lunes, 26 de agosto de 2019

LA ACTITUD CONSPIRACIONISTA COMO MANIFESTACIÓN DE LUCIDEZ



Por una serie de razones que sería complejo analizar -aunque la principal es el cajón de sastre en que se ha convertido un término capaz de acoger tanto a terraplanistas como a negacionistas de la llegada del hombre a la luna o creyentes en los reptilianos no como una metáfora, sino como una realidad literal- atribuir a cualquiera el ser un "teórico de la conspiración" pretende ser una forma peyorativa de descrédito. Sin embargo, la búsqueda de tramas ocultas tras de la información sesgada que se nos suministra a los ciudadanos de a pie supone una forma de ejercer el sano escepticismo con el cual no convertirnos en crédulos receptores de la propaganda que suministra el poder.

"'No soy un teórico de la conspiración' es una afirmación extraña cuando se piensa en ella: la idea de que hay un término medio entre creer en todas las conspiraciones y rechazar de plano el concepto mismo de conspiración en todas las circunstancias" sostiene la periodista Abi Wilkinson.

De hecho, creo que es justo decir que todo el mundo es un teórico de la conspiración si es realmente honesto consigo mismo. No todo el mundo cree que las historias oficiales sobre el 11 de septiembre y el asesinato de JFK están plagadas de tramas o lo que sea, pero dudo que alguien que realmente se haya sentado y se haya enfrentado sinceramente a la pregunta "¿Conspiran los poderosos?" respondería, si fuera honesto, que no. Algunos son más conscientes que otros de la realidad evidente de que los poderosos conspiran todo el tiempo, y es sólo una cuestión de cómo y con quién y hasta qué punto.

La palabra "conspirar" es definida por Merriam-Webster como "unirse en un acuerdo secreto para realizar un acto ilegal o ilícito o un acto que se convierte en ilegal como resultado del acuerdo secreto". Ninguna persona en su sano juicio negaría que esto es algo que sucede, ni que es probable que ocurra hasta cierto punto entre los poderosos de su propia nación. Esto por sí mismo es una teoría sobre la conspiración por definición, y se aplica con precisión a casi todo el mundo. Dado que se aplica a casi todo el mundo, la etiqueta carece de sentido, ya sea como peyorativa o como cualquier otra cosa.

El sinsentido del término ha sido claramente ilustrado en el escándalo de la "trama rusa", cuyos partidarios reaccionan con indignación cuando alguien señala que están involucrados en una teoría de la conspiración, a pesar del hecho evidente de que eso es exactamente lo que es: una teoría sobre una banda de poderosos conspiradores rusos que conspiran con los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos. Su objeción no se debe a la creencia de que no están teorizando sobre una conspiración, sino al hecho de que se les ha aplicado una etiqueta altamente estigmatizada que están acostumbrados a aplicar a otras personas. La etiqueta es rechazada porque su definición real es ignorada hasta el punto de no tener sentido.

El problema nunca ha sido con el término real "teoría de la conspiración"; el problema ha sido con su uso peyorativo, deliberado y completamente sin sentido. La mejor manera de abordar este problema sería un movimiento populista para desestigmatizar la etiqueta asumiendo la propiedad de la misma. El mes pasado, el profesor de la Universidad de Cornell Dave Callum tuiteó: "Soy un 'teórico de la conspiración'. Creo que los hombres y mujeres ricos y poderosos conspiran. Si no lo crees así, entonces eres lo que se llama 'un idiota'. Si crees cosas pero le temes a la etiqueta, eres lo que se llama 'un cobarde'". Esto es lo que todos debemos hacer. El debate debe trasladarse por la fuerza desde la absurda cuestión de si las conspiraciones son o no una cosa hacia la importante cuestión de qué teorías de la conspiración son válidas y hasta qué punto.

Y probablemente deberíamos darnos prisa. Yahoo News informó a principios de este mes que el FBI publicó recientemente un boletín de Inteligencia en el que describía como una amenaza creciente a los "extremistas nacionales impulsados por las teorías de la conspiración", y esto fue antes de que la reciente ola de tiroteos en EE.UU. hiciera que los creadores de narrativas de la clase política presionaran para que se aprobaran nuevas leyes nacionales sobre el terrorismo. Esto, combinado con el hecho de que ni siquiera podemos hacer preguntas sobre eventos extremadamente sospechosos como la muerte de Jeffrey Epstein sin ser tratados con este peyorativo sin sentido por la policía del pensamiento desde los medios de comunicación de masas, significa que corremos un riesgo extremo de ser empujados a algo mucho más orwelliano en el futuro cercano.

(Artículo completo en https://es.sott.net/)

2 comentarios:

  1. Los conspiranoicos son realmente historiadores que analizan y estudian aquellas acciones preparadas en secreto por unas pocas personas que son las que dictan los acontecimientos que mantendrán esclavizados al resto de la humanidad.

    1776 Nacimiento de EEUU
    1789 Revolución Francesa
    1898 Hundimiento del Maine
    1915 Hundimiento del Lusitania
    1917 Revolución Rusa
    1941 Ataque a Pearl Harbor
    1963 Asesinato Kennedy
    1964 Incidente del Golfo de Tonkin
    1991 Invasión Kuwait
    2001 Torres Gemelas 11S
    2004 Atentado Atocha 11M

    Estos son solo unos pocos ejemplos de los que se puede obtener información pero hay muchos mas. Y todos tienen en común en que los planes de unos pocos influyeron sobre la vida de millones.

    Abrazos y recuerden que estamos en guerra con una humanidad que no muere de vejez ni enfermedad como recompensa por servir a unos entes sin alma y que personas como ustedes son LA RESISTENCIA.

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  2. Una actitud es manifestación de lucidez...
    A es B

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