domingo, 29 de marzo de 2020

ARRIMAR EL HOMBRO



Arrimaban el hombro los jornaleros y agricultores que mientras usaban la azada o agachados plantaban semillas y plantones junto a sus compañeros. Trabajaban uno junto al otro, codo con codo, para ganarse honradamente el sustento. Estoy seguro de que, si alguno hacía un surco torcido o dejaba mal incrustada una planta en la tierra, por error o por desconocimiento, algún compañero le afearía el gesto o le enseñaría la forma correcta de hacerlo. A nadie escapa que esto ocurre en más de una ocasión.

Sobradamente probado está que las personas somos solidarias. En cualquier circunstancia y bajo cualquier condición, el ser humano tiende instintivamente ayudar a sus semejantes, bien sea construyendo o donando mascarillas o amenizando la velada desde el balcón con su canto. Arrimando el hombro también.



Se nos exige por real decreto que nos quedemos en casa. Es así como debemos colaborar para paliar en la medida de lo posible los efectos de un virus desconocido y destructor, minimizando el contacto humano y por ello el contagio de la plaga. Lo aceptamos todos en la medida de lo posible, saliendo de casa lo justo e imprescindible, teletrabajando y esperando encerrados a que pase el chaparrón. Otros no tienen más remedio que batirse el cobre, a pecho y cara descubiertos, en hospitales abarrotados de enfermos y virus.

Sin embargo, ahora arrimar el hombro tiene un matiz diferente, una segunda derivada. Además de trabajar en lo que trabajemos y cumplir con las medidas de prevención necesarias y ahora obligatorias, debemos mantenernos callados. Se nos dice que no podemos protestar cuando la azada de nuestro vecino rompe nuestro surco o el tronco del pequeño plantón de naranjo que acabamos de sembrar. Se limita nuestro acceso a las noticias, se promueve la censura y no podemos informar o informarnos de lo que se hace bien o mal, dar nuestra opinión al respecto y tratar de corregir los errores que apreciamos en el proceso.

En ninguno de los supuestos del artículo 11 de la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio se limita la Libertad de Expresión o la de información, como parte de esta.

Si alguien no se ha dado cuenta todavía, las declaraciones unilaterales por parte del Consejo de Ministros de los estados excepcionales mencionados, en los que se limitan ciertos derechos, se utilizan de forma subrepticia para limitar permanentemente otros derechos y para colarnos decisiones que en otro momento rondarían la prevaricación, si no la constituyen completamente. Este estado de alarma no es una excepción, si se me permite el juego de palabras.

Aun así, resulta chocante que desde el gobierno y su patulea de palmeros informadores se nos diga que arrimar el hombro o remar en la misma dirección, esté reñido con hacer notar que podríamos estar remando hacia una cascada y que el coscorrón subsiguiente sería seguro mortal. Nuestro deber, como remeros, si queremos mantener la barca a flote, es cerciorarnos de que no entramos en los rápidos del Colorado o nos aproximamos sin remedio a las cataratas de Iguazú.

Aclaración: mantener la vigilancia
NO ES ESTO
De la misma manera, como ciudadanos y contribuyentes, nuestro deber es mantener la vigilancia y poner de manifiesto, a voz en grito si es preciso, cuando el capitán del barco nos lleva hacia el naufragio. Tampoco hay que olvidar que los gobiernos han tenido una respuesta más positiva para minimizar los efectos de la crisis sanitaria del COVID19 en sus países, lo han hecho desde la trasparencia y la información. La información veraz, en todas direcciones es en definitiva un elemento positivo y beneficioso para el conjunto de la sociedad.

Estamos pasando uno de los trances más complicados de los últimos tiempos y son muchos los que intentaran aprovecharse de ello para llevar a cabo sus terribles propósitos. Habrá quien pretenda un gobierno mundial, como relataba José Carlos Rodríguez, habrá quien tenga metas más prosaicas, pero lo que no podemos perder de vista es que pese a todo y como siempre la defensa de la Libertad no puede dejarse de lado. Nuestros derechos siempre están amenazados y, en gran medida, por quien dice protegerlos. Estamos comprobando lo perjudicial que es la dejación de funciones del gobierno en cuanto no ya a los derechos civiles sino a la propia vida humana. Queda por ver si realmente la aplicación de sus medidas puede llevar a algo positivo, al fin.

