sábado, 27 de julio de 2019

EL ABERRANTE PROYECTO DE SOROS


1 comentario:

  1. El proyecto no es de Soros, el facha hungaro seguidor de Karl Popper y discipulo aventajado de Zbigniew Brzezinski​, solo es la cabeza visible del proyecto neoliberal de una nueva sociedad "Open Society" y el corruptor necesario para sobornar a la disidencia controlada de "izquierdas" y conseguir sus perversos fines.

    El término "Marxismo cultural" es un oxímoron, una contradicción en sí mismo, y debería ser rechazado por cualquiera que pretenda analizar las ideologías posmodernas con un mínimo de rigor. Una de las bases de la teoría marxista es la dependencia completa de la supraestructura cultural respecto a la infraestructura económica.

    En el marxismo, no puede haber una crítica de la cultura dominante y de la supraestructura social sin hacer previamente un análisis de las relaciones económicas subyacentes.

    Cuando analizamos esta "nueva Izquierda", nos encontramos con características muy alejadas del marxismo-leninismo tradicional,com tales podemos citar los siguientes rasgos:

    a) Rechazo de la Unión Soviética, como “estado degenerado de los trabajadores” (idea de Max Schachtman, revisionista cuyos discípulos fundaron el movimiento neoconservador).

    b) Vinculación al movimiento contracultural, y énfasis en cuestiones como el aborto, el feminismo, el multiculturalismo o la ideologia de genero…..en sustitución de la lucha de clases.

    c) Vinculación a los apéndices culturales de la CIA como el Congreso para la Libertad de la Cultura, la Fundación Ford o la Fundación Rockefeller. Esta última fue la que financió el famoso Informe Kensey, publicado en el año 1948 por el psiquiatra del mismo nombre, y que afirmaba que la gran mayoría de la población masculina es bisexual en mayor o menor grado. Uno de los principales referentes de la Nueva Izquierda, Herbert Marcuse, fue reclutado por William Joseph Donovan, jefe de la OSS (predecesora de la CIA) y uno de los principales cabecillas de la comunidad de inteligencia estadounidense en el periodo de inmediata posguerra.

    Muerto el comunismo, el enemigo para el gran capital es "la tradición" y lo que sus valores puedan tener de anticapitalistas. Y por tradición nos referimos a cosas tan peregrinas como que la base de toda sociedad es la maternidad y la paternidad, hombres y mujeres que se conocen, se enamoran, tienen hijos y se comprometen a criarlos junto a su familia más extensa.

    Curiosa paradoja de la Guerra Fría cultural, que en sus inicios creaba el contrapunto entre la defensa de la libertad religiosa frente al totalitarismo soviético ateo. Cuando se confunden los medios con los fines, todo vale. Los amigos se vuelven enemigos sin problema. Por eso, los sindicatos vendidos, las feminazis y las asociaciones LGTB son meros instrumentos al servicio del poder.

    Y es que, los principios cristianos y los principios comunistas son incompatibles con la sociedad distópica que el capitalismo neoliberal pretende construir, una mezcla de 1984 de George Orwell y el Mundo Feliz de Aldous Huxley. La religión y el comunismo, al imponer límite morales, se convierte en un problema para quienes no quieren ningún límite ético para el capital monopolístico.

    saludos.

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