sábado, 22 de junio de 2019

PROFESOR EXPULSA A UN ALUMNO DE CLASE POR AFIRMAR QUE HAY DOS SEXOS


El mundo que imaginó Orwell cada vez es más real: el poder político impone
la "verdad" al margen de las evidencias científicas y lo "inclusivo" es excluir al
disidente, con los profesores como comisarios políticos del pensamiento único.
Cada vez resulta más obvia la naturaleza totalitaria de la ideología de género

El totalitarismo niega específicamente que "la verdad" exista ... El objetivo implícito de esta línea de pensamiento es un mundo de pesadilla en el que el líder, o alguna camarilla gobernante, controla no sólo el futuro sino también el pasado. Si el líder dice que tal o cual acontecimiento, "nunca ocurrió", bueno, eso nunca sucedió. Si dice que dos y dos son cinco, bueno, dos y dos son cinco. Esta perspectiva me asusta mucho más que las bombas. 

(George Orwell, «Mirando hacia atrás a la guerra civil española.»)


La imposición de la anticientífica ideología de género en muchos países occidentales está llegando a unos extremos propios de una novela distópica de Orwell, donde quien tiene el poder decide qué es verdad y qué no al margen de la lógica, la ciencia o el sentido común. Tenemos un nuevo ejemplo llegado del Reino Unido.

Según ha denunciado el Doctor Adrian Hilton en su blog, un profesor expulsó de clase a un alumno de un centro educativo de Escocia por afirmar que hay dos sexos, hombre y mujer. El propio alumno grabó la escena de la surrealista discusión que tuvo con el profesor por el motivo de su expulsión:



El profesor reprochó al estudiante que su opinión "no es muy inclusiva", añadiendo que "ésta es una escuela inclusiva". En un momento de la conversación se escucha al profesor afirmando lo siguiente: "decir que no existe nada que no sea masculino o femenino, no es inclusivo". Ante la insistencia del alumno en afirmar que existen dos sexos, el profesor reprocha al joven "elegir hacer un problema de esto. Tuviste la oportunidad de guardar silencio. Claramente se te dio la oportunidad de no insistir y elegiste hacerlo". Acto seguido, y ante la insistencia del muchacho en afirmar que existen dos sexos, el profesor le invitó a expresar su opinión "en tu propia casa, no en esta clase", como si en una escuela no tuviese cabida toda opinión que concuerda con lo que la Biología demuestra: que existen dos sexos definidos por los cromosomas XY (hombres) y XX (mujeres).

"No todas las políticas son científicas", afirmó el profesor ante las objeciones del alumno.

"¿Así que tú tienes que expresar tu opinión en clase pero mi opinión tiene que quedarse dentro de mi casa?", le preguntó el joven. "No estoy dando mi opinión. Estoy declarando cuál es la política de la autoridad escolar nacional", dijo el profesor. Es decir, que hay una política oficial que contradice abiertamente a la Biología, y en consecuencia el que pretenda decir lo mismo que la Biología se tiene que callar so pena de ser expulsado: ¿esto es lo que entienden por democracia? Lo más pasmoso es que cuando el alumno alegó que "eso no es científico en absoluto", el profesor contestó: "No todas las políticas son científicas". Es decir, que el propio profesor reconoce que su opinión no es acorde con lo que la ciencia demuestra, pero la impone apelando a la política. Y luego vendrán hablando de la Inquisición: ¿cómo llamamos a esto entonces?

"Impactante, ¿no es así? Esta es una escuela "inclusiva", y eso parece significar que solo hay una opinión que es aceptable en la escuela", comenta Adrian Hilton, señalando una paradoja cada vez más frecuente en todos los ámbitos infestados por la ideología de género: y es que en nombre de la inclusión, se está excluyendo y censurando a todo el que no suscribe las tesis anticientíficas de dicha ideología. "¿Cómo puede ser inclusivo expulsar a un estudiante por expresar una visión científica del sexo?", se pregunta el Doctor Hilton, que denuncia que esto es simplemente un ejemplo de la ideología de género "que se inculca en las mentes de los niños". Hilton también denuncia:

La opresión puede comenzar con un estudiante excluido de la clase; pronto avanzará hacia una ortodoxia oficial del Estado y un cumplimiento obligatorio bajo pena de despido del trabajo, o arresto y juicio sumario por transgredir las leyes de "odio".

