miércoles, 18 de septiembre de 2013

ESPEJOS EN EL CIELO: OVNIS, DESINFORMACIÓN Y TRAMPAS DE LA FE (1ª parte)


La creencia en seres extraterrestres que nos visitan en naves espaciales es parte de un continuo enigma que se remonta a la fe religiosa y a la naturaleza de la mente humana… un enigma que nos deja con más preguntas que respuestas.


El fenómeno OVNI y su vinculación en la mente popular con seres extraterrestres es sin duda una de las grandes historias de nustra época. Decenas de películas multimillonarias, programas de televisión, novelas de ciencia ficción y cultos en internet se obsesionan provechosamente con este tema –son menos los investigadores que abordan el tema sin un deseo ferviente de creer o de rechazar de antemano el fenómeno, pero existen. Evidentemente la inquietud sobre la existencia de seres en otros planetas es una genuina interrogante, filosóficamente tan natural como buscar la otredad –como en su momento buscar nuevos continentes y, por supuesto, y desde siempre, preguntarnos sobre seres superiores o seres sutiles que de alguna manera se escapan a nuestra percepción ordinaria pero no por ello refutan su existencia. Sobre este andamiaje cultural coexisten numerosos campos de percepción en torno al fenómeno –el cual según algunos investigadores puede trazarse a épocas remotas, pero que indudablemente ha crecido en las últimas décadas principalmente debido al avance tecnológico y a la hiperpermeabilidad de los medios de comunicación.

Encuestas muestran que cerca del 30% de las personas en Estados Unidos creen que extraterrestres han visitado la Tierra  (incluyendo el 4% que cree que la Tierra es dominada secretamente por una raza de reptiles del espacio). Por otro lado, el 60% de las personas creen que existe la vida extraterrestre, algo que tiene el soporte científico de la enorme cantidad de planetas en el universo con condiciones biológicamente favorables. En 1978 el 5% de los estadounidenses dijo haber observado un OVNI; la cifra subió al 12% en 1996. Un estudio de National Geographic encontró que el 37% de los estadounidenses “creen que los OVNIs existen”. A la par países como Francia, Gran Bretaña o Canadá han desclasificado algunos de sus archivos secretos de investigación del fenómeno OVNI, con conclusiones que señalan que muchos de los casos no pueden ser explicados. En este sentido, el reciente documental Sirius, de Steven Greer, muestra numerosos testimonios de ex militares de Estados Unidos que afirman que el fenómeno OVNI es real y que el gobierno lo oculta; datos sin duda interesantes que a la vez se ven trastocados por una clara agenda manipulativa para hacer creer a las personas en extraterrestres, como queda manifiesto con la presentación del “extraterrestre de Atacama“, cuyo ADN recientemente fue confirmado como humano. 
 

El fenómeno OVNI se asocia con visitas extraterrestres casi de manera automática, pero los datos anteriores muestran que al menos algunas personas consideran que éste no se trata solamente de una persistente alucinación o de un engaño masivo, sino que podría ser algo distinto, genuinamente misterioso, que se manifiesta a través de luces u objetos voladores no identificados.
 
Fundamentalmente existen cuatro explicaciones para el fenómeno de los avistamientos de OVNIs: se trata de un error perceptual, alimentado por la fantasía y el fervor cósmico-religioso; se trata de visitantes extraterrestres tecnológicamente más avanzados; se trata de una conspiración gubernamental, que se sirve de tecnología secreta o de técnicas de control mental, y que tiene la intención de ocultar tecnología más avanzada o de manipular la psique de las masas para algún beneficio político; se trata de un fenómeno paranormal real pero no extraterrestre, alguna especie de comunicación interdimensional o un fenómeno desconocido el cual nuestra capacidad científica no logra incrustar dentro de un modelo de realidad convencional. Ninguna de estas teorías puede, me parece, ser descartada del todo –incluso es posible que varias de ellas puedan existir conjuntamente.
 
Alejandro de Pourtales
(Fuente: Pijamasurf)

4 comentarios:

  1. Hay un articulo en un blog que me a gustado mucho, sobre la función de estos entes en la tierra.
    Aquí el enlace:
    http://harcano.blogspot.com.es/2013/09/rondan-la-tierra-buscando-quien-devorar.html

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  2. De acuerdo con esto:"se trata de una conspiración gubernamental, que se sirve de tecnología secreta o de técnicas de control mental, y que tiene la intención de ocultar tecnología más avanzada o de manipular la psique de las masas para algún beneficio político",pero de alli a creernos los unicos habitantes del espacio,es inaudito,y muy egotista.