Borges creía que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos. Los adultos, las personas responsables de su propia vida, no necesitan quien les gobierne. Dadas unas normas de convivencia no hace falta un órgano gestor impuesto por la fuerza. Todavía no ha llegado ese día. Sin embargo, podemos concluir que, si bien puede ser necesario el gobierno, este no es más que un mal necesario, muy peligroso cuando se extralimita en sus funciones o deja de llevarlas a cabo de la forma que supuestamente debería. Estamos comprobándolo cada día.

España en una imagen

Por lo tanto, los ciudadanos no podemos dejar de hacer lo que nos corresponde. Nos va la vida en ello, literalmente. Arrimar el hombro, trabajando, colaborando y siendo solidarios, sí, pero exigiendo y compartiendo información que nos permita mantenernos sanos y salvos, sin duda. Aplicando el espíritu crítico. Exigiendo que quien nos tiene que proporcionar la información lo haga de forma veraz y diligente, porque el tiempo es importante y marca la diferencia.

Es necesario que todos controlemos la labor de nuestro gobierno. Este control es un pilar fundamental de cualquier democracia y, si algunos repiten incansablemente que hay que arrimar el hombro y remar en la misma dirección, deberemos repetir una vez más que ellos que remaremos siempre y cuando no nos aboquen al precipicio. Si quienes informan no hacen más que repetir lo que se dicta desde Moncloa, seremos nosotros los que tendremos que publicar lo que pasa en nuestras calles y nuestros hospitales.


Es tan ridículo como letal que tengamos que callarnos la boca mientras el conductor del autobús se duerme al volante en mitad de una carretera de montaña. Tampoco pasa nada por hacerle notar que en la siguiente curva hay un precipicio, como es nuestro caso.

José Luis Montesinos
(Visto en https://disidentia.com/)

5 comentarios:

  1. no se preocupe
    los chicos de la propaganda ya han encontrado la solucion
    La culpa es del PP
    y todos felices

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  2. Y si lo que hablas, molesta a los des gobernantes, aprovechan sus influencias en los medios de comunicación, para fulminar a cualquier persona o periodista. A Iker Jiménez lo fulminaron por atreverse a decir la verdad, presuntamente ¿Todavía alguien piensa que vive en democracia?

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  3. Es claramente para quien le quede cerebro un estado fascista mundial con la coartada del virus para confinar al planeta en casa y que nos denunciemos unos a otros.
    Parece un plan de desquiciamiento general orquestado por los media y quienes los dirigen y ya que la mayoría de la población cree ciegamente en los media, está enganchada esperando la siguiente noticia y tiene un miedo terrible a morir (eses es el verdadero virus con el que nos controlan) los pocos que nos damos cuenta podemos ver que la tasa de gilipollez planetaria es de casi el 100%.

    Suerte amigos.

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    1. Como eres de ese casi 1% que no está en el casi 100% de gilipollez PLANETARIA, y no tienes miedo a morir; te propongo que nos digas cuál es tu plan para liberar a la humanidad; porque si no te piensas inmolar y TODOS somos necesarios pues un poco de empatía y humildad son imprescindibles para convencer. En serio...me molestan las personas despiertas que hablan desde un Olimpo moral e intelectual. Para eso ya tenemos a la élite hdp que nos controla y también nos desprecia.

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    2. Yo he salido todos los dias a pasear y ejercer mi derecho constitucional a pesar de las multas y las paradas.
      ¿Que has hecho tú?¿Esperar en casa a que otros resuelvan el problema o la TV te diga lo que debes hacer?

      El mal triunfa porque ningún hombre bueno hace nada.

      Todos estais esperando soluciones de la misma IA que os dice que os quedeis en casa mientras implementan el NWO.

      Mi Olimpo es predicar con el ejemplo en el dia a dia.
      Si todos hicierais vuestra pequeña parte esto no sería posible pero es más fácil esperar a que la TV o los blogs te digan que hacer.

      Buena suerte a los que sigais esperando a salir por miedo a multas.
      Todavía no entendeis que el mundo lo sostenemos entre todos y que si cada uno no desafía pacificamente e inteligentemente lo que son leyes absurdas es lo mismo que aceptarlas.

      Empatía es hacer, no quedearse mirando a ver que hacen otros.

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