(Fuente: https://es.sott.net/)

4 comentarios:

  1. En mi opinion el profesor expulsa al alumno por su actitud, no por su opinión (con la que parece que coincide).
    Supongo que los padres no envian sus hijos a la escuela para escuchar opiniones del vecindario ni de los profesores.
    Ciertamente el que cobra por vender seguros, vende seguros y el que cobra para enseñar algo lo enseña.

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    1. Si la escuela se convierte en un lugar de adoctrinamiento e imposición de ideología vamos hacia el totalitarismo más abyecto.

      Además, lo que el alumno expresa no es una opinión, sino un dato riguroso, y en lo que la escuela debe formar es en el conocimiento crítico y validado, no en supercherías anticientíficas que solo se justifican mediante la coacción, y no mediante argumentos.

      Como profesor que soy, nunca he incurrido en el fácil recurso de expulsar a un alumno por rebatirme (de hecho, en ocasiones hasta he mejorado su calificación). Usted parece pensar que la educación es una mercancía (como los seguros). Otros pretendemos practicar la máxima de Ortega “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas” para poder facultar al alumno a pensar por sí mismo en vez de grabar en su mente sumisión, dogmas irracionales y superstición.

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    2. Queride Borregue Robotite:

      Procure no banalizar con peligros dañinos a simple vista.

      En el vídeo se muestra claramente como a Robotito Borrego-Profe se le funden los fusibles cuando se encuentra cara a cara con Corderito PieldeLobo enseñando las uñas ante tooodo el rebaño.

      Continúe usted cotizando por delegar la educación de nuestr@s hij@s, institucionalizada ABSOLUTAMENTE en la economía y rentabilidad, sin pagar por escuchar opiniones en el cole.

      Cuando usted ya no sea económicamente rentable para el sistema, podrá ser testigo directo de la opinión del/la/le facultativo de turno, (perteneciente a esa oleada de Robotites profesionalis, tres generaciones posteriores a la suya y completamente programado por el sistema educativo) en ese mismo instante en que le pongan las cifras oficialmente legales a su alcance y vista.

      En primerísima primera persona.

      Junto a su descendencia (muy de acuerdo con el sistema) al pié de su cama, firmando el correspondiente acta de eutanasia y deshaucio, con su propio consentimiento y, (obvio y comprensible), careto de ABSOLUTO gilipollas.

      Estoy de acuerdo con usted, en que su opinión es perféctamente válida y acorde con los tiempos que corren.

      ¿Cobra usted por expresarse en susodicho sentido?
      Ah, no, que encima paga.

      Es, sencillamente, que lo parece mucho.

      MÁS QUE NADA, POR SU ALTÍSIMO GRADO DE CONFORMIDAD Y OCUPACIÓN DE ESPACIO / MEMORIA PARA EXPRESAR ABSURDECES DONDE NO VIENEN A CUENTO.

      Por ello me veo en la obligación de advertirle a quien esté leyendo la presente perorata, a propósito de su comentario, y al cual su reflexión le hubiese generado algún tipo de duda al respecto de lo expuesto en el Post, (súmamente acertado por cierto), que no sea torpe y siga cuestionando inquisitivamente lo que su vuecencia nos desliza sibilinamente por debajo del burlete, carente de criterio, coherencia y un mínimo de sentido común.

      Hágaselo mirar, Porfa.

      Poseso, lo siento. Si no lo escribo, imploto.

      Un abrazo.

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    3. La escuela es lo que es.
      Hablaban de opiniones. Es un hecho mientras no lo sea, yo digo que es de las clasificaciones más fiables, cuano encontramos un individuo es difícil tener duduas en su clasificación sexual... quizá por eso inventaron el genero.

      Los centros suelen tener una línea y los padres llevan a sus hijos al centro no al profesor. Si es un centro del Opus no debemos esperar que no lo sea.
      Entiendo que es lo que he dicho, que no deben fiarse del profesor, al menos deben descontar la línea del centro y las creencias del mismo.
      Algún ateo es profesor de religión.

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