martes, 2 de julio de 2019

LA SENTENCIA SOBRE "LA MANADA" CONSAGRA LA INSEGURIDAD JURÍDICA DEL VARÓN


¿Moralmente culpables? Sin duda, y de más cosas que las que aparecen en
la sentencia. Pero su culpabilidad legal es mucho más resbaladiza que lo
que una sola hora de deliberación del Tribunal Supremo permite suponer.

La sentencia emitida por el Tribunal Supremo sobre el caso conocido como "La Manada" sienta un precedente peligroso para quien quiera que pueda verse acusado en base a un testimonio único y cambiante, dado que los jueces han priorizado éste frente a las garantías procesales que venían asistiendo a quienes podían plantear dudas razonables sobre la acusación que se les dirigía. 

En vez de hacer valer esta duda razonable, que debería haber conducido a un veredicto de "no culpables", el Alto Tribunal ha privilegiado el vociferante consenso de los medios, los políticos y la calle, en suma, el "sano sentimiento del buen pueblo español", de un modo análogo a cómo el nazismo convirtió el "sano sentimiento del buen pueblo alemán" (blanco, ario y nacionalsocialista) en criterio de interpretación jurídica.

Si la "unión femenina" dicta sentencia, ¿para qué celebrar juicios formales?
Con un referéndum hubiera bastado.

1.- ¿Podemos, ser condenados con la única prueba de un solo testigo?

Es un asunto procesal importante, porque un falso testigo, mediante pago por ejemplo, puede instar un procedimiento penal contra nosotros. Históricamente, durante miles de años, desde el derecho romano, se ha mantenido que unus testis, nullus testis, un testigo es igual a ningún testigo. Un único testimonio es considerado una acusación, pero una acusación no puede ser a la vez, la prueba definitiva de la misma.

La respuesta a la pregunta formulada es sí: Con el solo testimonio de un testigo, podemos ser condenados a penas muy graves de cárcel. Pero el Tribunal Supremo, antes de la sentencia de la manada, exigía tres requisitos: a) que no exista un móvil espurio del acusador y testigo como venganza o enemistad, b) que la versión del único testigo no contradiga las pruebas indirectas y c) que exista persistencia del testimonio a lo largo del procedimiento, es decir que el único testigo no se contradiga en cuestiones sustanciales cuando presta declaración en momentos diferentes del proceso.

Según la víctima, no hubo presentaciones. Sin embargo
se abraza con un integrante del grupo
2.- A partir de la sentencia de la manada, ¿Cualquiera de nosotros puede ser condenado con la única prueba de un solo testigo, que además se contradiga a lo largo del procedimiento?

La respuesta es sí. Este es el asunto más novedoso de la sentencia. La única testigo declaró en comisaría y ante el juez de instrucción que fue introducida a la fuerza en el portal donde se produjeron los hechos, que la tiraron al suelo, que la taparon la boca, que la agarraron del brazo y que la amenazaron y en el juicio, negó todo esto y obligó a las acusaciones y a la defensa a cambiar la estrategia, ya que, a juicio de todos ellos, sin agresiones, ni amenazas, más que una agresión sexual, se trataría de un delito de abuso sexual.

No obstante, el Tribunal Supremo ha estimado que con la única prueba de un solo testigo, y además que incurra en contradicciones en aspectos sustanciales que pueden variar notablemente el tiempo de condena, se puede y se debe dictar condena.

Es obvio que el Alto Tribunal trata de proteger a las víctimas. Si dicta condenas con estas premisas, corre el riesgo de condenar a muchos inocentes, pero si no lo hace corre el riesgo de absolver a muchos culpables. Hoy el sano sentimiento del buen pueblo español, la movilización en la calle, los políticos, los medios de comunicación, incitan a proteger a las víctimas al precio que por ello se haya que pagar.

La víctima se besa con Angel Boza -con quien dijo sen-
tirse molesta- antes de pasar al portal donde ocurrieron
los hechos. Curiosa forma de demostrar su malestar.
Se sigue así el criterio de Dolores Ibárruri: "Es preferible absolver a cien culpables que castigar a un inocente. Pero cuando está en peligro la vida de un pueblo, es preferible condenar a cien inocentes, antes que un solo culpable pueda ser absuelto". En este supuesto no está en peligro la vida de ningún pueblo, pero sí la presión de políticos, manifestantes y medios de comunicación.

