jueves, 19 de septiembre de 2013

UN AÑO MÁS SE HA REPETIDO EL SALVAJE SACRIFICIO DEL TORO DE LA VEGA


Todavía existen en este país "personas" que creen que torturar hasta la muerte a un ser sintiente, cuyo sistema nervioso, en su condición de mamífero, es en todo análogo al humano, es un festejo admisible. "Personas" como el sujeto de la foto, un psicópata amparado por la tradición y por la masa, que este año presume de haber sido quien dio muerte a Vulcano, el toro ofrecido a la despreciable chusma que lo acosó y alanceó a la vera del río Duero en un denigrante "espectáculo" que avergüenza a cualquier ser humano mínimamente decente: el "festejo" del toro de la Vera, que constituye la aportación de la "muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima" villa de Tordesillas -que a sus títulos debería añadir los de "inhumana, vergonzante, bestial y canallesca"- a la "cultura" hispánica.

El sádico en cuestión, David Rodríguez Mata (cuyo segundo apellido tanto se presta a coñas) ha gozado, como recompensa a su "hazaña", del "privilegio" de poder mutilar a su indefensa víctima cortándole el rabo y los testículos. Sus declaraciones tras su crimen no dejan lugar a dudas sobre la calaña de un tipo cuyo innoble rostro pregona a los cuatro vientos su degenerada condición: "Es la primera vez que mato, y me siento orgulloso". ¿Qué cabe esperar de un descerebrado, aplaudido y jaleado por el alcalde socialista de Tordesillas, prócer digno de una plebe tan ávida de sangre?

El infame espectáculo ofrecido por la sucia masa que se agolpa para gozar de la agonía de un inocente repugna a toda persona de bien, y constituye el paradigma del maltrato animal en España, un país en el que estas "celebraciones" medievales imposibilitan el apreciar el menor progreso moral.

¡Vergüenza sobre el pueblo cómplice de Tordesillas, cuna de asesinos!


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