lunes, 25 de noviembre de 2019

LAS MUTACIONES DEL REY CARMESÍ


La icónica portada del disco que lo inició todo.

Hay bandas de rock que gustan al público y bandas que gustan a los músicos. En esta segunda categoría hay que situar a King Crimson, un grupo que lleva ya cincuenta años apareciendo y desapareciendo a rebufo de los cambios de patrones y formas de un género que parece haber agotado sus posibilidades en el pasado, pero al que estos ilustres supervivientes trascendieron hace tiempo para constituirse en un género en sí mismos. Un género que ha influido a infinidad de bandas, pero que ha abierto caminos que, por carencias técnicas, imaginativas o conceptuales, casi nadie ha proseguido (justificando el "casi" la existencia de bandas anómalas e inclasificables como Tool, White Willow, Mars Volta y otras gozosas marcianadas).



Hablar de King Crimson es hablar de la peripecia de Robert Fripp, alma mater de la banda y el único miembro fijo a lo largo de sus sucesivas encarnaciones, pese a lo cual sería incorrecto presentar a ésta meramente como el proyecto personal del respetado guitarrista. Por extraño que pueda parecer a los seguidores de los Crimson actuales, la banda nació como un conglomerado de talentos bastante equilibrado y "democrático" en un momento en que el rock progresivo (adjetivado en nuestro país como "sinfónico") eclosionaba para felicidad de las audiencias más exigentes. Todas las corrientes que confluyeron en dicho estilo (free-jazz, música de cámara, psicodelia, rock duro, ...) se dan cita en la presentación en sociedad de la banda, el hoy clásico "In the court of the Crimson King", una sucesión de temas modélicamente construidos e interpretados que sigue siendo tan disfrutable hoy como hace cinco décadas, y que fue unánimemente reconocido como un clásico instantáneo. El grupo abre para los Rolling Stones el concierto-homenaje al recién fallecido Brian Jones en Hyde Park en julio de 1969 y -como corresponde a un monarca recién entronizado- ingresa automáticamente en la aristocracia del rock.



Seguirán seis albumes más entre los que resulta imposible elegir el mejor, y muchos -realmente muuuchos- cambios de formación, que acreditan que el verdadero denominador común de su discografía no es un estilo definido, sino unos estándares de calidad y originalidad que no decaen nunca, y en los que se van integrando una pléyade de musicos virtuosos que siempre parecen dar lo mejor de sí en su mutua compañía. Así hasta que en 1974 un Fripp que se anticipa al futuro decide disolver la banda antes que verla convertirse en un "dinosaurio" fuera de época. Como testamento de este primer periodo queda "Red", un disco crudo y agresivo, pero que cierra uno de los temas más hermosos y melancólicos de la discografía del "Rey", "Starless":



En 1981 Fripp retoma el nombre de su criatura para dar lugar a la encarnación más estable de King Crimson, para la que recupera al talentosos batería Bill Bruford -que ya aportara sus baquetas a los tres últimos discos de la anterior etapa- formando equipo con el guitarrista y cantante Adrian Belew y el bajista Tony Levin. Esta formación grabará tres discos de estudio bajo el influjo de la "new wave" en boga, pero sin ceder un ápice de la calidad marca de la casa: funk de vanguardia, temas (más o menos) bailables e instrumentación seca y precisa que teje una suerte de prog-fusion atmosférica, a veces emotiva, a veces obsesiva, pero nunca monótona.



Y tras esta brillante etapa, de nuevo el silencio.

Fripp se convierte en productor de lujo, profesor de seminarios casi monásticos de guitarra y respetada autoridad a tiempo completo. Diez años después de disolver por segunda vez la banda volverá al estudio con los mismos componentes de la anterior etapa, más la adición de un segundo bajista -Trey Gunn- y un segundo batería, Pat Mastelotto, conformando un doble trío que graba en 1994 el EP "Vroom" y se lanza inmediatamente después con un nuevo album de estudio, el rotundo "Thrak" (1995), con un sonido apabullante, rock industrial de muchos quilates y un sonido un tanto cerebral que descoloca al seguidor de la banda cálida y emotiva de los 70.



Después, la complejidad sonora da lugar a la fractalización del doble trío en unidades más pequeñas, los Projeckts, de los que habrá cuatro con diversas combinaciones, pero siempre con la presencia de Fripp y Gunn. La escucha de sus trabajos, editados en un box set de 1999, es una experiencia solo al alcance de los más fanáticos, pues hablamos de una música densa, cerrada en sí misma, técnicamente impecable pero casi inaccesible para la escucha relajada, que arroja crispación, oscuridad y ofuscación a un oyente apabullado ante tanto vanguardismo.



Algo de ese solipsismo musical permanece en la penúltima grabación de estudio de la banda, "The ConstruKtion Of Light" (2000), seguida en 2003 por "The power to believe", tras del cual Fripp anuncia que el grupo solo hará presentaciones en vivo. En este tiempo, el guitarrista ha conseguido los derechos sobre las muchas grabaciones en directo que el grupo ha ido recogiendo desde sus comienzos, editándolas generalmente de forma bimensual bajo el sello DGM Live [Discipline Global Mobile]. Entre ellas aparecen auténticas joyas que documentan el altísimo nivel interpretativo que ha caracterizado a cada una de las formaciones del grupo: experimentalismo, incursiones en la atonalidad, una sorprendente libertad creativa plasmada en improvisaciones a tumba abierta y una capacidad de fascinar y seducir inédita en una música tan lejana de los estándares de la música "culta".



Me atrevo a afirmar que cada lector que se aproxime a la ingente obra de este grupo encontrará "su" King Crimson en alguna de las diversas etapas por las que ha atravesado la formación, una formación que casi siempre acaba por volverse adictiva.

Avisados quedan.



(posesodegerasa)





1 comentario:

  1. Lamentablemente, la versión de Epitaph que ha publicado no es King Crimson. En cambio, es música de fondo MIDI hecha por fanáticos con las voces aisladas de Greg Lake insertadas en la parte superior. Las voces de Lake ni siquiera se sincronizan correctamente con la música, y ningún miembro de King Crimson está tocando la canción.

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