Si usted está libre en el momento de leer este escrito, es porque no hay un testigo falso que le acuse de un delito grave y sepa testificar de un modo razonable. Este es el precio que ha impuesto la sentencia de la manada para proteger a los denunciantes de delitos que se comenten en la intimidad.

3º Si es acusado usted en falso de un delito sexual por un único testigo, ¿es usted un presunto inocente o un presunto culpable?

Dado que el testimonio de un solo testigo es prueba de su culpabilidad, si éste ya le ha denunciado, solo queda demostrar su inocencia, es decir, que no ha cometido el delito que se le imputa. Demostrar un hecho negativo, es conocido en derecho por su extrema dificultad o imposibilidad, como prueba diabólica. Sabiendo esto, respóndase usted mismo a esa pregunta.

Se preguntará usted cual es la función de un abogado defensor ante estas situaciones. Su asistencia al acusado evita la posibilidad de que éste se encuentre en situación de indefensión. La sola presencia del abogado defensor justifica que todos los derechos del investigado están siendo defendidos y respetados. ¿Debería el abogado negarse a servir como coartada de este modo de proceder?.

En 1935, Hitler modificó el Código Penal introduciendo la noción del "sano sentimiento del buen pueblo alemán" como criterio analógico para interpretar la ley penal. Tras los juicios de Núremberg, los juristas alemanes, entre los que se encontraban los mejores del mundo, se preguntaron cómo habían podido llegar a colaborar, en el ejercicio de sus funciones, con el régimen nazi. La conclusión principal a la que llegaron, es que cruzaron una línea roja cuando admitieron el criterio del "sano sentimiento del buen pueblo alemán" al código penal a la aplicación del Código Penal.

Francisco Muñoz Conde, catedrático y experto en el derecho nazi, se levantó horrorizado hace unos meses de la Comisión de Codificación del Código Penal, cuando fue convocado para redactar la modificación de los delitos contra la libertad sexual, en base al sano criterio del buen pueblo español.

Tras lo sucedido en la Alemania nazi, no debería de existir jurista que asumiera el sentimiento del pueblo como luz y guía del derecho penal. Los colegios de abogados, las asociaciones de jueces, los profesionales del derecho, tienen la palabra. De lo contrario, al igual que los juristas alemanes de los años 30, tendrán que tener el valor de asumir su responsabilidad.

José Luis Escobar
(Fuente: El crítico; visto en https://es.sott.net/)




La "sororidad" ha impuesto un criterio de fe, el "yo te creo, hermana" frente a la razón, el pensamiento analítico y la objetividad. La llamada "justicia" lo ha hecho suyo con un "yo te creo, acusadora" que la hermana con los desvaríos de la masa vociferante. Y para vergüenza de esa llamada "justicia" concluyo estas líneas con el recordatorio de cuán inconsistente es lo que unos y otros han aceptado como prueba de cargo:

-Hermana, yo te creo: si dices que ibas hacia tu coche, así era. Que lo hicieras yendo en dirección contraria y hasta parándote en un hotel tendrá su justificación ...

- Hermana, yo te creo: a veces dices que el portero del hotel en el que paraste estaba en la calle y otras que estaba en las escaleras. Si tú afirmas que hubo bilocación, hubo bilocación ...

¿Cuál de todas las versiones -incompatibles entre sí- es la que
crees? ¿O es demasiado complicada la pregunta para tí?
- Hermana, yo te creo: si dices que te metieron en el portal agarrándote de las muñecas, esa es la verdad, aunque las videocámaras mostraran que entraste por tu propia voluntad.

- Hermana, yo te creo: si dices que te metieron en el portal tapándote la boca, esa es la verdad, aunque las videocámaras mostraran que eso jamás ocurrió.

- Hermana, yo te creo: si dices que estabas en "shock", estabas en "shock", aunque eso no te impidiera buscar tu teléfono móvil. Que el perito médico que examinó los vídeos hablase de tu participación activa es solo una muestra de que no solo la justicia, sino también la psiquiatría son machistas.

- Hermana, yo te creo: agarraste el miembro de uno de los depredadores porque te caías. Y ya que lo usaste de pasamanos, pues le "sacaste brillo", lo cual solo muestra tu proclividad a la limpieza doméstica.

