viernes, 3 de mayo de 2013

UNA NOVELA DE 2002 ANTICIPÓ LOS ATENTADOS DE BOSTON



Una vez más, nos encontramos con que un autoatentado realizado por los servicios secretos sigue un patrón descrito previamente en series, películas o novelas (desde por lo menos el hundimiento del Titanic, anticipado hasta en sus más nimios detalles por la novela "Futilidad", de Norman Robertson, nos encontramos con que la realidad parece no ya imitar, sino plagiar, al arte).

Teniendo en cuenta el increíble anuncio del portavoz del gobierno U.S.A. tras los sucesos del 11-S de que un cierto número de guionistas serían contratados como "asesores" de seguridad nacional, la labor de estos "asesores" parece meridianamente clara: concretar el diseño de supuestos "ataques terroristas" buscando maximizar su impacto en la opinión pública. Los atentados "false flag" funcionan como una ruidosa película de acción de Hollywood: todo efectos especiales y ni un resquicio para la reflexión.

Ya hemos visto como tras los atentados recientes (Sandy Hook o Boston) quienes ponen rostro a las víctimas resultan ser actores contratados -y bastante mediocres, por cierto-, pero queda otro aspecto del asunto a considerar: ¿de dónde sacan las ideas los guionistas de estos falsos "reality-shows"? Evidentemente, de las mismas fuentes que los perezosos guionistas de Hollywood -de hecho, son del mismo gremio-, es decir, de series, películas previas o novelas, ofreciéndonos un constante "remake" de argumentos ya conocidos.

Por esta razón, no nos extraña en demasía la -aparentemente- sorprendente coincidencia entre el atentado escenificado el pasado mes de abril en Boston y la trama de la novela autoeditada hace once años por Tom Lonergan "Heartbreak Hill: The Boston Marathon Thriller", cuyo argumento presenta un atentado terrorista en el Maratón de Boston perpetrado por una organización de extrema derecha.

“¡Dios mío! ¡Como lo predije!”, escribió Lonergan a The Huffington Post apenas se enteró de lo ocurrido el pasado lunes 15.

Según el escritor, su historia se le ocurrió por vez primera a mediados de los 90, luego de que él mismo participara en un par de ocasiones en la tradicional competición. Sin embargo, fueron los sucesos del 9/11 los que por fin lo empujaron a escribirla. En la novela de Lonergan, sin embargo, el atentado no se consuma, pues el grupo terrorista no alcanza a detonar los explosivos.

El mismo escritor se asusta ante la posibilidad de que los responsables de lo sucedido en Boston hayan encontrado algún tipo de inspiración en su relato.

Lo dicho: los malos guionistas carecen de imaginación.

(Fuente: http://www.huffingtonpost.es/)

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