lunes, 18 de febrero de 2013

SE ACERCA LA ABDICACIÓN (Y NO HABLO DEL PAPA)


Una frase de la edición capitalina del diario "El Mundo" de ayer domingo resume la nueva estrategia de los cortesanos y pesebristas de la Corona ante las nuevas e impactantes revelaciones de Diego Torres ante el juez: "Lo del Rey eran más favores de suegro que tráfico de influencias". Y conste que no hablamos solo de haber hecho la vista gorda, sino de haber facilitado la malversación de capital público, desviado a paraísos fiscales bajo la tapadera del Instituto Noós, de cuya junta directiva era miembro de pleno derecho la Infanta Cristina de Borbón: el Rey apadrinó el acuerdo para celebrar el "Valencia Summit" reuniendo a la alcaldesa valenciana, Rita Barberá (esa mujer que parece Joe Pesci con pelucón, y no sólo por el físico) y al "bien pagao" Francisco Camps con Torres y Urdangarín en la Zarzuela. El "Valencia Summit" fue un foro millonario celebrado en la ciudad del Turia en 2004, 2005 y 2006 subvencionado con 3´5 millones de euros de dinero público (cuando paga el contribuyente, aquí nadie repara en gastos) y en el que, ya puestos, el monarca colocó a su protegida Corinna -esta rubia desmiente el tópico- con un cargo-florero que la permitió cobrar del evento (¿para ella o para el de la doble papada?).

Después de habernos saturado con la folletinesca versión de que la Infanta no sabía de dónde procedía el dinero que luego se gastaba a manos llenas, que, pese a ser miembro de la junta directiva de Noós siempre estaba distraída en las reuniones y solo firmaba sin mirar el qué, que en las cenas de negocios a las que asistía con su marido no entendía lo que se hablaba allí -siendo licenciada en económicas- y que mientras se producía el desvío de 6,1 millones de euros (8,2 millones de dólares) de fondos públicos procedentes de los gobiernos regionales de Baleares y Valencia a paraísos fiscales ella estaba abstraída pensando en el color de las cortinas del palacete de Pedralbes, cual frívola Mª Antonieta, ahora toca cambiar el disco y defender, no ya a la sufrida enamorada, sino al Rey, puesto que el parapeto que defendía a Cristina ha caído, y ahora es ella el parapeto de su padre.

El artículo aludido terminaba con una patética frase que busca desligar al Monarca de la enjundiosa malversación protagonizada por su hija y su yerno: "Don Juan Carlos tiene más altos menesteres".

¿O más sustanciosos negocios?

La monarquía en España ya no aguanta ni otro asalto, ni un referéndum. Por cierto, ... ¿dónde hay qué firmar?

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