- Hermana, yo te creo cuando te jactaste de que "podías con cinco". Te faltó especificar que lo que podías ... era arruinarles la vida.

- Hermana, yo te creo, aunque eso implique no creer ni en la verdad, ni en la coherencia, ni en la lógica.

5 comentarios:

  1. El abogado de la manada. Me extrañó que estuviese permitido... En las peliculas o series americanas cada uno tiene el suyo porque no todos tienen el mismo papel ni la misma responsabilidad...

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  2. En la foto que se ha puesto de la víctima besándose presuntamente con el intelectual luego violador, se agradecería mayor nitidez, mayor tamaño. Yo, y creo que muchos, no vemos nada. Y otras pruebas de lo que aquí se defiende también se agradecería.

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    1. Si además del expreso reconocimiento que hace la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra del morreo (página 15 de la sentencia, último párrafo, puede consultarlo en https://www.elplural.com/sociedad/documento-lee-aqui-la-sentencia-completa-de-la-manada_126896102) como hecho probado quiere Vd. que se le ilustre cada detalle morboso deberá acudir a la Deep Web o páginas de pornografía.

      En cuanto a las pruebas de lo que aquí se defiende le remito de nuevo a una sentencia que es pública y accesible a todo el que se haya molestado en conocerla (arriba le facilito un enlace). Le recomiendo en particular que lea las razones por las que el Juez Ricardo González solicita la absolución de los acusados, señalando, entre otras, las siguientes:

      "El 7 de julio de 2016 en dependencias de la Policía Municipal la denunciante afirmó que dos de los acusados la habían agarrado por los brazos. Afirmó también que intentó zafarse de ambos, pero no pudo; que además no podía gritar puesto el chico del reloj le había tapado la boca continuamente (…) que le arrancaron la riñonera y un jersey y los tiraron al suelo; que la rodearon entre todos y uno de ellos la cogió de la cara y le obligó en ese momento a hacerle una felación; que en ese momento no sabe cuántos chicos estaban ya que estaba todo encima de ella y no podía ver bien; que otro la cogió por detrás bajándole los leggins y el tanga y la penetró; no sabe si anal o vaginalmente; no recuerda cuántos le obligaron a hacer felaciones, ni cuantos la penetraron; no recuerda si reían o decían algo; que de repente, los chicos se fueron corriendo y la declarante se quedó recogiendo sus cosas".

      "Sorprendentemente, en la declaración prestada en el acto del juicio oral, niega y se retracta por completo de este relato (…) su afirmación fue que no la forzaron; que no intentó zafarse, ni huir; que no gritó; que no le taparon continuamente la boca, ni la tiraron al suelo; su novedosa versión, en definitiva, contradice frontalmente su denuncia inicial, ratificada al día siguiente a presencia judicial".

      Viendo como usa el adjetivo "intelectual" parece que considera usted el uso del intelecto algo aberrante. Por mi parte le invito a que lo practique, en vez de solicitar que le den todo ilustrado, mascado y prácticamente digerido.

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  3. Obviamente, puede usted defender a quien quiera. Yo sólo no entiendo cómo tales seres (intelectuales o no, la ironía es parte de la literatura) con tales antecedentes:
    https://www.losreplicantes.com/articulos/antecedentes-la-manada-turbio-pasado/
    ...pudieron luego ser tan "buenos" con la chica denunciante. Curioso cuando menos.

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    1. En primer lugar, no estoy defendiendo a ningún “quién” (repase los epítetos que les dedico a estos mastuerzos en sucesivas entradas), sino los principios jurídicos sin los cuales la justicia se convierte en un mero simulacro: la presunción de inocencia, el “in dubio pro reo”, la necesidad de probar una acusación -no la inocencia del acusado- y que los cargos sean consistentes, ni variables ni contradictorios con las pruebas circunstanciales.

      En segundo lugar, no se ha juzgado aún a la Manada por otros casos, como el de Pozoblanco, sino exclusivamente por los sucesos de Pamplona del 7 de julio de 2016.

      Los “antecedentes” a que Vd. se refiere son de índole moral, no judicial, y la mala reputación no constituye (por ahora) un ilícito penal. Solo pueden ser constitutivos de delito los hechos, no la imagen que proyectan.
      

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