos ingenuos! Ingenuos y dóciles.

Luis I. Gómez Fernández
(Visto en https://disidentia.com/)

"El sentido común es el menos común de los sentidos" (Voltaire) Toseos unos
a otros y ya veréis cómo os protege vuestra ideología. Y lo viral que es el fe-
minismo

P.D.: Como confirmación de lo que apunta el autor del artículo en el último párrafo, el ministro de Sanidad -el triste de la foto que abre la entrada- declaraba el martes que no se habían desconvocado las concentraciones feministas del día 8 porque la situación sanitaria cambió "el domingo al anochecer". Le faltó añadir que ese súbito -y, sin duda, ineperado- cambio se produjo justo cuando la última manifestante llegaba -"sola y borracha", como manda el Ministerio de Igual da- a casa.

Es evidente que estamos gobernados por ineptos demagogos que nos toman por imbéciles. Han primado la ideología sobre la salud y no tardaremos en ver las consecuencias.

Parece que la "fiesta" del 8-M ... va a traer cola

Hace un mes se desconvocó el Mobile World Congress por elemental precaución, pero el pasado fin de semana ni el partido ultramontano con nombre de diccionario quiso desconvocar su congreso del contagio ni el gobierno quiso dejar a las feminecias sin su carnaval reivindicativo (y sin poder acusar luego al virus al que se han expuesto tan tontamente de ser machista -bueno, dado su tamaño su categoría sería de "micromachismo"- y heteropatriarcal, signifique eso lo que signifique). Ni siquiera se solicitó a las manifestantes no escupir a quienes piensen distinto, cumpliendo con la tradición, inaugurada en la pasada convocatoria y bendecida por Grande Marlaska, de acosar y expulsar de la "manifa" a las representantes del único partido nacional con una mujer de líder (coherencia ante todo, aunque también son ganas por parte de Arrimadas de arrimarse a donde no es bien recibida).

... y la culpa no era mía, ni de que estaba sin mascarilla ... ¡El coronavirus eres tú!
En la siguiente imagen, atención al segundo 44, que un día será un documento
histórico de cómo una ministra infectada reparte sororidariamente el virus



Luego vendrán las lamentaciones, pero las malas decisiones traen consecuencias y parece que los (y las) radicales de ambos extremos del espectro político van a tener una lección magistral de lo que es la selección natural. La estupidez mata, sobre todo cuando se ejerce en términos de "mis concentraciones son sagradas, pero las de los demás hay que desconvocarlas por precaución". Fallas, procesiones de Semana Santa y feria de abril pagarán el pato, pero aquí no dimitirá nadie porque el sentido de la responsabilidad y la dignidad son tan fachas, tan radical y absolutamente fascistas ... que ni los de Vox se lo han planteado aún. ¡País!


1 comentario:

  1. ¿todavia queda alguno que no sepa que a los politicos les importamos una mierda?

    Ah si que quedan lso sectarios esos imbeciles que se creen que l virus solo ataca a los de extrema derecha del pp de Cs o de vox que a ellos como son "los buenos" no, a ellos no les tose nadie

    a estos gilipollitas les diria que vigilen las presuntas "anginas" del amado lider Pablo que anda desaprecidito y nadie sabe donde esta

    y a los politics de izquierda afectados, les diria que hagan publica su enfermedad para que sus borregos dejen de hacer el gilipollas y dejen de exponerse "porque a los de izquierdas no nos pasa ná"

    en cuanto a los perroflautas alguien les tendria que decir que el encierro voluntario en casa tambien concierne a los perros que son un vector de trasmision del virus

    Asi que la caquita en el pasillo del pisito y te aguantas y te jodes porque si tu perrito sale a la calel a oler mierdas y luego te pasa el virus te joderas mucho mas

    Pero claro SANIDAD no va a decir nu mu no sea que alarme a sus perroflautas

    Con una penetracion de mascotas enel 50% de hogares la cosa no es para tomarsela a bromita

    al final va atener razon al cnt-fai:

    "el mejor politico el politico muerto "

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