sábado, 18 de mayo de 2013

LA RENUNCIA DEL REY AL YATE "FORTUNA", NO TAN GENEROSA COMO NOS CUENTAN


Más bien, el gesto real que tanto han alabado los cortesanos, aduladores y pelotas habituales ha venido forzado por la imposibilidad de Patrimonio Nacional de seguir sufragando el costoso mantenimiento del yate. De hecho, parece que ya a principios de año se avisó a Su Majestad de que le iban a quitar el juguete, algo ante lo que se cabreó como una mona. Luego, parece que reflexionó y decidió hacer de la necesidad virtud, y presentar la pérdida de su enésimo capricho como un gesto de altruismo y solidaridad con el españolito medio, golpe de efecto que, a la luz de esta información, no cuela.


Lo que en principio se presentó como un gesto del Rey Juan Carlos, dispuesto a renunciar a un lujo como el del yate Fortuna en solidaridad con las dificultades que sufren tantos españoles, ha terminado revelándose como un acto de oportunismo puro, un intento de ganar imagen sin coste o renuncia alguna. Fue Patrimonio Nacional quien a principio de año anunció a la Zarzuela la imposibilidad de hacer frente a los 1,8 millones de euros que anualmente cuesta el mantenimiento del lujoso Fortuna, entre sueldos de la tripulación, reparaciones, amarres y demás. Sólo llenar sus tanques de combustible cuesta alrededor de 20.000 euros.

De acuerdo con fuentes cercanas a Patrimonio, el ente público hizo más: adelantó a Palacio su decisión de proceder a la venta o incluso al desguace del yate que habitualmente se encuentra amarrado en Palma de Mallorca, lo cual provocó un “notable enfado” del Jefe del Estado. Habría sido esta determinación, en opinión de las fuentes, lo que habría aconsejado al Monarca a adelantarse a los acontecimientos “dando orden a Patrimonio Nacional para que inicie los trámites para la desafección del barco como bien de dicho organismo”, según la nota remitida anteayer tarde por las Agencias de prensa.

El "Fortuna", un yate de alta velocidad y 41 metros de eslora, que el año pasado sólo salió a la mar durante unas horas, fue donado en el 2000 para uso de la Familia Real por la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares, presidida por Carmen Matutes, que contaba entre su treintena de patronos con los máximos responsables de Sol Meliá, Barceló, Globalia, la Caixa y la Caja de Ahorros de Baleares Sa Nostra.

En realidad su construcción ya estuvo rodeada de polémica, en tanto en cuanto la iniciativa –el propio Gobierno balear aportó hasta 500 millones de pesetas de la época- de regalar un yate de lujo al Rey a cuenta de los “servicios prestados” a la isla de Mallorca y a su industria turística, cogió a contrapié a no pocos notables mallorquines, fundamentalmente banqueros y hoteleros, que sin embargo tuvieron que rascarse el bolsillo casi a toque de corneta para no quedar en evidencia como rácanos, pobres de solemnidad o desafectos a la causa.

El yate costó en su día una cifra equivalente a 21 millones de euros –más de 3.400 millones de pesetas-, y fue encargado en 1997 a los astilleros Bazán en San Fernando (Cádiz) para sustituir al anterior "Fortuna", donado en 1979 por el rey saudí Fahd, que a su vez reemplazaba a otra embarcación con el mismo nombre que don Juan Carlos utilizaba en aguas de Baleares desde agosto de 1976.

Patrimonio Nacional -organismo público que custodia los bienes de titularidad del Estado afectados al uso y servicio del Rey y de los miembros de la Real Familia- celebrará el próximo martes reunión de su consejo de administración, en la que se aprobará la desafectación del yate, que pasará a entonces manos del Ministerio de la Presidencia, que a su vez podría proceder a venderlo o desguazarlo.

(Fuente: http://www.vozpopuli.com/)

No hay comentarios:

Publicar un comentario