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  3. Querido Anónimo nº 2:

    A la hora de especular con la posibilidad de vida extraterrestre se entrecruzan la infinitamente pequeña posibilidad de que los factores que han permitido la vida en la tierra se hayan abierto camino en otro lugar del espacio y la cifra, cuantiosísima, de posibles mundos aptos. El cálculo "en frío" se abre a un espectro enormemente impreciso.

    Si de lo que se trata no es de la creencia en su existencia, sino de la posibilidad de un contacto, el problema se plantea en otros términos (y soy de los que piensa que este planeta se encontraría sencillamente "en cuarentena", sin que, aunque pudiera, nos vaya a visitar nadie exponiéndose a la peligrosa basura espacial que nos orbita o a la violencia impredecible de nuestra civilización). Los expongo tal como lo hace el conciso artículo que puedes encontrar en http://www.astromia.com/astronomia/ecuaciondrake.htm:

    En 1.961 el presidente del SETI, Frank Drake, desarrolló una ecuación para calcular la probabilidad de contactar con otras civilizaciones de la Vía Láctea. Tuvo en cuenta factores astronómicos, biológicos y tecnológicos. Su fórmula es:

    N = R* x Fp x Ne x Fl x Fi x Fc x L.

    R* es el número de estrellas que nacen en nuestra galaxia cada año. Sólo cuentan las que viven el tiempo suficiente para poder desarrollar vida. Se excluyen las gigantes, pues consumen su combustible rápidamente y mueren pronto. Tampoco cuentan las enanas de masa muy baja, ya que no suelen generar zonas habitables. Son unos 200.000 millones de estrellas al año.

    Fp es la fracción de esas estrellas con planetas. Es frecuente que una estrella tenga planetas en órbita. Pongamos entre 100 y 150.000 millones de estrellas. Los planetas se forman por acumulación de elementos pesados. Cerca del disco galáctico hay más elementos pesados y más planetas, pero también más supernovas que comprometen su supervivencia. Lejos del disco el número de planetas es menor, pero sus probabilidades de supervivencia aumentan. El número de estrellas con planetas en la zona óptima del disco galáctico se reduce a 25.000 millones.

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  4. Ne es el número de planetas situados en la ecosfera, esto es, en la zona óptima para la vida. Es donde puede haber agua líquida, elemento básico para la vida. Se descartan los planetas gaseosos. Suponemos que sólo puede existir vida en los planetas rocosos, aunque podemos estar equivocados. Son 10.000 millones de planetas en torno a 5.000 millones de estrellas.

    Fl es la fracción de estos planetas que pueden desarrollar vida. Donde hay cantidad suficiente de materia orgánica, carbono, agua líquida y fuentes de energía para la vida. La cifra se reduce a 25 millones de planetas.

    Fi es la fracción de planetas donde evoluciona la vida inteligente. Y Fc los planetas donde la vida inteligente alcanza un desarrollo tecnológico que permita la comunicación interestelar. Son los datos más difíciles de predecir, pues son meras especulaciones. Se cree que, una vez que la vida aparece, su evolución es inevitable. Aunque puede que no. O puede que, aun siendo así, no evolucione tecnológicamente igual que nosotros. Estimando un promedio del 1%, quedan 250.000 planetas.

    L es la persistencia. Es decir, el tiempo que una civilización con ese nivel tecnológico sobrevive. Las civilizaciones nacen, sobreviven durante un breve período cósmico y se extinguen. La probabilidad de que dos civilizaciones coincidan en el tiempo es muy pequeña. Y aunque coincidan, las distancias interestelares son tan grandes, que la probabilidad de comunicación durante su existencia es casi nula.

    N es el resultado final. Siendo optimistas, la probabilidad de contactar con otras civilizaciones de la Vía Láctea no llega a cien. En el peor de los casos, N=1. Estaríamos solos en nuestra galaxia. Puede que existan o hayan existido muchas otras civilizaciones en otras galaxias o en la nuestra. O tal vez seamos los primeros. Estemos solos o no, la probabilidad de contactar con otras civilizaciones extraterrestres es prácticamente nula.

    Creernos los únicos habitantes del espacio puede ser egotista, pero, siendo realistas, probablemente tengamos que resignarnos a ser prácticos y actuar como si lo fuéramos. Lo que sabemos es mucho más sólido que lo que, hoy por hoy, es objeto de mera especulación.

    Disculpa la prolijidad de la respuesta. Un saludo.

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