viernes, 5 de julio de 2019

LOS IDEÓLOGOS DE GÉNERO: PEDÓFILOS, DEMENTES Y SUICIDAS



Atormentados por traumas infantiles, prácticas sexuales degeneradas y odios obsesivos a la figura del padre, lo más increíble es que las doctrinas de los ideólogos de género hayan logrado colarse hoy en las aulas de universidades y colegios.

Es como si alguien hubiera abierto las puertas del manicomio y las teorías de sus locos más célebres se convirtieran en doctrina mundial.

Ya no hay nada objetivo -ni siquiera la diferenciación biológica XX ó XY, ¡oh cromosomas fascistas!- que determine si somos hombre o mujer. Cada uno, y sólo cada uno, decide lo que es.

Reich, Sanger, Foucault y Mead. "Normales" no eran.
Así lo dictaron los ideólogos de género y los profetas del pansexualismo, unos tipos cuyos postulados fueron difundidos antes de probar la camisa de fuerza (Althusser), la pedofilia (Simone de Beauvoir, Kinsey), la zoofilia (Reich), la drogadicción más salvaje (Foucault) y, en muchos casos (Fisher, Del Drago, Frankfurt, ...), el suicidio final.

Atormentados por traumas infantiles, prácticas sexuales degeneradas y odios obsesivos a la figura del padre -y, por extensión, al varón en general- las doctrinas de los ideólogos de género han logrado colarse hoy en las aulas de universidades y colegios de un occidente que desde hace décadas navega a la deriva.

Hoy todos hablan de Planned Parenthood, la gran multinacional estadounidense que promueve el aborto en todo el mundo.

Su fundadora, Margaret Sanger, abandonó a sus hijos debido a su ninfomanía. Gran entusiasta de la eugenesia y el control de la poblacion -especialmente entre la poblacion inmigrante y las clases sociales más bajas-, llegó a coquetear con el racista Ku Klux Klan. Murió en 1966 cuando ya era una alcohólica irrecuperable.

Para Shulamith Firestone, otra gran referente del feminismo radical y la ideología de género, la maternidad era «la opresión radical que sufre la mujer». Pasó varios años en una clínica psiquiátrica -sufría esquizofrenia- y en 2012 fue encontrada muerta en su casa.

Desde luego, la aportación de las feministas a la ideología de género ha sido muy activa. Otra que destacó por su radicalismo fue Kate Millet, de ideas maoístas, que se convirtió al lesbianismo no por impulso sexual, sino por odio a los varones.

Gran defensora del totalitarismo, llegó a decir que «lo privado también es político». Al final de su vida fue internada en un psiquiátrico y pidió vigilancia las 24 horas porque ella misma era consciente de su impulso incontrolable al suicidio.

Muy cercana a Millet fue Elizabeth Fisher, que sí logró suicidarse y que ha pasado a la historia como la pionera en fundar un periódico feminista en los Estados Unidos, Aphra. Este grupo de amigas feministas lo completan la cubana María del Drago y Ellen Frankfurt, que también se quitarían la vida.

Otra mujer y no menos importante que las anteriores fue la filósofa feminista Simone de Beauvoir. La compañera sentimental del existencialista Sartre defendía que la mujer no nace, sino que se hace, siendo en realidad «una construcción social». En 1943 fue suspendida como profesora en respuesta a una denuncia por "corrupción y abuso de menores". La muerte por causas naturales de la pensadora francesa fue una excepción entre la multitud de suicidios de otros autores.

Simone de Beauvoir, expendedora de carnets de "mujer real". Las que no lo
obtenían se quedaban en meros constructos sociales. Femiloca al cuadrado

Tampoco se quitó la vida la antropóloga Margaret Mead. Su gran aportación al progresismo y el marxismo cultural fue el concepto de género como construcción social que sería introducido en la psicología y la sexología de los años 50.

Para Mead los roles sexuales variaban según las culturas, es decir, eran construcciones culturales. Por eso daba a entender que no había propiamente hombres ni mujeres, algo que justificó en el polémico libro «Adolescencia, sexo y cultura en Samoa”, publicado en 1928.

Como sucedería con otras ideólogas de género el paso del tiempo destapó su fraude. En los años 80 se demostró que lo que había escrito no tenía validez alguna, ya que el paraíso samoano era en realidad una sociedad muy represiva desde el criterio progresista. Y que sus informadores se limitaron a decirla lo que quería escuchar para librarse de la brasa que les daba con sus obsesivas preguntas sobre permisividad sexual.

Alfred Kinsey: obseso reconvertido en
sociólogo
El rigor tampoco era el fuerte del sexólogo de la Universidad de Indiana, Alfred Kinsey, que causó un enorme revuelo cuando dio a conocer el resultado de uno de sus estudios: el 37 por ciento de los hombres ha experimentado alguna vez un orgasmo homosexual a partir de la adolescencia. A esta conclusión llegó tras realizar 5.300 entrevistas personales.

El gran fraude de Kinsey, como luego se descubrió, fue que las entrevistas las llevó a cabo sólo entre la población reclusa. Más tarde también se supo que practicó la pedofilia y promovió el sadomasoquismo en la Universidad de Indiana.

Igual de perturbado estaba el antropólogo francés Georges Bataille. Aunque al principio estudió para sacerdote, muy pronto abandonó ese camino para acabar afirmando que sus verdaderas iglesias eran los burdeles de París. Fue un partidario del satanismo orgiástico y fundó una sociedad secreta para practicar decapitaciones -no se llevaron a cabo aunque no faltaron voluntarios- y sexo ritual.

(Artículo completo en https://www.actuall.com/)

3 comentarios:

  1. sobre Reich mucho desconocimiento... no lo metais en el mismo saco macho....

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    1. Lo que Reich defendía era la fáctica existencia de la sexualidad infantil, absolutamente denostada por sus cohetáneos, hasta el punto de convertirla en tabú.

      Una sexualidad infantil para la que Reich proponía un desarollo libre y natural, lejos de los traumas de la población adulta, castrada emocional y socialmente.

      Pero, ojo!: Reich postula una sexualidad infantil desarrollada al margen de adultos metomentodo; una sexualidad infantil y plena solo entre niños de la misma edad.

      Osea: dejar a los niños en paz, para que vivan y descubran su sexualidad (entre ellos) sin tabúes, ni adultos tocando los cojones.


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