viernes, 24 de mayo de 2013

LO QUE NO SE NOS CUENTA DEL CONFLICTO SIRIO



La verdadera dimensión de la guerra irregular en Siria se desconoce. Lo que existe es una visión fragmentada de acuerdo a la intensidad de los enfrentamientos y su movilidad geográfica. Lo que sí se constata es que los epicentros de combates de mayor volumen corresponden a ciudades o en periferias de ciudades cercanas a las fronteras permeables a la infiltración de contingente militar y equipamiento. Turquía y Jordania destellan en este plano y en menor medida la frontera con Irak y el Líbano.

El patrón de los enfrentamientos se caracteriza por el uso una fuerza irregular usando una estrategia de doble punta: terrorismo y francotiradores para generar pánico y destrucción de infraestructura. Por estos rasgos bien definidos y por el tipo de contingente para- militar que se infiltra por los 1500 kilómetros de frontera, lo de Siria está lejos de ser una guerra civil. Los civiles huyen o son diezmados y lo que se ha implementado es una intervención extranjera con fuerzas armadas irregulares que atraviesan la frontera. No hay trazos de una rebelión interna masiva que permita justificar el uso del término "guerra civil".

Esta intervención es necesario abordarla como la agresión a nivel global a un modelo socioeconómico – en este caso el Sirio- concebido con razonable distancia de los principios que rigen el modelo actual de globalización. Siria pudo desarrollar y mantener un circuito manufacturero propio con una mezcla de inversión extranjera y local con un dinámico sector privado que resaltaba como ejemplo para el resto de la región. La intervención extranjera es una ofensiva contra un modelo alternativo de desarrollo respecto a la aplicación a ultranza del modelo neoliberal.

En Ramadán, agosto del año 2012, el coronel del ejército sirio Hussein Daud fue secuestrado por un grupo de opositores armados cuando acompañaba a su esposa al mercado. Los secuestradores le obligaron rendirse y declarar que estaba en contra del gobierno. Prefirió resistir hasta que lo decapitaron. Aida su viuda cuenta de 12 oficiales que han sido secuestrados y decapitados para incentivar pánico en el ejército, desmoralizar la infantería. Aida cuenta su historia gracias a Rima, una joven directora de cine y artista múltiple (Siria aún produce cine y tele films a pesar de la guerra).

Juan Francisco Coloane

(Artículo completo en http://verdadahora.cl/)

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